APUNTES SOBRE EL ORIGEN Y TRAYECTORIA DEL MERENGUE TÍPICO Y DE ORQUESTA.

por AMÉRICO MEJÍA/ fuente: Página de Facebook de Américo Mejía
Hay diferencia de opiniones acerca del origen del merengue. Según algunos, el baile del merengue habría nacido en 1844, como canción satírica, cuando el abanderado Tomás Torres huyó del campo de batalla que sostuvieron dominicanos y haitianos en Talanquera, aunque otros sostuvieron que el merengue fue anterior a 1844 e indican su procedencia de la contradanza española. Algunos opinan que proviene de Haití, lo cual es poco probable debido a los resquemores causados por la ocupación haitiana desde 1822 a 1844.
Otros afirman que el merengue proviene de Puerto Rico de la llamada UPA habanera, la cual tenía una parte llamada merengue. Curiosamente la UPA habanera no era conocida en Cuba ni en La Habana, según calificados autores. Al parecer era una música de artistas itinerantes cubanos, llamados bufos, que llevaban el ritmo a diferentes países como parte de sus presentaciones. Por esa razón se conocen también “merengues venezolanos “ y “ merengues colombianos “ en aquellos países vecinos.
Una prueba de que aquel merengue – solamente parecido al nuestro en el paseo – proviene de Puerto Rico, es que en 1849 el Gobernador de aquella isla Juan de la Pezuela prohibiera la interpretación y baile del género, estableciendo multas a los violadores. Esto fue 5 años antes de que en 1854 se mencionara la palabra merengue en nuestro país. Este origen es cierto solamente en lo relativo al paseo de nuestro merengue, el cual es similar al paseo de la danza puertorriqueña.
La primera nota acerca del merengue en la República Dominicana la publicó el periódico El Oasis, el 26 de noviembre de1854, donde algunos intelectuales de la época criticaban este ritmo como indecente cuando Juan Bautista Alfonseca , Director de la Banda Municipal de Santo Domingo, compusiera algunos merengues, entre éstos Juana Aquilina, El sancocho, Los pastelitos y La Chupadera. En aquella oportunidad se criticaba el género por la forma de bailarlo, no por su interpretación. Por primera vez las parejas bailando se abrazaban, lo cual era imperdonable en las costumbres aquella alta sociedad. Se acostumbraba el baile de cuadrillas llamado Tumba, en el que la coreografía consistía en baile de parejas separadas.
Es probable que Alfonseca, quien fuera el bisabuelo de Luis Alberti, viajara a Puerto Rico, de donde trajera la música de aquella época.
Nuestro merengue tradicional está constituído por tres partes: Paseo, merengue propiamente dicho y jaleo. De acuerdo con el folklorista René Carrasco, Ireno Carlita un bastonero de carabiné y miembro del ejército de Buenaventura Báez en Cabral, fue quien llevara al Cibao la mangulina, constituyéndose ésta en el jaleo de nuestro merengue.
A nuestro entender, el merengue no fue creación original de un músico en particular. Es una fusión de ritmos tropicales, algo muy común en los países antillanos.
Aparentemente, el merengue originalmente fue interpretado primero en la ciudad y luego se trasladó al campo. Por supuesto, no era el merengue tal y como lo conocemos hoy.
Se desconoce a ciencia cierta la fecha de incorporación de la tambora y la güira de calabazo al acompañamiento rítmico de nuestro merengue. La primera, de origen africano y la segunda de procedencia autóctona.
En el Cibao el merengue corrió igual suerte, al ser repudiado, criticado y expulsado de los centros de la alta sociedad de la época. Al trasladarse a los campos aledaños, era ejecutado por la guitarra e instrumentos de cuerda en los campos hasta la llegada del acordeón, alrededor de 1870, cuando naciera el merengue cibaeño. En aquella oportunidad, el Ayuntamiento de Santiago solicitó al Congreso Nacional la aprobación de una tarifa de recargo a los acordeones por ser éstos “ instrumentos endiablados ”.
No obstante los rechazos de la intelectualidad de Santiago, el merengue típico, ejecutado por el acordeón, güira y tambora adoptó su propia personalidad, integrándose más tarde el saxofón, aunque limitado a las áreas rurales y a los lugares de dudosa reputación en las ciudad de Santiago, donde nuestros campesinos , luego de comercializar sus productos, disfrutaban del baile. De allí surgió el término “ Perico ripiao ”, aludiendo a que “ ripiar el perico “ era hacer el amor a una prostituta.
Se destacaron los primeros acordeonistas. Entre éstos Juan María Rosas, Lolo Pichardo, Luis Cruz y Francisco Segura. Posteriormente surgieron Cutá Martínez, Pilín Pin y Ñico Lora.
Ñico Lora fue bautizado como Padre del Merengue Típico por sus composiciones a la patria, la religión, el amor, la política y a las costumbres y eventos dominicanos.
Al ascender al poder Rafael Trujillo, instruyó al Maestro Luis Alberti para que llevara el merengue con orquestas tipo “big band “ a los salones de la alta sociedad de entonces, la que había también rechazado el merengue por ser “ música indecente “. Trujillo, a sugerencias de Rafael Vidal Torres, había utilizado a Ñico Lora y Toño Abreu para congregar asistentes a los mítines de su campaña electoral de 1930.
Anteriormente Juan Francisco García en Santiago, y Juan Bautista Espínola Reyes en La Vega habían intentado llevar el merengue a las orquestas urbanas sin resultados favorecedores. Espínola Reyes los bautizaba como “danza típica “ para introducirlo en los salones del Casino Central de su ciudad natal.
En las décadas de los años 40s y 50s el merengue tuvo una época de esplendor, aunque matizado por obligadas loas a Trujillo y su obra de gobierno. Era la época de las Orquestas de Luis Alberti, Antonio Morel y las diferentes agrupaciones de La Voz Dominicana, entre las cuales sobresalía la Super Orquesta San José.
Al caer la dictadura, en las décadas de los 60s y 70s surgieron nuevos talentos, como Johnny Ventura, Félix Del Rosario, Wilfrido Vargas y Rafael Solano, entre otros, que popularizaron nuestro merengue garantizando su permanencia, aunque con nuevos colores y temas.
A partir de los años 80s nuestras orquestas y combos, con honrosas excepciones, comenzaron a dar preferencia a la adaptación de ritmos y géneros extranjeros , lo cual, a nuestro entender, hizo a un lado el merengue tradicional. No obstante ello, fue una época donde se dieron a conocer interesantes arreglos musicales. Todavía se mencionan erróneamente los merengues de los 80s como “merengues clásicos”, obviando los verdaderos merengues tradicionales.
El merengue típico no perdió su esencia. Surgieron varias generaciones de acordeonistas populares. Pedro Reynoso, Isidoro Flores, Chichito Villa, Miguel Santana, Tatico Henríquez y Ramón Mézquita (Matoncito ) ya fallecidos , se encargaron de tomar el relevo de los primeros acordeonistas.
En la actualidad se destacan, entre otros, los Maestros del Acordeón Arsenio De la Rosa, Rafelito Román, Nicolás Gutiérrez, King De la Rosa y Krency García (El Prodigio ), entre otros . Centenares de talentos en varias generaciones de acordeonistas, saxofonistas y percusionistas garantizan la permanencia de nuestro hermoso merengue típico. Todos ellos interpretan en la actualidad el merengue típico sin alteraciones recibiendo respaldo de numerosos seguidores, especialmente en las regiones del Cibao, La Línea Noroeste, Puerto Plata , la zona de Nagua y muy especialmente en los residentes dominicanos de Estados Unidos.
A partir de los años 30s. del pasado siglo hasta nuestros días, el merengue, en sus versiones típico y orquestado, ha sido aceptado por todos los sectores de la sociedad , constituyéndose en símbolo de la cultura e identidad dominicanas, no obstante la negativa en la actualidad de las emisoras radiales darle cabida en sus programaciones, lo cual no ha impedido que sea el merengue la música imprescindible en una fiesta de nuestros ciudadanos.
Para orgullo nuestro, La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), ha declarado en noviembre de 2016 nuestro merengue como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Comments are closed.