La Izquierda Dominicana. Un proyecto político en construcción que no ha logrado conectar con el pueblo.

La Izquierda Dominicana. Un proyecto político en construcción que no ha logrado conectar con el pueblo.

Por: José A. Mateo Gil.

A finales de la década de los años 40, cuando el régimen de Trujillo se consolidaba y tomaba fuerza, la sociedad dominicana no aguantaba la represión y la ola de crímenes cometidos por los esbirros al servicio de la dictadura. El terror a que fue sometida la patria de Duarte, Sanchez, Mella y Luperón, inspiró a un grupo de patriotas dominicanos que se encontraban en el exilio, encabezado por Juan Bosch, Juan Isidro Jimenez, y el hacendado Juancito Rodríguez, entre otros, a organizar en la hermana República de Cuba, la expedición de Cayo Confites en el año 1947, cuyo propósito era derrocar la tiranía que Trujillo había construido desde el año 1930. Este fue un intento fallido, Trujillo se enteró de los planes de la invasión, logrando hacer abortar la expedición, desarmando y apresando a los expedicionarios.

Es importante señalar, que las razones que motivaron a los expedicionarios a lanzarse a esta aventura para derrocar a Trujillo no obedecían a aspectos puramente ideológicos, ya que en ese momento el objetivo era acabar con la dictadura para dar pasó a la instauración de un gobierno democrático. Este intento fallido de Cayo Confites no se detuvo ahí, en el año 1959 se ejecuta el segundo intento de derrocamiento del régimen de Trujillo, con la expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo, encabezada por José Horacio Rodriguez, Enrique Jimenez Moya, y el cubano Delio Gomez Ochoa, entre otros. Este grupo revolucionario recibió el apoyo del recién instalado gobierno comunista de Fidel Castro, que ejerció una influencia extraordinaria sobre la juventud latinoamericana de la época con ideas revolucionarias.

A partir de entonces, es cuando empiezan a soplar los aires izquierdistas en la juventud dominicana. En un contexto que puede ser considerado como el surgimiento del primer movimiento de izquierda en la República Dominicana, denominado el 14 de Junio, cuyo objetivo fundamental era combatir y derrocar la tiranía de Trujillo. El 1J4 como se le nombró para ocultar su identidad, fue liderado por el Dr. Manolo Tavarez Justo y Minerva Mirabal. El nombre de este movimiento revolucionario se escogió en honor a la invasión del 14 de junio de 1959. El mismo año en que fue fundado, ocurrió el fatídico asesinato de las hermanas Mirabal. El 25 de noviembre de 1960, el régimen de Trujillo cegó la vida de la esposa de Manolo, Minerva Mirabal y sus hermanas Patria, Maria Teresa, y su chofer Rufino de la Cruz.

Este acontecimiento desgarrador de la muerte de las Mirabal, creó un ambiente de ebullición política a principio de la década de los años 60. Para algunos historiadores, esta fue la gota que derramó la copa para que al año siguiente, el 30 de mayo de 1961, un grupo de valientes dominicanos ajusticiaran al tirano Trujillo. Meses después, con la salida de la familia Trujillo de tierra dominicana, en el seno de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, se incubó en el estudiantado de ese centro de estudios, una corriente del pensamiento con ideas revolucionarias, impulsadas por el movimiento 1J4. El triunfo de la revolución cubana, había despertado en la juventud de todos los países de América Latina el deseo de participar de manera activa en movimientos y partidos políticos, en esta ocasión, abrazados a la ideología de corte socialista. Para tales fines, los hombres y mujeres de la época con ideas revolucionarias, organizaron los movimientos y posteriormente los partidos políticos de izquierda que hoy conocemos. Es así como surge la Izquierda Revolucionaria de la República Dominicana.

La primera experiencia de gobierno democrático después del ajusticiamiento de Trujillo, lo fue el triunfo electoral del Profesor Juan Bosch en las elecciones de diciembre de 1962. Este gobierno solo duró 7 meses. El 25 de septiembre de 1963, los reductos del trujillismo, encabezado por el coronel Elías Wessin y Wessin, con el apoyo de una facción de la iglesia, encabezada por el padre Lautico Garcia, y los sectores más conservadores de la época, ejecutaron el golpe de estado que puso fin al primer ensayo democrático de la República Dominica, después de la caída de la dictadura. Un grupo de militares del neotrujillismo, derrocó al gobierno constitucional del Presidente Juan Bosch. Este hecho, que cambió el curso de la historia dominicana, desencadenó en una reacción decidida y determinada del Movimiento 14 de junio, para que el 28 de septiembre del mismo año, se levantaran en armas tomando las montañas de Quisqueya, reclamando el retorno a la constitucionalidad, para que le devolvieran el gobierno al Presidente Juan Bosch. En esa gesta revolucionaria, los militares golpistas, bajo el mando del gobierno provisional del triunvirato, fusilaron al líder del movimiento junto a 14 de sus compañeros, el poco recordado, pero bien ponderado Manolo Tavarez Justo.

Con la muerte de Manolo, quien murió en las montañas reclamando el retorno del Presidente Juan Bosch al gobierno legalmente constituido, el pueblo dominicano se convirtió en una bomba de tiempo. Es por esta razón, que luego de grandes concentraciones de protestas y huelgas en todo el territorio nacional, el 24 de abril de 1965, el pueblo se tiró a las calles, ante el llamado del líder perredeista Dr. José Francisco Peña Gomez. Así inicia la guerra civil del 24 abril de 1965. De acuerdo al historiador Euclides Gutiérrez Felix, es el acontecimiento político más importante que ha tenido el pueblo dominicano después de la independencia y la restauración de la república.

En lo adelante, luego del desenlace de la revolución de abril y el retorno del Dr. Balaguer al poder en las elecciones de 1966, dos años después, se desarticuló y desapareció el Movimiento 14 de Junio, que fue el primer ensayo matizado por ideas de corte socialista. Años más tarde, surgieron otras movimientos y partidos políticos de izquierda, que desafortunadamente, en el gobierno de los 12 años del Dr. Balaguer, sus principales lideres fueron perseguidos, apresados, exiliados, y en el peor de los casos, asesinados en plena luz del día, como lo fue el caso de Orlando Martinez, Gregorio García Castro, Amín Abel Hasbun, Maximiliano Gomez, entre otros valiosos jóvenes dominicanos que perdieron la vida por exponer sus ideas e ideologias políticas.

Luego de todos estos acontecimientos políticos, los remanentes del liderazgo de la izquierda revolucionaria quedó atrapado en la clandestinidad, y cada vez que intentaban sacar la cabeza, le cortaban las alas. Este panorama tan hostil como el que vivió la izquierda dominicana en el período de post guerra, imposibilitó la reunificación de lo quedó del movimiento. Algunos de sus dirigentes se unieron a los partidos tradicionales del sistema, sepultando así la consolidación de una izquierda robusta, capaz de competir en los procesos electorales que se celebran cada cuatro años.

El triunfo del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en el año 1978, con Don Antonio Guzman Fernandez a la cabeza, el país toma un respiro. Inaugurando un proceso de profilaxis en cuerpos castrenses, poniendo en retiro y sacando del país como agregados de las embajadas dominicanas en el exterior, a la cúpula militar neotrujillista que aún pululaba en los corrillos palaciegos. A nuestro modo de ver, esta fue la decisión política más valiente y certera que presidente alguno pudo haber tomado en la República Dominicana. A partir de entonces, los principios democráticos tomaron fuerzas en nuestro país. A tal punto, que con el retorno de Balaguer en 1986, este tuvo que dar un giro significativo a su ejecutoria de gobierno. Pasó, de la persecución política en los 12 años, a enfrentar los problemas económicos que agobiaba al pueblo dominicano en los gobiernos subsiguientes. En el año 1992 introdujo reformas fiscales importantes que propiciaron el despegue de la economía dominicana, logrando un crecimiento sostenido del producto bruto interno (PBI), que al día de hoy estamos exhibiendo.

Desde finales del siglo pasado, y los 22 años que va del presente, la izquierda dominicana no ha logrado concitar la simpatía del pueblo. Es un fenómeno muy extraño, que llama la atención de los estudiosos de la política. En la mayoría de los países latinoamericanos, en los últimos cinco años, de los 33 países que componen la región, alrededor del 40% de estos, están gobernados por partidos de izquierda. Ante tal realidad cabe preguntarse. ¿Por qué en la República Dominicana los partidos izquierda no han logrado conectar con el electorado? En mi humilde opinión, a diferencia de los demás países de la región, los partidos de la izquierda tradicional en la República Dominicana, desde sus inicios, se han caracterizado por andar de manera dispersa, no han podido construir un partido político unificado, con criterios comunes y cuyo objetivo sea conquistar el poder despojándose de sus intereses particulares.

En el año 1974, se firmó el Acuerdo de Santiago entre el PRD y un grupo importante de la izquierda dominicana. Lo propio ocurrió en el año 1994, con el Acuerdo de Santo Domingo, donde la izquierda dominicana se unió al PRD. Pero además, el hecho más reciente, donde la izquierda claudica, es en el año 2019, donde el Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD) se fusiona con una facción del antiguo PLD para formar la Fuerza del Pueblo. Sin lugar a dudas, todas estas decisiones tomadas por la izquierda dominicana, sepultan de una vez y para siempre la posibilidad de construir un partido que concite la simpatía y respaldo del pueblo dominicano

En nuestra cultura política, cada vez que se forma un movimiento o partido político, sea de izquierda o de derecha, todos quieren ser candidatos a la presidencia, razón por la cual, para la izquierda dominicana poder conectar con el electorado, debe construir un proyecto unificado, con una candidatura consensuada, eligiendo lo mejor de su dirigencia. Entonces así, y solo así, pudieran llamar la atención del pueblo elector. Los líderes de la izquierda revolucionaria dominicana, históricamente han actuado de manera errática, en momentos en que pudieron capitalizar hechos transcendentes para tomar el control de la situación como lo fue la Revolución de Abril de 1965. Aunque la izquierda participó de manera activa en esta gesta, le cedió el control de la situación al Partido Revolucionario Dominicano.

La Revolución de Abril se convirtió en el escenario ideal para el relanzamiento de la izquierda en la República Dominicana. Sin embargo, en vez salir fortalecidos con su participación en la guerra, una parte de su dirigencia se unió al PRD, como es el caso del dirigente izquierdista Rafael Fafa Taveras, por poner un ejemplo. Fafa, tenía todas las condiciones y méritos necesarios para construir una organización política de izquierda capaz de conquistar la simpatía del electorado. Penosamente, se unió al PRD, castrando toda posibilidad de organizar una izquierda unida con posibilidades reales de desplazar a los gobiernos tradicionales de derecha, que nos han gobernado prometiendo cambios, que a todas luces han sido y seguirán siendo más de lo mismo. En consecuencia, a diferencia de una cantidad considerable de países de américa latina donde los partidos políticos de izquierda han ganado las elecciones presidenciales, en la República Dominicana, esta posibilidad se aleja cada día más, debido a la inconsistencia de su dirigencia.

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