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«¡Ah, general Paulino, si los hombres se hicieran con dinero usted no moriría!»

Por: Rafael Leonidas Pérez y Pérez

Le dijo el presidente Ulises Heureaux (Lilís) en visita que le hiciera en su lecho de enfermo en Las Damas (Duvergé) a su amigo el general Paulino Pérez, independentista, restaurador y antianexionista cuando Buenaventura Báez.

Lilís sostuvo económicamente en su lecho a Paulino Pérez quien falleció paralítico y ciego. Habían combatido juntos en gesta por la Patria.

La casa del general Paulino Pérez (tatarabuelo paterno y materno del suscrito) estaba donde Rufino Pérez Mella, su nieto paterno, tenía su hogar (se estableció últimamente en ese espacio, la logia odfélica «Luz Duvergense») entre las viviendas de los causahabientes del general Sixto y Simón Pérez Mella (tíos de Rufino por ser este hijo de Casimiro Pérez Mella, hermano de ellos), respectivamente; la de los herederos de Sixto -tomando como referencia la acera norte de la actual calle Mella- a la izquierda (residieron aquí doña Felícita Rodríguez, viuda de Sixto, y Marino Pérez Rodríguez, uno de los hijos de ambos, con su familia, funcionando actualmente en ese solar o en parte de él, el Juzgado de Paz) y la de los de Simón a la derecha (habitó aquí Manuel Simón, hijo de Simón, con familia), en Duvergé. Allí, en la casa referida, vivió el general Paulino Pérez con su esposa Victoria Mella (Mamá).

Fuente: Pérez y Pérez, Rafael Leonidas, Fundación de Duvergé y Otros Temas, imprenta Offset Nítida, Santo Domingo, República Dominicana, 1992, pp. 184, 185).

(Collage: A la izquierda del observador, el general de división Paulino Pérez -Juan Paulino Pérez Ramírez-, y a la derecha, el presidente de la República Ulises Heureaux -Lilís-).

De la leña al gas propano en Duvergé pasando por el carbón vegetal

fuente: familiabateyera

Por el Dr. Rafael Leonidas Pérez y Pérez.

Por los años 60, procedente (según se nos dijo) de La Colonia Mixta (hoy distrito municipal La Colonia, municipio Mella) iba una ancianita día tras día, a pie, con su burro cargado de leña, a la ciudad de Duvergé para vender allí a 50 centavos o cheles (medio peso) la carga de este combustible, esencial a la sazón para primordialmente cocinar.

Mientras jugábamos como muchachos al fin en la esquina sureste de la interseccción conformada por la entonces calle Benito Monción (actual Juan Herrera) con la Mella (donde vivía el suscrito en Duvergé), el burro, exhausto, se desplomó con todo y carga. Esto creó gran angustia en la envejeciente porque vio fracasada la venta de la leña (que ella recogía o cortaba en los montes) propiciadora de su diario sustento, y temió que su burro muriera allí mismo lo que determinaría no tener medio de transporte de su mercancía.

Compañeros de juego en vez de socorrer a la señora y a su burro, lo que hicieron fue burlarse ante el patético cuadro. Quien esto escribe los conminaba a que ayudáramos. En esos momentos oí la voz de mi madre que me llamaba para que regresara inmediatamente a casa por lo que no continué con mi clamor pero sí, desde que pude, regresé al lugar del suceso y ya ni burro ni doñita estaban. Respiré serenamente porque deduje que ya se había resuelto la situación.

Pues como vemos, con leña se cocinaba y se hervía la ropa o agua, etc., en Duvergé.

Luego se pasó al empleo con el mismo fin, del carbón vegetal.

_¡¡¡Lleeeeeeevooooo carbón de guayacán!!! ¡¡¡Llevooooooooo carbón de mangle!!! ¡¡¡Llevoooooo carbón de bayahonda!!!, se oía diariamente a las marchantas vocear por las calles del pueblo.

Con la leña y el carbón vegetal, se consumía el bosque seco.

Muchos camiones desde la provincia Independencia, también diariamente cargados de sacos de carbón vegetal, se veían por sus conductores y peones partir hacia Azua y otros lugares del país, para la venta de este producto a mayor escala.

Los hornos de carbón vegetal entraban en esta demarcación, etc., dentro de lo habitual en la generación de ingresos para la subsistencia de unos, y la de riqueza a otros.

Con la implementación de leyes, acciones, etc., para proteger los recursos naturales y el medio ambiente, se pasó de la leña y el carbón vegetal al uso de estufas de gas propano.

Hubo un Gobierno que implementó el uso rural de la estufa Lorena, con ella se buscaba ahorrar cantidades importantes de leña e impactar de manera positiva en la economía y la salud de las familias. El ahorro promedio de leña con la estufa Lorena se estima en 25,84% en comparación con el fogón tradicional, según
Marco Antonio Vázquez Calvo y colaboradores, en su trabajo Estufas lorena: uso de leña y conservación de la vegetación, publicado en la Revista mexicana de ciencias agrícolas, Vol.7 spe 16 Texcoco May./Jun. 2016.

Existe la política oficial de detener la tala de los bosques, la contaminación del medio ambiente, el efecto invernadero, así como lo concerniente al cambio climático en sentido general, etc.

Ahora mismo frecuentemente en Duvergé y en el resto del país, hay un calor de hornaza. En Duvergé recientemente padecimos el efecto de una temperatura de 43° Celcius. ¡Ofrézcome!

Sobre el autor de la publicación

Pedro Santana. Proclama a los habitantes de Barahona. 1 agosto 1853.

fuente: familiabateyera

A los habitantes de Barahona.

CONCIUDADANOS: Va para diez años que cansados de sufrir el insoportable yugo haitiano, dimos el grito de separación, independencia y libertad. En este transcurso de tiempo he recorrido nuestro territorio en todas direcciones, unas veces en persecución del enemigo, otras para mejorar la suerte de algunos pueblos distantes de) centro del Gobierno, y siempre guiado por el interés de la Patria, que es mi única y constante ocupación; y sin embargo, hasta hoy nunca había tenido el placer de verme en este pintoresco lugar.

En este momento, queridos compatriotas, mi corazón reboza de la más pura alegría. Sí, barahoneses: pláceme el aspecto de dicha y prosperidad que reina en este pueblo salido como por encanto de un montón de malezas, única cosa que se presentaba a la vista del viajero pocos años ha. Pláceme el orden y policía que se nota hoy en todos estos alrededores, obra sin duda de vuestras autoridades locales. Pláceme la certeza que tengo de que este estado de prosperidad, que sin duda irá en aumento de día en día, data de la época de nuestra emancipación política; lo que justifica más y más a los ojos del mundo los poderosos motivos que tuvimos para separarnos de los haitianos, quienes en todo pensaban menos en labrar la felicidad del pueblo dominicano, al que trataban como conquistado y cuya sangre apenas bastaba para saciar la codicia de los jefes que nos ponían más bien para humillarnos y sofocar el instinto de independencia tan natural en el hombre, que para dirigirnos y protegernos, no obstante ser esta la condición esencial de todo Gobierno, Pláceme el saber que la justicia, esa gran necesidad social, se administra recta y cumplidamente en este puesto militar. En fin y sobre todo, pláceme la unión y fraternidad que reina al presente entre vosotros.

Una sola cosa noto que os falta, habitantes de Barahona, y esa es un templo en que podáis reuniros para dar gracias al Todopoderoso por los beneficios recibidos y cumplir con los demás deberes del cristiano. No es a dominicanos a quienes deben encarecerse las ventajas de la Religión, porque la piedad es una de las virtudes que más los caracterizan; por tanto me limitaré a esta breve indicación, asegurándoos que el día que tengáis ese templo, no os faltarán párrocos, pues el Gobierno vela constantemente por el bienestar de todos los asociados por muy distantes que vivan de la capital.

Compatriotas: nuestra joven Nación me ha confiado la gloriosa misión de defenderla de nuestros tenaces enemigos y de encaminarla hacia la felicidad, que es a lo que aspira el hombre sobre la tierra. No sé si me será dado el alcanzarla; pero puedo aseguraros que cuantos sacrificios sean imaginables, incluso el de mi propia existencia, estoy dispuesto a hacerlos para justificar tan alta confianza de parte de un pueblo que puede citarse en estos tiempos como un modelo de patriotismo y que por esta causa es digno de las simpatías que le muestran las naciones extranjeras y de la admiración del mundo entero.

Barahoneses: para llevar a cabo tan grande obra cuento con vuestra cooperación; cuento con la ayuda del pueblo de quien soy fiel mandatario. Permaneced unidos como hasta aquí, ocupados en la educación de vuestros hijos y en labrar vuestra propia dicha. Estad siempre dispuestos a volar al encuentro del enemigo cada vez que se presente en nuestras fronteras y a llenar los demás deberes del ciudadano, y los dominicanos podremos decir con toda satisfacción y sin temor de ser desmentidos por los hechos en lo futuro: Sí, tenemos patria!

Viva la Religión!

Viva la Libertad!

Viva la Independencia!

Viva la República Dominicana!

Dado en el Puesto Militar de Barahona a 10 de agosto de 1853 y 10”.

Ver DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA DOMINICANA, Archivo General de la Nación Pág. 289 a 291

Sobre el autor de la publicación

25 SEPTIEMBRE 2022-ANIVERSARIO 59 DEL GOLPE DE ESTADO AL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL JUAN BOSCH.

por Virgilio Gautreaux P.

Hoy 25 de Septiembre 2022, arribamos a los 59 años de esa fatídica fecha que tanta sangre, sudor y lágrimas, trajo al pueblo dominicano, incluso la pérdida de su soberanía. El derrocamiento del Gobierno Constitucional aquel 25 de Septiembre de 1963, desató los demonios a un nivel tal, que en los meses posteriores la familia dominicana sufrió la pérdida de valiosos recursos humanos, además de la separación y alejamiento entre parientes, que militaban en diferentes organizaciones políticas y bandos militares durante la Guerra de Abril de 1965. Debieron pasar muchos años, para que justificados rencores de aquella oportunidad se fueran diluyendo, para que paulatinamente se fueran produciendo reencuentros y muchos eventos fueran sepultados, para que reinara la concordia.

Diez meses antes del Golpe-el 20 de Diciembre 1962-Bosch alcanzó una resonante victoria electoral frente a la Unión Cívica, constituída en esos comicios por una amalgama de políticos conservadores, antititrujillistas, ex funcionarios de Trujillo, liberales, centristas y gente en general. Las masas que siguieron a Bosch eran también otra amalgama, pero el estilo comunicacional y su mensaje reivindicador, calaron en amplios sectores de la población, lo que sin duda se reflejó en las urnas. De esta forma, Bosch obtuvo 628 mil votos (59%) y Fiallo 317 mil y pico (30%).

Sorprendidos por este rápido “Knoc-out”, el ala más conservadora de las huestes agrupadas en torno a la Unión Cívica, comenzó a trabajar y conspirar activamente contra el Gobierno que asumiría el poder el 27 de Febrero de 1963, siendo una de sus primeras campañas tildar de comunista la Constitución que regiría al país, al momento de asumir Bosch al poder.

Los siete meses transcurridos entre Febrero y Septiembre de 1963, fueron de un combate sin tregua contra el Gobierno libremente elegido, donde los derrotados en Diciembre de 1962, no tuvieron descanso ni un solo día afuera en las calles y dentro de los cuarteles conspirando. Las Iglesias, plazas y parques, así como los medios de comunicación tales como la prensa radial, escrita y la televisión, fueron copados por los conspiradores.

La libertad reinante en esos meses, fue aprovechada inteligentemente por hábiles personeros y carroñeros, expertos en desinformación y campañas sucias. Ocasionalmente periodistas y “sindicalistas” extranjeros venían al país a impartir conferencias y charlas interesadas, para advertir sobre la “inminencia” de que la República Dominicana iba a ser tomada por el comunismo soviético y castrista.

Excelentes intelectuales escribían libremente en los medios de comunicación todo cuanto se les ocurriera en contra del gobierno. Otros verdaderos pandilleros de la palabra y algunos anarquistas vinculados a la iglesia, pregonaban el futuro “rojo” de la nación. Campañas y concentraciones de “reafirmación cristiana” con el beneplácito de una parte del Clero, eran masivamente efectuadas en toda la geografía nacional.

Era algo público la agitación contra el Gobierno, dentro de los cuarteles militares y de la Policía Nacional. Las calles y templos tomadas por los conspiradores, los largos y numerosos comunicados de los partidos opositores, así como innumerables cartas públicas firmadas por miles de mujeres, incrementaron aún más las presiones golpistas. De ahí que en el mes de Septiembre de 1963, el
Doctor Tomás Alcibíades Espinosa organizó en Barahona, junto con varios amigos y cómplices, un grupo armado con el propósito de derrocar el Gobierno de Juan Bosch. 

En esta ocasión (1963) Tomás Alcibíades y varios de su «Comando Central» fueron traídos a la capital, tal vez con el propósito de ser juzgados. Sin embargo, a los pocos días Bosch fue derrocado y nuestro personaje fue designado como Secretario de Estado de Salud Pública por los golpistas, función en la que se desempeñó, hasta el 24 de Abril de 1965.

Bosch fue derrocado finalmente por los golpistas del 25 de Septiembre de 1963 y la sangre comenzó a rodar nuevamente por calles y montañas de la geografía nacional. Luto, represión, caliesaje, tortura y exilio, retornaron, como en los mejores tiempos del Trujillato. Los empresarios que “ayudaron” en la lucha contra el comunismo, fueron bien recompensados con la continuación del interrumpido proceso de devolución de algunas empresas públicas o el reconocimiento de la posesión de supuestas acciones y propiedades.

CIVILES Y MILITARES QUE TUMBARON A BOSCH.

EL TRIUVIRATO ESTABA INTEGRADO POR EMILIO DE LOS SANTOS, MANUEL ENRIQUE TAVÁREZ ESPAILLAT Y RAMÓN TAPIA BREA

Los chicos de uniforme se lanzaron a una carrera desenfrenada de acciones corruptas, donde los aviones cargueros de la Fuerza Aérea y los barcos de la Marina de Guerra traían al país públicamente, sin rubor algún, voluminosos contrabandos. Las famosas “cantinas militares” eran en realidad negocios de electrodomésticos, prendas de vestir, calzados, relojes de marca, finas bebidas y joyas. Entre otras mercancías. Los recintos de la guardia, la marina y la aviación, se convirtieron en verdaderas tiendas. 

Ante esta situación el comercio en general del país mediante diferentes comunicados, denunciaban y protestaban contra esta práctica, afirmando que esta competencia desleal, los estaba llevando a la quiebra, ya que ellos cumplían con sus obligaciones fiscales. Estas protestas no fueron atendidas porque los propios funcionarios golpistas estaban dedicados al saqueo sistemático de los bienes del Gobierno, lo que provocó una verdadera guerra interna que explica las continuas renuncias y cancelaciones de funcionarios y la salida de los miembros de la cúpula gobernante,  al punto de que el 24 de Abril de 1965, existía un Triunvirato de dos, donde sólo mandaba uno !!

   

DONALD REID CABRAL ENCABEZABA EL “TRIUNVIRATO” DE DOS, JUNTO

 A RAMÓN CÁCERES TRONCOSO

La corrupción generalizada asqueó al país y a oficiales jóvenes de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, los cuales junto al PRD y otros partidos, dieron por terminado ese gobierno fracturado, aislado y altamente desprestigiado. Una divergencia insalvable se produjo entre los estamentos militares, a partir de que un grupo propugnaba que Bosch retornara nuevamente al poder y el deseo de la alta jerarquía militar de permanecer con las riendas del poder (y sus negocios). 

Esta controversia estructural desembocó en los conocidos combates por aire, mar y tierra, concentrados en el área del Distrito Nacional. 

Ante el resultado previsible que se vislumbraba ya el Martes 27 de Abril en horas del atardecer, de que Bosch regresaría en breve como Presidente Constitucional de la República Dominicana, Estados Unidos cambió el curso de los acontecimientos, montando la operación “Power Pack”, mediante la cual en relativamente pocas horas, llegaron el 28 de Abril miles de efectivos norteamericanos con equipamiento moderno, un porta-helicópteros, otros navíos,  artillería pesada, tanques y modernos aviones sobrevolando el país. Muchas mujeres, niños y civiles no combatientes, murieron por los frecuentes bombardeos y ametrallamientos de las tropas invasoras. 

  

Resulta increíble, a 59 años de distancia, ver la capacidad que tuvo una coalición política perdedora de unas elecciones, en alianza con corruptos militares postrujillistas, para hacer sucumbir un proceso democrático de una nación. Miles de dominicanos, pagaron con sus vidas esta trágica aventura.

VGP/25 Septiembre 2022

Victor Estrella Liz un ejemplo de la lucha de nuestra juventud en contra de la Dictadura y sus remanentes

por Virgilio Gautreau P

Vivio como mucho orgullo , dignidad y amor a su patria siguiendo la lucha de su tio Angel Maria Liz (14 años de carcel) , de su tío Alexis Liz 30 años de exilio en Cuba, de su primo Fulvio Liz muerto de tuberculosis a los 22 años debido a los golpes que le dieron en la carcel , de sus primos Guillermo y Jose Liz perseguidos y encarcelados, , de su primo Eduardo Tavares Liz apresado, torturado e ido al exilio en Cuba por mas de 12 años, de su primo Fredy Tavares Liz perseguido y encarcelado

Victor Estrella Liz asesinado el 12 de septiembre de 1961 a los 33 años por los criminales trujillistas al mando de Jhonny Abbes y Ramfis en la cabeza del Puente Duarte cuando junto a un grupo de patriotas exigían a la OEA mantener las sanciones comerciales y economicas al pais para terminar de derrocar a los remanentes de la Dictatura.

Por hombres como Victor existe Patria , Libertad y Democracia

Nuestro mas respetable tributo a este verdadero “HEROE DE LA PATRIA”

QUIEN FUE JOSÉ ELEUTERIO HATTON (III de III)

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné/https://familiabateyera.com

JOSÉ ELEUTERIO HATTON: EN EL ASPECTO EMPRESARIAL

III de III

En el mundo empresarial, Don Eleuterio Hatton, junto con Carlos y Juan Clark[1], establece la razón social J. E. Hatton & Compañía, una Sociedad Agrícola dueña de la hacienda de caña dulce denominada  ingenio “La Fe”, ubicada en la Común de San Carlos, esta factoría azucarera “en los días de su instalación ocupaba el primer puesto, supeditando a todas las que le habían precedido alrededor de la capital[2], “trabajaba con 2,750 tareas y 7 colonos, quienes poseían en conjunto 2,250 tareas[3], para un total de 5,000 tareas cultivadas de caña de azúcar.

Papel Moneda impresas por Hatton, para comprar en su tienda. Foto cortesía de Fabio Hatton.

En 1881, Ricardo Hatton (el padre de Joseph, quien al igual que el hijo había sido dueño de ingenios en Cuba) fundó el ingenio “San Isidro” en Pajarito[4].“En el punto llamado Boca de Mojarra, está el ingenio cuya administración corrió desde el principio a cargo del finado Ricardo Hatton, que tuvo por sucesor al señor José Eleuterio Hatton. Por un gran cachón[5]  que comunica con el río Ozama cerca del río Yabacao, da salida a los azúcares que produce”[6]. Este ingenio azucarero trabajaba “con 4,290 tareas cultivadas y 12 colonos[7]. “Ya en 1882 podía observarse cierta concentración de la propiedad de plantaciones: los señores Hachtmann, Peralta y Hatton poseían cada uno (parte de) dos plantaciones[8].

José Eleuterio Hatton fue el responsable de instalar el Faro de San Pedro de Macoris, en la Memoria de 1893, que el Ministerio de Fomento y Obras Públicas presentó al Presidente de la República Dominicana, informaba lo siguiente: “En vista de la resolución del Gobierno de esta fecha, que ordena ampliar el convenio celebrado con el Señor J. E. Hatton, en 10 de Septiembre del año ppdo., para la colocación del faro en San Pedro de Macorís, que se encontraba situado en el malecón del puerto Ozama, y cuya ampliación parte de la imposibilidad en que se encuentra dicho Señor para cumplir lo pactado por el mal estado en que se encontró el referido faro al desmontarlo. Entre el ciudadano Ministro de Fomento y Obras Públicas, en representación del Gobierno y el Señor José Eleuterio Hatton, en la suya propia, han convenido y pactado lo siguiente: 1o. El Señor Hatton, se compromete a desmontar, trasladar y colocar, a su costa y bajo su dirección en el puerto de San Pedro de Macorís, el faro arriba expresado, reponiendo las piezas que el uso haya deteriorado. 2o. En vez de tener una base de veinte pies, como se había convenido, tendrá una de treinta por treinta de altura. 3o. En vez de una lámpara de 4 clases, como se había pactado en el primer convenio, estará obligado el Señor José E. Hatton, a colocar una de primera clase, cuya intensidad permita a los buques dirigir su navegación desde una zona fuera de peligro o sea que alcancen sus reflejos a diez y seis millas. 4o. El Señor Hatton entregará el faro listo al servicio, en el preciso término de tres meses, a partir de la fecha, salvo fuerza mayor justificada. 5o. El Gobierno se compromete a abonar al Señor Hatton, por este trabajo, la suma de seis mil quinientos pesos moneda corriente y sus intereses de seis por ciento anual. 6o. Estos seis mil quinientos pesos se cubrirán con el derecho de faro de San Pedro de Macorís, que por Resolución del Gobierno de esta misma fecha, ha sido elevado a veinte centavos por tonelada. Hecho, en doble original y firmado de buena fe entre las partes, en Santo Domingo, a diez y seis de Marzo de mil ochocientos noventa y dos[9].

Don Eleuterio Hatton realizó muchísimas compras de terrenos, mediante Actos de Ventas, entre esos Actos solo citaremos los siguientes:

Acto de venta de 135 pesos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por Francisca de Sosa, Marcelino y Josefa de Olmos, en favor a José Eleuterio Hatton.[10]

Acto de venta de doscientos pesos de terrenos en los sitios de Haití Mejía, otorgado por Eduviges Contreras en favor a José Eleuterio Hatton.[11]

Acto de venta de 100 pesos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por María Alburquerque en favor a José Eleuterio Hatton.[12]

Acto de venta de 130 pesos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por Inocencio Dolores, Juana de la Cruz y Fidelia Acosta, en favor a José Eleuterio Hatton.[13]

Acto de venta de 228 pesos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por Guadalupe Acosta en favor a José Eleuterio Hatton.[14]

Acto de venta de 142 pesos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por José y Teodosio Contreras en favor a José Eleuterio Hatton.[15]

Acto de venta de 67 pesos y 65 centavos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por Etanislao Hilario, Timoteo de Sosa y Pedro Contreras, en favor a José Eleuterio Hatton.[16]

Acto de venta de 61 pesos de terrenos en el sitio de Rincón Naranjo, otorgado por Carlos Polanco, Modesto Cornieles y María J. Alburquerque, en favor a José Eleuterio Hatton.[17]

Acto de venta de 142 pesos de terrenos en el sitio de Haití Mejía, otorgado por Quintino Contreras en favor a José Eleuterio Hatton.[18]

Acto de venta de 16 pesos de terrenos en el sitio de Polonia, otorgado por Altagracia Pacheco en favor a Eleuterio Hatton.[19]

Acto de venta de 200 pesos de terrenos en los sitios de Haití Mejía, otorgada por Faustino, Juan Celedonia y Fermina, en favor a Eleuterio Hatton, súbdito inglés, domiciliado en Villa Duarte.[20]

Acto de venta de 300 pesos de terrenos en los sitios comuneros de Haití Mejía, otorgada por Primitivo Contreras, vecino de Sabana de la Mar, en favor a Eleuterio Hatton, súbdito inglés, natural de Cuba y residente en Villa Duarte.[21]

Eleuterio Hatton, además de sus factorías azucareras, también dirigió gran parte de la explotación industrial de las esplendidas riquezas pesqueras y fruteras de Sabana de la Mar, en la costa nordeste; en las memorias que al Ministro de lo Interior y Policía presentaron los Gobernadores de las Provincias y Distritos de la República en 1894, el Gobernador Civil y Militar del Distrito de Samaná, general de brigada Moisés Alejandro Anderson, refiriéndose al ramo de la agricultura, informó lo siguiente: “Este ramo cada día se hace más importante en el Distrito, pues no hay que dudar que las fincas de cacao y coco tendrán un aumento mucho mayor, comparadas con el año pasado: ahora vemos levantarse en la común de Sabana de la Mar y la sección de la Pascuala la siembra de guineos, fruto que dará también al país alguna renta, pues a juzgar por la cantidad de terreno que se elabora y el considerable número de trabajadores que se ocupa en ella, se demuestra claramente que el ramo agrícola en este Distrito toma impulso, y que al transcurso de un par de años más, Samaná será uno de los Distritos que estará a la vanguardia de los demás pueblos de la República por su desarrollo agrícola, y por la producción de sus frutos.

Debido a la buena voluntad y valiosos esfuerzos del general Evaristo Demorisi, actual Delegado Especial del Gobierno en este Distrito, y a los Caballeros Eleuterio Hatton y Juan María Villain es que hoy vemos fomentarse las fincas de guineos antes dicha, pues estos señores, amigos del progreso y del adelanto del país donde viven, han formado un contrato con una compañía anónima en New York para realizar esta siembra y exportar el fruto.

Así es que, para ofrecerles mayores garantías a todos, y contribuir por mi parte en cuanto me sea dable al orden, he nombrado individuos competentes para la vigilancia, y les he ofrecido mi apoyo y contingente necesarios a fin de que no tengan interrupción en la empresa[22].

En 1882 el empresario José Eleuterio Hatton instaló una línea telefónica entre su ingenio La Fe, sito en el sector que hoy lleva ese nombre, y sus oficinas en la calle El Platero de la ciudad colonial[23]. Siendo esta, quizás, la primera línea telefónica del país, este supuesto parte del inicio de la telefonía en nuestro país, hecho que ocurre en el año de 1884[24].

Eleuterio Hatton obtuvo diversas concesiones, entre ellas, la de “establecer un ferrocarril desde Villa Duarte a la bahía de San Lorenzo en Samaná[25]. Del mismo modo, la concesión para instalar un ferrocarril en Barahona,[26] también consiguió una concesión “para explotar la mina de carbón de piedra en el lugar denominado Janigua, común de Sabana de la Mar, jurisdicción de Samaná[27], entre muchas otras[28].

La idea de instalar un Central Azucarero, en la ciudad de Barahona, germinó en la cabeza del Ing. José Eleuterio Hatton, quien con una pasión creadora realizó intensos estudios y una larga investigación en toda la región de la hoya de Enriquillo (valle de Neiba) y del río Yaque del Sur; para lograr su objetivo compró tierras y desarrolló una plantación de caña de azúcar en Palo Alto, poseyendo “más de 100 hectáreas de terrenos en los lugares denominados “Alpargatar”, “Hato Viejo”, “Ojeda”, “Hatico”, “Barbacoa” y “Mena”, común de Barahona, provincia del mismo nombre[29], teniendo invertido un capital de veinte mil pesos oro Americano.

Por ello, el 30 de Julio de 1913, obtuvo la autorización para gozar de las franquicias acordadas por la ley del 26 de Junio de 1911, a favor de toda persona, natural o jurídica, que sea propietaria de una empresa agrícola en el territorio de la República[30]. Además, en el año 1913, obtuvo la Concesión para construir un ferrocarril entre Barahona y la línea fronteriza con Haití.[31]

La siguiente misiva, escrita por el periodista, escritor y educador dominicano, José Ramón López, quien llegó a ocupar diferentes cargos, como el de Subsecretario de Estado de Fomento y Obras Públicas, Director General de Estadística y Secretario del Senado de la República, es reveladora del nivel de credibilidad del que gozaba Hatton en la sociedad dominicana.

Sto. Domingo, julio 13 de 1913

Señor don Eleuterio Hatton,

Ciudad.

Estimado amigo:

Respondo a su pregunta de cuál sistema creo preferible en la contratación para construir ferrocarriles en la República: si el de garantía de 5 por ciento anual sobre el precio convenido o el de contribución del Estado de seis mil pesos por kilómetro.

Desde luego me declaro contra la garantía del 5 por ciento, aunque ella tenga una duración limitada de veinte años.

La razón es esta:

Cuando se habla de garantía de 5 por ciento de ganancia anual el público, y aún los legisladores, piensan que ello no excederá, en caso alguno, de pagar cinco pesos al año por cada cien pesos de costo, y aunque ello monta al ciento por ciento, más los intereses de los intereses, en veinte años, la gente no se alarma gran cosa porque quienes no piensan hondo en cuestiones económicas no se aterran ante la perspectiva de regalar un ferrocarril, por una sola vez, a una empresa cualquiera.

Pero ese tamaño, con ser tan grande, no es, ni con mucho, el de la garantía de 5 por ciento.

Es garantía de ganancia y, por lo tanto, si no produce bastante la vía, el gobierno tendría que cubrir, antes de llegar a la garantía, el costo de entretenimiento y el de funcionamiento.

Un ferrocarril construido por regiones donde previamente no había considerable tráfico y la producción era casi insignificante, tardará muchos años en desarrollar riqueza bastante para que el flete y el pasaje cubran el gasto de operación.

En el país no hay aún una línea ferroviaria que pueda servir de ejemplo, porque la de Puerto Plata a Santiago fue construida para un tráfico que previamente se hacía a lomo de bestias, y la de Sánchez a La Vega para reemplazar las canoas que, por el Yuna, traían la producción de La Vega a la bahía de Samaná. Existían con prioridad la producción y el tráfico y, sin embargo, tardaron años en cubrir sus gastos.

Ferrocarriles en condiciones más desventajosas, de producción y tráfico, costarían al país más o menos, esto:

Precio aceptado del kilómetro…                                                                   $18,000

Costo de operación del kilómetro, tomando por modelo el Ferrocarril Central Dominicano, que es de vía estrecha…                                                      $2,029.

Garantía de ganancia de 5 por ciento anual…                                              $900

$2,929

En el caso más adverso la garantía de ganancia de 5 por ciento anual costaría al Estado $2,929 por año.

Pero siendo optimistas y admitiendo que el ferrocarril, en regiones donde previamente no existía más producción que la necesaria al consumo, y el tráfico no era conocido, desarrolle la producción al extremo de rendir por término medio anual en los primeros veinte años $1,014.50 tendremos que, siendo el ferrocarril propiedad exclusiva de una empresa particular, le habrá costado a la nación, por cada kilómetro:

Por 20 años a $1,014.50 cada uno

para completar los de gastos de operación                                                   $20,290

Por 20 años de garantía de ganancia

de 5 por ciento anual sobre $10,000                                                             $18,000

en total $38,290

Tenemos, pues, que en veinte años el kilómetro de ferrovía garantizado costaría a nosotros, los contribuyentes, la respetabilísima suma de treinta y ocho mil doscientos noventa pesos.

Con trescientos kilómetros construidos en esas condiciones a los veinte años la República entera sería de los empresarios y todavía quedaríamos debiendo, porque la suma devengada por la empresa sería de once millones cuatrocientos ochenta y siete mil pesos.

Y eso es tanto más probable cuanto que el cinco por ciento anual es excelente colocación para grandes capitales y los capitales interesados no se verían en la necesidad de fomentar la producción, arriesgando nuevas sumas, sino que esperarían tranquilamente el crecimiento vegetativo de la riqueza, el fomento que da de sí cualquiera empresa garantizada, a los veinte años.

El sistema de contribución del Estado con seis mil pesos por kilómetro es preferible porque la empresa se ve así obligada a atraer nuevos capitales que se establezcan en las orillas o en las extremidades de la vía, a fin de obtener flete. Y la contribución del Estado así, por una sola vez, resulta un medio barato de dotar a la nación de las vías de transporte que debía costear en totalidad del Estado. Este, además se convierte en algo así como un socio comanditario que cobra su ganancia del aumento de la riqueza tributable.

Pero sospecho, ya externada mi opinión, que se pregunta usted: ¿y cómo votó este hombre el ferrocarril de Manzanillo a La Vega, con garantía de ganancia de 5 por ciento anual?

Me adelanto a la posible pregunta:

La razón determinante fue el informe del perito forestal Mr. Karl Woodward. Después de explorar durante meses nuestros bosques ese caballero afirmó que había en ellos once billones de pies cuadrados de madera de pino, de una pulgada de grueso el pie.

Y yo me dije: este ferrocarril, como todos saben, será construido principalmente para el transporte de ese pino, y no hay peligro en garantizarle cualquiera suma de ganancia porque desde que esté terminado tendrá asegurado el flete de once millones de estivas de pino de a un millón de pies cuadrados cada una. Con ese volumen de flete no hay posibilidad de que no rinda un mínimum de cinco por ciento anual de ganancia y, por lo tanto, no hay peligro de que el país se sienta agobiado por una carga insostenible.

Deseándole salud, y prosperidad en sus empresas, quedo de Ud.

Obsecuente amigo y s.

JOSÉ R. LÓPEZ

Listín Diario,

17 de julio de 1913.[32]

Desde antes de adquirir las tierras en Barahona, Don Eleuterio Hatton, un gran conocedor del negocio azucarero, por haber sido dueño de los ingenios “La Fe” y “San Isidro”, había realizado diversos “estudios sobre el Rio Yaque del Sur y el Valle de Neiba[33]; por ello, una vez que compra los terrenos e inicia el desarrollo de las plantaciones de caña, le solicita a la Compañía de Gestión y Consulta de las Indias Occidentales, que hiciera las debidas investigaciones de las propiedades que serían utilizadas para producir azúcar en Barahona, de modo que el resultado de esa opinión pudiera convencer a los grandes capitalistas de la factibilidad, positiva o negativa, del desarrollo del molino en Barahona.

Después de conocer los aportes realizados por Eleuterio Hatton, en el ámbito científico, donde patentizó varios inventos en Estados Unidos, Cuba, España y República Dominicana; en el terreno revolucionario, donde apoyó, organizó y dirigió parte del proceso de independencia de Cuba y Puerto Rico y en la esfera empresarial donde construyó varios ingenios azucareros, plantaciones agrícolas y explotó minas de diversos metales, tenemos que concluir que este señor fue UN GRAN VISIONARIO.

Denuncia de descubrimiento de Mina, realizada por Eleuterio Hatton.

[1] AGN. Expediente relativo a la apelación interpuesta por Alejandro Bass contra sentencia dictada a favor de J. E. Hatton y Compañía por embargo inmobiliario. Año 1886.

[2] Juan J. Sánchez. La Caña en Santo Domingo. Santo Domingo. Imprenta de García Hermanos. 1893. Página 37.

[3] Hoetink, Harry. El Pueblo Dominicano 1850-1900. Apuntes para su sociología Histórica. Universidad Católica Madre y Maestra. Santiago, República Dominicana, agosto del 1971. Página 23.

[4] Leonardo Conde. Historia de la Nación Dominicana. Tomo II. Santo Domingo 2017. Página 60.

[5] Se entiende en el país, un caño que comunica con un río.

[6] Juan J. Sánchez. La Caña en Santo Domingo. Santo Domingo. Imprenta de García Hermanos. 1893. Página 39.

[7] Hoetink, Harry. El Pueblo Dominicano 1850-1900. Apuntes para su sociología Histórica. Universidad Católica Madre y Maestra. Santiago, República Dominicana, agosto del 1971. Página 22.

[8] Ibídem. Página 24.

[9] Memoria que al Ciudadano Presidente de la República Presenta el Secretario de Estado en los Despachos de Fomento y Obras Públicas. Santo Domingo. Imprenta » Cuna de América”,” José R. Roqnies. 1898, página 15.

[10] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-10. 1893-05-23.

[11] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-11. 1893-05-24.

[12] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60,60-01. Contiene un índice de actos. 1893-05-24.

[13] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-09. 1893-06-07.

[14] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-08. 1893-06-07.

[15] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-04. 1893-06-10.

[16] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-06. 1893-06-22.

[17]  Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-05. José Antonio Martínez, alcalde constitucional. 1893-06-23.

[18] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-07. 1893-06-30.

[19] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 34-60-02. 1893-07-12.

[20] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 04-122. 1894-08-07.

[21] Archivo General de la Nación / Archivo Real de Bayaguana / 01 // 04-125. 1894-09-13.

[22] AGN. Boletín del Archivo General de la Nación. Año LXXXI. Volumen XLIII. Número 152. Historia y documentos, Moisés Alejandro Anderson. Efraín Baldrich Beauregard. Santo Domingo, D. N. Septiembre-Diciembre 2018. Página 452.

[23] La Inmigración Azucarera del siglo XIX, José del Castillo. Trabajo publicado en Diario Libre, 16/5/2009.

[24] Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones. Resolución del Poder Ejecutivo Núm.2228, de fecha 15/5/1884.

[25] Historia de la Nación Dominicana. Tomo II. Leonardo Conde. Santo Domingo 2017. Página 199.

[26] AGN. Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones. G. O. Núm. 2421, del 30 de Julio de 1913.

[27] Emilio Rodríguez Demorizi. SAMANÁ, pasado y provenir. Segunda edición aumentada. Sociedad Dominicana de Geografía. Vol. V. Editora del Caribe. Santo Domingo, 1973. Página 49. Además, Historia de la Nación Dominicana. Tomo II. Leonardo Conde. Santo Domingo 2017. Página 161.

[28] Las denuncias de minas a nombre de Hatton están publicadas en la Gaceta Oficial, año XXXIII, Núm. 2789, de fecha 28 de marzo de 1917.

[29] Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones. Resolución No.5251. G. O. No.2421, de fecha 30 de julio del año 1913.

[30] Ibídem.

[31] Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones.  G. O. No.2421, de fecha 30 de julio del año 1913.

[32] José Ramón López. Escritos Dispersos. Tomo II: 1909-1916). AGN Vol. XVII. Superintendencia de Bancos. Andrés Blanco Díaz. Editor. Páginas 209 a 2012

[33] José Luis Sáez. Papeles del Padre Fuertes (1871-1926). Colección Quinto Centenario. Santo Domingo, República Dominicana. 1989. Página 285.

Sobre el autor de la publicación

71 Aniversario del fallecimiento de la Reina del Technicolor María Montez

FUENTE: Noticias SIN

Maria Montez fue una actriz de cine dominicana que ganó fama y popularidad en la década de 1940 como una belleza exótica protagonizando una serie de películas de aventura filmadas en Technicolor. Su imagen en la pantalla fue de la típica seductora que usaba vestidos con trajes de fantasías y joyas brillantes. Montez era conocida como «La Reina del Tecnicolor»

Por esto no todo el mundo puede entrar a la Sierra de Bahoruco

Interesante documental educativo sobre la Sierra de Bahoruco de Kiskeya Life compartimos de su excelente pagina de Youtube

La Sierra de Bahoruco es uno de los lugares más salvajes del país. Por su historia y su naturaleza, es un tesoro nacional, pero por ser de difícil acceso y quedar cerca de la frontera con Haití, es un lugar desconocido por muchos.

Desde Enriquillo y Sebastián Lemba, hasta el contrabando fronterizo moderno de productos y personas, es hasta hoy un lugar de secretos, misterios y mitologías.

Por eso es aquí que se dice que viven unas místicas criaturas conocidas como los Biembienes.

QUIEN FUE JOSÉ ELEUTERIO HATTON (II-c de III)

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné

JOSÉ ELEUTERIO HATTON: EN EL ASPECTO REVOLUCIONARIO

II-c

APORTES Y APOYO A LA CAUSA DE LA INDEPENDENCIA DE PUERTO RICO

En las Bases del Partido Revolucionario Cubano, se establece en su artículo primero que éste «se constituye para lograr, con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la isla de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico«[1], de modo que los nombres de Cuba y Puerto Rico han estado, a través de los tiempos, estrechamente unidos en la mente y en el corazón de los patriotas revolucionarios libertadores, cubanos y puertorriqueños, juzgando unos y otros que no debía lograrse la independencia de una sola de dichas islas sino de ambas conjuntamente.

El Brigadier Juan Rius Rivera, militar puertoriqueño de más alto rango en el Ejército Libertador Cubano en las guerras por la independencia, trató con algunos compatriotas, de fomentar la revolución en Puerto Rico, organizando al efecto una expedición con el auxilio de la Delegación Cubana.

El 29 de Marzo de 1896 dio aviso el señor Estrada Palma que, zanjadas las dificultades que había expresado en la reunión del día 22, podía la Sección Puerto Rico disponer lo necesario para que el General Rius Rivera entrase en el ejercicio de sus funciones como jefe de la proyectada expedición. Así mismo comunicó verbalmente al Presidente del Comité que había dado órdenes al señor José Eleuterio Hatton, residente en la Isla de Santo Domingo y Agente del Partido Revolucionario Cubano, para que pusiese a disposición del Directorio de Puerto Rico 300 carabinas y 600,000 cartuchos que allí tenía en depósito.[2]

En esos aprestos andaba el Comandante Rius Rivera, desde el mes de abril de 1896, cuando llegó a finales del mes de mayo del año 1896 a la República Dominicana. Rivera, traía consigo la carta del 24 de abril de 1896, que Don Tomás Estrada Palma, le había dirigido a José Eleuterio Hatton, representante del Partido Revolucionario Cubano en Santo Domingo, para comunicarle la misión de Rius Rivera y el proyecto que había respecto a Puerto Rico, y darle a la vez instrucciones de que separase unas 300 carabinas y municiones suficientes, de los pertrechos que había almacenados en la República Dominica.[3]

Tan pronto Don Eleuterio Hatton, se entera de la llegada del General Rius Rivera, acude a brindarle apoyo y a trazar toda una logística de guerra, que incluyen la obtención del apoyo del Presidente Ulises Heureaux.

Eleuterio Hatton, mediante misiva de fecha 26 de mayo de 1896, le informa a don Tomás Estrada Palma, de la llegada a Santo Domingo, del Brigadier Juan Ríus Rivera y le dice:

 “Habiendo llegado a mí noticia por conducto de un miembro del Congreso de que durante la presencia del C. Ríus y sus acompañantes en Samaná se había traslucido algo del proyecto de expedición para Puerto Rico, juzgué prudente de acuerdo con Ríus hablarle del particular a Lozano (Heureaux) y tengo el gusto de participarle que lo he encontrado dispuesto a apoyar la idea por creerla muy conveniente, pero opina que debe la expedición partir de ésa, donde se haría mucho menos sospechosa, agregando que en caso de hacerse la combinación está dispuesto a facilitar 40 o 50 hombres aguerridos que embarcarían en un lugar de la costa de esta isla que él designará a su tiempo, indicando a la vez estar dispuesto a contribuir con algunos recursos. Mañana me voy con Ríus para presentárselo y celebrar entrevista con él, y veremos la resolución que se acuerda tomar.

En  carta posterior, de fines de junio, decía Eleuterio Hatton:

El Brigadier Ríus le habrá enterado de los trabajos que se espera realizar en Puerto Rico…Lozano (Heureaux) está dispuesto y me ayudará con algo positivo; creo que lleva mucho interés en que se realice ese trabajo; allí hay algunos revolucionarios que le mantienen alarmado siempre…Antes de ayer vi a Lozano (Heureaux). Está conforme con los nuevos trabajos sobre Puerto Rico y nos apoyará. Me ha prometido tener listo un jefe experimentado con 80 hombres para apoyar. Esta noche tengo una entrevista con el señor de Samaná y dos más (?). Mañana volveré a ver a Lozano”[4].

Mediante misiva de fecha 24 junio de 1896, Mr. Egard Restorf le avisa al  Dr. J. Julio Henna, “que Rius desistía de servirle a Puerto Rico[5], además informaba que: “El Sr. Méndez se encuentra actualmente en esta combinando por encargo de Rius con el Sr. Hatton, agente de Cuba en ésta, lo conducente a que Aurelio Méndez hijo, el que fue a la comisión a P. R., vuelva a la Isla a preparar y efectuar el alzamiento por sí solo y probablemente con este objeto saldrá de aquí el 27 del corriente. Este proyecto parece no ser muy atinado cuando Rius que lo concibió no ha querido ejecutarlo él mismo, aunque sus grandes conocimientos militares y el prestigio de su nombre eran probabilidades de éxito; muy al contrario parece una completa y hasta criminal locura, pues como este joven carece del prestigio y representación que son indispensables, es de suponerse que solo muy poquísimos lo secundarán y al gobierno le será sumamente fácil destruirlo en el acto y aprovechar esa oportunidad para encarcelar y atropellar a nuestros compatriotas del resto de la Isla, que tendrán el derecho de hacernos responsables de su desgracia: no obstante no me he opuesto a nada, primero, porque respeto el derecho que cada uno tiene de ofrendarle su vida a la patria como más le plazca; segundo, porque una de las primeras cosas que se debe hacer es buscar el modo de introducir algunos fusiles que Hatton le enviará desde aquí y tercero, porque creo que en realidad nada hará, cuando llegue el momento de la práctica”.[6]

El 29 de junio de 1896 reunidos en Junta Directiva los miembros de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario, estando presentes: Presidente, J. J. Henna; Vice,

J. M. Terreforte; Secretario, M. Bososa; Secretario, J. Figueroa, en la oficina de estudio del Presidente Doctor Henna, con la asistencia del Delegado del Partido Revolucionario Cubano señor Tomás Estrada Palma, y el Brigadier General señor

Juan Rius Rivera, éste “relató la entrevista que tuvo lugar entre él y el Delegado cubano en Santo Domingo, señor Hatton; de la oferta de poner a nuestra disposición 350 rifles y parque que allí tenía reunido, y con el propósito de que lo utilizásemos en la guerra de Puerto Rico; del proyecto de hacerlos llegar a la isla por el islote del Desecheo; y de la entrevista que tuvieron él y el señor Hatton con el Presidente de la República Dominicana, el General Heureaux en la cual dicho gobernante prometió con todas las reservas consiguientes, dada su posición oficial, ayudarnos con armas, hombres y recursos[7]. En vista de la importancia de esta valiosa información, la Junta Directiva juzgó conveniente invitar al General Rius Rivera a otra reunión, la que fue agendada para el 6 de julio de 1896 a las 8:30 p.m. Y no habiendo otro asunto que tratar, se despidieron del General Rius Rivera, continuando la sesión con los miembros de la Directiva presentes. “Luego de cambiarse opiniones acerca del rudo golpe que acababa de sufrir la revolución de Puerto Rico con la retirada del señor Rius, y sintiendo la casi imposibilidad de poder reemplazarlo se decidió celebrar otra reunión de los miembros del Directorio el jueves 30 de Junio, con lo cual se dio por terminada la sesión a la una y media de la noche[8].

El Directorio de Puerto Rico[9], en fecha 9 de Julio de 1896, “acordó nombrar Agente especial en la capital de la República de Santo Domingo al señor Eleuterio Hatton, en virtud de los valiosos servicios que viene prestando a Puerto Rico, y los que lo hacen acreedor a nuestra gratitud[10]. En la Sesión del Directorio, de fecha 5 de septiembre de 1896, “se leyó una carta del Sr. Eleuterio Hatton en la que manifiesta que acepta provisionalmente el nombramiento de Representante especial en la capital de la República Dominicana, del Directorio revolucionario de Puerto Rico[11]. El día 10 de septiembre de 1896, el Agente Espacial, señor José Eleuterio Hatton, le informaba al Directorio de Puerto Rico, “tener una goleta a sus órdenes por poca cosa relativamente al servicio que ha de prestar[12].

El 25 de octubre de 1896, el Directorio de Puerto Rico, conoce el detalle que les ofrece Eleuterio Hatton, “de las armas y municiones que tiene en Sto. Domingo a nuestra disposición por orden de la Delegación Cubana.

Las armas son: 250 carabinas largas, Remington, calibre 43 español; 300,000 tiros, un millón fulminantes y 6 aparatos para cargar cartuchos[13].

Según el historiador Delgado Pasapera, Rius Rivera, en compañía de Hatton, había visitado al presidente Ulises Heureaux, quien les prometió ayuda, pero en realidad actuaba con doblez, pues consentía la actuación ilimitada de la inteligencia española, de modo que el cónsul de la corona ibérica mantenía informados a sus superiores de todos los pasos de los revolucionarios[14].

A pesar de todos los esfuerzos realizados por el General Rius Rivera, “y de haber puesto el Delegado a su disposición, según cartas de aquél a éste, del mes de mayo, «elementos de guerra suficientes para emprender la campaña armada en Puerto Rico en el plazo más breve posible», no se logró que estallase el movimiento armado en Puerto Rico, pues no había en la isla organización alguna, ni elementos suficientes para continuar la guerra[15].

Ante estas invencibles dificultades, y no deseando perder más tiempo, Rius Rivera se dirigió a Nueva York y después de entrevistarse con Estrada Palma, marchó a Cuba, en la expedición de Three Friends, que llegó a la costa sur de Pinar del Río el 8 de septiembre de 1896, y el material de guerra destinado a Puerto Rico fue utilizado en la revolución cubana, resolviendo desde entonces el Delegado, como expresa en su carta de 8 de agosto de 1896 al señor J. E. Hatton, de Santo Domingo, «no dar autorización para gastar un solo centavo en lo de Puerto Rico», dejando el porvenir de ésta “a lo

que hagan los directamente interesados en la cuestión de esa isla[16].

“Unos tres meses más tarde, a fines de 1896, ante la insistencia de una parte de las emigraciones, el delegado ofreció un préstamo de $160, 000, pero no en efectivo, sino en bonos, y Hatton, agente especial en Santo Domingo, informaba tener dispuestas, por orden de aquel, 250 carabinas Remington, un millón de fulminantes, 300,000 cartuchos y seis cargadores de estos. No obstante, hasta los primeros días de enero habían recibido solamente $40,000, y la entrega del resto se pospuso con el argumento de que se preparaba una gran expedición para Cuba, que encabezaría el general Carlos Roloff, la que recibía preferente atención en aquellos momentos”[17].

El 24 de enero de 1897, se reunió el Directorio de Puerto Rico, para despedir al delegado en Santo Domingo señor Méndez Martínez, y para dar instrucciones al señor Nicolás Cárdenas, antes de su marcha para la referida república, dejando establecido que: “es entendido que todas las entrevistas que tenga el señor Cárdenas con Lozano[18], las hará acompañado del señor Hatton, Agente Especial nuestro en Sto. Domingo, no sólo porque este ha sido el deseo expresado por Lozano, sino para que haya mejor constancia para el porvenir, ya que es imposible hacer estos compromisos por escrito[19].

No. 29.

New York, Noviembre 16 de 1897.

Señor J. E. Hatton,

Santo Domingo.

Estimado compatriota:

Sin ninguna suya ha que tener el gusto de referirnos, y en la confianza de que ha llegado usted felizmente a esa Capital, tenemos hoy que molestar su ocupada atención para suplicarle la comisión siguiente:

Para usted no es un secreto la conducta que de algún tiempo a esta parte viene observando el Gobierno Dominicano con relación a todo lo que se refiere a nuestros trabajos; yendo hasta el extremo de entregar a las autoridades españolas a portorriqueños desgraciados que, imposibilitados de vivir en su país por sus ideas demasiado liberales, habían creído encontrar en el suelo dominicano lo que se les negaba en el suyo: garantía individual.

Usted convendrá con nosotros que esto no era lo que debíamos esperar de las promesas hechas a usted y a nuestro compatriota Rius Rivera; máxime cuando por nuestra parte podemos probar haber procedido con todo el sigilo y la prudencia que el asunto requería.

Suponemos que tampoco será un secreto para usted la noticia de que el General A. F. Morales desde hace algún tiempo está en inteligencia con nosotros para capitanear la Revolución de Puerto Rico; noticia que conoce también ese Gobierno, y que al pasar Morales recientemente por esa Isla con destino a St. Thomas, fue delatado por el General Heureaux al Gobernador Marín, de Puerto Rico; dando por resultado el que éste despachara los cañoneros Concha e Isabel la Católica para que vigilasen y capturasen la supuesta expedición que intentaba llevar Morales a Puerto Rico.

Este último acto es tan elocuente y dice tanto sobre lo que debemos fiar de ese Gobierno, que nos evita el trabajo de comentarlo; él por sí se comenta.

La comisión que tenemos que suplicarle, es la siguiente: «que procure avistarse con el General Heureaux y le exija una contestación categórica a las proposiciones que por conducto de su Delegado en Puerto Plata, don Manuel Cocco, su socio en Sánchez, don José A. Puente, y su comisionado en St. Thomas don Emilio Bordas, le hizo el General Morales solicitando de él una entrevista que podría verificarse en cualesquiera de los puertos de la República Dominicana que él tenga a bien designar, y donde toquen los vapores de la Compañía Hamburguesa o de la Trasatlántica Francesa; a fin de probarle que las gestiones de Morales en nada se relacionan con la política dominicana; contando Morales que, una vez entendidos, podrá el General Heureaux prestar valiosísimos servicios a la causa a la cual Morales espontáneamente ha resuelto dedicar todas sus energías y ofrendar gustoso su vida.

Dada la excelente amistad que le liga a usted al General Heureaux, su tacto exquisito y su bondad para con nosotros, no dudamos que de serle posible nos complacerá llevando a efecto esta comisión que, como verá usted, envuelve grandes trascendencias para nuestra causa.

Con gracias anticipadas, y en espera de su contestación, favorable o adversa, quedamos sus siempre afectísimos amigos y compatriotas.

Por el Directorio,

R. H. Todd,

Secretario.

No. 30.

San Isidro, Diciembre 5 de 1897.

Señor R. H. Todd,

New York.

Distinguido señor y compatriota:

A la vista la de usted de Noviembre 16, que recibí antes de ayer.

He solicitado una entrevista del General Heureaux y la aplaza para después de la salida del vapor que será portador de ésta; entonces me ocuparé del encargo que me hace usted a nombre del Directorio, y haré cuanto esté de mi parte porque se conceda la entrevista que se desea, aunque no creo lograr más que los señores que usted menciona: Puente, Cocco y Bordas. Prometo hacer todo esfuerzo, y por primera ocasión les avisaré el resultado.

Quedo de usted fiel amigo y compañero,

J. E. Hatton.


[1] José Martí. Bases del Partido Revolucionario Cubano. Centro de Estudios Martianos. Editora Política. La Habana, 1978.

[2] Memoria de los Trabajos Realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano 1895 a 1898. Imprenta de A. W. Howes, 115 Park Row. New York City. New York Public Library. Página 8.

[3] Alberto A. García Menéndez. “Cuba y Puerto Rico en la vida de Rius Rivera”. Oficina del Gobernador de Puerto Rico. La Fortaleza. Oficina de Asuntos Culturales. Página 17.

[4] Emilio Rodríguez Demorizi. Martí en Santo Domingo. Fundación Rodríguez Demorizi. Vol VII. Gráficas M. Pareja. Barcelona. España 1978. Páginas 533 y  534.

[5] Memoria de los Trabajos Realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano 1895 a 1898. Imprenta de A. W. Howes, 115 Park Row. New York City. New York Public Library. Página 52.

[6] Ibídem. Página 53.

[7] Ibídem. Página 170.

[8] Ibídem. Páginas 170 y 171.

[9] Junta Directiva de los miembros de la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano.

[10] Memoria de los Trabajos Realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano 1895 a 1898. Imprenta de A. W. Howes, 115 Park Row. New York City. New York Public Library. Página 173.

[11] Ibídem. Página 175.

[12] Ibídem. Página 182.

[13] Ibídem. Página 185.

[14] Ibrahim Hidalgo Paz. Puerto Rico en el Partido Revolucionario Cubano. 1895-1898. Página 91.

[15] Emilio Roig de Leuehsenring. Hostos, Apóstol de la Libertad y la Independencia de Cuba y Puerto Rico. Municipio de la Habana. Administración del Alcalde Dr. Antonio Beruff Mendieta.1939. Página 59.

[16] Ibídem.

[17] Ibrahim Hidalgo Paz. Puerto Rico en el Partido Revolucionario Cubano. 1895-1898. Página 92.

[18] Se refiere a Ulises Heureaux.

[19] Memoria de los Trabajos Realizados por la Sección Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano 1895 a 1898. Imprenta de A. W. Howes, 115 Park Row. New York City. New York Public Library. Página 194.

Sobre el autor de la publicación

QUIEN FUE JOSÉ ELEUTERIO HATTON (II-b de III)

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné

JOSÉ ELEUTERIO HATTON: EN EL ASPECTO REVOLUCIONARIO

II-b

Tomada ya la decisión de partir a Cuba, el 25 de marzo de 1895, desde Montecristi José Martí le envía a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra, un cablegrama en el que les dice, entre otras cosas: “Partimos…….Guíenlo todo, si aún tenemos autoridad, sin pompa y sin triunfo, ni más ansia que la de cumplir, con el mayor silencio, la mayor suma de deber. ¿No me regañan? ¿No me dicen predicador e intruso? ¿No me han olvidado aún? Las mujeres y las niñas ¿me piensan aún, de vez en cuando? ¿Y Flor, y Serafín, y Rodríguez, y Hatton? Yo, tal vez pueda contribuir a ordenar la guerra de manera que lleve adentro sin traba la república….. No flaquearé por ningún exceso, ni por el de la aspiración, fatal al deber, ni por el de condescendencia. Amo y venero cuanto sacrificio respetable se hace alrededor de mí. Voy con la justicia

Partimos, pues. Les dejo parte. Ahí pidan poco. Lo que dejo preparado, con lo natural se hace. Enseguida, Hatton.”[1].

Al momento de partir a Cuba, el 1 de Abril de 1895, José Martí mediante cablegrama dirigido a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra, instruye lo siguiente:

En el caso de tenerse noticia cierta de la llegada de G.52 y M.53 a Cuba, – y de no poderse arreglar nada con Hatton,54 – y de no hallar absolutamente goleta en N. York, o no hallarle capitán, – y de ser indispensable, por no haber otro medio, que vaya a N. York la goleta a buscar armas y gente, – o de ser conveniente valerse de un hombre probado para llevar a Cuba parque abundante y unos pocos hombres de custodia, que busquen las fuerzas y las traigan a recoger en la costa el parque oculto, la Delegación, en vista del servicio anterior y de su sigilo, recomienda a John Poloney, de Montecristi[2].

Estando en Cuba cerca de Baracoa, en plena manigua, el 15 de Abril de 1895, José Martí le escribe a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra, ordenándoles entre otras cosas, lo siguiente: “Prepárense a la campaña de fuerza. No intenten expediciones de hombres, sino de armas y parque; con poca custodia. Mandados hacer están para eso -armas y parque y 10 hombres cada vez- los vapores de Hatton. Magnifico y posible seria que tomase de Capitán, 1o y 2ocontramaestre y maquinista, con triple o cuádruple sueldo del que tienen, a los buenos amigos del vapor Nordstrand, que se harán conocer de Vds. Así, con vapor de paso natural, que dejaría al ir o al volver, y con tripulación nuestra ¿quién peligra? Trabajen recio en esa combinación; Que en cada grupo venga alguien hecho a la manigua…”[3].

José Martí, el 26 de abril de 1895, le comunica a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra, la necesidad que tienen de recibir armas y parques en Cuba: “desde mi carta del 15, en los montes de Baracoa, que espero hayan recibido….., lo definitivo e imperante es esto: armas y pronto, es lo único que aquí se necesita….. En goleta, si la tenemos: en el plan de Hatton, aun sin el práctico etc., siempre que venga con la gente, de mi escolta y la de Guerrillas de Maceo, que son de la tierra. -López etc… ¡Qué inquietud no saber lo que hacen, ni con lo que cuentan! Recuerden: a goleta propia, bien consignada, a Barbes en Inagua, y de ahí, – luego de enviar algo aparente para él, en carga disfrazada para algún punto que exija paso franco por el ludo sur, y vaciar carga y custodios y práctico etc., de una picada – o lo que se pueda arreglar con Hatton, y acaso con el del Nordstrand, o el del que trajo a Maceo, que ha debido ir a verles[4].

La carta precedente, escrita por José Martí, quien se convirtió en uno de los patriotas más asediados por el doble espionaje español y norteamericano; fue escrita en claves para despistar a los perseguidores, en ella les decía:

Lo definitivo e imperante es esto: Bbnsb, y psñpsg, es lo único q. aquí se necesita: ¿qué hacen los hermanos? ¿Qué vía han abierto? Las remesas se pierden si no vienen con custodia suficiente, poca y es cogida, y gente del lugar a donde [sic] se caiga: o si no traen un pdjcedbsq que al llegar, por lado más o lado menos, no se interne a buscar auxilio, mientras la poca y escogida fuerza de custodia permanece oculta con provisiones sufiecientes.—En bqfllph, si la tenemos: en el plan de Npuubi, aun sin el pdj&, siempre que venga con la gente, de mi escolta y la de guerrillas de Maceo, que son de la tierra.—” Como fácilmente puede apreciarse, quien no conozca la clave no podría entender el mensaje del Maestro; pero sí podrá comprenderlo el lector si sabe que Bbnsb y psñpsg, quiere decir “armas y pronto”, pdjcedbsq y pdj& “práctico”, bqfllph “goleta”, y que Npuubi se refiere al amigo cubano, radicado en Dominicana, Eleuterio Hatton (Guamutas, Matanzas, 1854-Barahona, República Dominicana, 1924), quien brindó decisiva ayuda a Martí y al general Gómez durante la etapa precedente a su partida hacia Cuba[5].

Desde el Cuartel General en Campaña, en Filipinas, Jurisdicción de Guantánamo, el 30 de abril de 1895, José Martí despacha una misiva donde informa lo siguiente:

Collazo habrá caído por Occidente, con Hatton estarán ya, y acaso con Rafael Rodríguez, viendo modo de que caiga algún grueso de armas por cerca del Camagüey, como debe ser si va Rafael Rodríguez, o por donde más pueda el jefe que nos haya salido, si Rafael falló. ¿Y luego, qué estarán tramando, con el Capitán nuestro, si se les ha presentado, o con el de Maceo? Eso, pues, estará en camino. Pero, aunque Rafael haya podido arreglarse con lo de Hatton todo no habrá ido con él. Y es preciso que llegue pronto un auxilio de armas y parque, y nada más, por Oriente: preciso, por el efecto moral de la ayuda, -por satisfacer la fe grande que hay en nuestro auxilio, lo que será tan útil como dañoso sería burlarla, – y porque acá pueden armarse tantos hombres como armas lleguen. A Baracoa puede ir una expedición, y ya he dicho cómo, o lo diré ahora. Pero aún importa más la de Guantánamo, que influye en Baracoa y Cuba limítrofes. Así podría ir la de Baracoa: la Escolta de Martí, que creo es casi toda de baracoanos, con José López, a la cabeza, que es práctico bueno de tierra en su comarca, puede venir en una goleta custodiando por lo menos 100 rifles y 50,000 tiros y 100 machetes – $1,700.00. Tal vez, aunque haya venido Rafael con 200 como encargué, eso todo está ahí, y sólo falta el barco, que debe ser goleta, a menos que Hatton a su bajada por la costa norte, no se obligue a bajarlos al pasar cerca de Baracoa, en algún buen lugar, si se puede; como Duaba o Negritos, donde son todos buenos, y se irán con quien llegue. ¿Habrá goleta, si Hatton no puede?[6].

“El 19 de mayo de 1895 Martí caía en DOS RIOS. Su muerte era una desgracia, porque la Revolución todavía no estaba organizada; pero con la muerte de Martí, cesaban las intrigas y envidias contra él, y su nombre se convirtió en un símbolo indiscutido. Sustituía a Martí en la Presidencia de la República, Don Tomás Estrada Palma”[7].

Juzgando los éxitos de los últimos proyectos expedicionarios José Eleuterio Hatton, desde el Ingenio San Isidro, en Santo Domingo, el 1o de diciembre de 1895 escribía al Delegado Estrada Palma diciéndole: “La Providencia, no cabe duda, está con nosotros. España se empeña en mandar cañones para el resguardo de su Perla fugitiva, y las expediciones se menudean de tal modo que parece como una burla. Somos guerrilleros en tierra y en el mar[8].

A pesar de la protección brindada por el General Ulises Heureaux, el Gobierno actuaba oficialmente de forma muy hostil hacía los independentistas. Sobre la oficial hostilidad del Gobierno Dominicano de aquella época, hacia los revolucionarios cubanos, en fecha 9 de Enero de 1896, el Agente General José Eleuterio Hatton, dijo lo siguiente:

Hoy por hoy a España se le concede hasta el derecho de mezclarse directamente en asuntos de policía ordinaria. A los cubanos se nos permite trabajar solamente tras de bastidores, aunque tan pronto alzamos la voz se nos amenaza con la cárcel.

Aquí nada se puede hacer en nombre de Cuba, ni siquiera es consentido el sacar una bandera.

Hay localidades como MACORIS, donde el Gobernador ordenó a Portuondo, cubano dueño allí de un café, que no permitiera hablar de política local ni de Cuba, y ante la natural objeción de Portuondo dicho gobernador le dijo, que si no obedecía iría a la cárcel, porque los insurrectos no tenían patria. Nuestro compatriota se vio obligado a poner un rótulo que decía: POR ORDEN SUPERIOR SE PROHIBE HABLAR DE POLITICA.

 No se infiera por lo dicho que aquí falta simpatía por nuestra causa. El mismo gobierno está con nosotros, pero temen tanto a las revoluciones que España puede alentar desde Puerto Rico, que no se atreven a dar un paso que los comprometa”[9].

“Después de la muerte de su hijo Francisco Gómez Toro (Pachito), quien cae abatido en combate junto al general Maceo, en el sitio conocido como San pedro, en la capital cubana, su madre Doña Bernarda Toro de Gómez (Manana), “inspirada en la memoria de su hijo”, retoma “su decisión de renunciar definitivamente a la pensión que desde hacía muy corto tiempo recibía del Partido Revolucionario Cubano, dada su condición de esposa del General en Jefe. Y le escribe a Hatton, el 23 de marzo de 1897: “Estamos resueltos a no convertir más en pan lo que puede convertirse en pólvora” y para no herir susceptibilidades, aclara: “Yo aceptaré de Vd. Los 300 pesos que me envía como préstamo de amigo que Máximo pagará cuando pueda, y así tendré reservado para cuando de más necesite”. Y aprovecha la ocasión para agradecerle sus intenciones de hacerse cargo del cuidado de su hijo Urbano…”[10].

Para muchas personas el gesto de Manana obedecía a instrucciones impartidas por Máximo Gómez, en el sentido de renunciar a la pensión, estas informaciones le fueron suministradas a Tomás Estrada Palma por Eleuterio Hatton. Por ello, Estrada Palma le escribe a Manana: “Nuestro agente en Santo domingo, el Sr. Hatton, me dice que siguiendo instrucciones del General Gómez, Vd. No aceptará la pensión que se le tiene señalada. Escribo sobre este asunto al General para que revoque semejante orden, que carece absolutamente de razón de ser, y que dio, sin duda, en uno de esos momentos de exagerad susceptibilidad, que los hombres de su temple suelen tener. Entre tanto Vd. Debe continuar percibiendo la pensión que yo, en representación de la patria común, del Gobierno y del pueblo, ordené al Sr. Hatton[11].

José Martí, al momento de ofrecerle oficialmente la dirección de la guerra, al General Máximo Gómez, el 13 de septiembre de 1892, pronunció lo siguiente: “Le ofrezco a Ud., sin temor de negativa, este nuevo trabajo, hoy que no tengo más remuneración que brindarle que el placer del sacrificio y la ingratitud probable de los hombres[12]. Tras la muerte de Martí, pasado cierto tiempo, se definieron liderazgos que trazaron su línea de acción en función de nuevos representantes en Delegaciones existentes, pronto los enemigos y adversarios de Hatton llevaron intrigas a don Tomás Estrada Palma en New York, tratando de descalificarlo, pues no perdonaban sus aciertos.

La Delegación de New York, a mediados del mes de agosto del año 1897, sin comunicarlo a Eleuterio Hatton, despachó a José Antonio Frías, Enviado Especial de Cuba a las Repúblicas Dominicana y de Haití, para desempeñar unas pesquisas financieras, con el objetivo preciso de separar a Hatton de la Delegación. Don Eleuterio Hattonindicó antes de irse, que su renuncia obedecía a haberse hecho eco la Delegación de New York de chismes de sus enemigos, y deducía eso de los párrafos de la carta de U. en que le decía que la medida no surgía de la Delegación sino de los problemas locales[13]. Así pagaban los cubanos a los hombres que mejor sirvieron a la causa libertadora. Estos zarpazos fueron indistintamente, un día contra Martí, otro contra Máximo Gómez y repetidamente contra Bartolomé Masó. Quince meses después de la renuncia de Hatton, Tomás Estrada Palma decretaba la disolución del Partido Revolucionario Cubano, a pesar de que no se había establecido la república independiente. Para algunos historiadores, la actitud de don Tomás Estrada Palma, al disolver el PRC, refleja su miopía política y su falta de fe en la capacidad del pueblo cubano. Subraya el investigador Ibrahim Hidalgo[14].


[1] Martí, José. Obras completas. Tomo 4. La Habana, Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, 1975. Páginas 105 y 106.

[2] Ibídem. Página 118.

[3] Ibídem. Páginas 129 y 130.

[4] Martí, José. Obras completas. Tomo 4. La Habana, Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, 1975. Páginas 132 y 133.

[5] María Luisa García Moreno. Algo Sobre las Claves Martianas. Ilustración: Luis Bestard.

[6] Martí, José. Obras completas. Tomo 4. La Habana, Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, 1975. Páginas 132 y 145.

[7] José López Volaboy. Motivos y Culpables de la Destrucción de Cuba. Editora de Libros Puerto Rico Inc. (ELPRIN).Editado en los Estados Unidos de América. Marzo 1973. Página 66.

[8] Historia de la Nación Cubana. Tomo VI. Autonomismo Guerra de Independencia. 1952. La Habana. Página 283.

[9] Miguel Varona Guerrero. La Guerra de Independencia de Cuba, 1895-1898. Volumen I. Editorial Lex. La Habana 1946. Páginas 451 y 452.

[10] Ena Curnow. Manana “detrás del Generalísimo” Biografía de Bernarda Toro de Gómez. Ediciones Universal, Miami, Florida, 1995. Página 243.

[11] Ibídem.

[12] Emilio Rodríguez Demorizi. Martí en Santo Domingo. Fundación Rodríguez Demorizi. Vol VII. Gráficas M. Pareja. Barcelona. España 1978. Página 56.

[13] Correspondencia Diplomática de la Delegación Cubana en New York, Durante la Guerra de Independencia de 1895 a 1898. Tomo IV. La Habana año 1946. Página 94.

[14] Ibrahim Hidalgo Paz. CUBA 1895-1898. Contradicciones y disoluciones. Centro de Estudios Martianos. La Habana, 2004. Página 329.

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