BREVE HISTORIA DEL HOTEL GUAROCUYA SEGUNDA PARTE-21 JUNIO 2022

BREVE HISTORIA DEL HOTEL GUAROCUYA  SEGUNDA PARTE-21 JUNIO 2022

Virigilio GautreauxPor: Lic. Virgilio Gautreaux P.

Introducción

He querido escribir una segunda parte sobre nuestro emblemático Hotel Guarocuya, (y pueden venir otras porque de seguro será necesario) en virtud de que las autoridades oficiales y sectores que aspiran desvirtuar su carácter y naturaleza, entiendan de una vez por todas, que no se trata simplemente de reestructurar una vieja edificación, sino que estamos hablando de una emblemática estructura que forma parte del patrimonio monumental de todos los barahoneros de la ciudad, de los que residen en otras partes del país, así como los que están  diseminados en Estados Unidos, España, Inglaterra, Puerto Rico, Venezuela, Panamá, Francia y Curazao, entre otros países.

Quienes concibieron el diseño del Guarocuya, su ubicación, sus materiales, el mobiliario, los equipos, las vías de acceso, su arborización, paseos, balcones, así como sus áreas recreativas, sabían que se trataba de un hotel. También su trazado interno, los dormitorios y sus escaleras funcionales, demuestra que en conjunto desde su concepción, esta infraestructura  a lo largo del tiempo, ha sido perfectamente compatible con su entorno, en una armoniosa sinergia con el ecosistema mar-tierra que le rodea.

Ya en operación, el Hotel se convirtió en un excelente y democrático centro social, dotando a Barahona y provincias vecinas, de un adecuado espacio para un sinnumero de actividades recreativas, sociales, culturales, convenciones, charlas, investiduras y presentaciones artísticas. Famosos artistas de latinoamérica y afamados intérpretes nacionales, se alojaron en este emblemático establecimiento.

Durante más de seis décadas, varias generaciones de barahoneros y barahoneras, disfrutaron hasta la saciedad, este centro del descanso y la recreación.  De ahí la defensa de muchos de que este Hotel sea puesto de nuevo en operación, bajo cualquier modalidad de arrendamiento, capitalización, joint-ventures o cualquier forma creativa que estimen las autoridades competentes (por supuesto preservando el interés nacional).

En apreciación de la gente de la Perla del Sur, los funcionarios ubicados en la capital algunas veces no saben “encontrarle la vuelta” a los múltiples problemas que confronta Barahona y las otras tres provincias que la rodean.

Desarrollo

En el periódico La Nación del Sábado 8 de Noviembre de 1958, encontramos una detallada información sobre la inauguración del Hotel Guarocuya, la cual a continuación presentamos:

En el curso de una lucida ceremonia fue inaugurado en horas de la mañana de hoy, el suntuoso Hotel Guarocuya construido a un costo de RD$600,000, por el Gobierno Dominicano.

Pronunció el discurso de orden el Lic. J. A. a Turull Ricart, Secretario de Estado de Finanzas, y recibió la obra el Lic. Juan Guilliani, Gobernador de la Provincia.

Impartió la bendición a la bella construcción, el Obispo de San Juan de la Maguana, Monseñor Tomás O’Relley.

Estuvieron presentes altos funcionarios de la nación, las autoridades provinciales, nutridas representaciones de distintas localidades del país y un público numeroso.

La ciudad de Barahona desde las primeras horas de la mañana lucía con banderas en algunas calles y el contento se notaba por todas partes.

Grupos de personas de todas las castas sociales caminaban alegres por todas las calles de la población y en cada Sector hay fiestas populares, que ponen notas simpáticas en el ambiente.

Al día siguiente Domingo 9 de Noviembre, el periódico La Nación coloca en su primera página dos vistosas fotos de gran tamaño del recién inaugurado local turístico barahonero.

Luego encontramos en las páginas centrales del rotativo, un gran titular que dice: Con el Hotel Guarocuya la República Dominicana Mantiene Posición Avanzada en Progreso Hotelero.

A continuación el reportaje señala que los hoteles Jaragua, Maguana, Montaña, Hamaca, Matum, El Embajador, Nueva Suiza, Paz y ahora el Gurocuya en Barahona, representaban hitos.

La crónica destaca que con la inauguración de moderno local en la ciudad de Barahona, se ha dado un nuevo paso de Progreso en la modernización de los servicios hoteleros del país.

Añade que esta modernización se inició hace ya largos años, con la construcción de los hoteles Jaragua, Paz y Embajador en la ciudad capital, que eran centros de atracción turística y de diversión continental.

A estos establecimientos se suman otros grandes centros hoteleros como son Maguana en San Juan de la Maguana, Hamaca en Boca Chica, Montaña en Jarabacoa, Matum en Santiago de los Caballeros y Nueva Suiza, en Constanza.

Ahora con la terminación de esta infraestructura, prosigue la red de grandes centros hoteleros de primera categoría, en la región Sur de la República Dominicana.

Con este nuevo hotel-señala el periódico-el país mantiene su posición avanzada en el desarrollo del turismo interno e internacional, a la vez que dota a la ciudad de Barahona de las más modernas y confortables condiciones, para el alojamiento de los visitantes de esa activa y progresista capital sureña.

La construcción de este lujoso hotel barahonero, forma parte de la red de hoteles del Estado, el cual fue financiado con recursos del gobierno dominicano.

El Guarocuya de dos plantas con vista al mar, ha sido levantado en el pintoresco lugar de Punta Inglesa, en las cercanías de la ciudad de Barahona, empalma con una gran Avenida de 4 vías y constituye un positivo factor de Progreso para toda la región.

Con este nuevo establecimiento de primer orden entre los de su género, el Gobierno proporciona mayores comodidades tanto al viajero, al turista así como a los habitantes de Barahona y ciudades aledañas.

LAS DEPENDENCIAS

De acuerdo con información obtenida en fuentes de la Secretaría de Finanzas, el Hotel Guarocuya tiene las siguientes dependencias:

Una Suite de lujo que ocupa parte de la primera y segunda planta, en el ala derecha de edificio. Consta de una sala de espera, sala principal, dos comedores un vestidor, cuatro dormitorios y un pantry, todos magníficamente amueblados, decorados especialmente y dotados de unidades de aire acondicionado.

En la segunda planta hay 22 habitaciones dobles para huéspedes, algunas de estas con balcones que dan a la playa y al patio español del Hotel, todas con baños privados y servicio telefónico. En la misma planta junto a la escalera principal se encuentra una sala pequeña para descanso, equipada con muebles típicos criollos a los que llaman Serranos.

DEL PERSONAL

En una parte de la planta baja del edificio están instaladas las oficinas de recepción del Administrador y del Auditor, así como el vestíbulo, salas, comedor y Bar, estos últimos decorados y amueblados con esplendor. También se encuentra una pecera gigante que será de la atracción para Los visitantes.

Se reveló que los huéspedes podrán disfrutar de momentos de esparcimiento en la playa y en los jardines, así como en el Patio Español del hotel donde se ofrecerán festivales bailables.

OTRAS DEPENDENCIAS

Cuenta el Guarocuya con una amplia cocina equipada modernamente con todo lo necesario para ofrecer un servicio esmerado. Posee también una moderna lavandería que no sólo servirá para el servicio del Hotel, sino que podrá atender a las necesidades de los habitantes de la ciudad de Barahona.

El establecimiento dispone además de una planta de hielo, vehículos, garajes, cuartos para la servidumbre, depósitos para lencería, comestibles y apartamentos para instalar tiendas de regalos.

En la misma fuente de Secretaría de Finanzas, se reveló que con la construcción del Guarocuya, el número de hoteles construidos por el Estado dominicano en todo el país, se eleva a 12, con una inversión aproximada de unos 15 millones de pesos.

En el mismo periódico La Nación de fecha 9 de Noviembre  del 1958, encontramos una detallada crónica cuyo título es: Revistió Gran Relieve la Inauguración del Nuevo Hotel Guarocuya en Barahona.

Esta reseña está firmada por el periodista Néstor Caro y Don Pedro Vargas, este último veterano redactor, ligado a los medios de comunicación, pues años atrás se desempeñó como corresponsal del periódico La Nación.

La información en cuestión destaca expresiones de Lic. José Turull en su discurso inaugurando la obra, aprovechó la oportunidad para señalar que durante los años 1956-57, los ingresos fiscales alcanzaron la cifra de RD$302 millones de pesos, suma ésta superior a la recaudada por el país en el período 1844-1930.

La nota señala que un público muy numeroso estuvo presente en la inauguración. Por su parte al inicio y al final de la ceremonia la banda municipal de música, ejecutó las notas gloriosas del himno nacional dominicano. Ramos de flores fueron entregados al Señor Secretario de Finanzas por bellas damitas.

Entre los asistentes presentes en esta actividad se encontraban además de los citados anteriormente,  los señores Homero Hernández Almánzar, Secretario de Agricultura, Mario Abreu Penzo, Secretario de Justicia, Ing. César Cortinas, Secretario de Obras Públicas, Lic. José Andrés Aybar Castellanos, Secretario de Estado de Trabajo, Lic. Jesús María Troncoso, Gobernador del Distrito Nacional, Lic. Hipólito Herrera Billini, Presidente de la Suprema Corte de Justicia y Lic. Polibio Díaz, Senador de la Provincia de Barahona.

Presentes estaban también en la ceremonia,  los señores Joaquín Cocco, Raúl González,  Carlos Cornielle hijo, Francisco Teodosio Cuello López, Presidente al Ayuntamiento de Barahona,  Carlos Julio González, Síndico Municipal, Alejandro Peláez, Presidente de la Junta del Partido Dominicano, José Reyes Santiago, Presidente de la Corte de  Apelación, Pedro María Cruz, Procurador General de la Corte,  Ángel Salvador González, Miguel Acta Fadul, Dr Rafael Rincón hijo, Dr. Hugo Goicochea, Juez de la Corte, Julio Lembert Peguero, Agente de la Lotería Nacional, Ing.  José Delio Guzmán y otros.

Participó igualmente, una Comisión de las Fuerzas Armadas y la PN, integrada por el Coronel Teodoro Noboa Martínez, Comandante del Departamento Sur, en representación del Jefe de la Policía Nacional, General de Brigada, Máximo Bonetti Burgos y el Coronel José M. Alcántara. Por el Ejército Nacional, Capitán Ricardo Piñeyro y Teniente Porfirio Medina, de la infantería de Marina, Mayor Antonio Álvarez, Mayor Pedro Santiago Rodríguez Echavarría, Mayor Ramón Félix de la Mota, Capitanes Juan de Dios Ventura y Raymundo Polanco Alegría, por la Aviación militar Dominicana.

El Editorial de ese día 9 de Noviembre del periódico La Nación, señala que el Sur de la República Dominicana, cuenta desde ahora con otro moderno Hotel,  El Guarocuya, inaugurado en la ciudad de Barahona para aumentar a 12 el número de los grandes hoteles construidos por el Estado, con el propósito de crear una vasta red de lujosos y cómodos establecimientos similares, que abarquen todo el país, a los fines de proporcionar la extensión del turismo tanto exterior, como interiormente, facilitando alojamiento adecuado a  los turistas.

Más adelante el editorialista señala que el Hotel Guarocuya, de elegante y modernísima estructura y «situado en uno de los lugares más atrayentes de la ciudad de Barahona», es la primera de las grandes obras incluidas en el vasto plan quinquenal de construcciones del Gobierno, que contempla ejecutar un vasto  programa gubernamental de inversiones, estimado en 650 millones de pesos.

El periódico El Caribe de fecha Sábado 8 de Noviembre de 1958, anuncia en información de primera página que en horas de la mañana de ese día, sería inaugurado el establecimiento hotelero.

Posteriormente-el 10 de Noviembre-este medio informativo publica una llamativa información sobre el Hotel inaugurado, escrita por Carlos Curiel (Abogado, escritor y luego Director Escuela Periodismo de la UASD por varios años). La crónica abarca toda su página 13 con un armonioso texto y numerosas fotografías, sobre las características principales de dicha instalación, el cual titula: “Técnicos contribuyen decoración Hotel Guarocuya”, donde se inserta una pormenorizada descripción del nuevo centro turístico.

Al respecto el periódico detalla que decoradores, diseñadores artistas y técnicos nacionales contribuyeron dentro de sus respectivas especialidades, a la decoración del moderno hotel. En efecto, arquitectos ingenieros, decoradores y pintores, pusieron en juego todos sus recursos y conocimientos profesionales, a los fines de que el nuevo establecimiento exhibiera una calidad artística en su mobiliario, con una armonía de colores y acabados en sus diversos recintos, apoyado en el funcionalismo de sus equipos.

EL VESTÍBULO

La entrada al hotel lleva de inmediato a un amplio lobby o vestíbulo amueblado, con cómodas butacas y sofás de sobrio diseño.

El fondo blanco de las paredes contribuye a prestar claridad al ambiente, al mismo tiempo que destaca los tonos cálidos del tapizado de los muebles, con predominio de anaranjados y tierras.

El aparador de recibimiento ha sido construido en nogal oscuro. En la parte superior, en el centro de una amplia faja, se instala un reloj de diseño ultra moderno.

Del Lobby parte una amplia escalera que conduce a los dormitorios instalados la segunda planta. Los pisos de la planta baja están cubiertos de losetas tipo terrazas, en colores oscuros y matizados, que contrasta con el tono claro de las paredes. Una nota de verdor tropical la prestan plantas para interiores, distribuidas profusamente en distintos ángulos del vestíbulo.

EL BAR

La sala del Bar, de proporciones reducidas pero armoniosas, dispone de espacio para varias mesas, cada una con 4 sillas de moderno y cómodo diseño, tapizadas en cuero plástico de color marrón y beige.

Los colores dominantes en la decoración de este lugar son el rojo y el negro. Los escabeles (taburetes pequeños) están, al igual que las sillas, tapizados en cuero plástico de color oscuro, así como los paneles almohadillados que forman el cuerpo del mobiliario de esta área.

El detalle decorativo más interesante en la sala del Bar lo constituye un friso (parte ancha de la sección central de un establecimiento) con un vistoso motivo marino, pintado con nuestra laureada pintora Clara Ledesma (1924-1999). El tema del friso son peces de brillantes colores y de imaginativa estilización, con fondo formado por atarrayas cuyo reticulado (que tiene forma de red), presta unidad a la composición.

SALON COMEDOR

El salón comedor, de amplias proporciones y profusamente iluminado por ventanales que dan directamente a la playa, lo que permite a los huéspedes contemplar la hermosa perspectiva de la Bahía de Neiba, sembrada de cayos cubiertos de verdor y flanqueada por el promotorio de Martín García, con sus blancos acantilados, que reflejan todos los matices del color del sol poniente.

El Comedor propiamente dicho está precedido de una sala de estar dotada de cómodos y acogedores muebles de acero inoxidable, tapizados en color blanco «parsimone» (color blanco de claridad máxima). El amplio sofá está flanqueado por dos elegantes lámparas de mesa, que durante la noche producen una iluminación íntima y familiar.

El Comedor con numerosas mesas, rodeada por sillas de aluminio de sobrio diseño y cubiertas por fina mantelería, posee como centro de interés decorativo, un hermoso mural ejecutado por Clara Ledesma, sobre la pared qué sirve de fondo al salón.

Señala la pintora que le sirvió de motivo inspiración las pintorescas escenas que se contemplan diariamente en la playa de Punta Inglesa, cuando las mujeres acuden al lugar a comprar pescado a las barcas que llegan con sus atarrayas colmadas y que luego desfilan cargando sobre las cabezas canastas llenas de peces multicolores.

Como en todas las restantes secciones del hotel, bellas plantas para interiores, contribuyen con sus grandes hojas de formas recortadas y esmaltado verdor, a poner una nota de frescura y alegría en el ambiente.

SUITE PRESIDENCIAL

La suite presidencial, ubicada en la segunda planta, tiene vista a la playa y a la bahía. Este lujoso espacio está formado por 4 piezas todas ellas decoradas con exquisito buen gusto.

La sala de estar posee muebles de inspiración de época-butacas con orejas y patas en madera tallada, amplio sofá con tapizado en color Marfil antiguo, mesa de té de finas líneas-pero modernizados con tacto y gran sentido de la elegancia y el confort.

En el esquema de color de estas piezas predominan los matices suaves, con calidad de pastel, tanto en las paredes, como en las alfombras y tapicería. Reproducciones de cuadros célebres de diversas escuelas pictóricas, hechas de acuerdo con los más avanzados procedimientos adornan las paredes, entre ellas una fina reproducción de la Mona Lisa de Da Vinci y escenas de Montmartre de Maurice Utrillo (pintor francés,1883-1955).

El comedor de la suite presidencial posee muebles de estilo provenzal (contornos y patas curvados, en ambiente claro), hechos en madera clara de hermoso veteado (líneas o dibujos, propios de la madera). La mesa, de forma ovalada, posee capacidad para ocho comensales.

Un aparador para guardar cristalería y una elegante alacena, tan características en el estilo provenzal, completan el mobiliario de este comedor íntimo.

La sala de estar da acceso a una alcoba y a un vestidor decorados con sobriedad y buen gusto. Todas las piezas que integran la suite presidencial han sido dotadas con toda suerte de facilidades propias de un hotel de primerísima categoría, tales como aire acondicionado, teléfono, televisor, radio etc.

OTROS ATRACTIVOS

El Hotel posee atractivos especiales, aparte de su modernísima y elegante instalación, tales como los que se derivan de su ubicación geográfica.

A solo medio kilómetro de marcha en yola, se encuentra la Playa de Las Saladillas, que es un verdadero paraíso tropical. Se llega remando a lo largo de una costa de extraordinaria belleza, junto a un mar que bajo la radiación solar, se quiebra en increíbles matices que van desde el turquesa transparente hasta un profundo y cálido malva (este último color debido a los corales y arrecifes en una parte del trayecto).

A 16 km del Guarocuya se encuentran la laguna de Rincón lugar donde acuden anualmente en la temporada invernal millares de patos de la Florida y abundan hicoteas de exquisita carne.

Acorde al reportaje, este hotel está llamado, por consiguiente, a convertirse en un punto de concentración para los aficionados a la caza y a la pesca tanto del país, como del exterior.

EMPRESA DOMINICANA

La firma que trabajó en el hermoseamiento del hotel, Decoración CxA, está formada por un personal administrativo, técnico y artístico, netamente dominicano. Su capital, asimismo, está formado por aportes hechos por ingenieros y arquitectos dominicanos.

En todos los proyectos decorativos que se han desarrollado hasta el presente, informó el Arq. Edgardo Vega, uno de los directivos de la empresa, «hemos procurado utilizar elementos dominicanos, tanto en el aspecto artístico, como en el técnico”.

A este efecto, la firma ha contratado los servicios de artistas de reconocidos méritos y de espíritu creador, a fin de ofrecer a sus clientes esquemas originales y de buen gusto a toda prueba, citando la colaboración que había estado prestando a la firma, la pintora Clara Ledesma y el decorador Felipe Goico.

Para la decoración de hotel Guarocuya, se hizo un estudio especial en cuanto a los colores, diseños textiles, estilo de muebles y demás accesorios, teniendo en cuenta las funciones del establecimiento y su ubicación.

DISEÑOS ORIGINALES

La empresa que realizó estos trabajos posee vinculaciones con las más acreditadas firmas decoradoras de los Estados Unidos y de Europa, las cuales aportan aquellos elementos decorativos que no pueden ser elaborados en el país, entre ellas la Century Furniture y la Kroehle Furniture, ambas de Estados Unidos. La última es considerada como la casa fabricante de muebles más grande del mundo.

Informó el Ing. Manuel Baquero Ricart, otro de los directivos de la Compañía, que varias casas manufactureras de muebles y artículos decorativos con quién mantiene vinculación la empresa dominicana, trabajan de acuerdo con diseños preparados por artistas dominicanos.

Frecuentemente los manufactureros incorporan eso diseños a los que ofrecen a sus clientes de otros países, lo que significa un justo reconocimiento al espíritu de creación del artista dominicano en el exterior, y por consiguiente, del grado de desarrollo cultural alcanzado por el pueblo dominicano». Fin del reportaje.

Por último, para quienes aún no se dan aún por enterados, no es posible que un espacio que forma parte del patrimonio histórico, cultural y emocional del pueblo de Barahona y sus diferentes generaciones, sea simplemente adulterado en su fisonomía y convertido en un hospital, desnaturalizado en su esencia.

Basta ya de seguir considerando a los barahoneros y las barahoneras, como reses que van para el potrero. Como reses que van al matadero. En los alrededores de la ciudad de Barahona, hay suficiente espacio para construir un centro médico especializado como el que se plantea, por tanto, las sabias autoridades nacionales, tienen ser más creativas. Simplemente tienen que buscar otro lugar.

Hay muchas historias sobre el Hotel Guarocuya. Esta fue sola, una de ellas.

VGP/vgp-21 JUNIO 2022

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