Archivo de la categoría: HISTORIA

El comercio de Luis Cambiazo y el vandalismo en Barahona en 1861.

POR WERNER DARIO FELIZ
Para la década de 1850, Barahona se convirtió en un espacio de atracción para extranjeros. Estos, entre cuatro o cinco con comercios, se identificaban plenamente con su nación y enarbolaban sus respectivas banderas en los frentes de sus establecimientos. Uno de estos comerciantes fue Luis Cambiazo. El comercio de Cambiazo fue longevo, pues todavía en 1887 existía en la población, cuya vivienda poseía condiciones diferenciadas, en las que se hospedaban funcionarios públicos y otras personalidades que llegaban a la ciudad.
En mayo de 1861, las propiedades de Cambiazo fueron víctimas del vandalismo. En la madrugada del 25 de mayo, la cocina de su establecimiento fue incendiada, lo que despertó la alarma en la población. Aunque esta se consumió, no pasó a las propiedades cercanas, pues los habitantes lograron contener el fuego y evitar que se expandiera.
Según expresó Ángel Féliz, comandante de armas, “En nuestro concepto creemos le han dado fuego espresamente tal vez con el fín de que los demás establecimientos que seguidos había tomaran parte del incendio y coger (ó robar mejor dicho) con facilidad todo lo que les pareciera; pero gracias a la divina Providencia, que dicho incendio no pasó de allí, pues todos los habitantes corrieron a evitarlo”.

Nuestras Glorias: Mario Martínez

POR RAFAEL MATOS FELIZ
Mario Martínez nació en Barahona, el 25 de abril del 1964, siendo sus padres, Rafael Martínez Encarnación (Fuche), y la señora María Elena Féliz. Desde su nacimiento venía con la fibra de deportista, pues pertenece a la Dinastía de los Martínez Encarnación. En su familia, ha habido estrellas que se han destacado en béisbol; dándole brillo al faro de luz del deporte barahonero, como fueron su propio padre, Fuche Martínez, sus tíos, Lulin y Nery Martínez y su primo, que lo es la legendaria figura del béisbol profesional y de Grandes Ligas, Teodoro Martínez.
Con seis años de edad, inicia sus estudios en la Escuela Leonor Feltz (situada donde hoy está la Gobernación Provincial), allí alcanzó hasta el sexto grado. Participaba en las actividades deportivas escolares; pero de todas ellas, el béisbol era la más apasionante. En el 1977, con 13 años, pasa a ser miembro de la Liga Liquito Hernández. Allí perteneció a los equipos “Seven Up” y a “Los Bravos” y en ambos defendió el center field.
Por pura coincidencia de la vida, mientras Mario corría en el patio del Liceo Federico Henríquez y Carvajal, lo vio el profesor de Educación Física, Bienvenido Peláez y al ver sus excelentes condiciones, lo invita a entrenarse en el Estadio Nadín J. Hazoury. Es así, como Mario Martínez da sus primeros pasos en el atletismo. Eso ocurre en el 1983. Poco después, en el 1985, su equipo de béisbol “Los Bravos”, se convierte en “Campeón Provincial”, quedando invicto en todo el campeonato. Mario fue el quinto bate del equipo y quedó como “Líder en dobles” y con un buen promedio de bateo.
En el 1987, participa en su primera competencia de atletismo en la ciudad capital. Eran los Juegos Nacionales Estudiantiles, organizados por SEDEFIR y la Secretaría de Educación. Allí corrió en la carrera de relevo 4X400 y gana la “Medalla de Plata” y para los Juegos Nacionales de San Juan de la Maguana-1992, su entrenador se va hacia Puerto Rico y le toca a Mario Martínez asumir, casi por obligación, la tarea de ser el entrenador de la Selección de Atletismo de Barahona.
Ya en los Juegos de San Juan-1992, la selección local conformada por 4 atletas, batuteada ahora por Mario Martínez, logra ganar tres medallas: “Medalla de Oro”, en Lanzamiento de la Bala; “Medalla de Plata”, en Lanzamiento del disco y “Medalla de Plata”, en la carrera de 4X100 metros. También, en la Liga Nacional de Baloncesto (LNB) con los Soles y Mauricio Báez trabajó 8 años.
Durante el período del 1993 hasta el 1995, Mario continuó como entrenador empírico de atletismo de Barahona y en el último año 1995, participa en el primer curso sobre atletismo, nivel I, con entrenadores cubanos en la ciudad de Santo Domingo. Para el 1996, conforma un equipo de atletismo y en el 1997 va a la capital a competir y allí su equipo queda como “Subcampeón Nacional Juvenil”. En ese mismo año, la Fuerza Aérea Dominicana (FAD), lo selecciona como entrenador, para entrenar los atletas de esa institución castrense.
En 1998, su equipo vuelve al torneo Nacional de atletismo en Santo Domingo y se lleva el galardón de “Campeón”; logrando entre todos los atletas, más de treinta medallas en varias disciplinas. De dicho equipo, salieron formados y entrenados, atletas de la talla de Raúl Mercedes (en Salto Largo), Julio Vidal (corredor de 400 metros), Juan Antonio Betances (corredor en los 100 y 400 metros) y Sonny García Trujillo (corredora en los 800, 1,500 y 5,000 metros).
En el mismo 1998, a Mario se le escoge para acompañar, como Entrenador, a la Selección Dominicana de Atletismo que participó en los Juegos Estudiantiles de Cuba. En el 2002, es seleccionado por la Federación Dominicana de Atletismo para el curso sobre atletismo, nivel II, en Santo Domingo. En el 2003, participó como Entrenador del país para los Juegos Panamericanos, Santo Domingo-2003.
En el 2004, la Fuerza Aérea Dominicana lo reconoce como Entrenador del Año. Y en el siguiente año, 2005, el Comité Olímpico Dominicano lo nombra para representar el país en la Especialidad para Entrenador de Fondo y Semifondo, en México. A finales del 2006, la Federación Dominicana de Atletismo lo nombra como Encargado de Entrenadores a nivel nacional. A partir de ese momento, y hasta hoy, Mario da sus mejores técnicas y hazañas para lograr la mejor preparación en nuestros atletas, en sus disciplinas y en sus vidas. Trabaja como Preparador Físico para peloteros de Grandes Ligas, como han sido, Starling Marte, Mel Rojas Jr., Juan Francisco, Gregory Polanco y muchos más.
Las Fuerzas Armadas lo ascendieron a Primer Teniente. Se casó con la señora Socorro Gómez, procreando sus adorados hijos, Mario Yoel, Natalia de Jesús, Alba María, Rafael Emilio. Procreo a Aaron Rafael y Alaia María con Dominga Dominique . Actualmente vive en Santo Domingo.
¡¡MARIO MARTÍNEZ, ESTELAR DEPORTISTA Y ENTRENADOR. HONOR Y GLORIA!!

Triunfo de la Insurrección en Barahona, primera acción real de la guerra de Reconquista en 1808.

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné

Cuando Napoleón Bonaparte decidió reconquistar a Santo Domingo, cuya parte española acababa de ser cedida a Francia, Marie Louis Ferrand[1] solicitó unirse a la expedición. Tras una campaña de cuatro meses, el ejército francés, al mando del general Charles Victoire Emmanuel Leclerc, había logrado conquistar completamente la isla de Santo Domingo; al momento de ocurrir el arresto de Toussaint L’Ouverture, hecho éste que hizo estallar de nuevo la insurrección, la isla estaba bajo el control del ejército francés.

Toussaint Louverture negoció su entrega, que firmó el 1 de mayo de 1802. El 7 de junio, convencido de la duplicidad del rebelde general, Leclerc atrajo a Toussaint Louverture a una reunión con el general Brunet bajo el pretexto de una negociación y lo hizo arrestar. El general haitiano fue enviado a Francia para ser encarcelado en el Fort de Joux, cerca de Besançon, en agosto de 1802.

El nuevo gobernador Leclerc trajo consigo algunos avances para la colonia como la publicación de un código penal, un nuevo sistema judicial y el apuntalamiento del poder de los ricos blancos dueños de plantaciones.

Tanto los combatientes negros como los “mulatos”, se dieron cuenta rápidamente de que la poderosa expedición de tropas francesas desplegadas bajo el mando del cuñado de Bonaparte, el general de ejército Charles Leclerc, no estaba en Saint-Domingue solo para restaurar el orden. Su propósito era restablecer la esclavitud (que ya la había abolido Toussaint Louverture), y reafirmar el control francés sobre toda la isla.

El anuncio del restablecimiento de la esclavitud sublevó a la población de color y por unanimidad entre oficiales y soldados negros, la guerra de guerrillas fue  extendida con el anuncio de que la esclavitud se reintroduciría en agosto de 1802, justo en el momento en que la fiebre amarilla había diezmado la fuerza invasora, y cuando Leclerc carecía de suministros y de hombres, especialmente producto de esta enfermedad.

En noviembre de 1802, Leclerc, con apenas 30 años de edad, muere abatido por la fiebre amarilla, fue sucedido en el mando por el general Rochambeau, cuya brutal guerra racial hizo que más líderes regresaran a los ejércitos rebeldes. El 18 de noviembre de 1803, François Capois derrotó a las fuerzas de Rochambeau en la batalla de Vertières. Dessalines proclamó la independencia de Haití y su nuevo nombre el 1 de enero de 1804.

El general Ferrand intentó defender la parte francesa de la isla con su brigada, pero se vio obligado a retirarse a la ciudad de Santo Domingo, cuyo mando le fue ofrecido por unanimidad. Dessalines, al frente de un ejército de 22,000 hombres, no tardó en invadir la ciudad, pero tras varios combates sangrientos Ferrand le obligó a levantar el sitio, el 18 de marzo de 1803, y durante tres días persiguió a los restos de su ejército. Ferrand, en posesión indiscutible de la parte española de la isla, se dedicó a mejorar la condición de los desafortunados colonos españoles. En 1804, Napoleón le nombró teniente general, y luego capitán general, de la isla, y tuvo plena autoridad para llevar a cabo todos sus planes de reforma.

Jean-Jacques Dessalines, que había sido proclamado emperador en 1804, intentó restablecer la economía de las plantaciones de Haití, mediante un sistema de trabajo forzado. Fue traicionado y asesinado en 1806, tras el asesinato de Dessalines, Henri Christophe se convirtió en presidente de Haití, pero el Senado lo destituyó en 1807 y nombró en su lugar a Pétion. No conforme con la decisión, Christophe estableció un reino al norte, próximo a la ciudad de Cap Haïtien, que duró hasta su muerte en 1820.

“Esta situación de relativa debilidad de las fuerzas haitianas, como consecuencia de sus continuas disensiones internas, fue aprovechada por los cabecillas del movimiento insurgente de Santo Domingo para obtener la neutralidad activa de sus vecinos del oeste, en concreto la del régimen encabezado por Pétion”.[2]

En 1808 se produce la crisis de la monarquía española la cual inicia con el motín de Aranjuez, en donde Carlos IV es obligado a abdicar en favor de su hijo Fernando VII. Estos sucesos son aprovechados por Napoleón Bonaparte emperador de los franceses, quien decide actuar como juez sobre la sucesión. Los reyes son trasladados a la ciudad de Bayona en donde son obligados a abdicar a favor del emperador, quien finalmente coloca a su hermano José Bonaparte, como rey de España. Esta situación repercutió fuertemente en las colonias americanas, las cuales no recocieron la autoridad del hermano del emperador francés y levantaron su apoyo a España y a Fernando VII.

“Se produjeron masivas manifestaciones anti francesas en toda Hispanoamérica, incluso entre la población dominicana, hastiada del dominio francés. Juan Sánchez Ramírez, uno de los muchos dominicanos exiliados en Puerto Rico, descubrió que el negocio ganadero de su familia estaba en crisis. Una “extraña combinación” de malestar económico y patriotismo en medio de la Guerra Peninsular le inspiró para intentar acabar con el dominio francés en Santo Domingo”.[3]

Las Américas españolas ignoraron las súplicas de lealtad de José Bonaparte (rey José I), usurpador del trono español y hermano de Napoleón. Los leales españoles en Iberia no podían ofrecer apoyo a los conspiradores. Más bien, los apoyos vinieron del gobernador Toribio Montes de Puerto Rico y de exiliados dominicanos. Sánchez Ramírez, identificado como mulato, viajó encubiertamente a Santo Domingo para recabar el apoyo popular contra Francia. A cambio, prometió enviar a Puerto Rico suficientes suministros de caoba para cubrir los gastos.[4]

El naciente levantamiento dominicano unió temporalmente a los dos nuevos gobernantes del dividido Haití. En aquel momento, Alexander Pétion presidía una república del sur con sede en Puerto Príncipe, y Henry Christophe gobernaba lo que se había convertido en un reino en el norte con capital en Cabo Haitiano (antiguo Cabo Francés). Tanto Cristophe como Pétion prometieron su apoyo.

Para resistir a los franceses, el 27 de mayo de 1808 fue organizada la Junta de Sevilla, el 6 de junio esta Junta emitió la Declaración de Guerra al Emperador de Francia, Napoleón I. Iniciando de manera oficial la Guerra de Independencia Española. “Cuando se supo en las Indias Occidentales que había estallado la guerra entre Francia y España. Apenas el Gobernador de Puerto Rico fue informado de estas hostilidades, resolvió tratar al general francés como a un enemigo[5]. El 10 de agosto de 1808, un navío parlamentario, enviado por el capitán general Don Toribio Montes, gobernador de Puerto Rico, trajo al general Ferrand una declaración de guerra, motivada en los acontecimientos que acababan de ocurrir en España y en las instrucciones que había recibido de la Junta de Sevilla.

La Declaración de Guerra del gobernador de Puerto Rico estaba concebida en estos términos:

Excelentísimo Señor:

En consecuencia de los despachos oficiales enviados por la Asamblea Suprema de Sevilla, que declara la guerra al Emperador Napoleón y a sus ejércitos, fue ordenada necesariamente la detención del corsario francés que se encontraba en este puerto, así como la del señor Chevalier, su capitán y de dos marinos del mismo buque. He creído conveniente enviaros a estos tres últimos como lo hago efectivamente por la presente ocasión de la goleta “La Petronila”, mandada por Francisco Brasseti, quien va en calidad de parlamentario, para ese solo objeto. Él va encargado de presentarlos a vuestra Excelencia, conjuntamente con la persona del Señor Panel, cuya residencia no conviene aquí.

Que Dios conceda a Ud. largos años Puerto Rico, 2 de Agosto de 1808.

Excelentísimo Señor, el más afectuoso servidor de vuestra Excelencia,

firmado —Toribio Montes.”[6]

Una declaración de guerra tan inesperada, y llegando de parte de un gobierno desconocido, no pareció suficiente al general Ferrand, para romper los lazos de amistad que existían entre las dos naciones. Respondió al Gobernador de Puerto Rico con toda la prudencia y toda la moderación que requerían las circunstancias, respondiendo de la siguiente manera:

He recibido, decía, de manos del Señor Francisco Brasseti, la carta de vuestra Excelencia, del 2 corriente. El Señor Chevalier, dos marinos y el Sr. Panel, que enviáis de Puerto Rico, llegaron también en la Petronila.”

“No os ocultaré, Señor Capitán General, la sorpresa que me ha causado el arresto del corsario francés del Señor Chevalier, que vuestra Excelencia motiva con la guerra declarada por la Junta Suprema de Sevilla al Emperador Napoleón.”

“Confieso que no conozco la existencia política de ese consejo, ni el carácter de que haya podido estar investido para realizar actos que pertenecen solamente a un soberano legítimo.”

“Tampoco estoy enterado de los acontecimientos sucedidos en Europa, que han podido dar lugar a un ruptura, que la armonía tan duradera de los dos gobiernos no permitid presumir ni prever.”

“Cualesquiera que sean los motivos que hayan determinado a V. E. y que yo no intento penetrar, tengo a honra declararle, Señor Capitán General, que mi conducta, con respecto a los españoles y a las colonias de S. M. C. será constantemente la misma, hasta que reciba órdenes contrarias y oficiales de mi soberano.”

“Continuaré permitiendo a los buques españoles comerciar con Santo Domingo, y hoy mismo he dejado salir libremente una goleta de esta nación que venía de la isla de Cuba, respecto de la cual tal vez hubiera podido usar represalias.”

“Los españoles de Santo Domingo, penetrados de la necesidad de permanecer unidos y llenos de confianza en las pruebas francas y leales que les he nado de mi solicitud, están dispuestos a continuar tranquilos, a rechazar y castigar todas las instigaciones que tiendan a alterar su unión con los franceses y a turbar la tranquilidad pública.”

“Confiando yo mismo en su adhesión y estando en condiciones de no temer ningún acontecimiento, esperaré tranquilamente el resultado de la lucha funesta que la fatalidad ha provocado y continuaré viviendo en paz con todas las colonias españolas vecinas, cuyos habitantes serán siempre considerados por mí como aliados y amigos, a menos que mis intenciones no sean contrariadas por órdenes superiores.

“Tengo a honra ser con la más alta consideración,

“Señor Capitán General

“El obsecuente servidor de vuestra excelencia”

“(firmado) Ferrand.”

 “P. S. El Señor Brasseti y otras personas de la tripulación de la goleta “La Petronila”, se han presentado aquí con una escarapela que me ha parecido no ser el distintivo de ningún gobierno legítimo y legalmente reconocido; me he visto, pues, obligado a aconsejarles a no llevarlas mientras permanezcan en el puerto o en tierra”.

“Mi deber y el interés de la colonia que gobierno, me obligarán a tratar con rigor a todos los que, viniendo del exterior, tratasen de provocar la discordia y el desorden en un país que he tenido la dicha, hasta ahora, de preservar de esas dos plagas.”

“(Rubricado) Fd”.[7]

Sin embargo, las hostilidades habían comenzado ya en la costa de Puerto Rico, con la captura de un corsario francés, cuyo capitán y oficiales había enviado el gobernador a Santo Domingo. “el 12 del mismo mes, un tal Ricardo Sarmiento, agente del gobernador español, combinó con Sánchez Ramírez en El Seibo el plan del levantamiento”.[8]Este gobernador, actuando a las órdenes de la junta de Sevilla, envió agentes para preparar las mentes para la revuelta. Uno de ellos, el Capitán Brasseti, ancló, el 22 de septiembre en el puerto de Santo-Domingo. Encontraron a bordo de su barco 200 cartas o proclamas incendiarias: fue detenido y enviado a Puerto Rico. El gabinete británico aprovechó estas circunstancias para concluir una alianza ofensiva y defensiva con el gobernador Don Toribio Montes”.[9]

“Los ingleses, que estaban pendientes de las circunstancias favorables a su sistema destructivo, se pusieron en contacto con el gobernador Toribio Montés, y concluyeron con él una alianza ofensiva y defensiva, cuyos resultados fueron asegurarles el comercio exclusivo de Puerto Rico y la expulsión total de los franceses de las Antillas Mayores”.[10]

El gobernador de Puerto Rico, procedió a incitar una insurrección en Barahona,  “Salvador Félix, Comisario enviado por el gobernador Toribio Montes, para insurreccionar los distritos de las costas meridionales de la Parte del Este, había desembarcado en Barahona el 26 de Septiembre, y se asoció en esos lugares con Don Cristóbal Huber Franco, hombre muy activo y emprendedor, que adquirió muy pronto bastante influencia en el ánimo de los habitantes, para no dejar a su colega sino la apariencia de autoridad”.[11] Además “se unió con Ulises Ramírez y Manuel Jiménez de Azua, y juntos, lograron reclutar un gran número de habitantes, con los que vinieron a poner un cantón a orillas del Yaque del Sur”.[12]

El relato exagerado de los hechos de España, la salvación del trono y el altar, fueron los objetos que presentaron a las mentes crédulas y supersticiosas: prometieron al mismo tiempo pronta ayuda en hombres, comida y dinero; habían solicitado la alianza del líder de los rebeldes Pétion, quien, encontrándose fuertemente presionado por Christophe en este momento, y que tal vez contemplando con ansiedad el crecimiento de un nuevo poder en su vecindad, rechazó la ayuda solicitada, exigiéndoles expresamente que, en la lucha que iban a emprender, debían respetar estrictamente los límites de las posesiones nativas.

No obstante, se comprometió a proporcionarles municiones y armas a cambio de las bestias cornudas que más necesitaba.

La Reconquista comenzó en septiembre de 1808 cuando Salvador Feliz, que también colaboró con Montes, llegó a Barahona, cerca de la frontera con Haití. Allí se unió a Cristóbal Huber, que estableció lazos con los rebeldes anti franceses Ciriaco Ramírez en Azua y Manuel Jiménez en Neiba. Enrique Christophe prestó a los dominicanos un apoyo rápido, generoso y necesario en forma de trescientos soldados y cientos de armas, botas y espadas.

A cambio Christophe sólo pidió un comercio abierto, acorde con su actitud de paz hacia los súbditos españoles. El gobernador Montes de Puerto Rico no tardó en enviar mercancías a Cabo Haitiano, rematándolas con un fino reloj y un bastón como regalos personales para Christophe. A costa del ganado dominicano, Sánchez Ramírez cooperó con Alexandre Pétion, que temía las consecuencias de la guerra”.[13]

La distancia a que se encuentra Barahona de la Capital dio lugar a que los fermentos de revuelta produjeran sus efectos; el 30 de Septiembre fue cuando Don José la Xara envió todos los detalles de la conspiración al jefe de batallón Bardin, comandante en el pueblo de Azua”.[14]

El General Ferrand, Marie Louis, barón y conde, gobernador de Santo Domingo, se vio obligado a tomar las armas para defenderse. “En ese momento, su ejército se había reducido a unos 900 hombres debido a las enfermedades. Despachó dos destacamentos sucesivos de 125 hombres cada uno para sofocar la rebelión”.

 “A finales de septiembre los rebeldes conquistaron Barahona, en la que fue considerada por los franceses como la primera acción real de la guerra de Reconquista”.[15]

COMBATE DE MALPASO

El día 12 de octubre, las tropas llegaron a orillas del río Yaque del Sur, donde los rebeldes, en número de doscientos hombres, ocupaban una posición extremadamente ventajosa en una colina escarpada, erizada de tunas y mayas, llamada el Malpaso. El coronel se preparó inmediatamente para atacar al enemigo, a pesar de la fatiga que las tropas acababan de experimentar durante un camino de veinte leguas, en una región donde no se podía encontrar ni comida ni agua.[16]

Las tropas escalaron la montaña al son de los tambores que batían la carga, pero detenidas a cada momento por los obstáculos insuperables que la naturaleza les presentaba, se vieron obligadas a retroceder bajo la fusilería bien alimentada de un enemigo atrincherado tras las rocas que dominaban la montaña, después de haber visto caer al valiente teniente Pointe que las comandaba.

La caballería, incapaz de desplegarse en un terreno picado y boscoso, permaneció como espectadora del combate.

El fracaso de este ataque, y la falta de subsistencias, decidieron al coronel Aussenac a regresar a la ciudad de Azua, de donde pensaba partir pronto con medios más decisivos. Sin embargo, Huber y Ciriaco, hinchados por esta especie de éxito que sólo debían a la rudeza de los lugares, y a la extrema fatiga de los soldados franceses, recorrieron inmediatamente los pueblos de Azua, La Mata, Los Corozos y Fundación, y alistaron bajo sus banderas a un gran número de habitantes intimidados por sus amenazas o embaucados por sus promesas.

Era urgente impedir la propagación del mal, que ya se había extendido a los distritos occidentales; una carta confidencial del coronel Franco, a don Joseph del Orve, su cuñado, confirmaba las primeras opiniones que había dado al general Ferrand, y daba a este respecto nuevos detalles que no dejaban duda sobre las ramificaciones generales de la conspiración: Fue comunicada al General Ferrand, quien se limitó a renovar a Franco la seguridad de la entera confianza que tenía en su prudencia y en su devoción al gobierno francés”.[17]

El fuego de la rebelión que había triunfado en Barahona, se propagaba por todas partes, otros combates ocurrieron en la parte francesa de la isla, como el de “Sabana Mula”, mientras Ferrand ofrecía una recompensa por las cabezas de los líderes rebeldes. En lugar de aceptar la oferta, los criollos de San Juan de la Maguana asesinaron a un oficial francés, tomaron la ciudad e inmediatamente pidieron ayuda a Pétion, las ciudades dominicanas seguían cayendo, incluidas algunas del este como El Seibo e Higüey.

Temiendo que el movimiento rebelde se repitiera por todo el territorio, Ferrand partió de la capital a sofocar el levantamiento, se “enfrentó al enemigo el 7 de noviembre de 1808 en Palo Hincado, con sólo 500 hombres frente a los 3,000 de ellos. El primer ataque fue favorable a Ferrand, pero un asalto de la caballería enemiga volteó ambas alas del cuerpo francés, y se produjo una completa derrota. La mayor parte de los franceses murieron, y Ferrand, que estaba a punto de caer en manos del enemigo, se pegó un tiro desesperado. Su cabeza fue cortada en el campo de batalla y llevada triunfalmente en una pica.[18] Más tarde, el gobierno español repudió este trato y rindió los honores adecuados a los restos del general francés”.[19]

El cuerpo de Ferrand fue llevado a Francia por su ayudante de campo, el teniente coronel Gilbert Guillermín, que en 1815 fue uno de los diecisiete supervivientes de los 42,000 hombres que el general Leclerc llevó consigo a Santo Domingo en 1802.


[1] Aunque muchos historiadores le llaman Jean Louis Ferrand, su nombre verdadero era  Marie Louis Ferrand.

[2]  Luis Alfonso Escolano Giménez. La guerra de la Reconquista en Santo Domingo (1808-1809): una lucha por la continuidad histórica. BAGN. Año LXXI, Vol. XXXIV, Núm. 125. Página 642.

[3] Charlton W. Yingling. Siblings of Soil: Dominicans and Haitians in the Age of Revolutions. Página 165.

[4] Ibidem.

[5] Nouvelle biographie générale. Depuis. Les temps les plus reculés. JUSQU’A NOS JOURS. TOME DIX-SEPTIÈME. Faesch. Floris. Página 257.

[6] GILBERT GUILLERMIN. PRECIS HISTORIQUE. DES DERNIERS ÈVÉNEMENS. DE LA PARTIE DE L’EST DE SAINT-DOMINGUE, DEPUIS LE 10 AOUT 1808, JUSQU’A LA CAPITULATION DE SANTO-DOMING0. París 1811. Página 29.

[7] Ibidem. Páginas 30 a 32.

[8] Alejandro Llenas. Apuntes históricos sobre Santo Domingo. AGN. Andrés Blanco Díaz Editor. Santo Domingo 2007. Páginas 179 y 180.

[9] L’ART DE VÉRIFIER LES DATES, DEPUIS L’ANNEE 1770 JUSQU’A NOS JOURS. TOME SEIZIEME. A PARIS. 1837. Página 158.

[10] GILBERT GUILLERMIN. PRECIS HISTORIQUE. DES DERNIERS ÈVÉNEMENS. DE LA PARTIE DE L’EST DE SAINT-DOMINGUE, DEPUIS LE 10 AOUT 1808, JUSQU’A LA CAPITULATION DE SANTO-DOMING0. París 1811. Página 43.

[11] GILBERT GUILLERMIN. DIARIO HISTORICO DE LA REVOLUCION DE LA PARTE DEL ESTE DE SANTO DOMINGO. Comenzada el 10 de Agosto de 1808, con Notas Estadísticas sobre esta Parte. Imp. de P. U. Lafourcade. Filadelfia. 1810. Páginas 36 y 37.

[12] Alejandro Llenas. Apuntes históricos sobre Santo Domingo. AGN. Andrés Blanco Díaz Editor. Santo Domingo 2007. Páginas 179 y 180.

[13] Charlton W. Yingling. Siblings of Soil: Dominicans and Haitians in the Age of Revolutions. Página 166.

[14] GILBERT GUILLERMIN. DIARIO HISTORICO DE LA REVOLUCION DE LA PARTE DEL ESTE DE SANTO DOMINGO. Comenzada el 10 de Agosto de 1808, con Notas Estadísticas sobre esta Parte. Imp. de P. U. Lafourcade. Filadelfia. 1810. Página 37.

[15] Antonio Jesús Pinto Tortosa. Santo Domingo: una colonia en la encrucijada: 1790-1820. Archivo General de la Nación. Volumen CDXLIV. Santo Domingo, R. D. 2022. Página 298.

[16] GILBERT GUILLERMIN. PRECIS HISTORIQUE. DES DERNIERS ÈVÉNEMENS. DE LA PARTIE DE L’EST DE SAINT-DOMINGUE, DEPUIS LE 10 AOUT 1808, JUSQU’A LA CAPITULATION DE SANTO-DOMING0. París 1811. Página 45.

[17]  GILBERT GUILLERMIN. PRECIS HISTORIQUE. DES DERNIERS ÈVÉNEMENS. DE LA PARTIE DE L’EST DE SAINT-DOMINGUE, DEPUIS LE 10 AOUT 1808, JUSQU’A LA CAPITULATION DE SANTO-DOMING0. París 1811. Páginas 45 a 47.

[18] El coronel Pedro Santana, padre del General Pedro Santana fue quien cortó la cabeza al General Ferrand

que se había suicidado en un bosque espeso a orillas de la quebrada Guaquia, y la llevó en triunfo junto con el caballo de Ferrand.

[19] GILBERT GUILLERMIN. PRECIS HISTORIQUE. DES DERNIERS ÈVÉNEMENS. DE LA PARTIE DE L’EST DE SAINT-DOMINGUE, DEPUIS LE 10 AOUT 1808, JUSQU’A LA CAPITULATION DE SANTO-DOMING0. París 1811. Página 71.

Sobre el autor de la publicación

Rafael Altuna, un visionario que podría ser catalogado el padre de la imprenta

fuente:  ARMARIO LIBRE
 Barahona.- Vivir entre San Pedro de Macorís, Venezuela y Panamá, clandestino en uno y extraño en otro, no es fácil. Seguir recorriendo tierra y mares en busca de un hogar, quizás, era la meta, lo que fue encontrado en esta ciudad.
Rafael Antonio Altuna Rivié, conocido en Barahona como el propulsor de la imprenta,
Altuna Rivié vivió en Santa Lucía, estado de Miranda, Venezuela, recuerda los trayectos recorridos, a lo largo de sus 93 años de edad, así como las peripecias pasadas con su esposa, doña Adela Aurora Tezanos de Altuna, con quien estuvo casado 72 años y procreó cinco hijos.
Su padre, José de Jesús Altuna, llega desde Panamá a San Pedro de Macorís, donde vende frío-frío. Conoce al El viejo Rivié, padre de su esposa, doña Paula.
Recuerda que su padre se casó con su madre, quien tenía a penas, 15 años, pero reacciona y expresa, “te voy  a decir algo, yo no conocí a mi papá joven”.
“La crió y le parió 11 hijos”, recuerda Rafael Antonio, entre rizas, de su padre y su madre, quienes llegaron a Barahona en el 1922.
Narra que después de casarse sus padres en San Pedro de Macorís, José de Jesús se involucra en los trabajos de su suegro, que era la imprenta, y sin saber los motivos, se traslada a Barahona, ya que la Sultana del Este era uno de los pueblos más prósperos de la época. De hecho, en San Pedro de Macorís le nació una de sus hermanas.
“Mi hermana mayor nació en San Pedro de Macorís, pero yo nací aquí en Barahona, me crié y me muero. No quiero salir de aquí. Mis hijos me dicen papá vámonos para la capital, pero yo les digo, no voy para capital, aquí es que estamos bien. Yo le agradezco todo a Barahona, aunque creo que Barahona como que ha crecido mucho para atrás”, reflexiona el exitoso hombre de los negocios de las últimas cinco décadas.
Recuerda que el auge de su imprenta la tuvo con el ingenio Barahona, que era de los americanos, por el 1923, pero que en los últimos años, a pesar del modernismo, mientras sus empleados trabajaban en equipos sofisticados, computarizados, él continuaba en sus máquinas viejas y manuales.
Narra que llegaron a Barahona, sus padres, José de Jesús y Paula, el suegro, El Viejo Rivié y la imprenta.
Dice que a pesar de que aprendió el negocio de la imprenta de su padre, éste de este negocio “no sabía nada”, pero que siempre estuvo al lado de Rivié, quien tenía experiencia en este tipo de trabajo.
“Yo aprendí de la imprenta todos los misterios que tiene la imprenta, pero en impresión directa, en las automáticas no”, aclara.
Recuerda que en Barahona había dos periódicos, La Crónica, propiedad de su padre y El Momento, de los Bidó.
No recuerda con exactitud cuando fue la última impresión de La Crónica, fue en su ausencia a Venezuela, pero asegura que en la imprenta, lo que más se hacía era formularios, que en su mayoría, eran requeridos por el ingenio Barahona.
Desde Barahona, don Rafael Antonio y doña Adela Aurora, en busca de nuevos horizontes o quizás por inquietud de la juventud, se van a La Victoria, Venezuela, donde pasan seis años, pero que luego regresan a su pueblo, porque no encontraron lo que buscaban.
Explica que llegó a Venezuela por accidente, ya que el objetivo era ir a Curazao, desde donde enviaba gas a Barahona, mientras él recibía allá productos agrícolas, los cuales vendía.
Narra que en una ocasión alguien le dijo que lo iban a repatriar por ilegal (no tenía papeles), por lo que prefiere ir a Venezuela, donde en un carrito, comienza a conchar, y donde “se le pone la piña agria y se dice me voy, para pasar trabajo aquí lo paso allá”.
Recuerda que estando en Venezuela se le aparece su padre, que se marcha y luego regresa con sus 11 hijos, alegando que Rafael Leonidas Trujillo, su compadre, lo estaba persiguiendo.
Alega que ante esa acusación al régimen, su padre vende dos propiedades de plátano que tenía en Vicente Noble, donde tenía la fábrica de harina de plátanos llamada “La Estrella del Sur”.
Recuerda que su padre construyó el canal Altuna, a pico y pala, que va desde Vicente Noble a Canoa.
Además de las propiedades de Vicente Noble, vende la imprenta a Nene Guilliani.
Recuerda que regresa a Barahona entre el 1954 y el 1955, sin un centavo, pero que lo ponen a administrar el negocio de sus suegros, Domingo Tezanos, donde pasa poco tiempo, se disgustan, y decide marcharse.
Ante esa situación, piensa volver a Venezuela, pero un cuñado le pide que no se marche, que se quede, y le propone que compren una imprenta pequeña que vendían en San Pedro de Macorís. La recomendación del cuñado es solicitarle una ayuda al régimen.
Le hace una carta a su padrino, Trujillo, la certifica y la envía, y antes de la semana lo llaman de la Gobernación de Barahona para informarle que había un cheque a su nombre por RD$3,500.00.
Precisa, sin embargo, que para poder llegar a Venezuela había dicho que le corría a la dictadura de Trujillo, pero que en verdad era mentira, porque fue una artimaña para poder llegar a ese país, ya que estaban rotas las relaciones de los dos países.
Rafael Antonio dice que con esa imprenta pequeña se inicia, contrata a un empleado que había trabajado con su padre y le paga RD$9.00 cada semana.
Posteriormente, adquiere el taller que era de su padre, y cuando estalla la Revolución en el 1965, la imprenta funcionaba bastante bien.
Luego, adquiere de nuevo la imprenta que su padre le había vendido a Guilliani. La compra por RD$6,000.00, que tenía en cheques, que era su capital, y comienza a trabajar con el ingenio a toda capacidad.
Ya la imprenta próspera, con una librería que caminaba sola, donde generalmente estaba su esposa, doña Adela Aurora, se inicia con el negocio de las granjas de pollo.
En la comunidad de Riosito, compra unos terrenos y construye una granja de seis pabellones de cinco mil pies cada una.
Altuna Rivié precisa que el negocio iba viento en popa hasta que quien lo suplía, la granja Mora, decide llevarle la competencia a Barahona.
“Granja Mora me vendía el pollito, me vendía el alimento, me vendía el concentrado y de buenas a primeras, montan una sucursal en Barahona y con quien iba a competir, con Mora? Me metí en gallinas y fracasé, porque luego de un par de partidas buenas, jamás apareció alimento y fracasé y me quedé con mi imprenta”, precisa.
“Cuando matan a Trujillo, lo primero que hago fue quitar el letrero de la imprenta que decía Benefactor y le puse imprenta y papelería Altuna”,  sostiene entre risas.
Los 93 años de edad de don Rafael Altuna, no le ha quitado el buen humor al conversar, pero mucho menos, que de vez en cuando alce el codo, con un trago del buen whisky.
“Lo que pasa es que la señora era la gran administradora y yo era el gran botarate, a mi me gustaba mucho beber, casado y no casado y como quiera, pero ella fue la gran administradora y lo poco que tengo ahora mismo se lo debo a ella”, asegura con firmeza.
Es asombroso verlo leer los periódicos, sin lentes, y jugar su manita de billar en un club de Barahona, a pesar de cumplir 94 años de edad en enero venidero.
El tono jocoso, Rafael Antonio, expresa que su esposa, doña Adela tuvo cinco hijos, pero que él no tuvo ninguno.
Agradeció a Dios por permitirle procrear y criar a sus hijos, Rony Altuna (fallecido), Mayra, José Francisco, Carlos y Andrés Altuna,  quienes a su vez les han procreado 14 nietos y en la actualidad tiene igual cantidad de biznietos.
Rafael Antonio delata a sus hijos, y dice que ninguno aprendió a manejar la imprenta, aunque sí a ser banqueros, como es el caso de José Francisco y Andrés, en tanto, Carlos llegó a ocupar el puesto más alto en la Fuerza Aérea de la República Dominicana (FARD), jefe de Estado mayor, con el rango de mayor general.
De sus cinco hijos, Rony, Mayra y José Francisco nacieron en Venezuela, de las manos de Ramón de Lara, mientras que Carlos y Andrés lo hicieron en Barahona.
A través de la imprenta, Altuna hacía trabajos para otras provincias como Bahoruco, Independencia, San Juan y Azua, aunque afirma que los grandes beneficios los obtenía con los trabajos que le hacía al ingenio Barahona.
Recuerda que su primera casa la compraron por RD$25, 000.00 en el 1978, en la avenida Enriquillo, pero que luego el lugar se puso difícil para vivir y vendieron y construyeron en la parte alta, donde aún residen.
Periódico
La familia Bidó imprimía el periódico El Momento, en su imprenta. Era un periódico pequeñito.
Su imprenta, donde se imprimía La Crónica, era de 1816, de fabricación alemana, aunque la cuchilla aún está viva. Los demás hierros fueron vendidos.
Retroceso?
Don Rafael Altuna Rivié considera que Barahona ha retrocedido, porque en la década de los 60, 70, 80 y 90, desde el puerto, se exportaba azúcar, guineo, yeso, sal, madera, plátano, mientras hoy no se hace nada.
Afirma que en lo único que Barahona tiene una gran prosperidad es en el motoconcho.
Expresa sin embargo, que es necesario continuar hacia adelante, aunque se encuentren 20 mil obstáculos.
Destaca la tranquilidad con que se vivía antes en Barahona, lo que afirmó, se ha perdido en los últimos años.

“Se busca vivo o muerto”…Ellos sabían que para detener a Plinio lo tendrían que matar

“Candado”, un teniente nativo del municipio de Cabral y que trabajaba para los servicios de inteligencia del gobierno de Balaguer, mantenía “sin ningún sigilo y casi a la vista de todos”, una “estrecha vigilancia” a la casa del diputado reformista, doctor Juan Esteban Olivero Féliz.

Al parecer los servicios de seguridad del Estado habían ubicado allí, oculto en el hogar del legislador al doctor Plinio Matos Moquete, entonces el hombre más buscado “vivo o muerto”.

“La captura de Plinio Matos Moquete era una orden impartida en estos organismos (de seguridad), ya él se les había escapado en más de una ocasión”, relata Olivero Féliz en su libro “Balaguer…anecdotario de humor político”.

“Les fueron estrechando el cerco y se daba por un hecho que lo capturarían en cualquier momento, vivo o muerto, dado que nuestro país no es tan grande y no hay tantos lugares en donde esconderse”, agregó.

Se rumoreaba en aquel tiempo que “Plinio se escondía en casas de amigos”. “Sé de algunos que le dieron refugio, y yo fui uno de ellos”, exteriorizó.

Olivero Féliz manifiesta que Plinio acudió a él como amigo de su familia (los Matos Moquete y Matos Ogando, de Tamayo). “Y como amigo de esa familia, no podía negarme”. “Decidí ocultarlo en mi casa en el sector Alma Rosa, en la zona oriental de la ciudad”, apuntó.

Precisó que: le dio refugio “amparado por demás, en mi calidad de diputado al Congreso Nacional y reconocido jerarca del gobierno de Balaguer, amigo suyo y vocero del Partido Reformista en la Cámara Baja”.

Se consideró “una figura importante de esas fuerzas que perseguían a Plinio Matos”.

“Los organismos de seguridad tenían la información de que desde mi casa, él continuaba impartiendo instrucciones a sus seguidores, desde mi teléfono familiar”, narra el legislador oficialista.

Y acotó: “Las Fuerzas Armadas dispusieron una vigilancia permanente a mi hogar, de lo cual me percaté cuando vi a un teniente nativo del municipio de Cabral, a quien llamábamos Candado, acompañado de otros hombres, que cada noche se apostaba próximo a la casa”.

“Una de esas noches-dijo Olivero Féliz-me le acerqué y le dije:

“Candado, ¿qué tú buscas por aquí? Me dijo: Nada, mi tierra…usted sabe que yo soy guardia y tengo mis encargos y a veces me doy mis vueltecitas por aquí, pero no hay problemas, diputado, duerma tranquilo”.

Olivero Féliz dijo que le aclaró entonces a Candado que la que vigilaba era su casa, “donde vivían mi mujer y mis hijos”.

“Nunca se atrevieron a entrar a mi casa a apresar a Plinio. Además, sabían que a la hora de detenerlo lo tendrían que matar, porque Plinio era un hombre muy decidido y radical”, apuntaló el ya fenecido legislador.

La generación actual, que vive en un ambiente de cuasi normalidad democrática y un ambiente político sin persecuciones, no vivió aquella época de acechanzas, muertes, apresamientos, torturas y desapariciones durante el periodo de los primeros 12 años del régimen de Joaquín Balaguer, proclamado irónicamente por sus opositores, tiempo después de su muerte, como el “Padre de la democracia” en el país.

En el libro Olivero Féliz explica que tanto Plinio como su hermano Manuel Matos Moquete, éste último también dirigente revolucionario y Premio Nacional de Literatura 2019, eran hijos de don Fabián Matos de la Paz, “un prominente y reconocido balaguerista que gozaba de un gran aprecio del líder”. Yo añadiría que era también un ferviente y devocionario trujillista.

Significó que como “en las familias largas siempre hay de todo y, para el tema que nos interesa, de todas las ideologías”. Recordó que “dos de los Matos Moquete habían muerto durante la revolución del 65 (Siro, médico, y Rafael “Fellito”, agrónomo)”.

“Otros dos, Manuel y Plinio Matos Moquete, tomaron la línea del antibalaguerismo, que era una posición política muy cerca del castrismo, muy de moda en ese entonces”.

Expresa que Plinio incluso organizó un movimiento político-militar con el cual “enfrentó a las fuerzas regulares y el orden establecido”.

“Como consecuencia de esto, todos los organismos de seguridad del Estado tenían instrucciones precisas de someter al orden a Plinio y a su grupo”, estableció Olivero Féliz.

Nivar quería entreguen a Plinio

“En una ocasión recibí una reprimenda del general Eladio Marmolejos Abreu, fallecido, quien me recriminaba el hecho de proteger a un criminal”, narra Olivero Féliz. Y agrega:

“También el general Neit Rafael Nivar Seijas, siendo jefe de la Policía, me invitó a su despacho. Neit y yo no éramos grandes amigos, pero nos conocíamos y algunas veces estuve en su finca en El Higüero, donde practicábamos el tiro al blanco y compartíamos tragos con algunas féminas”.

Indicó que en su oficina Nivar Seijas “me reclamó que yo no había querido entregar a Plinio Matos Moquete, y que tenía conocimiento de que estaba en mi casa”.

“Le contesté de esta forma: “General, lo primero que debo advertirle es de que Plinio no es un hombre de entregarse ni de que lo entreguen, hay que tener mucho cuidado porque es una situación sumamente difícil”.

“Pero usted es compromisario del gobierno”-me dijo- “y está protegiendo a un delincuente”.

Al respecto, Olivero Féliz refirió que ya en el país se habían producido muchas muertes atroces, como la de Amín Abel Hasbún, Pichirilo, entre otros; gentes que –deploró- “habían sobrevivido a la revolución de 1965, y cayeron después”.

Lo vamos a coger como sea, vivo o muerto

Nivar Seijas afrontó entonces al legislador y no de buena manera:

-“Pues usted va a tener que entregarlo, porque si no, lo vamos a coger como sea, vivo o muerto”.

Y le dije: “Bueno general, si usted quiere puede hacerlo, ahí está mi casa y en ella están mis hijos y mi mujer. Lo que puedo asegurarle es que yo no lo entrego, aunque soy un reconocido balaguerista, como usted, y soy un hombre que no comparte las actuaciones de Plinio Matos”.

El general insistió, quiso intimidarme, y le dije de manera firme:

-“Pues mire general, le voy a decir por qué no lo entrego: si se produce la muerte del doctor Matos Moquete, los primeros en lamentarlos serán sus familiares, y probablemente el doctor Balaguer también lo va a lamentar, porque el papá del doctor Matos es amigo y compadre del presidente, y algunos de los hermanos del doctor Matos Moquete son también reconocidos simpatizantes del doctor Balaguer”.
Y subrayó:

“En mi caso personal, Plinio no es solo mi amigo, compañero de estudios, sino además mi cuñado, ya que tengo dos hijas de mi primer matrimonio con una de sus hermanas. Finalmente, le voy a decir la razón más poderosa: porque no pretendo hacerme héroe a cambio de la sangre ajena, contrario al temperamento de los servicios de seguridad”.
“En consecuencia, usted sabrá lo que tiene que hacer”, dijo enfático el legislador reformista.

“Después de esa conversación con el jefe de la policía, y sabiendo lo que podía venir, no esperé la noche, sino que antes de que llegara “Candado” metí a Plinio en el baúl de un carro Chevrolet Impala que tenía, con placa oficial (muy bajita, creo que 076) y salí de Alma Rosa hacia el área de la Benito González, entonces muy comercial, y en una esquina muy concurrida detuve el auto, abrí el baúl desde el asiento del conductor, cuando bajé a despedirme de Plinio ya éste se había escurrido. Pasaron muchos años sin volver a verlo”.

Plinio está vivo, pero en una situación de salud que no le permite recordar aquella peripecia en una de las tantas veces que tuvo su vida en peligro.

Pero sí familiares de éste me confirmaron la existencia de aquel escondite en aquellos duros momentos en que luchaba no solo por el país, sino por su vida y que lo perseguía la muerte.

LEY DE 1801 DEMUESTRA TOUSSAINT LOUVERTURE NO FUNDÓ A BARAHONA

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné

Haití fue la segunda nación de América que se dio a sí misma una constitución tras la Independencia de 1801. Esta constitución Louverturiana de 1801, dividió el territorio de la colonia francesa de Saint-Domingue, en Departamentos, Parroquias y Distritos Militares.

“La cesión del Santo Domingo Español a Francia, por medio del Tratado de Basilea en 1795, no se ejecutó hasta el año 1801, cuando el antiguo esclavo Toussaint Louverture, actuando en nombre de Francia, ocupó la Parte Española de la Isla; la constitución que se promulgó ese mismo año para la Parte Occidental o colonia de Saint-Domingue, fue aplicada también a los “Españoles del Este” durante la breve duración del régimen louvertiano”.[1]

Es de esta forma que el 13 de julio de 1801, “la asamblea central de Saint-Domingue, considerando la división del territorio de esta isla, hecha por el gobernador, en virtud del artículo 34 de la constitución, y a propuesta suya, para consagrar esta división por una ley, hace la siguiente ley.

TÍTULO UNO.

División del territorio en departamentos.

La isla de Santo Domingo está dividida en seis Departamentos, que son:

El Departamento del Sur. El Departamento del Norte. El Departamento del Oeste. El Departamento del Cibao, antes Samaná. El nuevo departamento que llevará el nombre de Louverture. El departamento de Ozama, antes Higuamo”.[2]

Estos Departamentos o territorios estaban constituidos por Parroquias y Distritos Militares, del modo siguiente:

            DEPARTAMENTO             PARROQUIAS         DISTRITOS MILITARES

            SUR                                                   14                               5

            OESTE                                              14                               6

          LOUVERTURE                               15                               4

            NORTE                                             24                               6

            CIBAO                                               5                               4

            OZAMA                                           13                               3

Para organizar la Justicia en la Colonia de Saint-Domingue, La Asamblea Central de Saint-Domingue, a propuesta del gobernador, dictó la siguiente ley, sobre la organización de los tribunales.

“TÍTULO UNO.

Disposiciones generales.

1. Se suprimen los tribunales civiles y penales del departamento, y los juzgados de paz y comercio, actualmente existentes en la colonia; no obstante, continuarán sus funciones hasta la instalación de los nuevos tribunales.

2. La decisión de los árbitros que los ciudadanos habrán elegido, en los términos del artículo 42 de la constitución de Saint-Domingue, para juzgar sus litigios, no será susceptible de recurso, salvo reserva expresa.

3. Nadie puede ser juez, teniente de juez, comisario del gobierno ante los tribunales, sustituto, asesor o secretario, si no tiene al menos veinticinco años de edad.

4. Los funcionarios designados en el artículo anterior no podrán ser requeridos para desempeñar ningún otro servicio público; no podrán ausentarse por más de diez días sin permiso del tribunal y por más de un mes sin permiso del gobernador.

5. La justicia se administrará y todos los actos públicos se harán en nombre de la colonia francesa de Santo Domingo.

6. Para la fecha de los actos se seguirá el directorio republicano, pero se tendrá que informar, entre dos paréntesis, de la fecha correspondiente del antiguo calendario.

TÍTULO DOS

Tribunales de Primera Instancia.

7. Se establecerán tribunales de primera instancia en las siguientes ciudades: Cap-Francais, Fort-Liberté, Rort-de-Paix, Gonaïves, Hinche, Port-Republican, Léogane, Jacmel, Cayes, Acquin, Jérémie, Santo-Domingo, Ceibo, Azua, Sant-Yago y Samana.

8. Estos tribunales estarán compuestos por un juez y un teniente de juez.

9. En cada Tribunal de Primera Instancia habrá un Comisario del Gobierno y un Secretario.

10. En cada parroquia de la jurisdicción de un tribunal de primera instancia, habrá un sustituto del comisario del gobierno, que realizará todos los actos preparatorios y de preparación.

11. La jurisdicción de cada tribunal de primera instancia se fija de la siguiente manera: el de Cap-Françaîs estará compuesto por las parroquias de Limonade, Grande-Rivière, Sainte-Susanne, Dondon, Quartier-Morin, Petite-Anse, Plaine du Nord, Acul, Limbé y Port-Margot.

La de Fort-Liberté estará compuesta por las parroquias de Monte-Cristo, Laxavon, Quanamjnthe, Terrier-Rouge, Trou, Valière y Sans-Souci.

La de Port-de-Paîx estará formada por las parroquias de Petit Saint-Louis, Tortue, Jean-Rabel y Borgne.

La de Gonaïves estará compuesta por las parroquias de Môle-Saint-Nicolas, Bombarde, Gros-Morne, Marmelade, Plaisance, Terre-Neuve, Canton Louverture, Petite-Rivière de l’Artibonite, Verrettes, Saint-Marc y San-Miguel de I’Atalaye.

La de Hinche estará compuesta por Banica, San-Raphaël, Las-Cahobas y Farfân.

Provisionalmente la sede de este tribunal se establecerá en San-Miguel de l’Atalaye, parroquia que, en ese momento y hasta el traslado de la sede, dependerá del tribunal de Hinche para la jurisdicción de la justicia.

La de Port-Republican incluirá las parroquias de Arcahaye, Croix-des-Bouquets, Mirebalais y Grands-Bois.

La de Léogane estará compuesta por las parroquias de Grand-Goavé y Petit-Goave.

La de Jacmel incluirá las parroquias de Baynet, Cayes-Jacmel y Sale-Trou.

La de Cayes incluirá las parroquias de Torbeck, Port-Salut, Côteaux y CavaiIlon.

La de Acquin incluirá las parroquias de Petit-Trou, Anse-a-Veau, Saint-Michel y Saint – Louis.

La de Jérémie incluirá las parroquias de Tiburón, Cap-Dame-Marie, Abricots y Corail.

La de Santo-Domingo incluirá las parroquias de San Lorenzo, Santa Rosa y San-Gregorio de los Ingenios.

La de Ceibo incluirá las parroquias de Savana Lamar, Higuey, de Bayaguana, Mont-de-Plata y Boya.

La de Azua incluirá a Baní, San-Juan de la Maguana, Barahona y Neybe.

La de Sant-Yago incluirá las parroquias de Porte-Plata y La Vega.

El de Samaná incluirá a Samaná y Cotuy.

12. Los Tribunales de Primera Instancia conocerán de todos los asuntos civiles, penales, marítimos y mercantiles, de acuerdo con las ordenanzas correspondientes.

13. Los jueces y lugartenientes de los jueces, los comisarios del gobierno, sus sustitutos y los secretarios, no percibirán en los tribunales de primera instancia más que los emolumentos fijados por el reglamento del 4 de diciembre de 1775, al que estarán obligados a ajustarse estrictamente en lo que respecta a las antiguas jurisdicciones.

l4.  En los casos que no son susceptibles de ser nombrados, pero que requieren un largo examen del documento, el juez podrá deliberar y poner a prueba su juicio. Los honorarios en todos los casos no podrán exceder de 100 francos para el juez, 66 francos para el comisario del gobierno, cuando su ministerio sea necesario, y 66 francos para el secretario, incluyendo el envío de la sentencia.

15. Los casos designados serán distribuidos por el juez; de tres juicios tomará dos.

16. El orden de las notificaciones en cada tribunal de primera instancia será establecido por un reglamento del tribunal, sujeto a la aprobación del gobernador.

17. Los asuntos en primera instancia que eran competencia de los tribunales suprimidos se presentarán por simple citación ante el nuevo tribunal que deba conocer de ellos”.[3]

Como hemos podido demostrar, con la Ley a la vista de todos, Barahona en 1801 ya existía como pueblo (Parroquia o Distrito Militar), jurídicamente los conflictos entre sus habitantes podían dirimirse en el Tribunal de Primera Instancia de Azua.

Esta Ley de 1801, desmiente la fábula sobre la fundación de Barahona, que muchos historiadores pretenden atribuirle a Toussaint Louverture.


[1] Wenceslao Vega Boyrie. Antecedentes constitucionales dominicanos (1801-1843). CLIO. Página 178.

[2] SAINT-DOMINGUE, Gouverneur Lois de la Colonie Française Cap-Français, lmp. P. Roux, 1801. Páginas 1 a 6.

[3] Ibídem. Páginas 19 a 23.

EL SOÑADOR RAFFO: BACHATA EN CADENA DE TRAGEDIAS

Oscar López Reyes

por Oscar López Reyes

La guitarra y la voz, en el bodegón de los tragos que aplacaban su desconsuelo amoroso en el adiós de la noche o el despuntar del Sol, avivaron su talento innato para asentarse como un intérprete de la bachata de la segunda generación. Con vanidad, en centros recreativos nacionales y extranjeros, enalteció el buen nombre de Barahona.
Desde el ocaso de la década de 1960, el placer y los sinsabores de la bohemia nutrieron su popularidad, especialmente en sectores de la clase baja, que gusta de la bachata y rancheras. Compuso y grabó diez piezas musicales, que se difundieron particularmente por Radio Guarachita, que lideró la difusión de este género musical y captó una alta audiencia.
En la década de 1960 en su lar nativo, Barahona, deslumbró como su artista preferido e idolatrado. En velloneras y en labios de sus pobladores se tarareaba: “Sólo penas llevo en el alma”, y “Qué no me hablen de ella/Qué me dejen en paz/en paz!…../Qué soy el culpable de mi triste tragedia”.
Rafael Alcántara Féliz fue traído a la vida por sus padres -nativos de La Peñuela de Cabral- José Alcántara (Josecito) e Isabel Féliz (La Buena), el 24 de octubre de 1944, en Barahona. Sus hermanos fueron Luz, María, Bienvenido, José, Josefa y Dora.
En su adolescencia, en Barahona se desempeñó como limpiabotas, estibador de sacos en el muelle, despulpador de café en la factoría de Américo Melo, donde trabajó su padre, y más adelante como militar, en Villa Vásquez.
Su esparcimiento predilecto fue escuchar boleros en los cabarets -en uno de los cuales conoció a su primera mujer-, y rancheras en el bar Amerasia y el restaurante El Pez Dorado.
Trotamundo circunstancial y accidental, vivió en Duvergé, Tamayo, la capital, Puerto Rico y Nueva York, sin cesar retornaba a Barahona, ensortijado de ensueño y esperanza, por lo que fue bautizado como El Soñador.
Miembro de una familia de compositores y músicos, compuso y en 1964 grabó su canción primigenia: “Tinieblas”, en compañía de su primo Manolín Féliz.
Para producir estas y otras bachatas o canciones de amargaos se inspiraba en su enamoramiento, vivencias en bares, los cabarets y desamor o despechos con las mujeres, que consideraba como “su mal necesario”.
La bachata, una pizca de folklor urbano nacido en República Dominicana en una mezcolanza entre el merengue y el son cubano, en su primera etapa de los primeros años de la década de 1960 fue difundido por José Manuel Calderón, Luis Segura, Rafael Encarnación, Fabio Inoa, Ramón Cordero, Inocencio Cruz, Oscar Olmos, Tommy Figueroa, Bernardo Ortiz y Edilio Paredes.
De esos “boleritos de guitarra” se nutrió Raffo el Soñador en los primeros años de la década de 1970. A esta segunda época también pertenecieron Leonardo Paniagua, Ramón Isidro Cabrera, Olivio Acosta, Confesor González, Mélida Rodríguez y Blas Durán. En otras etapas, el técnoamargue (predominio de instrumentos electrónicos) se superpopularizó en República Dominicana, Estados Unidos y Europa.
En 1971, Raffo el Soñador se mudó de Barahona a Santo Domingo y contó con el respaldo de Radhamés Aracena, propietario de la disquera La Guarachita, ubicada primero en la calle El Conde y luego en la avenida Duarte número 22 casi esquina Benito González. El también dueño de Radio Guarachita la puso en boga.
Radio Guarachita divulgó profusamente las canciones “Nostalgia” y “Quisqueya”. También sus piezas musicales “No me hablen de ella”, “El Soñador”, “Entre abismo y envidia”, “Madre ausente”, “Arrepentido”, “No puedo olvidarla”, “Cadena de tragedias” y “Jamás volverás”.
Galante y ufano, pronto emigró a Puerto Rico, donde grabó con la orquesta de cuerdas del maestro José Meriño, y luego se trasladó a Nueva York, donde también tuvo buena aceptación. Imprimió su primer LP en Jaysina Enterprises Studios, en el 143 West 51 Street, y laboró como agente de seguridad bancaria.
En Nueva York, entre 1970 y 1976, las desgracias le impactaron emocionalmente. Murieron su padre Josecito, sus hermanas Luz de un infarto al miocardio; su esposa Pura, nativa de Villa Vásquez; pereció en un accidente de tránsito y luego en otro similar su hijo Roberto. Entonces escribió: “Para mí todo acabó/sólo pena llevo en el alma”. “Cadena de tragedias”.
A partir de esas calamidades, comenzó a reflejar trastornos psíquicos –en su habitación lloraba todos los días-, en virtud de que se dejó arropar de un sentimiento de culpabilidad. Su esposa Pura fue arrollada por el vehículo cuando fue a buscarle ropa limpia en una lavandería, un sábado sagrado, antes de ella asistir a la Iglesia Adventista.
Cuando vivía fallecieron en Santo Domingo sus hermanos María y Bienvenido, en el 2007 en Nueva York su madre Isabel Féliz y en el 2008 su otra hermana Dora.
Afligido, peregrinó por México, donde se unió sentimentalmente con Lupita, con quien engendró a Roberto (Betty), Justicio y Lisaberth Alcántara. No pudo subsistir de la música, fue abandonado por su consorte, en un intento por “secuestrar” o sustraer a sus hijos fue encerrado en una prisión (donde sufrió maltratos psicológicos), y deportado a Estados Unidos.
Posteriormente regresó a la República Dominicana, donde compuso y grabó “Qué no me hablen de ella/Qué me dejen en paz/en paz”, o “que murmuren/que digan lo que quieran/que yo soy un cobarde/que no tengo valor/que soy el culpable de mi triste tragedia”.
Los sinsabores y la angustia lo sumergieron en las garras del alcohol y las drogas, que arruinaron sus facultades mentales. Se dedicó entonces a deambular y mendigar por las calles de Santo Domingo y de Barahona. En esa adversidad, en calzadas y calles a compueblanos cantaba por 10 o 50 centavos.
Habitantes de Barahona socorrieron a su artista. Auspiciaron un radiomaratón y con los recursos captados fue recluido en el hospital psiquiátrico Padre Billini, en el kilómetro 28 de la autopista Duarte, a los fines de su recuperación.
Escapó de ese centro de salud, y residía en la manzana A de la urbanización Cancino II, desde donde salió la tarde del 21 de enero de 1985 -Día de Nuestra Señora de la Altagracia-, hacia el puente Francisco del Rosario Sánchez o 17. Después de un tiempo colocado en sus barandillas, se lanzó hacia el vacío y quitó la vida, a los 41 años de edad.
Inerte, fue rescatado del río Ozama por una brigada acuática del Cuerpo de Bomberos de Santo Domingo, y trasladado al hospital Darío Contreras. Luego de ser identificado, porque no poseía documentación personal, familiares y amigos lo trasladaron a su Barahona querida.
Tras ser velado en la funeraria El Angel y en la glorieta del Parque Central, fue llevado a la Iglesia Santa Cruz, donde le oficiaron una misa de cuerpo presente. El cortejo fúnebre arribó hasta el cementerio municipal de la calle María Montez, acompañado por la Banda de Música Municipal, al intervalo de la interpretación de sus canciones. Se estampó como una masiva y memorable expresión de solidaridad y pesar.
En el 2010, Justicio Alcántara Junior, hijo de Raffo y también cantante, viajó desde Carolina del Norte, Estados Unidos, donde residía entonces junto a sus dos hermanas, para conocer la tierra natal de su progenitor y visitar su tumba. Desde Norteamérica le acompañó, conforme el digital El Barahonero, Smith Féliz, solista y amigo de la familia Alcántara, y en Barahona Jhonny R. Gómez y Daisy Féliz Alcántara, sobrinos de Raffo el Soñador.
Al no ser valorado por su tenacidad en el galopar como un nómada, pronunciando con altivez, en escenarios y camerinos, el patronímico Barahona, moradores del sector Nuevo Amparo de Villa Central decidieron, por motu proprio, ponerle el nombre de Raffo a una de sus calles.
Y el 19 de septiembre de 2022, la Asociación de Gestores Culturales de Barahona (Asogeculba) le dedicó el Premio de Oro, en un emotivo acto celebrado en el auditorio Antonio Méndez del Centro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Esos gestos habrán de remozarle en su cripta, para liberarlo, imaginariamente, de la tristeza, la amargura y la pena, y renovarle el espíritu para seguir enamorado de su pueblo y la balada romántica.
…………………………
16 de octubre de 2022.

SANTANA EXPULSA DEL PAÍS, A LOS PADRES DE LA PATRIA.

Por: Carlos Manuel Diloné

Por considerarlo de interés, comparto la siguiente información.

Junta Central Gubernativa. Expulsión de Duarte, Sánchez y demás compañeros. 22 agosto 1844

DIOS, PATRIA Y LIBERTAD

REPUBLICA DOMINICANA

LA JUNTA CENTRAL GUBERNATIVA

Reunida competentemente en el lugar ordinario de sus sesiones, donde estaban presentes el Presidente de ella, el señor Pedro Santana, general de división, jefe supremo por la voluntad de los pueblos y del ejército, y los demás miembros presentes de los diferentes departamentos de la República, a saber: los señores Manuel Jimenes, general de división, Félix Mercenario, Toribio Mañón, Tomás Bobadilla, J. Tomás Medrano, T. Villanueva y Norberto Linares, con el objeto de decidir sobre dos peticiones que le han sido presentadas, la una por varios ciudadanos notables, padres de familia de esta ciudad, que contiene 68 firmas, y la otra por los oficiales superiores y demás del ejército, que contiene 628 firmas, en las cuales han hecho presente «que es de absoluta necesidad que para la seguridad y tranquilidad del país se castigue a todos los autores y cómplices de la sedición, a cuya cabeza ha figurado el general Juan Pablo Duarte, y cuyo objeto fue trastornar y derrocar el Gobierno Supremo establecido en virtud del Manifiesto de 16 de enero, que formó las bases de la revolución, acta que emanó de los pueblos, que ellos acogieron y sancionaron con una aprobación tácita y expresa, y que fue el norte que si­guieron con entusiasmo en la defensa de sus derechos y en las gloriosas acciones que harán eterna la memoria de la República Dominicana, y cuyo Manifiesto determina la voluntad, mantiene en el círculo que en ella ha trazado la conservación de la Ley fundamental y los derechos del pueblo, y por consiguiente, es sagrada e inviolable como el ins­trumento de la conservación de la sociedad; teniendo a más, por objeto la dicha sedición, excitar entre los ciuda­danos la división y la guerra civil, haciendo que los unos se armasen contra los otros, bajo la calumnia especificativa de que el país había sido enajenado a una nación extranjera para restablecer la esclavitud, y con la idea de sustituir el pabellón de la cruz dominicana, otro de los de la República de Colombia; proyectos que inspiraban una subversión general en el orden establecido y en los principios, y que usurpaban y atacaban los derechos y la soberanía ele los pueblos.

Visto el contenido de las dichas peticiones.

Vistas las diferentes actas y comunicaciones oficiales de los pueblos de los departamentos del Cibao, donde el dicho general Duarte, protegido y favorecido por el general de brigada Ramón Mella, comandante en jefe de aquellos departamentos, abusando de sus poderes y facultades, se hizo el primero proclamar en Santiago, en Moca y Puerto Plata, por una porción de la pequeña guarnición que allí había, Presidente de la República Dominicana, para lo cual se hizo valer que llevaba recomendación particular del Gobierno, o de algunos de sus miembros que cooperaron a este proyecto, traicionando sus deberes y la confianza pública de que se hallaban investidos:

Vista una carta del dicho general Mella dirigida al general Francisco Sánchez, presidente entonces de la Junta Central, aunque sin fecha, en que le dice, entre otras cosas alusivas al mismo asunto: «Estos pueblos no tuvieron más trastorno que la venida de la Delegación; se acabó ésta con la llegada de Juan Pablo, ¡gracias a Dios! En fin, concluyo diciéndote que llegó mi deseado y que se lo devolveré Pre­sidente de la República Dominicana”.

Vista otra carta del mismo Mella, dirigida a la Junta Central Gubernativa, de fecha 19 de julio, en que le dice: «He determinado nombrar una comisión compuesta del coronel Mayol y del comandante Juan Luís Franco Bidó, para que en nombre y representación de los pueblos del Cibao exponga a la Junta sus necesidades, sus exigencias y la justicia con que me he dirigido al Gobierno por el bien y felicidad de mi Patria. También manifestarán a ustedes que los pueblos y el ejército del Norte, ansiando por un Gobierno definitivo, han proclamado Presidente de la República Dominicana al general Duarte, con la condición de que salve el país de la dominación extranjera, y que convoque la constituyente y remedie la crisis de la hacienda pública.

«Estos pueblos desearían que esa pequeña porción de la República conociesen como ellos el justo motivo que les impelía a tomar esta medida para que ni siquiera haya una divergencia de opinión.

«Mañana mandaremos los procesos verbales de los pueblos y del ejército sobre la Presidencia del general Duarte.»

Vista la declaración del comandante del ejército Manuel Leguisamón, en que dice que por comisión de los generales J. P. Duarte, Francisco Sánchez y del teniente coronel P. Pina, entonces miembros de la Junta, y colocado en ella por la voluntad de los mismos, y del señor Juan T. Pérez, que hacía de secretario, fue a las comunes que componen el departamento del Seibo, con las miras de propagar en ella que la isla había sido vendida a los franceses por tres millones de pesos.

Vista la declaración del comandante de la plaza, general de brigada Joaquín Puello, en que aparece que al momento de aproximarse a los muros de la ciudad él día 12 de julio último, el ejército libertador, que tan heroicamente maniobró en las fronteras del Sur, después de haber sufrido las penalidades de la guerra, el hambre y la desnudez, el dicho Pina y Pérez se presentaron a él, instándole a que saliese con los cañones, violentos, y la tropa que de antemano se hallaba acuartelada para impedir la entrada del dicho ejército, habiendo sido notorio y bien verificado que en los fuertes de la Concepción y en el de la puerta del Conde se le abocaron cañones cargados de metralla, unos con dirección al camino y otros sobre el noble pueblo de esta ciudad, que manifestó, en estas circunstancias, su repugnancia a estas maquinaciones y su fidelidad a los principios del Manifiesto y del Gobierno que fue creado junto con la revolución misma; a cuya solicitud se negó el dicho general comandante de plaza.

Vistas varias notas oficiales de las autoridades de la ciudad de La Vega y de otros pueblos del Cibao, que atestan que el general Mella, con abuso del poder que se le había confiado, levantó tropas en aquellos departamentos, a pretexto de una mal forjada conspiración en favor del Gobierno haitiano; que los comandantes Gregorio del Valle, Juan E. Jimenes y el capitán Juan J. Illas, secretario del general Mella, estuvieron en las comunes de La Vega y Macorís, excitando a la revolución y a que los pueblos se reuniesen para proclamar la Presidencia del general Duarte, cuyas proposiciones no hicieron titubear la fidelidad de aquellos habitantes que no alteraron sus principios ni su fe política.

Visto el despacho que en 23 de julio concedió el general Duarte al teniente coronel Manuel Mejías, comandante de la plaza de La Vega, para por este medio halagarlo y atraerlo a su partido, como lo dice el mismo comandante, titulándose Duarte, Presidente de la República Dominicana, todo lo cual prueba que existía entre los generales Duarte, Mella, Francisco Sánchez; los comandantes Pedro Pina, Gregorio del Valle, Juan Jiménez, el capitán Juan José Illas y el señor Juan I. Pérez un plan formado de destruir el gobierno, de erigir contra el orden los principios y la voluntad del pueblo, Presidente al general Duarte; que se ha excitado a los pueblos a armarse los unos contra los otros, ya queriendo persuadir a una porción que se había enajenado el país a una nación extranjera para esclavizarlos, ya queriendo salir a batir el ejército al aproximarse a los muros de la ciudad, en los que ha habido voluntad, unidad entera y definitiva entre los individuos indicados, y otros cómplices y adherentes a la revolución en que Duarte figuró a la cabeza, habiendo además un principio de ejecución manifestado por actos exteriores que debe estimarse como el crimen mismo, supuesto que si no se llevaron al cabo los planes ha sido por circunstancias independientes de la voluntad de sus autores y por la resistencia que los pueblos opusieron a estos proyectos criminales y descabellados.

Considerando que estos atentados jamás son severamente reprimidos, porque ante todas las cosas se ha de velar por la conservación del orden y de la causa pública.

Considerando que la notoriedad de un hecho releva de la necesidad de prueba.

Considerando con el derecho de gentes que, aún en los casos de justos motivos de queja, las violencias turbativas del orden público son crímenes, porque los agraviados deben dirigirse a los magistrados, y cuando no se le haga justicia pueden elevar sus quejas a quien ejerce en la sociedad el poder supremo.

Considerando que en iguales circunstancias es de necesidad obrar a verdad sabida, fe guardada, y con la pri­mera mira de salvar la salud pública, que es la suprema ley; y, sin embargo de que las leyes en vigor y las de todas las naciones han previsto la pena de muerte en iguales casos, usando el Gobierno de la facultad paternal que le caracteriza, y por otros motivos de equidad y consideración;

Declara: que los generales de brigada J. P. Duarte, Ramón Mella, Francisco Sánchez; los comandantes Pedro Pina, Gregorio del Valle, Juan Jiménez y el capitán J. ,T. Illas, y el señor J. Isidro Pérez, secretario que fue de la Junta Central Gubernativa, han sido traidores e infieles a la Patria, y como tales indignos de los empleos y cargos que ejercían, de los que quedan depuestos y destituidos desde este día; ordena que todos ellos sean inmediatamente desterrados y extrañados a perpetuidad del país, sin que puedan volver a poner el pie en él, bajo la pena de muerte, que será ejecutada en la persona del que lo hiciere, después que sea aprehendido y que se justifique la identidad de su persona, a cuyo efecto se le da poder y facultad a cualquiera autoridad civil o militar que verifique la captura, todo esto sin perjuicio de las indemnizaciones civiles que deban al erario público, o a algunos ciudadanos particulares, por la mala versación que hayan tenido en sus empleos, por el abuso de poder que hayan hecho o por los daños y perjuicios que hayan causado.

La presente disposición será ejecutada por el Jefe Supremo militar, quien puede tomar todas las medidas de precaución y seguridad que juzgue oportuno. Queda esta causa abierta contra otros individuos complicados en el mismo crimen que se encuentran en estado de arrestación en esta capital, o que puedan ser descubiertos en adelante para recoger las aclaraciones necesarias e imponerles, también, las penas a que se han hecho acreedores o que el Gobierno juzgue adecuadas para escarmentarlos y asegurar la tranquilidad pública.

Dado en la ciudad capital de Santo Domingo, a 22 de agosto de 1844 y 1o. de la Patria.

El Presidente de la Junta, Jefe Supremo, PEDRO SANTANA. JIMENEZ. BOBADILLA. FELIX MERCENARIO. TORIBIO MAÑON. J. TOMAS MEDRANO. N. LINARES. TORIBIO L. VILLANUEVA. F. M. MARCANO, secretario ad hoc.

Sobre el autor de la publicación

«¡Ah, general Paulino, si los hombres se hicieran con dinero usted no moriría!»

Por: Rafael Leonidas Pérez y Pérez

Le dijo el presidente Ulises Heureaux (Lilís) en visita que le hiciera en su lecho de enfermo en Las Damas (Duvergé) a su amigo el general Paulino Pérez, independentista, restaurador y antianexionista cuando Buenaventura Báez.

Lilís sostuvo económicamente en su lecho a Paulino Pérez quien falleció paralítico y ciego. Habían combatido juntos en gesta por la Patria.

La casa del general Paulino Pérez (tatarabuelo paterno y materno del suscrito) estaba donde Rufino Pérez Mella, su nieto paterno, tenía su hogar (se estableció últimamente en ese espacio, la logia odfélica «Luz Duvergense») entre las viviendas de los causahabientes del general Sixto y Simón Pérez Mella (tíos de Rufino por ser este hijo de Casimiro Pérez Mella, hermano de ellos), respectivamente; la de los herederos de Sixto -tomando como referencia la acera norte de la actual calle Mella- a la izquierda (residieron aquí doña Felícita Rodríguez, viuda de Sixto, y Marino Pérez Rodríguez, uno de los hijos de ambos, con su familia, funcionando actualmente en ese solar o en parte de él, el Juzgado de Paz) y la de los de Simón a la derecha (habitó aquí Manuel Simón, hijo de Simón, con familia), en Duvergé. Allí, en la casa referida, vivió el general Paulino Pérez con su esposa Victoria Mella (Mamá).

Fuente: Pérez y Pérez, Rafael Leonidas, Fundación de Duvergé y Otros Temas, imprenta Offset Nítida, Santo Domingo, República Dominicana, 1992, pp. 184, 185).

(Collage: A la izquierda del observador, el general de división Paulino Pérez -Juan Paulino Pérez Ramírez-, y a la derecha, el presidente de la República Ulises Heureaux -Lilís-).

De la leña al gas propano en Duvergé pasando por el carbón vegetal

fuente: familiabateyera

Por el Dr. Rafael Leonidas Pérez y Pérez.

Por los años 60, procedente (según se nos dijo) de La Colonia Mixta (hoy distrito municipal La Colonia, municipio Mella) iba una ancianita día tras día, a pie, con su burro cargado de leña, a la ciudad de Duvergé para vender allí a 50 centavos o cheles (medio peso) la carga de este combustible, esencial a la sazón para primordialmente cocinar.

Mientras jugábamos como muchachos al fin en la esquina sureste de la interseccción conformada por la entonces calle Benito Monción (actual Juan Herrera) con la Mella (donde vivía el suscrito en Duvergé), el burro, exhausto, se desplomó con todo y carga. Esto creó gran angustia en la envejeciente porque vio fracasada la venta de la leña (que ella recogía o cortaba en los montes) propiciadora de su diario sustento, y temió que su burro muriera allí mismo lo que determinaría no tener medio de transporte de su mercancía.

Compañeros de juego en vez de socorrer a la señora y a su burro, lo que hicieron fue burlarse ante el patético cuadro. Quien esto escribe los conminaba a que ayudáramos. En esos momentos oí la voz de mi madre que me llamaba para que regresara inmediatamente a casa por lo que no continué con mi clamor pero sí, desde que pude, regresé al lugar del suceso y ya ni burro ni doñita estaban. Respiré serenamente porque deduje que ya se había resuelto la situación.

Pues como vemos, con leña se cocinaba y se hervía la ropa o agua, etc., en Duvergé.

Luego se pasó al empleo con el mismo fin, del carbón vegetal.

_¡¡¡Lleeeeeeevooooo carbón de guayacán!!! ¡¡¡Llevooooooooo carbón de mangle!!! ¡¡¡Llevoooooo carbón de bayahonda!!!, se oía diariamente a las marchantas vocear por las calles del pueblo.

Con la leña y el carbón vegetal, se consumía el bosque seco.

Muchos camiones desde la provincia Independencia, también diariamente cargados de sacos de carbón vegetal, se veían por sus conductores y peones partir hacia Azua y otros lugares del país, para la venta de este producto a mayor escala.

Los hornos de carbón vegetal entraban en esta demarcación, etc., dentro de lo habitual en la generación de ingresos para la subsistencia de unos, y la de riqueza a otros.

Con la implementación de leyes, acciones, etc., para proteger los recursos naturales y el medio ambiente, se pasó de la leña y el carbón vegetal al uso de estufas de gas propano.

Hubo un Gobierno que implementó el uso rural de la estufa Lorena, con ella se buscaba ahorrar cantidades importantes de leña e impactar de manera positiva en la economía y la salud de las familias. El ahorro promedio de leña con la estufa Lorena se estima en 25,84% en comparación con el fogón tradicional, según
Marco Antonio Vázquez Calvo y colaboradores, en su trabajo Estufas lorena: uso de leña y conservación de la vegetación, publicado en la Revista mexicana de ciencias agrícolas, Vol.7 spe 16 Texcoco May./Jun. 2016.

Existe la política oficial de detener la tala de los bosques, la contaminación del medio ambiente, el efecto invernadero, así como lo concerniente al cambio climático en sentido general, etc.

Ahora mismo frecuentemente en Duvergé y en el resto del país, hay un calor de hornaza. En Duvergé recientemente padecimos el efecto de una temperatura de 43° Celcius. ¡Ofrézcome!

Sobre el autor de la publicación

Pedro Santana. Proclama a los habitantes de Barahona. 1 agosto 1853.

fuente: familiabateyera

A los habitantes de Barahona.

CONCIUDADANOS: Va para diez años que cansados de sufrir el insoportable yugo haitiano, dimos el grito de separación, independencia y libertad. En este transcurso de tiempo he recorrido nuestro territorio en todas direcciones, unas veces en persecución del enemigo, otras para mejorar la suerte de algunos pueblos distantes de) centro del Gobierno, y siempre guiado por el interés de la Patria, que es mi única y constante ocupación; y sin embargo, hasta hoy nunca había tenido el placer de verme en este pintoresco lugar.

En este momento, queridos compatriotas, mi corazón reboza de la más pura alegría. Sí, barahoneses: pláceme el aspecto de dicha y prosperidad que reina en este pueblo salido como por encanto de un montón de malezas, única cosa que se presentaba a la vista del viajero pocos años ha. Pláceme el orden y policía que se nota hoy en todos estos alrededores, obra sin duda de vuestras autoridades locales. Pláceme la certeza que tengo de que este estado de prosperidad, que sin duda irá en aumento de día en día, data de la época de nuestra emancipación política; lo que justifica más y más a los ojos del mundo los poderosos motivos que tuvimos para separarnos de los haitianos, quienes en todo pensaban menos en labrar la felicidad del pueblo dominicano, al que trataban como conquistado y cuya sangre apenas bastaba para saciar la codicia de los jefes que nos ponían más bien para humillarnos y sofocar el instinto de independencia tan natural en el hombre, que para dirigirnos y protegernos, no obstante ser esta la condición esencial de todo Gobierno, Pláceme el saber que la justicia, esa gran necesidad social, se administra recta y cumplidamente en este puesto militar. En fin y sobre todo, pláceme la unión y fraternidad que reina al presente entre vosotros.

Una sola cosa noto que os falta, habitantes de Barahona, y esa es un templo en que podáis reuniros para dar gracias al Todopoderoso por los beneficios recibidos y cumplir con los demás deberes del cristiano. No es a dominicanos a quienes deben encarecerse las ventajas de la Religión, porque la piedad es una de las virtudes que más los caracterizan; por tanto me limitaré a esta breve indicación, asegurándoos que el día que tengáis ese templo, no os faltarán párrocos, pues el Gobierno vela constantemente por el bienestar de todos los asociados por muy distantes que vivan de la capital.

Compatriotas: nuestra joven Nación me ha confiado la gloriosa misión de defenderla de nuestros tenaces enemigos y de encaminarla hacia la felicidad, que es a lo que aspira el hombre sobre la tierra. No sé si me será dado el alcanzarla; pero puedo aseguraros que cuantos sacrificios sean imaginables, incluso el de mi propia existencia, estoy dispuesto a hacerlos para justificar tan alta confianza de parte de un pueblo que puede citarse en estos tiempos como un modelo de patriotismo y que por esta causa es digno de las simpatías que le muestran las naciones extranjeras y de la admiración del mundo entero.

Barahoneses: para llevar a cabo tan grande obra cuento con vuestra cooperación; cuento con la ayuda del pueblo de quien soy fiel mandatario. Permaneced unidos como hasta aquí, ocupados en la educación de vuestros hijos y en labrar vuestra propia dicha. Estad siempre dispuestos a volar al encuentro del enemigo cada vez que se presente en nuestras fronteras y a llenar los demás deberes del ciudadano, y los dominicanos podremos decir con toda satisfacción y sin temor de ser desmentidos por los hechos en lo futuro: Sí, tenemos patria!

Viva la Religión!

Viva la Libertad!

Viva la Independencia!

Viva la República Dominicana!

Dado en el Puesto Militar de Barahona a 10 de agosto de 1853 y 10”.

Ver DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA DOMINICANA, Archivo General de la Nación Pág. 289 a 291

Sobre el autor de la publicación

25 SEPTIEMBRE 2022-ANIVERSARIO 59 DEL GOLPE DE ESTADO AL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL JUAN BOSCH.

por Virgilio Gautreaux P.

Hoy 25 de Septiembre 2022, arribamos a los 59 años de esa fatídica fecha que tanta sangre, sudor y lágrimas, trajo al pueblo dominicano, incluso la pérdida de su soberanía. El derrocamiento del Gobierno Constitucional aquel 25 de Septiembre de 1963, desató los demonios a un nivel tal, que en los meses posteriores la familia dominicana sufrió la pérdida de valiosos recursos humanos, además de la separación y alejamiento entre parientes, que militaban en diferentes organizaciones políticas y bandos militares durante la Guerra de Abril de 1965. Debieron pasar muchos años, para que justificados rencores de aquella oportunidad se fueran diluyendo, para que paulatinamente se fueran produciendo reencuentros y muchos eventos fueran sepultados, para que reinara la concordia.

Diez meses antes del Golpe-el 20 de Diciembre 1962-Bosch alcanzó una resonante victoria electoral frente a la Unión Cívica, constituída en esos comicios por una amalgama de políticos conservadores, antititrujillistas, ex funcionarios de Trujillo, liberales, centristas y gente en general. Las masas que siguieron a Bosch eran también otra amalgama, pero el estilo comunicacional y su mensaje reivindicador, calaron en amplios sectores de la población, lo que sin duda se reflejó en las urnas. De esta forma, Bosch obtuvo 628 mil votos (59%) y Fiallo 317 mil y pico (30%).

Sorprendidos por este rápido “Knoc-out”, el ala más conservadora de las huestes agrupadas en torno a la Unión Cívica, comenzó a trabajar y conspirar activamente contra el Gobierno que asumiría el poder el 27 de Febrero de 1963, siendo una de sus primeras campañas tildar de comunista la Constitución que regiría al país, al momento de asumir Bosch al poder.

Los siete meses transcurridos entre Febrero y Septiembre de 1963, fueron de un combate sin tregua contra el Gobierno libremente elegido, donde los derrotados en Diciembre de 1962, no tuvieron descanso ni un solo día afuera en las calles y dentro de los cuarteles conspirando. Las Iglesias, plazas y parques, así como los medios de comunicación tales como la prensa radial, escrita y la televisión, fueron copados por los conspiradores.

La libertad reinante en esos meses, fue aprovechada inteligentemente por hábiles personeros y carroñeros, expertos en desinformación y campañas sucias. Ocasionalmente periodistas y “sindicalistas” extranjeros venían al país a impartir conferencias y charlas interesadas, para advertir sobre la “inminencia” de que la República Dominicana iba a ser tomada por el comunismo soviético y castrista.

Excelentes intelectuales escribían libremente en los medios de comunicación todo cuanto se les ocurriera en contra del gobierno. Otros verdaderos pandilleros de la palabra y algunos anarquistas vinculados a la iglesia, pregonaban el futuro “rojo” de la nación. Campañas y concentraciones de “reafirmación cristiana” con el beneplácito de una parte del Clero, eran masivamente efectuadas en toda la geografía nacional.

Era algo público la agitación contra el Gobierno, dentro de los cuarteles militares y de la Policía Nacional. Las calles y templos tomadas por los conspiradores, los largos y numerosos comunicados de los partidos opositores, así como innumerables cartas públicas firmadas por miles de mujeres, incrementaron aún más las presiones golpistas. De ahí que en el mes de Septiembre de 1963, el
Doctor Tomás Alcibíades Espinosa organizó en Barahona, junto con varios amigos y cómplices, un grupo armado con el propósito de derrocar el Gobierno de Juan Bosch. 

En esta ocasión (1963) Tomás Alcibíades y varios de su «Comando Central» fueron traídos a la capital, tal vez con el propósito de ser juzgados. Sin embargo, a los pocos días Bosch fue derrocado y nuestro personaje fue designado como Secretario de Estado de Salud Pública por los golpistas, función en la que se desempeñó, hasta el 24 de Abril de 1965.

Bosch fue derrocado finalmente por los golpistas del 25 de Septiembre de 1963 y la sangre comenzó a rodar nuevamente por calles y montañas de la geografía nacional. Luto, represión, caliesaje, tortura y exilio, retornaron, como en los mejores tiempos del Trujillato. Los empresarios que “ayudaron” en la lucha contra el comunismo, fueron bien recompensados con la continuación del interrumpido proceso de devolución de algunas empresas públicas o el reconocimiento de la posesión de supuestas acciones y propiedades.

CIVILES Y MILITARES QUE TUMBARON A BOSCH.

EL TRIUVIRATO ESTABA INTEGRADO POR EMILIO DE LOS SANTOS, MANUEL ENRIQUE TAVÁREZ ESPAILLAT Y RAMÓN TAPIA BREA

Los chicos de uniforme se lanzaron a una carrera desenfrenada de acciones corruptas, donde los aviones cargueros de la Fuerza Aérea y los barcos de la Marina de Guerra traían al país públicamente, sin rubor algún, voluminosos contrabandos. Las famosas “cantinas militares” eran en realidad negocios de electrodomésticos, prendas de vestir, calzados, relojes de marca, finas bebidas y joyas. Entre otras mercancías. Los recintos de la guardia, la marina y la aviación, se convirtieron en verdaderas tiendas. 

Ante esta situación el comercio en general del país mediante diferentes comunicados, denunciaban y protestaban contra esta práctica, afirmando que esta competencia desleal, los estaba llevando a la quiebra, ya que ellos cumplían con sus obligaciones fiscales. Estas protestas no fueron atendidas porque los propios funcionarios golpistas estaban dedicados al saqueo sistemático de los bienes del Gobierno, lo que provocó una verdadera guerra interna que explica las continuas renuncias y cancelaciones de funcionarios y la salida de los miembros de la cúpula gobernante,  al punto de que el 24 de Abril de 1965, existía un Triunvirato de dos, donde sólo mandaba uno !!

   

DONALD REID CABRAL ENCABEZABA EL “TRIUNVIRATO” DE DOS, JUNTO

 A RAMÓN CÁCERES TRONCOSO

La corrupción generalizada asqueó al país y a oficiales jóvenes de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, los cuales junto al PRD y otros partidos, dieron por terminado ese gobierno fracturado, aislado y altamente desprestigiado. Una divergencia insalvable se produjo entre los estamentos militares, a partir de que un grupo propugnaba que Bosch retornara nuevamente al poder y el deseo de la alta jerarquía militar de permanecer con las riendas del poder (y sus negocios). 

Esta controversia estructural desembocó en los conocidos combates por aire, mar y tierra, concentrados en el área del Distrito Nacional. 

Ante el resultado previsible que se vislumbraba ya el Martes 27 de Abril en horas del atardecer, de que Bosch regresaría en breve como Presidente Constitucional de la República Dominicana, Estados Unidos cambió el curso de los acontecimientos, montando la operación “Power Pack”, mediante la cual en relativamente pocas horas, llegaron el 28 de Abril miles de efectivos norteamericanos con equipamiento moderno, un porta-helicópteros, otros navíos,  artillería pesada, tanques y modernos aviones sobrevolando el país. Muchas mujeres, niños y civiles no combatientes, murieron por los frecuentes bombardeos y ametrallamientos de las tropas invasoras. 

  

Resulta increíble, a 59 años de distancia, ver la capacidad que tuvo una coalición política perdedora de unas elecciones, en alianza con corruptos militares postrujillistas, para hacer sucumbir un proceso democrático de una nación. Miles de dominicanos, pagaron con sus vidas esta trágica aventura.

VGP/25 Septiembre 2022

Victor Estrella Liz un ejemplo de la lucha de nuestra juventud en contra de la Dictadura y sus remanentes

por Virgilio Gautreau P

Vivio como mucho orgullo , dignidad y amor a su patria siguiendo la lucha de su tio Angel Maria Liz (14 años de carcel) , de su tío Alexis Liz 30 años de exilio en Cuba, de su primo Fulvio Liz muerto de tuberculosis a los 22 años debido a los golpes que le dieron en la carcel , de sus primos Guillermo y Jose Liz perseguidos y encarcelados, , de su primo Eduardo Tavares Liz apresado, torturado e ido al exilio en Cuba por mas de 12 años, de su primo Fredy Tavares Liz perseguido y encarcelado

Victor Estrella Liz asesinado el 12 de septiembre de 1961 a los 33 años por los criminales trujillistas al mando de Jhonny Abbes y Ramfis en la cabeza del Puente Duarte cuando junto a un grupo de patriotas exigían a la OEA mantener las sanciones comerciales y economicas al pais para terminar de derrocar a los remanentes de la Dictatura.

Por hombres como Victor existe Patria , Libertad y Democracia

Nuestro mas respetable tributo a este verdadero “HEROE DE LA PATRIA”

QUIEN FUE JOSÉ ELEUTERIO HATTON (III de III)

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné/https://familiabateyera.com

JOSÉ ELEUTERIO HATTON: EN EL ASPECTO EMPRESARIAL

III de III

En el mundo empresarial, Don Eleuterio Hatton, junto con Carlos y Juan Clark[1], establece la razón social J. E. Hatton & Compañía, una Sociedad Agrícola dueña de la hacienda de caña dulce denominada  ingenio “La Fe”, ubicada en la Común de San Carlos, esta factoría azucarera “en los días de su instalación ocupaba el primer puesto, supeditando a todas las que le habían precedido alrededor de la capital[2], “trabajaba con 2,750 tareas y 7 colonos, quienes poseían en conjunto 2,250 tareas[3], para un total de 5,000 tareas cultivadas de caña de azúcar.

Papel Moneda impresas por Hatton, para comprar en su tienda. Foto cortesía de Fabio Hatton.

En 1881, Ricardo Hatton (el padre de Joseph, quien al igual que el hijo había sido dueño de ingenios en Cuba) fundó el ingenio “San Isidro” en Pajarito[4].“En el punto llamado Boca de Mojarra, está el ingenio cuya administración corrió desde el principio a cargo del finado Ricardo Hatton, que tuvo por sucesor al señor José Eleuterio Hatton. Por un gran cachón[5]  que comunica con el río Ozama cerca del río Yabacao, da salida a los azúcares que produce”[6]. Este ingenio azucarero trabajaba “con 4,290 tareas cultivadas y 12 colonos[7]. “Ya en 1882 podía observarse cierta concentración de la propiedad de plantaciones: los señores Hachtmann, Peralta y Hatton poseían cada uno (parte de) dos plantaciones[8].

José Eleuterio Hatton fue el responsable de instalar el Faro de San Pedro de Macoris, en la Memoria de 1893, que el Ministerio de Fomento y Obras Públicas presentó al Presidente de la República Dominicana, informaba lo siguiente: “En vista de la resolución del Gobierno de esta fecha, que ordena ampliar el convenio celebrado con el Señor J. E. Hatton, en 10 de Septiembre del año ppdo., para la colocación del faro en San Pedro de Macorís, que se encontraba situado en el malecón del puerto Ozama, y cuya ampliación parte de la imposibilidad en que se encuentra dicho Señor para cumplir lo pactado por el mal estado en que se encontró el referido faro al desmontarlo. Entre el ciudadano Ministro de Fomento y Obras Públicas, en representación del Gobierno y el Señor José Eleuterio Hatton, en la suya propia, han convenido y pactado lo siguiente: 1o. El Señor Hatton, se compromete a desmontar, trasladar y colocar, a su costa y bajo su dirección en el puerto de San Pedro de Macorís, el faro arriba expresado, reponiendo las piezas que el uso haya deteriorado. 2o. En vez de tener una base de veinte pies, como se había convenido, tendrá una de treinta por treinta de altura. 3o. En vez de una lámpara de 4 clases, como se había pactado en el primer convenio, estará obligado el Señor José E. Hatton, a colocar una de primera clase, cuya intensidad permita a los buques dirigir su navegación desde una zona fuera de peligro o sea que alcancen sus reflejos a diez y seis millas. 4o. El Señor Hatton entregará el faro listo al servicio, en el preciso término de tres meses, a partir de la fecha, salvo fuerza mayor justificada. 5o. El Gobierno se compromete a abonar al Señor Hatton, por este trabajo, la suma de seis mil quinientos pesos moneda corriente y sus intereses de seis por ciento anual. 6o. Estos seis mil quinientos pesos se cubrirán con el derecho de faro de San Pedro de Macorís, que por Resolución del Gobierno de esta misma fecha, ha sido elevado a veinte centavos por tonelada. Hecho, en doble original y firmado de buena fe entre las partes, en Santo Domingo, a diez y seis de Marzo de mil ochocientos noventa y dos[9].

Don Eleuterio Hatton realizó muchísimas compras de terrenos, mediante Actos de Ventas, entre esos Actos solo citaremos los siguientes:

Acto de venta de 135 pesos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por Francisca de Sosa, Marcelino y Josefa de Olmos, en favor a José Eleuterio Hatton.[10]

Acto de venta de doscientos pesos de terrenos en los sitios de Haití Mejía, otorgado por Eduviges Contreras en favor a José Eleuterio Hatton.[11]

Acto de venta de 100 pesos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por María Alburquerque en favor a José Eleuterio Hatton.[12]

Acto de venta de 130 pesos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por Inocencio Dolores, Juana de la Cruz y Fidelia Acosta, en favor a José Eleuterio Hatton.[13]

Acto de venta de 228 pesos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por Guadalupe Acosta en favor a José Eleuterio Hatton.[14]

Acto de venta de 142 pesos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por José y Teodosio Contreras en favor a José Eleuterio Hatton.[15]

Acto de venta de 67 pesos y 65 centavos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por Etanislao Hilario, Timoteo de Sosa y Pedro Contreras, en favor a José Eleuterio Hatton.[16]

Acto de venta de 61 pesos de terrenos en el sitio de Rincón Naranjo, otorgado por Carlos Polanco, Modesto Cornieles y María J. Alburquerque, en favor a José Eleuterio Hatton.[17]

Acto de venta de 142 pesos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por Quintino Contreras en favor a José Eleuterio Hatton.[18]

Acto de venta de 16 pesos de terrenos en el sitio de Polonia, otorgado por Altagracia Pacheco en favor a Eleuterio Hatton.[19]

Acto de venta de 200 pesos de terrenos en los sitios de Haití Mejía, otorgada por Faustino, Juan Celedonia y Fermina, en favor a Eleuterio Hatton, súbdito inglés, domiciliado en Villa Duarte.[20]

Acto de venta de 300 pesos de terrenos en los sitios comuneros de Haití Mejía, otorgada por Primitivo Contreras, vecino de Sabana de la Mar, en favor a Eleuterio Hatton, súbdito inglés, natural de Cuba y residente en Villa Duarte.[21]

Eleuterio Hatton, además de sus factorías azucareras, también dirigió gran parte de la explotación industrial de las esplendidas riquezas pesqueras y fruteras de Sabana de la Mar, en la costa nordeste; en las memorias que al Ministro de lo Interior y Policía presentaron los Gobernadores de las Provincias y Distritos de la República en 1894, el Gobernador Civil y Militar del Distrito de Samaná, general de brigada Moisés Alejandro Anderson, refiriéndose al ramo de la agricultura, informó lo siguiente: “Este ramo cada día se hace más importante en el Distrito, pues no hay que dudar que las fincas de cacao y coco tendrán un aumento mucho mayor, comparadas con el año pasado: ahora vemos levantarse en la común de Sabana de la Mar y la sección de la Pascuala la siembra de guineos, fruto que dará también al país alguna renta, pues a juzgar por la cantidad de terreno que se elabora y el considerable número de trabajadores que se ocupa en ella, se demuestra claramente que el ramo agrícola en este Distrito toma impulso, y que al transcurso de un par de años más, Samaná será uno de los Distritos que estará a la vanguardia de los demás pueblos de la República por su desarrollo agrícola, y por la producción de sus frutos.

Debido a la buena voluntad y valiosos esfuerzos del general Evaristo Demorisi, actual Delegado Especial del Gobierno en este Distrito, y a los Caballeros Eleuterio Hatton y Juan María Villain es que hoy vemos fomentarse las fincas de guineos antes dicha, pues estos señores, amigos del progreso y del adelanto del país donde viven, han formado un contrato con una compañía anónima en New York para realizar esta siembra y exportar el fruto.

Así es que, para ofrecerles mayores garantías a todos, y contribuir por mi parte en cuanto me sea dable al orden, he nombrado individuos competentes para la vigilancia, y les he ofrecido mi apoyo y contingente necesarios a fin de que no tengan interrupción en la empresa[22].

En 1882 el empresario José Eleuterio Hatton instaló una línea telefónica entre su ingenio La Fe, sito en el sector que hoy lleva ese nombre, y sus oficinas en la calle El Platero de la ciudad colonial[23]. Siendo esta, quizás, la primera línea telefónica del país, este supuesto parte del inicio de la telefonía en nuestro país, hecho que ocurre en el año de 1884[24].

Eleuterio Hatton obtuvo diversas concesiones, entre ellas, la de “establecer un ferrocarril desde Villa Duarte a la bahía de San Lorenzo en Samaná[25]. Del mismo modo, la concesión para instalar un ferrocarril en Barahona,[26] también consiguió una concesión “para explotar la mina de carbón de piedra en el lugar denominado Janigua, común de Sabana de la Mar, jurisdicción de Samaná[27], entre muchas otras[28].

La idea de instalar un Central Azucarero, en la ciudad de Barahona, germinó en la cabeza del Ing. José Eleuterio Hatton, quien con una pasión creadora realizó intensos estudios y una larga investigación en toda la región de la hoya de Enriquillo (valle de Neiba) y del río Yaque del Sur; para lograr su objetivo compró tierras y desarrolló una plantación de caña de azúcar en Palo Alto, poseyendo “más de 100 hectáreas de terrenos en los lugares denominados “Alpargatar”, “Hato Viejo”, “Ojeda”, “Hatico”, “Barbacoa” y “Mena”, común de Barahona, provincia del mismo nombre[29], teniendo invertido un capital de veinte mil pesos oro Americano.

Por ello, el 30 de Julio de 1913, obtuvo la autorización para gozar de las franquicias acordadas por la ley del 26 de Junio de 1911, a favor de toda persona, natural o jurídica, que sea propietaria de una empresa agrícola en el territorio de la República[30]. Además, en el año 1913, obtuvo la Concesión para construir un ferrocarril entre Barahona y la línea fronteriza con Haití.[31]

La siguiente misiva, escrita por el periodista, escritor y educador dominicano, José Ramón López, quien llegó a ocupar diferentes cargos, como el de Subsecretario de Estado de Fomento y Obras Públicas, Director General de Estadística y Secretario del Senado de la República, es reveladora del nivel de credibilidad del que gozaba Hatton en la sociedad dominicana.

Sto. Domingo, julio 13 de 1913

Señor don Eleuterio Hatton,

Ciudad.

Estimado amigo:

Respondo a su pregunta de cuál sistema creo preferible en la contratación para construir ferrocarriles en la República: si el de garantía de 5 por ciento anual sobre el precio convenido o el de contribución del Estado de seis mil pesos por kilómetro.

Desde luego me declaro contra la garantía del 5 por ciento, aunque ella tenga una duración limitada de veinte años.

La razón es esta:

Cuando se habla de garantía de 5 por ciento de ganancia anual el público, y aún los legisladores, piensan que ello no excederá, en caso alguno, de pagar cinco pesos al año por cada cien pesos de costo, y aunque ello monta al ciento por ciento, más los intereses de los intereses, en veinte años, la gente no se alarma gran cosa porque quienes no piensan hondo en cuestiones económicas no se aterran ante la perspectiva de regalar un ferrocarril, por una sola vez, a una empresa cualquiera.

Pero ese tamaño, con ser tan grande, no es, ni con mucho, el de la garantía de 5 por ciento.

Es garantía de ganancia y, por lo tanto, si no produce bastante la vía, el gobierno tendría que cubrir, antes de llegar a la garantía, el costo de entretenimiento y el de funcionamiento.

Un ferrocarril construido por regiones donde previamente no había considerable tráfico y la producción era casi insignificante, tardará muchos años en desarrollar riqueza bastante para que el flete y el pasaje cubran el gasto de operación.

En el país no hay aún una línea ferroviaria que pueda servir de ejemplo, porque la de Puerto Plata a Santiago fue construida para un tráfico que previamente se hacía a lomo de bestias, y la de Sánchez a La Vega para reemplazar las canoas que, por el Yuna, traían la producción de La Vega a la bahía de Samaná. Existían con prioridad la producción y el tráfico y, sin embargo, tardaron años en cubrir sus gastos.

Ferrocarriles en condiciones más desventajosas, de producción y tráfico, costarían al país más o menos, esto:

Precio aceptado del kilómetro…                                                                   $18,000

Costo de operación del kilómetro, tomando por modelo el Ferrocarril Central Dominicano, que es de vía estrecha…                                                      $2,029.

Garantía de ganancia de 5 por ciento anual…                                              $900

$2,929

En el caso más adverso la garantía de ganancia de 5 por ciento anual costaría al Estado $2,929 por año.

Pero siendo optimistas y admitiendo que el ferrocarril, en regiones donde previamente no existía más producción que la necesaria al consumo, y el tráfico no era conocido, desarrolle la producción al extremo de rendir por término medio anual en los primeros veinte años $1,014.50 tendremos que, siendo el ferrocarril propiedad exclusiva de una empresa particular, le habrá costado a la nación, por cada kilómetro:

Por 20 años a $1,014.50 cada uno

para completar los de gastos de operación                                                   $20,290

Por 20 años de garantía de ganancia

de 5 por ciento anual sobre $10,000                                                             $18,000

en total $38,290

Tenemos, pues, que en veinte años el kilómetro de ferrovía garantizado costaría a nosotros, los contribuyentes, la respetabilísima suma de treinta y ocho mil doscientos noventa pesos.

Con trescientos kilómetros construidos en esas condiciones a los veinte años la República entera sería de los empresarios y todavía quedaríamos debiendo, porque la suma devengada por la empresa sería de once millones cuatrocientos ochenta y siete mil pesos.

Y eso es tanto más probable cuanto que el cinco por ciento anual es excelente colocación para grandes capitales y los capitales interesados no se verían en la necesidad de fomentar la producción, arriesgando nuevas sumas, sino que esperarían tranquilamente el crecimiento vegetativo de la riqueza, el fomento que da de sí cualquiera empresa garantizada, a los veinte años.

El sistema de contribución del Estado con seis mil pesos por kilómetro es preferible porque la empresa se ve así obligada a atraer nuevos capitales que se establezcan en las orillas o en las extremidades de la vía, a fin de obtener flete. Y la contribución del Estado así, por una sola vez, resulta un medio barato de dotar a la nación de las vías de transporte que debía costear en totalidad del Estado. Este, además se convierte en algo así como un socio comanditario que cobra su ganancia del aumento de la riqueza tributable.

Pero sospecho, ya externada mi opinión, que se pregunta usted: ¿y cómo votó este hombre el ferrocarril de Manzanillo a La Vega, con garantía de ganancia de 5 por ciento anual?

Me adelanto a la posible pregunta:

La razón determinante fue el informe del perito forestal Mr. Karl Woodward. Después de explorar durante meses nuestros bosques ese caballero afirmó que había en ellos once billones de pies cuadrados de madera de pino, de una pulgada de grueso el pie.

Y yo me dije: este ferrocarril, como todos saben, será construido principalmente para el transporte de ese pino, y no hay peligro en garantizarle cualquiera suma de ganancia porque desde que esté terminado tendrá asegurado el flete de once millones de estivas de pino de a un millón de pies cuadrados cada una. Con ese volumen de flete no hay posibilidad de que no rinda un mínimum de cinco por ciento anual de ganancia y, por lo tanto, no hay peligro de que el país se sienta agobiado por una carga insostenible.

Deseándole salud, y prosperidad en sus empresas, quedo de Ud.

Obsecuente amigo y s.

JOSÉ R. LÓPEZ

Listín Diario,

17 de julio de 1913.[32]

Desde antes de adquirir las tierras en Barahona, Don Eleuterio Hatton, un gran conocedor del negocio azucarero, por haber sido dueño de los ingenios “La Fe” y “San Isidro”, había realizado diversos “estudios sobre el Rio Yaque del Sur y el Valle de Neiba[33]; por ello, una vez que compra los terrenos e inicia el desarrollo de las plantaciones de caña, le solicita a la Compañía de Gestión y Consulta de las Indias Occidentales, que hiciera las debidas investigaciones de las propiedades que serían utilizadas para producir azúcar en Barahona, de modo que el resultado de esa opinión pudiera convencer a los grandes capitalistas de la factibilidad, positiva o negativa, del desarrollo del molino en Barahona.

Después de conocer los aportes realizados por Eleuterio Hatton, en el ámbito científico, donde patentizó varios inventos en Estados Unidos, Cuba, España y República Dominicana; en el terreno revolucionario, donde apoyó, organizó y dirigió parte del proceso de independencia de Cuba y Puerto Rico y en la esfera empresarial donde construyó varios ingenios azucareros, plantaciones agrícolas y explotó minas de diversos metales, tenemos que concluir que este señor fue UN GRAN VISIONARIO.

Denuncia de descubrimiento de Mina, realizada por Eleuterio Hatton.

[1] AGN. Expediente relativo a la apelación interpuesta por Alejandro Bass contra sentencia dictada a favor de J. E. Hatton y Compañía por embargo inmobiliario. Año 1886.

[2] Juan J. Sánchez. La Caña en Santo Domingo. Santo Domingo. Imprenta de García Hermanos. 1893. Página 37.

[3] Hoetink, Harry. El Pueblo Dominicano 1850-1900. Apuntes para su sociología Histórica. Universidad Católica Madre y Maestra. Santiago, República Dominicana, agosto del 1971. Página 23.

[4] Leonardo Conde. Historia de la Nación Dominicana. Tomo II. Santo Domingo 2017. Página 60.

[5] Se entiende en el país, un caño que comunica con un río.

[6] Juan J. Sánchez. La Caña en Santo Domingo. Santo Domingo. Imprenta de García Hermanos. 1893. Página 39.

[7] Hoetink, Harry. El Pueblo Dominicano 1850-1900. Apuntes para su sociología Histórica. Universidad Católica Madre y Maestra. Santiago, República Dominicana, agosto del 1971. Página 22.

[8] Ibídem. Página 24.

[9] Memoria que al Ciudadano Presidente de la República Presenta el Secretario de Estado en los Despachos de Fomento y Obras Públicas. Santo Domingo. Imprenta » Cuna de América”,” José R. Roqnies. 1898, página 15.

[10] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-10. 1893-05-23.

[11] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-11. 1893-05-24.

[12] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60,60-01. Contiene un índice de actos. 1893-05-24.

[13] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-09. 1893-06-07.

[14] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-08. 1893-06-07.

[15] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-04. 1893-06-10.

[16] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-06. 1893-06-22.

[17]  Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-05. José Antonio Martínez, alcalde constitucional. 1893-06-23.

[18] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-07. 1893-06-30.

[19] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-02. 1893-07-12.

[20] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 04-122. 1894-08-07.

[21] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 04-125. 1894-09-13.

[22] AGN. Boletín del Archivo General de la Nación. Año LXXXI. Volumen XLIII. Número 152. Historia y documentos, Moisés Alejandro Anderson. Efraín Baldrich Beauregard. Santo Domingo, D. N. Septiembre-Diciembre 2018. Página 452.

[23] La Inmigración Azucarera del siglo XIX, José del Castillo. Trabajo publicado en Diario Libre, 16/5/2009.

[24] Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones. Resolución del Poder Ejecutivo Núm.2228, de fecha 15/5/1884.

[25] Historia de la Nación Dominicana. Tomo II. Leonardo Conde. Santo Domingo 2017. Página 199.

[26] AGN. Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones. G. O. Núm. 2421, del 30 de Julio de 1913.

[27] Emilio Rodríguez Demorizi. SAMANÁ, pasado y provenir. Segunda edición aumentada. Sociedad Dominicana de Geografía. Vol. V. Editora del Caribe. Santo Domingo, 1973. Página 49. Además, Historia de la Nación Dominicana. Tomo II. Leonardo Conde. Santo Domingo 2017. Página 161.

[28] Las denuncias de minas a nombre de Hatton están publicadas en la Gaceta Oficial, año XXXIII, Núm. 2789, de fecha 28 de marzo de 1917.

[29] Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones. Resolución No.5251. G. O. No.2421, de fecha 30 de julio del año 1913.

[30] Ibídem.

[31] Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones.  G. O. No.2421, de fecha 30 de julio del año 1913.

[32] José Ramón López. Escritos Dispersos. Tomo II: 1909-1916). AGN Vol. XVII. Superintendencia de Bancos. Andrés Blanco Díaz. Editor. Páginas 209 a 2012

[33] José Luis Sáez. Papeles del Padre Fuertes (1871-1926). Colección Quinto Centenario. Santo Domingo, República Dominicana. 1989. Página 285.

Sobre el autor de la publicación

71 Aniversario del fallecimiento de la Reina del Technicolor María Montez

FUENTE: Noticias SIN

Maria Montez fue una actriz de cine dominicana que ganó fama y popularidad en la década de 1940 como una belleza exótica protagonizando una serie de películas de aventura filmadas en Technicolor. Su imagen en la pantalla fue de la típica seductora que usaba vestidos con trajes de fantasías y joyas brillantes. Montez era conocida como «La Reina del Tecnicolor»

Por esto no todo el mundo puede entrar a la Sierra de Bahoruco

Interesante documental educativo sobre la Sierra de Bahoruco de Kiskeya Life compartimos de su excelente pagina de Youtube

La Sierra de Bahoruco es uno de los lugares más salvajes del país. Por su historia y su naturaleza, es un tesoro nacional, pero por ser de difícil acceso y quedar cerca de la frontera con Haití, es un lugar desconocido por muchos.

Desde Enriquillo y Sebastián Lemba, hasta el contrabando fronterizo moderno de productos y personas, es hasta hoy un lugar de secretos, misterios y mitologías.

Por eso es aquí que se dice que viven unas místicas criaturas conocidas como los Biembienes.

QUIEN FUE JOSÉ ELEUTERIO HATTON (II-c de III)

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné

JOSÉ ELEUTERIO HATTON: EN EL ASPECTO REVOLUCIONARIO

II-c

APORTES Y APOYO A LA CAUSA DE LA INDEPENDENCIA DE PUERTO RICO

En las Bases del Partido Revolucionario Cubano, se establece en su artículo primero que éste «se constituye para lograr, con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la isla de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico«[1], de modo que los nombres de Cuba y Puerto Rico han estado, a través de los tiempos, estrechamente unidos en la mente y en el corazón de los patriotas revolucionarios libertadores, cubanos y puertorriqueños, juzgando unos y otros que no debía lograrse la independencia de una sola de dichas islas sino de ambas conjuntamente.

El Brigadier Juan Rius Rivera, militar puertoriqueño de más alto rango en el Ejército Libertador Cubano en las guerras por la independencia, trató con algunos compatriotas, de fomentar la revolución en Puerto Rico, organizando al efecto una expedición con el auxilio de la Delegación Cubana.

El 29 de Marzo de 1896 dio aviso el señor Estrada Palma que, zanjadas las dificultades que había expresado en la reunión del día 22, podía la Sección Puerto Rico disponer lo necesario para que el General Rius Rivera entrase en el ejercicio de sus funciones como jefe de la proyectada expedición. Así mismo comunicó verbalmente al Presidente del Comité que había dado órdenes al señor José Eleuterio Hatton, residente en la Isla de Santo Domingo y Agente del Partido Revolucionario Cubano, para que pusiese a disposición del Directorio de Puerto Rico 300 carabinas y 600,000 cartuchos que allí tenía en depósito.[2]

En esos aprestos andaba el Comandante Rius Rivera, desde el mes de abril de 1896, cuando llegó a finales del mes de mayo del año 1896 a la República Dominicana. Rivera, traía consigo la carta del 24 de abril de 1896, que Don Tomás Estrada Palma, le había dirigido a José Eleuterio Hatton, representante del Partido Revolucionario Cubano en Santo Domingo, para comunicarle la misión de Rius Rivera y el proyecto que había respecto a Puerto Rico, y darle a la vez instrucciones de que separase unas 300 carabinas y municiones suficientes, de los pertrechos que había almacenados en la República Dominica.[3]

Tan pronto Don Eleuterio Hatton, se entera de la llegada del General Rius Rivera, acude a brindarle apoyo y a trazar toda una logística de guerra, que incluyen la obtención del apoyo del Presidente Ulises Heureaux.

Eleuterio Hatton, mediante misiva de fecha 26 de mayo de 1896, le informa a don Tomás Estrada Palma, de la llegada a Santo Domingo, del Brigadier Juan Ríus Rivera y le dice:

 “Habiendo llegado a mí noticia por conducto de un miembro del Congreso de que durante la presencia del C. Ríus y sus acompañantes en Samaná se había traslucido algo del proyecto de expedición para Puerto Rico, juzgué prudente de acuerdo con Ríus hablarle del particular a Lozano (Heureaux) y tengo el gusto de participarle que lo he encontrado dispuesto a apoyar la idea por creerla muy conveniente, pero opina que debe la expedición partir de ésa, donde se haría mucho menos sospechosa, agregando que en caso de hacerse la combinación está dispuesto a facilitar 40 o 50 hombres aguerridos que embarcarían en un lugar de la costa de esta isla que él designará a su tiempo, indicando a la vez estar dispuesto a contribuir con algunos recursos. Mañana me voy con Ríus para presentárselo y celebrar entrevista con él, y veremos la resolución que se acuerda tomar.

En  carta posterior, de fines de junio, decía Eleuterio Hatton:

El Brigadier Ríus le habrá enterado de los trabajos que se espera realizar en Puerto Rico…Lozano (Heureaux) está dispuesto y me ayudará con algo positivo; creo que lleva mucho interés en que se realice ese trabajo; allí hay algunos revolucionarios que le mantienen alarmado siempre…Antes de ayer vi a Lozano (Heureaux). Está conforme con los nuevos trabajos sobre Puerto Rico y nos apoyará. Me ha prometido tener listo un jefe experimentado con 80 hombres para apoyar. Esta noche tengo una entrevista con el señor de Samaná y dos más (?). Mañana volveré a ver a Lozano”[4].

Mediante misiva de fecha 24 junio de 1896, Mr. Egard Restorf le avisa al  Dr. J. Julio Henna, “que Rius desistía de servirle a Puerto Rico[5], además informaba que: “El Sr. Méndez se encuentra actualmente en esta combinando por encargo de Rius con el Sr. Hatton, agente de Cuba en ésta, lo conducente a que Aurelio Méndez hijo, el que fue a la comisión a P. R., vuelva a la Isla a preparar y efectuar el alzamiento por sí solo y probablemente con este objeto saldrá de aquí el 27 del corriente. Este proyecto parece no ser muy atinado cuando Rius que lo concibió no ha querido ejecutarlo él mismo, aunque sus grandes conocimientos militares y el prestigio de su nombre eran probabilidades de éxito; muy al contrario parece una completa y hasta criminal locura, pues como este joven carece del prestigio y representación que son indispensables, es de suponerse que solo muy poquísimos lo secundarán y al gobierno le será sumamente fácil destruirlo en el acto y aprovechar esa oportunidad para encarcelar y atropellar a nuestros compatriotas del resto de la Isla, que tendrán el derecho de hacernos responsables de su desgracia: no obstante no me he opuesto a nada, primero, porque respeto el derecho que cada uno tiene de ofrendarle su vida a la patria como más le plazca; segundo, porque una de las primeras cosas que se debe hacer es buscar el modo de introducir algunos fusiles que Hatton le enviará desde aquí y tercero, porque creo que en realidad nada hará, cuando llegue el momento de la práctica”.[6]

El 29 de junio de 1896 reunidos en Junta Directiva los miembros de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario, estando presentes: Presidente, J. J. Henna; Vice,

J. M. Terreforte; Secretario, M. Bososa; Secretario, J. Figueroa, en la oficina de estudio del Presidente Doctor Henna, con la asistencia del Delegado del Partido Revolucionario Cubano señor Tomás Estrada Palma, y el Brigadier General señor

Juan Rius Rivera, éste “relató la entrevista que tuvo lugar entre él y el Delegado cubano en Santo Domingo, señor Hatton; de la oferta de poner a nuestra disposición 350 rifles y parque que allí tenía reunido, y con el propósito de que lo utilizásemos en la guerra de Puerto Rico; del proyecto de hacerlos llegar a la isla por el islote del Desecheo; y de la entrevista que tuvieron él y el señor Hatton con el Presidente de la República Dominicana, el General Heureaux en la cual dicho gobernante prometió con todas las reservas consiguientes, dada su posición oficial, ayudarnos con armas, hombres y recursos[7]. En vista de la importancia de esta valiosa información, la Junta Directiva juzgó conveniente invitar al General Rius Rivera a otra reunión, la que fue agendada para el 6 de julio de 1896 a las 8:30 p.m. Y no habiendo otro asunto que tratar, se despidieron del General Rius Rivera, continuando la sesión con los miembros de la Directiva presentes. “Luego de cambiarse opiniones acerca del rudo golpe que acababa de sufrir la revolución de Puerto Rico con la retirada del señor Rius, y sintiendo la casi imposibilidad de poder reemplazarlo se decidió celebrar otra reunión de los miembros del Directorio el jueves 30 de Junio, con lo cual se dio por terminada la sesión a la una y media de la noche[8].

El Directorio de Puerto Rico[9], en fecha 9 de Julio de 1896, “acordó nombrar Agente especial en la capital de la República de Santo Domingo al señor Eleuterio Hatton, en virtud de los valiosos servicios que viene prestando a Puerto Rico, y los que lo hacen acreedor a nuestra gratitud[10]. En la Sesión del Directorio, de fecha 5 de septiembre de 1896, “se leyó una carta del Sr. Eleuterio Hatton en la que manifiesta que acepta provisionalmente el nombramiento de Representante especial en la capital de la República Dominicana, del Directorio revolucionario de Puerto Rico[11]. El día 10 de septiembre de 1896, el Agente Espacial, señor José Eleuterio Hatton, le informaba al Directorio de Puerto Rico, “tener una goleta a sus órdenes por poca cosa relativamente al servicio que ha de prestar[12].

El 25 de octubre de 1896, el Directorio de Puerto Rico, conoce el detalle que les ofrece Eleuterio Hatton, “de las armas y municiones que tiene en Sto. Domingo a nuestra disposición por orden de la Delegación Cubana.

Las armas son: 250 carabinas largas, Remington, calibre 43 español; 300,000 tiros, un millón fulminantes y 6 aparatos para cargar cartuchos[13].

Según el historiador Delgado Pasapera, Rius Rivera, en compañía de Hatton, había visitado al presidente Ulises Heureaux, quien les prometió ayuda, pero en realidad actuaba con doblez, pues consentía la actuación ilimitada de la inteligencia española, de modo que el cónsul de la corona ibérica mantenía informados a sus superiores de todos los pasos de los revolucionarios[14].

A pesar de todos los esfuerzos realizados por el General Rius Rivera, “y de haber puesto el Delegado a su disposición, según cartas de aquél a éste, del mes de mayo, «elementos de guerra suficientes para emprender la campaña armada en Puerto Rico en el plazo más breve posible», no se logró que estallase el movimiento armado en Puerto Rico, pues no había en la isla organización alguna, ni elementos suficientes para continuar la guerra[15].

Ante estas invencibles dificultades, y no deseando perder más tiempo, Rius Rivera se dirigió a Nueva York y después de entrevistarse con Estrada Palma, marchó a Cuba, en la expedición de Three Friends, que llegó a la costa sur de Pinar del Río el 8 de septiembre de 1896, y el material de guerra destinado a Puerto Rico fue utilizado en la revolución cubana, resolviendo desde entonces el Delegado, como expresa en su carta de 8 de agosto de 1896 al señor J. E. Hatton, de Santo Domingo, «no dar autorización para gastar un solo centavo en lo de Puerto Rico», dejando el porvenir de ésta “a lo

que hagan los directamente interesados en la cuestión de esa isla[16].

“Unos tres meses más tarde, a fines de 1896, ante la insistencia de una parte de las emigraciones, el delegado ofreció un préstamo de $160, 000, pero no en efectivo, sino en bonos, y Hatton, agente especial en Santo Domingo, informaba tener dispuestas, por orden de aquel, 250 carabinas Remington, un millón de fulminantes, 300,000 cartuchos y seis cargadores de estos. No obstante, hasta los primeros días de enero habían recibido solamente $40,000, y la entrega del resto se pospuso con el argumento de que se preparaba una gran expedición para Cuba, que encabezaría el general Carlos Roloff, la que recibía preferente atención en aquellos momentos”[17].

El 24 de enero de 1897, se reunió el Directorio de Puerto Rico, para despedir al delegado en Santo Domingo señor Méndez Martínez, y para dar instrucciones al señor Nicolás Cárdenas, antes de su marcha para la referida república, dejando establecido que: “es entendido que todas las entrevistas que tenga el señor Cárdenas con Lozano[18], las hará acompañado del señor Hatton, Agente Especial nuestro en Sto. Domingo, no sólo porque este ha sido el deseo expresado por Lozano, sino para que haya mejor constancia para el porvenir, ya que es imposible hacer estos compromisos por escrito[19].

No. 29.

New York, Noviembre 16 de 1897.

Señor J. E. Hatton,

Santo Domingo.

Estimado compatriota:

Sin ninguna suya ha que tener el gusto de referirnos, y en la confianza de que ha llegado usted felizmente a esa Capital, tenemos hoy que molestar su ocupada atención para suplicarle la comisión siguiente:

Para usted no es un secreto la conducta que de algún tiempo a esta parte viene observando el Gobierno Dominicano con relación a todo lo que se refiere a nuestros trabajos; yendo hasta el extremo de entregar a las autoridades españolas a portorriqueños desgraciados que, imposibilitados de vivir en su país por sus ideas demasiado liberales, habían creído encontrar en el suelo dominicano lo que se les negaba en el suyo: garantía individual.

Usted convendrá con nosotros que esto no era lo que debíamos esperar de las promesas hechas a usted y a nuestro compatriota Rius Rivera; máxime cuando por nuestra parte podemos probar haber procedido con todo el sigilo y la prudencia que el asunto requería.

Suponemos que tampoco será un secreto para usted la noticia de que el General A. F. Morales desde hace algún tiempo está en inteligencia con nosotros para capitanear la Revolución de Puerto Rico; noticia que conoce también ese Gobierno, y que al pasar Morales recientemente por esa Isla con destino a St. Thomas, fue delatado por el General Heureaux al Gobernador Marín, de Puerto Rico; dando por resultado el que éste despachara los cañoneros Concha e Isabel la Católica para que vigilasen y capturasen la supuesta expedición que intentaba llevar Morales a Puerto Rico.

Este último acto es tan elocuente y dice tanto sobre lo que debemos fiar de ese Gobierno, que nos evita el trabajo de comentarlo; él por sí se comenta.

La comisión que tenemos que suplicarle, es la siguiente: «que procure avistarse con el General Heureaux y le exija una contestación categórica a las proposiciones que por conducto de su Delegado en Puerto Plata, don Manuel Cocco, su socio en Sánchez, don José A. Puente, y su comisionado en St. Thomas don Emilio Bordas, le hizo el General Morales solicitando de él una entrevista que podría verificarse en cualesquiera de los puertos de la República Dominicana que él tenga a bien designar, y donde toquen los vapores de la Compañía Hamburguesa o de la Trasatlántica Francesa; a fin de probarle que las gestiones de Morales en nada se relacionan con la política dominicana; contando Morales que, una vez entendidos, podrá el General Heureaux prestar valiosísimos servicios a la causa a la cual Morales espontáneamente ha resuelto dedicar todas sus energías y ofrendar gustoso su vida.

Dada la excelente amistad que le liga a usted al General Heureaux, su tacto exquisito y su bondad para con nosotros, no dudamos que de serle posible nos complacerá llevando a efecto esta comisión que, como verá usted, envuelve grandes trascendencias para nuestra causa.

Con gracias anticipadas, y en espera de su contestación, favorable o adversa, quedamos sus siempre afectísimos amigos y compatriotas.

Por el Directorio,

R. H. Todd,

Secretario.

No. 30.

San Isidro, Diciembre 5 de 1897.

Señor R. H. Todd,

New York.

Distinguido señor y compatriota:

A la vista la de usted de Noviembre 16, que recibí antes de ayer.

He solicitado una entrevista del General Heureaux y la aplaza para después de la salida del vapor que será portador de ésta; entonces me ocuparé del encargo que me hace usted a nombre del Directorio, y haré cuanto esté de mi parte porque se conceda la entrevista que se desea, aunque no creo lograr más que los señores que usted menciona: Puente, Cocco y Bordas. Prometo hacer todo esfuerzo, y por primera ocasión les avisaré el resultado.

Quedo de usted fiel amigo y compañero,

J. E. Hatton.


[1] José Martí. Bases del Partido Revolucionario Cubano. Centro de Estudios Martianos. Editora Política. La Habana, 1978.

[2] Memoria de los Trabajos Realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano 1895 a 1898. Imprenta de A. W. Howes, 115 Park Row. New York City. New York Public Library. Página 8.

[3] Alberto A. García Menéndez. “Cuba y Puerto Rico en la vida de Rius Rivera”. Oficina del Gobernador de Puerto Rico. La Fortaleza. Oficina de Asuntos Culturales. Página 17.

[4] Emilio Rodríguez Demorizi. Martí en Santo Domingo. Fundación Rodríguez Demorizi. Vol VII. Gráficas M. Pareja. Barcelona. España 1978. Páginas 533 y  534.

[5] Memoria de los Trabajos Realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano 1895 a 1898. Imprenta de A. W. Howes, 115 Park Row. New York City. New York Public Library. Página 52.

[6] Ibídem. Página 53.

[7] Ibídem. Página 170.

[8] Ibídem. Páginas 170 y 171.

[9] Junta Directiva de los miembros de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano.

[10] Memoria de los Trabajos Realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano 1895 a 1898. Imprenta de A. W. Howes, 115 Park Row. New York City. New York Public Library. Página 173.

[11] Ibídem. Página 175.

[12] Ibídem. Página 182.

[13] Ibídem. Página 185.

[14] Ibrahim Hidalgo Paz. Puerto Rico en el Partido Revolucionario Cubano. 1895-1898. Página 91.

[15] Emilio Roig de Leuehsenring. Hostos, Apóstol de la Libertad y la Independencia de Cuba y Puerto Rico. Municipio de la Habana. Administración del Alcalde Dr. Antonio Beruff Mendieta.1939. Página 59.

[16] Ibídem.

[17] Ibrahim Hidalgo Paz. Puerto Rico en el Partido Revolucionario Cubano. 1895-1898. Página 92.

[18] Se refiere a Ulises Heureaux.

[19] Memoria de los Trabajos Realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano 1895 a 1898. Imprenta de A. W. Howes, 115 Park Row. New York City. New York Public Library. Página 194.

Sobre el autor de la publicación

QUIEN FUE JOSÉ ELEUTERIO HATTON (II-b de III)

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné

JOSÉ ELEUTERIO HATTON: EN EL ASPECTO REVOLUCIONARIO

II-b

Tomada ya la decisión de partir a Cuba, el 25 de marzo de 1895, desde Montecristi José Martí le envía a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra, un cablegrama en el que les dice, entre otras cosas: “Partimos…….Guíenlo todo, si aún tenemos autoridad, sin pompa y sin triunfo, ni más ansia que la de cumplir, con el mayor silencio, la mayor suma de deber. ¿No me regañan? ¿No me dicen predicador e intruso? ¿No me han olvidado aún? Las mujeres y las niñas ¿me piensan aún, de vez en cuando? ¿Y Flor, y Serafín, y Rodríguez, y Hatton? Yo, tal vez pueda contribuir a ordenar la guerra de manera que lleve adentro sin traba la república….. No flaquearé por ningún exceso, ni por el de la aspiración, fatal al deber, ni por el de condescendencia. Amo y venero cuanto sacrificio respetable se hace alrededor de mí. Voy con la justicia

Partimos, pues. Les dejo parte. Ahí pidan poco. Lo que dejo preparado, con lo natural se hace. Enseguida, Hatton.”[1].

Al momento de partir a Cuba, el 1 de Abril de 1895, José Martí mediante cablegrama dirigido a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra, instruye lo siguiente:

En el caso de tenerse noticia cierta de la llegada de G.52 y M.53 a Cuba, – y de no poderse arreglar nada con Hatton,54 – y de no hallar absolutamente goleta en N. York, o no hallarle capitán, – y de ser indispensable, por no haber otro medio, que vaya a N. York la goleta a buscar armas y gente, – o de ser conveniente valerse de un hombre probado para llevar a Cuba parque abundante y unos pocos hombres de custodia, que busquen las fuerzas y las traigan a recoger en la costa el parque oculto, la Delegación, en vista del servicio anterior y de su sigilo, recomienda a John Poloney, de Montecristi[2].

Estando en Cuba cerca de Baracoa, en plena manigua, el 15 de Abril de 1895, José Martí le escribe a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra, ordenándoles entre otras cosas, lo siguiente: “Prepárense a la campaña de fuerza. No intenten expediciones de hombres, sino de armas y parque; con poca custodia. Mandados hacer están para eso -armas y parque y 10 hombres cada vez- los vapores de Hatton. Magnifico y posible seria que tomase de Capitán, 1o y 2ocontramaestre y maquinista, con triple o cuádruple sueldo del que tienen, a los buenos amigos del vapor Nordstrand, que se harán conocer de Vds. Así, con vapor de paso natural, que dejaría al ir o al volver, y con tripulación nuestra ¿quién peligra? Trabajen recio en esa combinación; Que en cada grupo venga alguien hecho a la manigua…”[3].

José Martí, el 26 de abril de 1895, le comunica a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra, la necesidad que tienen de recibir armas y parques en Cuba: “desde mi carta del 15, en los montes de Baracoa, que espero hayan recibido….., lo definitivo e imperante es esto: armas y pronto, es lo único que aquí se necesita….. En goleta, si la tenemos: en el plan de Hatton, aun sin el práctico etc., siempre que venga con la gente, de mi escolta y la de Guerrillas de Maceo, que son de la tierra. -López etc… ¡Qué inquietud no saber lo que hacen, ni con lo que cuentan! Recuerden: a goleta propia, bien consignada, a Barbes en Inagua, y de ahí, – luego de enviar algo aparente para él, en carga disfrazada para algún punto que exija paso franco por el ludo sur, y vaciar carga y custodios y práctico etc., de una picada – o lo que se pueda arreglar con Hatton, y acaso con el del Nordstrand, o el del que trajo a Maceo, que ha debido ir a verles[4].

La carta precedente, escrita por José Martí, quien se convirtió en uno de los patriotas más asediados por el doble espionaje español y norteamericano; fue escrita en claves para despistar a los perseguidores, en ella les decía:

Lo definitivo e imperante es esto: Bbnsb, y psñpsg, es lo único q. aquí se necesita: ¿qué hacen los hermanos? ¿Qué vía han abierto? Las remesas se pierden si no vienen con custodia suficiente, poca y es cogida, y gente del lugar a donde [sic] se caiga: o si no traen un pdjcedbsq que al llegar, por lado más o lado menos, no se interne a buscar auxilio, mientras la poca y escogida fuerza de custodia permanece oculta con provisiones sufiecientes.—En bqfllph, si la tenemos: en el plan de Npuubi, aun sin el pdj&, siempre que venga con la gente, de mi escolta y la de guerrillas de Maceo, que son de la tierra.—” Como fácilmente puede apreciarse, quien no conozca la clave no podría entender el mensaje del Maestro; pero sí podrá comprenderlo el lector si sabe que Bbnsb y psñpsg, quiere decir “armas y pronto”, pdjcedbsq y pdj& “práctico”, bqfllph “goleta”, y que Npuubi se refiere al amigo cubano, radicado en Dominicana, Eleuterio Hatton (Guamutas, Matanzas, 1854-Barahona, República Dominicana, 1924), quien brindó decisiva ayuda a Martí y al general Gómez durante la etapa precedente a su partida hacia Cuba[5].

Desde el Cuartel General en Campaña, en Filipinas, Jurisdicción de Guantánamo, el 30 de abril de 1895, José Martí despacha una misiva donde informa lo siguiente:

Collazo habrá caído por Occidente, con Hatton estarán ya, y acaso con Rafael Rodríguez, viendo modo de que caiga algún grueso de armas por cerca del Camagüey, como debe ser si va Rafael Rodríguez, o por donde más pueda el jefe que nos haya salido, si Rafael falló. ¿Y luego, qué estarán tramando, con el Capitán nuestro, si se les ha presentado, o con el de Maceo? Eso, pues, estará en camino. Pero, aunque Rafael haya podido arreglarse con lo de Hatton todo no habrá ido con él. Y es preciso que llegue pronto un auxilio de armas y parque, y nada más, por Oriente: preciso, por el efecto moral de la ayuda, -por satisfacer la fe grande que hay en nuestro auxilio, lo que será tan útil como dañoso sería burlarla, – y porque acá pueden armarse tantos hombres como armas lleguen. A Baracoa puede ir una expedición, y ya he dicho cómo, o lo diré ahora. Pero aún importa más la de Guantánamo, que influye en Baracoa y Cuba limítrofes. Así podría ir la de Baracoa: la Escolta de Martí, que creo es casi toda de baracoanos, con José López, a la cabeza, que es práctico bueno de tierra en su comarca, puede venir en una goleta custodiando por lo menos 100 rifles y 50,000 tiros y 100 machetes – $1,700.00. Tal vez, aunque haya venido Rafael con 200 como encargué, eso todo está ahí, y sólo falta el barco, que debe ser goleta, a menos que Hatton a su bajada por la costa norte, no se obligue a bajarlos al pasar cerca de Baracoa, en algún buen lugar, si se puede; como Duaba o Negritos, donde son todos buenos, y se irán con quien llegue. ¿Habrá goleta, si Hatton no puede?[6].

“El 19 de mayo de 1895 Martí caía en DOS RIOS. Su muerte era una desgracia, porque la Revolución todavía no estaba organizada; pero con la muerte de Martí, cesaban las intrigas y envidias contra él, y su nombre se convirtió en un símbolo indiscutido. Sustituía a Martí en la Presidencia de la República, Don Tomás Estrada Palma”[7].

Juzgando los éxitos de los últimos proyectos expedicionarios José Eleuterio Hatton, desde el Ingenio San Isidro, en Santo Domingo, el 1o de diciembre de 1895 escribía al Delegado Estrada Palma diciéndole: “La Providencia, no cabe duda, está con nosotros. España se empeña en mandar cañones para el resguardo de su Perla fugitiva, y las expediciones se menudean de tal modo que parece como una burla. Somos guerrilleros en tierra y en el mar[8].

A pesar de la protección brindada por el General Ulises Heureaux, el Gobierno actuaba oficialmente de forma muy hostil hacía los independentistas. Sobre la oficial hostilidad del Gobierno Dominicano de aquella época, hacia los revolucionarios cubanos, en fecha 9 de Enero de 1896, el Agente General José Eleuterio Hatton, dijo lo siguiente:

Hoy por hoy a España se le concede hasta el derecho de mezclarse directamente en asuntos de policía ordinaria. A los cubanos se nos permite trabajar solamente tras de bastidores, aunque tan pronto alzamos la voz se nos amenaza con la cárcel.

Aquí nada se puede hacer en nombre de Cuba, ni siquiera es consentido el sacar una bandera.

Hay localidades como MACORIS, donde el Gobernador ordenó a Portuondo, cubano dueño allí de un café, que no permitiera hablar de política local ni de Cuba, y ante la natural objeción de Portuondo dicho gobernador le dijo, que si no obedecía iría a la cárcel, porque los insurrectos no tenían patria. Nuestro compatriota se vio obligado a poner un rótulo que decía: POR ORDEN SUPERIOR SE PROHIBE HABLAR DE POLITICA.

 No se infiera por lo dicho que aquí falta simpatía por nuestra causa. El mismo gobierno está con nosotros, pero temen tanto a las revoluciones que España puede alentar desde Puerto Rico, que no se atreven a dar un paso que los comprometa”[9].

“Después de la muerte de su hijo Francisco Gómez Toro (Pachito), quien cae abatido en combate junto al general Maceo, en el sitio conocido como San pedro, en la capital cubana, su madre Doña Bernarda Toro de Gómez (Manana), “inspirada en la memoria de su hijo”, retoma “su decisión de renunciar definitivamente a la pensión que desde hacía muy corto tiempo recibía del Partido Revolucionario Cubano, dada su condición de esposa del General en Jefe. Y le escribe a Hatton, el 23 de marzo de 1897: “Estamos resueltos a no convertir más en pan lo que puede convertirse en pólvora” y para no herir susceptibilidades, aclara: “Yo aceptaré de Vd. Los 300 pesos que me envía como préstamo de amigo que Máximo pagará cuando pueda, y así tendré reservado para cuando de más necesite”. Y aprovecha la ocasión para agradecerle sus intenciones de hacerse cargo del cuidado de su hijo Urbano…”[10].

Para muchas personas el gesto de Manana obedecía a instrucciones impartidas por Máximo Gómez, en el sentido de renunciar a la pensión, estas informaciones le fueron suministradas a Tomás Estrada Palma por Eleuterio Hatton. Por ello, Estrada Palma le escribe a Manana: “Nuestro agente en Santo domingo, el Sr. Hatton, me dice que siguiendo instrucciones del General Gómez, Vd. No aceptará la pensión que se le tiene señalada. Escribo sobre este asunto al General para que revoque semejante orden, que carece absolutamente de razón de ser, y que dio, sin duda, en uno de esos momentos de exagerad susceptibilidad, que los hombres de su temple suelen tener. Entre tanto Vd. Debe continuar percibiendo la pensión que yo, en representación de la patria común, del Gobierno y del pueblo, ordené al Sr. Hatton[11].

José Martí, al momento de ofrecerle oficialmente la dirección de la guerra, al General Máximo Gómez, el 13 de septiembre de 1892, pronunció lo siguiente: “Le ofrezco a Ud., sin temor de negativa, este nuevo trabajo, hoy que no tengo más remuneración que brindarle que el placer del sacrificio y la ingratitud probable de los hombres[12]. Tras la muerte de Martí, pasado cierto tiempo, se definieron liderazgos que trazaron su línea de acción en función de nuevos representantes en Delegaciones existentes, pronto los enemigos y adversarios de Hatton llevaron intrigas a don Tomás Estrada Palma en New York, tratando de descalificarlo, pues no perdonaban sus aciertos.

La Delegación de New York, a mediados del mes de agosto del año 1897, sin comunicarlo a Eleuterio Hatton, despachó a José Antonio Frías, Enviado Especial de Cuba a las Repúblicas Dominicana y de Haití, para desempeñar unas pesquisas financieras, con el objetivo preciso de separar a Hatton de la Delegación. Don Eleuterio Hattonindicó antes de irse, que su renuncia obedecía a haberse hecho eco la Delegación de New York de chismes de sus enemigos, y deducía eso de los párrafos de la carta de U. en que le decía que la medida no surgía de la Delegación sino de los problemas locales[13]. Así pagaban los cubanos a los hombres que mejor sirvieron a la causa libertadora. Estos zarpazos fueron indistintamente, un día contra Martí, otro contra Máximo Gómez y repetidamente contra Bartolomé Masó. Quince meses después de la renuncia de Hatton, Tomás Estrada Palma decretaba la disolución del Partido Revolucionario Cubano, a pesar de que no se había establecido la república independiente. Para algunos historiadores, la actitud de don Tomás Estrada Palma, al disolver el PRC, refleja su miopía política y su falta de fe en la capacidad del pueblo cubano. Subraya el investigador Ibrahim Hidalgo[14].


[1] Martí, José. Obras completas. Tomo 4. La Habana, Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, 1975. Páginas 105 y 106.

[2] Ibídem. Página 118.

[3] Ibídem. Páginas 129 y 130.

[4] Martí, José. Obras completas. Tomo 4. La Habana, Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, 1975. Páginas 132 y 133.

[5] María Luisa García Moreno. Algo Sobre las Claves Martianas. Ilustración: Luis Bestard.

[6] Martí, José. Obras completas. Tomo 4. La Habana, Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, 1975. Páginas 132 y 145.

[7] José López Volaboy. Motivos y Culpables de la Destrucción de Cuba. Editora de Libros Puerto Rico Inc. (ELPRIN).Editado en los Estados Unidos de América. Marzo 1973. Página 66.

[8] Historia de la Nación Cubana. Tomo VI. Autonomismo Guerra de Independencia. 1952. La Habana. Página 283.

[9] Miguel Varona Guerrero. La Guerra de Independencia de Cuba, 1895-1898. Volumen I. Editorial Lex. La Habana 1946. Páginas 451 y 452.

[10] Ena Curnow. Manana “detrás del Generalísimo” Biografía de Bernarda Toro de Gómez. Ediciones Universal, Miami, Florida, 1995. Página 243.

[11] Ibídem.

[12] Emilio Rodríguez Demorizi. Martí en Santo Domingo. Fundación Rodríguez Demorizi. Vol VII. Gráficas M. Pareja. Barcelona. España 1978. Página 56.

[13] Correspondencia Diplomática de la Delegación Cubana en New York, Durante la Guerra de Independencia de 1895 a 1898. Tomo IV. La Habana año 1946. Página 94.

[14] Ibrahim Hidalgo Paz. CUBA 1895-1898. Contradicciones y disoluciones. Centro de Estudios Martianos. La Habana, 2004. Página 329.

Sobre el autor de la publicación

QUIEN FUE JOSÉ ELEUTERIO HATTON (II-a de III)

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné

JOSÉ ELEUTERIO HATTON: EN EL ASPECTO REVOLUCIONARIO

El fecundo genio político de José Martí pudo convencer al empresario José Eleuterio Hatton, para pertenecer al Partido Revolucionario Cubano, desde la primera visita del apóstol de la revolución cubana a Santo Domingo en 1892, siendo el primer subdelegado, en Santo Domingo, de la Delegación de Nueva York. Esto le permitió a Hatton involucrarse y participar de modo activo en todo el proceso de la independencia de Cuba.

Para lograr la independencia de una nación, hay que vencer infinidad de dificultades, es una de las mayores epopeyas  que hombre alguno pueda emprender, para Martí: “era necesario contener los exaltados ánimos de los patriotas para evitar imprevisiones y urgía remover los mil obstáculos que a diario se presentan en las grandes empresas”.

Hatton apoyó y se involucró en la guerra de independencia de Cuba, realizando aportes económicos y logísticos, recabó recursos financieros para la independencia de Cuba, arriesgó su vida, compró Goletas y alquiló embarcaciones para introducir armas a Cuba, descuidó sus empresas para dedicarse a las causas de la independencia, reclutó personal, consiguió y suministró armas y municiones para la guerra, anduvo vigilado por el gobierno español, realizó múltiples contactos y entrevistas con Ulises Heureaux (Lozano) para lograr su apoyo a la independencia de Cuba, se internó en las montañas, desde Mojarra, pasando por Bayaguana, Monte Plata y Cevicos hasta llegar a El Hatico[1], acompañado de un práctico (peón) llevando dinero consigo para entregarlo a Martí como aporte a la causa libertaria.

Participó activamente en la preparación y organización de la salida de José Martí y Máximo Gómez para Cuba, “Hay muchos documentos interesantes, surgidos desde el campo independentista y desde el campo enemigo. El informe del Vicecónsul de España en Puerto Plata, referente al primitivo plan de partida de los expedicionarios desde Santo Domingo, es un documento muy interesante en lo que atañe al dato histórico. Ya sabemos cómo y por qué se cambió la partida por Samaná, a través de la intervención de Don Eleuterio Hatton, pero este nuevo documento afirma, desde otro ángulo, el acierto en que estuvieron los expedicionarios al cambiar de ruta, puesto que, a través de las indagaciones del representante del Gobierno de España en Puerto Plata, ya estaba informada la Metrópoli del plan inicial[2].

En definitiva “la política, el pensamiento y la dirección de los asuntos de la guerra que por conducto del Delegado Plenipotenciario recibieron los representantes oficiales de Cuba…..aquellos denodados cubanos que desempeñaban la difícil tarea de representar a la República en armas, se encuentra en ella contenido. Arístides Agüero… Ulpiano Dellundé….. José Eleuterio Hatton, Femando Figueredo…

¡Cuántos nombres que traen a nuestro recuerdo el fulgor de aquella guerra de héroes y los trabajos indomables de aquella banda de cíclopes![3]

Cuando el Consejo de Gobierno Cubano escogió a los patriotas para representar a la República en armas en el extranjero, José Eleuterio Hatton fue nombrado Agente General del Partido Revolucionario Cubano en la República Dominicana, el siguiente es el Decreto de acreditación:

Tomás Estrada Palma, Delegado Plenipotenciario de la República de Cuba.

Hace saber: que en uso de las facultades que le ha conferido el Gobierno de su Nación por decreto de veinte y uno de Noviembre de mil ochocientos noventa y cinco, y en virtud de las aptitudes del ciudadano.

José Eleuterio Hatton

Le nombra Agente general del Partido Revolucionario en la República Dominicana.

Para los efectos del caso se extiende este nombramiento que firma y sella en la ciudad de New York, a los quince días del mes de Agosto de 1896.[4]

En tres ocasiones visitó José Martí a Santo Domingo, en su primera visita en 1892, Máximo Gómez aceptó el título de encargado supremo del ramo de la guerra en la organización de ese movimiento; en ese mismo viaje Martí había afiliado al Partido Revolucionario Cubano, al ingeniero José Eleuterio Hatton, propietario de ingenios azucareros y de grandes plantaciones de caña y de frutos menores, designándolo sub-delegado político del partido. Para José Martí, el apóstol de la revolución cubana, José Eleuterio Hatton, era un hombre fiable digno de su total confianza, llegando a manifestarle a Gonzalo de Quesada lo siguiente: “Pocos hombres hay de su generosidad y reserva[5].

La tercera visita de Martí, el 7 de febrero del 1895, culmina con el manifiesto de Montecristi, para ese tiempo el movimiento revolucionario había experimentado el fracaso de la Fernandina, un plan trazado por José Martí que “consistía en invadir a Cuba en tres barcos, el Amadís, el Lagonda y el Baracoa. Cada uno llevaría 1,000 fusiles, municiones y otros pertrechos, A fin de que las autoridades no sospechasen del destino de los tres navíos, los rebeldes simularían que eran trabajadores agrícolas contratados en Centroamérica. Zarparían de la isla Fernandina, la actual Longen, en las Bahamas. Uno de los barcos se dirigiría a un puerto de la Florida para recoger a Carlos Roloff, Serrafín Sánchez y 200 hombres. Otro iría a Costa Rica en busca de Maceo, Flor Crombet, Cebreco y 200 insurrectos más. El tercero emproaría hacia la República Dominicana, donde embarcarían Máximo Gómez, Borrero, Ángel Guerra, Mayía Rodríguez y los demás expedicionarios[6].

Todo se había acordado, de modo que cuando los buques se encontraran en alta mar, los supuestos trabajadores les informarían a los capitanes de los navíos su verdadero lugar de desembarco, a cambio de aumentar el costo contratado del viaje, en caso de que los capitanes se negaran a dirigirse a Cuba, entonces apresarían a la tripulación, debido a que entre los rebeldes había maquinistas y marinos.

Este plan fue develado y el gobierno norteamericano detuvo a las tres embarcaciones, “la noticia de ese revés angustió a Martí por creer que Gómez desistiría de participar en la invasión[7]. Es en medio de este “fracaso” que Martí, el 31 de enero de 1895, aborda el vapor Atlas, en compañía de Mayía Rodríguez, de Enrique Collazo y de Manuel Mantilla, “el 6 de febrero arriban a Cabo Haitiano. Al oscurecer del mismo día embarcan en un bote rumbo a Monte Cristi, llevando consigo a Ángel Guerra, quien se les había incorporado. Al amanecer, día 7, están en Monte Cristi, donde el general Gómez aguarda impaciente[8].

Luego de informar a Máximo Gómez, de lo ocurrido con los navíos de la Fernandina, “entraron a deliberar lo que deberían resolver en vista de lo difícil de la situación y la escasez de fondos. Como primera medida optaron por viajar a La Vega a entrevistarse con Eleuterio Hatton, siempre dispuesto a favorecerlos[9]. La situación era grave, las horas eran de angustia y desolación, dados los escasos recursos disponibles, el movimiento revolucionario pasaba por momentos de grandes necesidades financieras, donde Martí no contaba con recursos ni para para alquilar, por bajo precio, “una goleta, una embarcación cualquiera, un bote de vela siquiera[10], que lo llevara a Cuba, donde ya estaba encendida la tea revolucionaría, “ya la orden del levantamiento dentro de la Isla había sido dada para de febrero, y era forzoso partir, costara lo que costara[11].

En su diario de campaña el Mayor General Máximo Gómez, señala lo siguiente: “Día 7. Llegan Martí, José María Rodríguez (Mayía) y Enrique Collazo. Después de informarme, con todos sus detalles, del fracaso que nos ha sucedido con nuestros vapores en Fernandina; entramos a deliberar lo que debemos resolver en situación tan difícil, dados los pocos recursos con que podemos contar.

Resolvimos pasar a la Vega y allí tener una conferencia con E. H., amigo nuestro dispuesto a favorecernos en nuestra empresa.

Día 12. Nos movimos todos por tierra hasta Santiago donde pasamos algunos días, después seguimos hasta Hatico, cercanías de la V., nos avistamos con H.

Todo quedó resuelto para partir desde allí (Samaná) lo más pronto posible que se pudiera y en una goleta.

Salir es el plan, — por Samaná o por donde se pueda.

Así nos separamos del Coronel Rodríguez y H[12].

Este salvador encuentro para la independencia de Cuba, fue celebrado en la casa de un gran amigo de Martí, que vivía en las cercanías de La Vega, en El Hatico, llamado Don Manuel Genao.[13] En esta histórica reunión celebrada entre José Eleuterio Hatton, José Martí y una especie de su Estado Mayor entre los que figuraban Máximo Gómez, Enrique Collazo, Francisco (Paquito) Borrero y Nicolás Ramírez y Peláez, se acordó que “el general Collazo regrese cuanto antes a Nueva York…… Hatton, que consiguió algún dinero, trató de dejar arreglada la salida de los expedicionarios, en un balandro, por la bahía de Samaná. Varias fueron las tentativas infructuosas en ese sentido, y en el curso de estas gestiones llegó el 24 de febrero y estalló el grito de guerra en distintos puntos de la Isla de Cuba[14]. “Se resuelve que Hatton parta hacia New York, y así le avisa Martí a Gonzalo de Quezada en la siguiente esquela[15]:

“A GONZALO DE QUESADA

[Santo Domingo] La Vega, 18 de febrero de 1895.

Sr. Gonzalo de Quesada

Secretario de la Delegación

349 W. 46th. St., New York.

Mi amigo muy querido:

Con comisión especial, y sólo fiable a hombres de su mérito, va a esa ciudad, a concertar detalles con Tesorería, nuestro noble amigo el Sr. Eleuterio Hatton. El merece nuestra mayor estimación, y yo ruego a Vd. que en todo se la muestre, en lo oficial y en lo privado. Pocos hombres hay de su generosidad y reserva.

Saluda a V. muy afectuosamente

El Delegado

JOSÉ MARTÍ”[16]

Esta misiva, posee la particularidad de ser la única donde aparece la dirección de Quesada bajo su nombre, quizás por el carácter oficial de la misma.

El 19 de febrero de 1895, un día después del encuentro con Hatton, José Martí le escribe desde Santiago a Gonzalo de Quesada y le dice, aludiendo al encuentro en las cercanías de La Vega, y respecto a la entrevista con EleuterioHatton: «Trabajamos bien, valió el viaje las 10 leguas de ida, y las de vuelta. Llegará allá el eco, con la visita -no muy inmediata- de un hombre bueno, de un eje[17]. Obviamente cuando Martí habla de las 10 leguas de ida y las de vuelta, se refiere al periplo Santiago de los Caballeros—Hatillo—Santiago de los Caballeros.

Enrique Loynaz, un actor de los hechos de “La Fernandina”, y quien acompañó a Martí en su desplazamiento desde New York hasta República Dominicana, para incorporarse al levantamiento del 24 de febrero, dejó una importantísima versión testimonial de lo acontecido, donde mostró el lado más humano y también periférico de lo que la historia, no en todas las ocasiones, cuenta. Así vivió Loynaz los Hechos:

“El general Maceo, ya restablecido de la alevosa herida recibida el 10 de noviembre en Costa Rica, apremiaba con la mayor impaciencia y había enviado al coronel Patricio Corona, hombre de edad, experiencia y patriotismo, pero conocido por su mala suerte, a que condujese el vapor destinado a los expedicionarios de Costa Rica a un puerto cercano a Limón, adonde ya los iba encaminando el general Crombet. Podían llegar a doscientos los expedicionarios de Maceo y Crombet. Para ellos estaba designado el vapor “Lagonda”, que ya había cargado el armamento y tenía a bordo a Corona y a Manuel Mantilla, joven hijo de doña Carmen Mantilla.

El mismo día que cargaba el “Lagonda” llegaron el “Amadis” y el “Baracoa”, al muelle de Borden a recibir los pertrechos. El Baracoa, llevando a Martí, y a los generales Mayía Rodríguez y Enrique Collazo, se dirigía a la costa sur de la bahía de Samaná, donde con ayuda de Eleuterio Hatton, patriota cubano,dueño de un ingenio en aquella comarca, el general Gómez reunía a su importante expedición, de dos a trescientos hombres escogidos”[18].

En esos momentos tan apremiantes, se hacía necesario el apoyo del General Ulises Heureaux, “la ansiedad consumía a Martí. Su estancia en Montecristi se prolongaba. La falta de un navío que lo llevase a él y a Gómez a Cuba les impedía la salida. El gobierno dominicano, obligado con el de España por el tratado internacional firmado entre los dos países, se mantenía al acecho de sus actividades, aunque sólo en apariencia[19]. Mayía Rodríguez, Jaime Vidal y Federico Henríquez y Carvajal, arreglaron secretamente una cita con el Presidente Heureaux, “a media noche entrábamos, a obscuras, hasta el dormitorio en donde el general nos aguardaba[20], después de ser informado del caso y de hablarle con fervor de la causa de Cuba, se le habló de Céspedes, de Martí, de Maceo, de Agramonte y Máximo Gómez, por quienes manifestó gran admiración y simpatía. Lilís consentiría hacer sin alardes la labor revolucionaria. “Doiles gracias por haberme ofrecido la ocasión de unir mi óbolo al óbolo dominico-cubano. Mañana pondré en manos de ustedes un giro pagadero en Montecristi. Saludo en ustedes a los patriotas expedicionarios. Que Dios le ayude..[21].

Al momento de la despedida y estando los visitantes al pie de la escalera, Lilís advirtió: “Nadie sabe, i (sic) el Presidente Heureaux menos que nadie, ni de esta entrevista ni del resultado de nuestra conferencia”, a lo que Federico Henríquez y Carvajal concluyó: “Del General Ulises Heureaux depende que nada sepa de esto el Presidente de la República[22].

Eleuterio Hatton estaba ligado de manera directa al proceso político de la independencia de Cuba, era un “hombre decidido y siempre activo en toda ayuda a la causa[23], se encontraba en la dirección de los asuntos de guerra, por conducto de la Representación Oficial del Partido Revolucionario Cubano en la República Dominicana, era “el activo auxiliar de Martí[24]. “Vidal, Hatton y otros dominicanos organizaban una expedición a la isla pese a la supuesta vigilancia de Heureaux, cuya picardía, astucia y mentiras concurrían para no estorbar a los revolucionarios y a quienes colaboraban con ellos[25].

Cuando se fue a la manigua el mayor de los hijos de Máximo Gómez, Francisco Gómez Toro (Panchito, CMD) en la escolta de Antonio Maceo, Bernarda Toro (Manana, CMD), esposa del General Gómez, se vio obligada a aceptar la ayuda que le había ofrecido el Delegado Tomás Estrada Palma. “Así se lo avisa el activo Eleuterio Hatton en esta carta, por demás interesante, en que alude a Martí:

Puerto Plata, septiembre 10 de 1896

Sr. Tomás Estrada Palma

New York.

Mi anterior fue escrita a bordo del Saginaw de viaje para Monte Cristi, allí permanecí con la comisión una semana. Se recogieron mil pesos plata.

Tuve el gusto de pasar buenos ratos con la familia del General Gómez, tan sencilla como interesante siempre. Pude persuadir a doña Bernarda que acepte los cien pesos plata por mes, que usted le asigna y le dejé la primera mesada, mucha falta creo que les hacía. Con los primeros $500 oro que usted ordenó, creo que cubrieron la casa, sólo dependían ahora de $60 plata que gana Maxito, que como comprenderá dista mucho de sostener las más perentorias necesidades de una familia. Hemos acudido muy a tiempo con la mesada. He arreglado para que vaya de aquí un fotógrafo a Montecristi (sic), para que tome fotografías en grupo de la familia, también de la casa, del aposento donde conferenciaban Martí, el General, y demás hermanos de la causa. Se tomará también una de la bandera de Palo Seco y las Guásimas, y otras cosas que para nosotros son de interés y para nuestro General, de muy gratos recuerdos. De todo esto mandaré a usted varios ejemplares y también al General.

J. E. Hatton[26]


[1] AGN. El peón que llegó a Libertador, Diario Libertad. Edición No. 7.  Diciembre de 1956. Calle O´Reilly 521, 2º piso. La Habana Cuba. Página 3.

[2] Revista de la Biblioteca Nacional. Tomo IV. No.4. La Habana- Octubre-Diciembre 1953. Página 162.

[3] Correspondencia Diplomática de la delegación Cubana en Nueva York durante la guerra de Independencia de 1895 a 1898, Tomo Primero, Publicaciones del Archivo Nacional de Cuba, La Habana 1943, palabras liminares II, página VI.

[4] Correspondencia Diplomática de la Delegación Cubana en Nueva York durante la guerra de Independencia 1895 a 1898. Publicaciones del Archivo Nacional de Cuba. Tomo Primero. La Habana 1943. Página 71.

[5] Emilio Rodríguez Demorizi. Martí en Santo Domingo. Fundación Rodríguez Demorizi. Vol VII. Gráficas M. Pareja. Barcelona. España 1978. Página 105.

[6] Carlos Estaban Deive, Honor y gloria, LOS DOMINICANOS EN LAS GUERRAS DE INDEPENDENCIA DE CUBA, Fundación García Arévalo. 2011. Página 251.

[7] Ibídem. Página 252.

[8] Emilio Rodríguez Demorizi. Martí en Santo Domingo. Fundación Rodríguez Demorizi. Vol VII. Gráficas M. Pareja. Barcelona. España 1978. Página 103.

[9] Carlos Estaban Deive, Honor y gloria, LOS DOMINICANOS EN LAS GUERRAS DE INDEPENDENCIA DE CUBA, Fundación García Arévalo. 2011. Página 252.

[10] Max Henriquez Ureña. Martí en Santo Domingo. CLIO. Año XXI. Ciudad Trujillo, República Dominicana, Enero-Abril 1953. Núm. 95, página 34.

[11] Ibíd.

[12] Diario de Campaña del Mayor General Máximo Gómez. Comisión del Archivo de Máximo Gómez. Página 281, E. H. Se refiere a Eleuterio Hatton. V. Se refiere a La Vega.

[13] Según el testimonio oral de San Julian, Genao era uno de los principales agricultores de esa región. Ver página 499. Martí en Santo Domingo.

[14] Max Henríquez Ureña. Martí en Santo Domingo. CLIO. Año XXI. Ciudad Trujillo, República Dominicana, Enero-Abril 1953. Núm. 95. Página 34.

[15] Emilio Rodríguez Demorizi. Martí en Santo Domingo. Fundación Rodríguez Demorizi. Vol VII. Gráficas M. Pareja. Barcelona. España 1978. Página 105.

[16] Martí, José. Obras completas. Tomo 4. La Habana, Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, 1975. Página 62.

[17] Ibíd.

[18] Enrique Loynaz Del Castillo. MEMORIAS DE LA GUERRA. HISTORIA DE CUBA. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1989. Página 105. Carmen Mantilla, fue la última compañera de Martí.

[19] Carlos Estaban Deive, Honor y gloria, LOS DOMINICANOS EN LAS GUERRAS DE INDEPENDENCIA DE CUBA, Fundación García Arévalo. Página 254.

[20] Emilio Rodríguez Demorizi. Martí en Santo Domingo. Fundación Rodríguez Demorizi. Vol VII. Gráficas M. Pareja. Barcelona. España 1978. Página 122.

[21] Ibídem.

[22] Ibídem. Página 123.

[23] Ibídem. Página 103.

[24] Ibídem. Página 533.

[25] Carlos Estaban Deive, Honor y gloria, LOS DOMINICANOS EN LAS GUERRAS DE INDEPENDENCIA DE CUBA, Fundación García Arévalo. Páginas 330 y 331. Vidal se refiere a Jaime Vidal, y Hatton a Eleuterio Hatton.

[26] Emilio Rodríguez Demorizi. Martí en Santo Domingo. Fundación Rodríguez Demorizi. Vol VII. Gráficas M. Pareja. Barcelona. España 1978. Página 475.

Sobre el autor de la publicación

QUIEN FUE JOSÉ ELEUTERIO HATTON (I de III)

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné

Joseph Eleuterio Hatton Sardiña, nació en Guamuta una localidad perteneciente al Municipio de Colón, de la provincia Matanzas en Cuba, el 20 de febrero de 1854, hijo del Ing. Richard Hatton[1], ciudadano inglés, y la señora María de Jesús Sardiña, ciudadana cubana, Eleuterio Hatton era cubano de origen inglés, “afiliado al Partido Revolucionario Cubano desde la primera visita de Martí a Santo Domingo en 1892, estuvo en Santiago hacia el 20 de marzo de 1895, procedente de Puerto Plata. Era entonces Administrador de la Hacienda de frutos de Sabana de la Mar. Hatton sostuvo una copiosa correspondencia con Don Tomás Estrada Palma, de 1895 a 1897, desde Santo Domingo, San Isidro, Cabo Haitiano, Samaná, Puerto Plata y Macorís. El primer subdelegado, en Santo Domingo, de la Delegación de Nueva York, fue Hatton. J. Eleuterio Hatton era hijo de un ingeniero inglés casado con una cubana, fallecido en Santo Domingo. El excelente amigo de la causa cubana murió en Barahona en 1924. Hijo suyo es el conocido deportista dominicano Frank Hatton[2].

Ingresó a la universidad de Pensilvania durante el año de 1873[3], con apenas 19 años de edad, entró como estudiante especial, fue miembro de la Philomathean Society, una sociedad literaria colegiada, considerada el grupo estudiantil más antiguo de la universidad, y reclamante del título de la sociedad literaria más antigua que existe en los Estados Unidos, la fundación de esta sociedad data del año 1813, teniendo como propósito “fundar una sociedad para el avance del aprendizaje”, estudió la profesión de Ingeniero Eléctrico[4].

Para conocer la Gran Visión de Eleuterio Hatton, debemos analizarlo en diferentes aspectos: Científico, Revolucionario, Empresarial, entre muchos otros semblantes.

HATTON: EN EL ASPECTO CIENTÍFICO

José[5] Eleuterio Hatton realizó varios inventos que patentizó en la República Dominicana, así como en los Estados Unidos de Norteamérica, Cuba y España, por ello obtiene el 9 de junio del año 1899, en República Dominicana, patente de invención por veinticinco años, para los aparatos que ha inventado, consistentes en: 1) en un aparato automático continuo para la defecación y clarificación de líquidos; 2) en un regulador de temperatura, y 3) en un regulador para la alcalización y registro del volumen del líquido que se trabaja[6].

En los Estados Unidos obtuvo cartas de patente por haber “inventado mejoras nuevas y útiles en lazos de ferrocarril, de los cuales lo siguiente es una especificación.

Mi invento se refiere a la formación y construcción de amarres de ferrocarril y al tendido de vías y lechos de ferrocarril, en los cuales los amarres tienen forma de cuña, de modo que el mismo pueda ser reemplazado fácil y económicamente, sin grandes perturbaciones del lastre circundante o ser”[7]. Conjuntamente con José Pablo Sala, el 24 de febrero de 1911 presentaron en los Estados Unidos de Norteamérica su invento del “Proceso de Separación Centrífuga”, obteniendo patente el 30 de abril de 1912[8]. La patente No. 11,729[9]: Improvements in Sugar Cane Mills (sobre mejoras en los molinos de caña de azúcar) está registrada a su nombre. En Cuba, Heno de caña de azúcar[10], y el método perfeccionado para la clasificación del guarapo, conocido como “SISTEMA HATTON (PRIVILEGIADO)[11],  son patentes registradas por el ingeniero José Eleuterio Hatton. El 26 de octubre de 1889, la Gaceta de Madrid publica la patente No. 9,842, con veinte años de vigencia otorgada a “Mr. Joseph Eleuterio Hatton, de Colón (Isla de Cuba), por “Perfeccionamientos en los molinos para caña de azúcar”. Expedida en 19 Septiembre 1889[12].

En 1882 el empresario José Eleuterio Hatton instaló una línea telefónica entre su ingenio La Fe, sito en el sector que hoy lleva ese nombre, y sus oficinas en la calle El Platero de la ciudad colonial[13]. Siendo esta, quizás, la primera línea telefónica del país, este supuesto parte del inicio de la telefonía en nuestro país, hecho que ocurre en el año de 1884[14].

LA TOMA: ENTREVISTA CON EL INGENIERO HATTON[15]

“Enterados de que el señor Rafael M. Rodríguez había hecho un viaje con el Ingeniero señor Eleuterio Hatton, al lugar denominado La Toma (San Cristóbal) propiedad del primero, procuramos enterarnos con el señor Rodríguez del motivo de ese viaje, pues ya habíamos informado a los lectores del LISTIN de que en aquel lugar se proyectaba instalar una fábrica de cerveza y hielo, y otra de carburo.

Respondió nuestro buen amigo el señor Rodríguez, a las inquisitorias que le hacíamos, diciéndonos que había invitado al señor Hatton a visitar el lugar ya dicho, con el fin de saber su opinión respecto de la fuerza que es capaz de desarrollar aquel salto de agua y nos significó que para datos y detalles sería conveniente que nos acercáramos al señor Hatton, y al efecto nos acompañó a la morada del Maestro Reina, lugar de la residencia del señor Hatton durante su estada en esta capital.

Enterado el amigo Hatton del objeto que nos llevaba donde él, contestó a nuestras preguntas en la forma siguiente:

-¿Fuerza motriz? La fuerza hidráulica del salto es de unos 113 caballos.

-Cómo cree usted debe utilizarse?

-Por medio de una turbina Paltón, aplicada a un dinamo, y con ayuda de un alambre adecuado conducir la electricidad a un lugar apropiado, tal como San Cristóbal o cualquier otro punto próximo a la carretera.

– ¿Qué valor estima usted que puede representar esa fuerza?

– Se puede estimar de varios modos; apreciada sobre el costo del combustible necesario para la producción del vapor equivalente a dicha fuerza y la economía de brazos y» desgaste, representa unos $20 diarios, los cuales a un 10% anual representan una inversión de $72.000.

– ¿A. cuál industria cree usted puede aplicarse?

– A cualquiera, dentro de la capacidad motriz ya citada.

No puedo determinar las industrias más productivas que se puedan establecer, pues conozco poco el consumo del país.

Añadió que todos estos datos son aproximados, y que sería necesario tomar medidas exactas de la altura y del volumen del agua.

Pero nos aseguró el señor Hatton que esa preciosa fuente representa un valor mucho mayor, inapreciable, de utilidad pública, y añadió: «me parece que la capital necesita con mayor urgencia de un agua pura, saludable y abundante, que del ornato público».

Respondímosle que era él el primero que se había fijado en La Toma, que hasta ahora se había pensado para el Acueducto solo en Jaina Arriba e Higüero, y que por qué creía él preferible La Toma.

-Primero, -respondió- y sobre todo, porque es agua de manantial y brota, por lo tanto, con entera limpidez y pureza. La corriente fluvial adolece del inconveniente de que pierde su limpidez una vez que ha llovido. Se contamina con el detritus de las aguas superficiales; se hacen necesarios tanques de decantación y filtros.

Si se usa el agua de uno de esos ríos, se hará necesario construir grandes tanques de decantación y filtros, y aun así el agua no sería siempre pura.

En el Higüero, por ejemplo, el agua es magnífica; pero cuando caen las aguas de lluvia, derraman en ese arroyo los lavados de la sabana por donde corre, y en la cual pastan miles de reses.

Con La Toma no ocurren ningunas de estas circunstancias; fluye del interior de la tierra, y, por tanto nada impurifica sus aguas. Se construiría en La Toma una bóveda de hormigón armado completamente cerrada, de modo que fuere imposible la penetración en ella de las aguas de la superficie. Se podría también cubrir los tanques de distribución de la Esperilla, y así se obtendría para la ciudad un agua siempre pura.

-Y en ese caso, cómo se salvaría el inconveniente del pase de los ríos Nigua y Jaina.

-Sencillamente, por debajo del Nigua, y con un ligero viaducto el Jaina, o también por debajo. Podría así mismo utilizarse el puente que se construirá pronto para la carretera de San Cristóbal; pero me parece menos costosa la obra, haciéndola lo más recta posible de La Toma a la capital.

– ¿No sería mucho más costosa que los otros acueductos propuestos?

-Creo que costaría menos. La distancia no es mayor, y aun suponiendo que hubiera algunos kilómetros más, quedaría compensado su costo con el valor que se tendría que destinar a los tanques o grandes depósitos el cual se economizaría.

El manantial está más o menos a 220′ sobre el nivel del terreno en la Puerta del Conde; la Esperilla a unos 70′ sobre el Conde; de modo que La Fuente está a 150′ sobre el alto de San Cristóbal donde se pueden situar los tanques de distribución, y dichos tanques a 70′ sobre el Conde. Hay, pues, la presión necesaria a la distribución en lo más alto de la ciudad.

– ¿El terreno, no es muy quebrado?

-Sí, mucho; pero no ofrece dificultades, se presta perfectamente, y además el Nigua y el Jaina darían toda la arena necesaria para las obras.

– ¿Y cree Ud. que ese acueducto daría agua suficiente para abastecer la actual población y el aumento que ella pueda tener en algunos años?

-Por lo que he podido apreciar en el rato que estuve allí, brotan del manantial unos 1500 litros de agua por segundo; he hecho el cálculo, y estimando 120 litros por persona, abastecería una población de un millón de habitantes; de modo que sobraría mucha agua; habría suficiente para lavar las calles y cloacas de la Ciudad todos los días.

– ¿En cuánto estima Ud. el costo?

-Eso no se puede apreciar sin estudios que requieren tiempo y gastos”.

HABLA EL INGENIERO J. E. HATTON: Ventajas que ofrece La Toma de San Cristóbal, para el acueducto

Santo Domingo, Stbre. 18 de 1912.

Sr. Rafael M. Rodríguez,

Capital.

Estimado amigo:

Me pregunta Ud. que cuáles son las ventajas que ofrece el acueducto para esta ciudad traído de La Toma, de San Cristóbal, sobre los otros que se han propuesto, el de Jaina Arriba o el del Río Higüero.

La Toma no es un río que arrastra lavados de la superficie del terreno, no se enturbia el agua porque es un manantial, siempre es limpia y cristalina. Los ríos arrastran tierra, hojas podridas, sustancias orgánicas; arrastres de las sabanas donde pastan animales, cada vez que llueve sucede esto, cada vez que hace seca; en los primeros aguaceros, se llenan las lagunas y charcos, se derraman y corre el agua a los arroyos y ríos; casi todos los años los habitantes de las sabanas de crianzas, donde pastan centenares de reses, sufren del estómago, con diarreas, llegando a ser una verdadera epidemia algunas veces.

Para utilizar las aguas de ríos o arroyos que pasan por esos lugares, debiera prohibirse la crianza y quitar las habitaciones de las cuencas de esas corrientes, y eso es difícil. Es necesario construir grandes tanques de decantación y filtros de arena que costarían mucho.

Cuando el agua se toma directamente de manantial se evita todo esto. El caso de La Toma, de San Cristóbal, se puede comparar con el acueducto de Vento de la Habana, se han aprovechado 18 ó 20 manantiales que se han reunido en una gran taza, y de allí se surte la Habana. En Palatino se han construido dos tanques para tomar el agua que se eleva a algunos lugares altos donde no llega el agua por gravedad. Se usan bombas movidas por motores de gas pobre.

Por los informes que he visto, sería necesario bombear el agua del Higüero, y para esto se proponen construir una represa para aprovechar la fuerza hidráulica. Creo que lo mismo sucedería si se utilizan las aguas del Jaina a menos que se vaya a una distancia muy larga que haría muy costosa la obra. En cualquiera de esos dos ríos habría que construir obras de alguna importancia para asegurar la toma del acueducto. Se hacen necesarios tanques de decantación y filtros muy costosos, además del costo de atención y mantenimiento de la maquinaria para elevar el agua.

En La Toma se evitan esas obras y gastos de sostenimiento.

El manantial brota de La Toma, puro, límpido y abundante, queda a más de 200 pies sobre el nivel de la Puerta del Conde. No necesita por lo tanto de maquinaria ni represas; el agua bajará por gravedad a lo más alto de San Carla, donde se quedará en dos tanques para la distribución. En La Toma sólo será necesario formar un tanque cubierto, de concreto armado, de donde partirá el acueducto, y una casa para el guardián.

En cuanto a la distancia, tal vez sea dos o tres kilómetros más que la de Higüero, pero eso es insignificante comparado con el costo de la represa, bombas, tanques etc. que son necesarios en el de Higüero, y sobre todo la seguridad de tener siempre agua limpia sin peligros de que se contamine de microbios. En estos tiempos en que la higiene tanto preocupa a esta sociedad, no debe titubearse entre La Toma y los ríos.

Cuando le llevo dicho está basado en mi opinión sin estudio. Para estar seguro hay que analizar las aguas y hacer el estudio. Eso no puede costar mucho y así se estaría perfectamente seguro de no cometer un error irreparable después de construida la obra. Creo que partiendo en línea recta, desde la Esperilla en San Carlos, a La Toma resultaría la distancia muy corta, sin obstáculos que no se puedan vencer a muy poco costo; ya le digo, no se debe resolver sin hacer el estudio de las tres proposiciones que se presentan.

No puedo agregar nada más a lo que le dije en el viaje que hicimos hace meses a La Toma.

Su affmo.  Amigo,

J. E. Hatton.

-La Toma ha sido puesta por la mano de Dios para dar agua a esta ciudad. Nada es más fácil si lo queremos. Cuando uno llega a La Toma y ve brotar aquellos chorros de la peña, lo primero que se le ocurre es que debe seguir corriendo hasta la capital. -J. E. H[16].


[1] Twenty Years After, A brief record of the class of 75, of the University of Pennsylvania, and a SOUVENIR of the … twentieth of the class, prepared by the Anniversary Commttee. Página 18.

[2] Emilio Rodríguez Demorizi. Martí en Santo Domingo. Fundación Rodríguez Demorizi. Vol VII. Gráficas M. Pareja. Barcelona. España 1978. Página 105.

[3] University Of Pennsylvania, Biographical Catalogue of the Matriculates Of The College, 1749-1893, Philadelphia Printed for the society 1894, página 303.

[4] A History of The Philomathean Society of The University of Pennsylvania, with some account of what its members have done, Published upon the Occasion of the ONE HUNDREDTH ANNIVERSARY of the founding of the Philomathean Society 1913, página 183.

[5] En lugar de Joseph, utilizaremos José, para quedarnos con el nombre en español.

[6] Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones, Resolución Núm. 3874. AGN.  De fecha 9/6/1899.

[7] United States Patent Office. Núm. 1,154,013. Patented Sept. 21, 1915.

[8] OFFICIAL GAZETTE, United States Patent Office, Volume CLXXVII. April, 1912. Washington Government Printing Office 1912.

[9] Patent No. 11,729: Improvements in Sugar Cane Mills. By Joseph Eleuterio Hatton. Published by Her Majesty’s Stationery Office, London, 1889.

[10] Carlos M. Telles. Bibliografía Cubana del Siglo XX. Tomo II (1900-1916). Matanzas. Imprenta de la Viuda de Quirós y Estrada, Independencia 59. 1917. Página 157.

[11] Ibídem. Página 302.

[12] Gaceta de Madrid. Año CCXXVIII. Núm. 299. Fecha Sábado 26 Octubre 1889. Tomo IV. Página 250.

[13] La Inmigración Azucarera del siglo XIX, José del Castillo. Trabajo publicado en Diario Libre, 16/5/2009.

[14] Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones. Resolución del Poder Ejecutivo Núm.2228, de fecha 15/5/1884.

[15] Listín Diario, S. D., 21 de nov. 1911.

[16] San Cristóbal de Antaño. AGN. Vol. VI, Editora Montalvo. Ciudad Trujillo, R. D. 1946. Páginas 137 hasta 143.

Sobre el autor de la publicación