Si de verdad queremos a Barahona, nuestro deber es defendarla

Si de verdad queremos a Barahona, nuestro deber es defendarla

Por Frank Jiménez

En Facebook y otras redes sociales han sonado las alarmas de que ya al parecer se iniciaran los trabajos para convertir el “Hotel Guarocuya” de Barahona, en un hospital oncológico, dando por hecho que la intención de convertirlo en hospital ha sido acogida imponiendo la voluntad del Estado, ante el pedido de las mayorías que rechazan la misma por razones atendibles y además porque se pierde un activo clave para el desarrollo turístico de la zona.

A dos años de asumir el gobierno del cambio, las promesas de campaña al parecer han sido cambiadas por los intereses de sectores enemigos del desarrollo de Barahona, que pacientemente espera la mano amiga del Estado, para recuperar el otrora resplandor perdido en el tiempo y que nos sitúa por debajo de provincias vecinas que tienen condiciones por debajo de la nuestra.

Si observamos las medidas tomadas recientemente que afectan todas las actividades, nos damos cuenta que al parecer existe un plan de transformar las aspiraciones desarrollistas, de una ciudad declarada 4to. Polo Turístico y esto así por las acciones tomadas que no dan otra cosa que pensar.

En aproximadamente 15 días se otorgó un permiso para la extracción de Carbonato de Calcio en el Bahoruco Oriental (Loma de Santa Elena), en un contrato de 75 años, que estaba estancado por razones de índole ambiental, adjudicado a la Belfond Enterprises, bajo la promesa de reconstruir el Puerto de Barahona, habilitándolo para la actividades de minería y para recibir embarcaciones turísticas, además de crear miles de fuentes de trabajos, cuando la realidad es otra, porque la cantidad de trabajos no es real, el puerto para turistas es un arrabal y la extracción afecta la vida, las aguas y todas las condiciones medio ambientales serán desaparecidas.

En ese sentido, ya los barahoneros fueron testigos del caos ocurrido en meses pasados, cuando unos cuarenta camiones desfilaron por el malecón, cargados del material para el embarque a granel por el puerto, ubicado en el corazón del pueblo, dejando una estela polvorienta que afecto el comercio y el esparcimiento acostumbrado en el malecón.

Por otro lado, la construcción de un Helipuerto en el malecón que pone en peligro por demás a los comensales que acuden al lugar a recrearse, por encontrarse a pocos metros de todas las actividades.

Y ahora con impotencia vemos como se insiste en convertir el legendario Hotel Guarocuya, en inapropiado hospital oncológico, y los barahoneros no dicen nada, mejor dicho no hacen nada…

Si permitimos que estas pretensiones sean convertidas en realidad, en Barahona no habrá nada que buscar, por eso hacemos un llamado a la conciencia de todos los barahoneros, porque no estar en contra por estar en contra de ningún gobierno, es que nos están maltratando y el pueblo debe levantar su voz para luchar con firmeza en contra de la conversión del Guarocuya en hospital y la destrucción del Bahoruco Oriental por la Belfond Enterprise….

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