Eficiencia y deficiencias de la vacuna contra el COVIDS-19

Eficiencia y deficiencias de la vacuna contra el COVIDS-19

Autor: Luis Terrero Melo

La capacidad del cuerpo humano para recuperarse de enfermedades y heridas es grandiosa. El cuerpo humano, tal maquina biológica, tiene esa cualidad a través de anticuerpos creados por sí mismo, que combaten infecciones y enfermedades.

El cuerpo también cuenta con la ayuda de otras partículas que contribuyen a curar lesiones y heridas. A pesar de esas extraordinarias cualidades, el cuerpo humano necesita la contribución de profesionales que asisten en el mantenimiento y reparación para su buen funcionamiento.

En lo respectivo a la vacuna contra el virus conocido como el “Coronavirus” e identificado por el mundo científico como el “COVID-19”, como cualquier invento en cualquier área científica, está sujeto a interrogantes que deben ser contestadas debidamente.

Imaginemos un auto con fallas en el carburador y a un mecánico, experto en esa área, al que, en lugar de investigar las fallas, se le ocurre reemplazar el carburador por un sistema de inyección de combustible. Ese experto estaría cometiendo un grave error ético y moral al ejercer esa decisión sin evaluar el riesgo envuelto, simplemente porque un sistema no debe reemplazar a otro sin la debida investigación, o peor aún, sin haber establecido y esclarecido los niveles de riesgos del mismo.

Suena un poco complicado, pero la cuestión es que un carburador y un sistema de inyección de combustible son asuntos más prácticos que una vacuna creada por científicos de la biotecnología, en este caso la medicina. Sabemos que la vacuna puede tomar varias formas, entre ellas biológicas, químicas, e inclusive nucleares, entre otras, que son temas desconocidos por las personas que la recibirán, pero por el momento, me limito a elaborar brevemente acerca de la efectividad y deficiencias de la vacuna del COVID-19.

Sabemos que la vacuna es eficiente, al menos, en un 90%, eso la deja con un nivel de deficiencia de 10%, al parecer sin tomar en cuenta que un 10% de deficiencia corresponde a un margen de error muy elevado en cualquier investigación científica. En mi opinión, ese margen de deficiencia es irrelevante para los inversionistas, ricos y poderosos; también lo es para muchos científicos y otros benefactores de este nuevo producto, a quienes no les conviene hablar de eso, excepto para inculcar más temor a una población que pudo haber sido liberada de la pandemia de no haber sido por la exclusión de algunos expertos cuentan con argumentos válidos acerca de la cura del virus.

Me parece, que es responsabilidad de los involucrados en la investigación informar al público los riesgos involucrados en la vacuna para que las personas puedan tomar una decisión sabia acerca los beneficios y prejuicios de dicha vacuna. En otras palabras, es un asunto que debe contar con un proceso ético y moral.

Me concierne porque en mi investigación no he visto suficiente información respecto al -10% que afectaría a los pacientes. Simple y llanamente, creo que lo hacen para no causar revuelo y para no contrarrestar el supuesto éxito alcanzado por el 90% de efectividad de la vacuna.

Por ejemplo, el hecho que algunas vacunas de COVID-19 fueron estudiadas con sustancias extraídas de fetos, productos de abortos, es un problema ético, que también se convierte en un problema moral. Un ejemplo moral es permitir inyecciones de una vacuna que es contrariada a la ética o a los valores morales de los involucrados, porque una persona que no esté de acuerdo con el aborto no debe obligarse a ser inyectado con una vacuna que de una u otra forma está relacionada al aborto.

Existen otros ejemplos, los cuales parecen productos de la “teoría de la conspiración” que, a mi entender, son posibles y debemos prestar atención, antes de descartarlos, por lo que les recomiendo realizar sus propias investigaciones antes de tomar una decisión que puede costarles muy caro en términos de salud y en términos éticos y morales, y también económicos.

A manera de advertencia, les informo que ya en algunos lugares es mandatorio vacunarse, ¿qué viene detrás de eso? Aun no lo sabemos, pero lo imaginamos.

Para motivarlos, les exhorto a pensar y a evaluar la relación, positiva o negativa, entre la vacuna y “la nueva normalidad social”, que es algo un poco preocupante por su parecido a la teoría conspirativa que sugiere evaluar y tomar decisiones respecto a las consecuencias de un “nuevo orden mundial”, un tema que, al parecer, a pocas personas les interesa discutir.

No es ético ni moral ignorar el 10% de ineficiencia de un producto que está supuesto a curar a la humanidad. Esto arroja, otras interrogantes que algunos científicos, no están dispuestos a explicar. Por tal razón, sugiero precaución al momento de decidir inyectarse o no la vacuna del COVID-19.

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