1 junio: Día Mundial de las Madres y los Padres

La Asamblea General de la ONU, en su resolución A/RES/66/292  del 17 de septiembre de 2012 declaró el 1 de junio Día Mundial de las Madres y de los Padres, queriendo así reconocer su labor y honrar su trabajo en todo el mundo.

Destacando el papel crítico de los padres en la educación de los niños, el Día Mundial de las Madres y los Padres reconoce también que la familia tiene la responsabilidad principal en la alimentación y en la protección de los niños. Para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, los niños deben crecer en un ambiente familiar y en una atmósfera de felicidad, amor y comprensión.

Antecedentes

Durante la década de 1980, las Naciones Unidas comenzaron a centrar su atención en los problemas relacionados con la familia. En 1983, en base a las recomendaciones del Consejo Económico y Social, la Comisión para el Desarrollo Social en su resolución sobre el papel de la familia en el proceso de desarrollo (1983/23) solicitó al Secretario General que aumentara la conciencia entre los tomadores de decisiones y el público en general de los problemas y necesidades de la familia, así como de formas efectivas de satisfacer esas necesidades. .

En su resolución 44/82, de 9 de diciembre de 1989, la Asamblea General proclamó 1994 como el Año Internacional de la Familia; y en la resolución 47/237 de 1993, la Asamblea General decidió que el 15 de mayo de cada año se celebrara  el Día Internacional de las Familias.

En 2012, la Asamblea General proclamó el 1 de junio como el Día Mundial de los Padres, que se celebra anualmente en honor de los padres y madres de todo el mundo.

Apoyo en la crianza

Los padres son los mejores artífeces de las experiencias que construyen el cerebro de sus hijos y los encaminan hacia un desarrollo saludable. Pero la crianza es un trabajo demasiado costoso para hacerlo solos.

Para que las sociedades y las economías prosperen, los países y las empresas deben apoyar a los trabajadores, familias y padres, a través de políticas orientadas a la familia que abarquen en el proceso de desarrollo y crianza de sus hijos desde el embarazo hasta la edad escolar. Las políticas orientadas a la familia se definen como aquellas que ayudan a equilibrar tanto la vida laboral como la familiar, y que generalmente brindan tres tipos de recursos esenciales que necesitan los padres y los cuidadores de niños y niñas pequeños: tiempo, finanzas y servicios.

Todos queremos lo mejor para nuestros hijos, pero ser madres y padres no siempre es fácil.

Un mejor cuidado de los niños pequeños, habilitado por condiciones de apoyo en el trabajo, no solo los beneficia a ellos y a sus familias, sino que también reporta beneficios para las empresas, a través de una serie de indicadores de productividad de los trabajadores, ganancias, igualdad de género, crecimiento empresarial, valor de marca, reclutamiento y retención de talento, mejor salud, compromiso y moral de los empleados.

Estas políticas también son importantes para mejorar el desarrollo social e impulsar un crecimiento económico equitativo en los países.

Las políticas orientadas a la familia no son solo la decisión correcta, sino también la más inteligente y equitativa.

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