Nuestras Glorias: Rafael Cuello Terrero (Ñoño)

Nuestras Glorias: Rafael Cuello Terrero (Ñoño)

 

por Rafael Matos Féliz

Al iniciar la década de los años treinta del siglo XX, la República Dominicana estrenaba la presidencia de Rafael Leonidas Trujillo, cuyo régimen duraría del 1930 al 1961, y como jugada del destino, a sólo dos años del comienzo de aquel régimen, nacía en la ciudad de Barahona un niño a quien se le puso como nombre Rafael Cuello Terrero y a quien sus compueblanos le bautizaron con el apodo de “Ñoño”. Su nacimiento fue el día 27 de septiembre del año 1932. Siendo sus padres los señores Simeón Cuello y María Antonia Terrero.

En la medida en que Ñoño Cuello crecía, se distraía participando en el deporte que siempre ha apasionado y ha desbordado en entusiasmo de los dominicanos: el béisbol. Se le veía jugar en los ratos de descanso en la escuela, en los solares yermos del vecindario y en las calles sin asfalto de aquella época. Con el tiempo, se entusiasma con otros deportes que iban dominando el interés del público y es así como se hace habitual jugador del voleibol y del baloncesto. Son estos dos últimos deportes los que hacen que Ñoño Cuello se distinga como un estelar de la malla y del aro.

Don Emilio González fue su Primer Entrenador en baloncesto y junto a Ñoño Cuello estaban otros discípulos como, César Napoleón Ramos (Papito Careta), Adonis Ramírez Moreta, José Medrano (La Cigua), entre otros. La cancha usada para las competencias, era la “Guarocuya” que estaba localizada en el patio del Ayuntamiento Municipal, al lado del Cuerpo de Bomberos y casi frente al Cine Ercilia.

Para la década de los años cincuenta, se conjugan en Barahona los esfuerzos e intereses de una pléyade de jóvenes deportistas que veían en el quehacer deportivo el mejor instrumento para normar y desarrollar la conducta de la juventud. Muchos de esos jóvenes, también enfrentaron los abusos y atropellos de la dictadura de Trujillo. El equipo “Los Tortugueros” fue el primero conformado en Barahona. Seguido por el equipo “Los Pibes” (dirigido por Macenas Vargas), los cuales realizaban encuentros deportivos con otros equipos, y con otros pueblos y provincias de todo el suroeste.

Dentro de esos jóvenes sobresale la figura de Rafael Cuello Terrero (Ñoño), quien junto a personajes de la talla de Alfredito Patnella, Macenas Vargas, Adonis Ramírez y otros, organizaron equipos, entrenaron jóvenes y armaron eventos deportivos, barriales, provinciales y regionales, que deleitaron por varias décadas a todos los barahoneros y a casi todos los pueblos de la Región. De esta forma, la vida deportiva se agiganta en la ciudad y coincide con el desarrollo deportivo en todo el país. Ñoño descolló en baloncesto, en volibol, pero también fue un tremendo boxeador, con puño de hierro; buena defensa y gran actitud, la cual mantuvo hasta cumplir los 80 años.

El equipo de baloncesto con el que se distinguió Ñoño Cuello se llamó “Equipo Carabela” y él fue una de sus principales figuras y jugador más destacado. Ñoño Cuello y sus escuadrones de baloncelistas y en otras ocasiones de voleibolistas, se enfrentaron a equipos de Azua, Baní, San Juan y San Cristóbal, glorificando y enalteciendo el deporte en toda la Región Sur. Todo ese pasado brillante, motivó a millares de jóvenes de ambos sexos para dedicarse a las actividades deportivas y en los años posteriores al fin de la Dictadura de Trujillo. Los frutos de sus cosechas llenaron de gloria las páginas del deporte dominicano: campeonatos, torneos, trofeos y medallas se hicieron cotidianos en casi todos los meses de cada año que transcurría de aquella época gloriosa.  

Ñoño Cuello fue una persona entusiasta, muy amistosa, afable y simpática. Daba consejos a las personas sobre el buen vivir. En muchas ocasiones lo encontramos en el Parque Central de Barahona junto con Papito Careta y otros amigos, alimentando a las palomas y de inmediato venia un efusivo saludo. Siempre nos trató con deferencia, y más aún, después de visitarlo para entrevistarlo sobre su vida deportiva. Fue un gran defensor y orientador de sus hijos. Su forma de ser y sus hazañas elevan y enaltecen a Ñoño Cuello como una Gloria e Inmortal del Deporte Barahonero.  

Parte de sus años de vida los dedicó al servicio de los demás. En una Agencia Hípica que poseía llamada “El Cuellote”, ayudó a cientos de personas humildes, lo que le hizo ganar el cariño de los barahoneros que siempre lo apreciaron. Procreó varios hijos y son ellos: Rafael Iván, Ruth Manuela, Héctor Rafael, Rafael Amaury, Rafael Guillermo, Tomás, Ñonín, Jesús y Reyna. 

Rafael Cuello Terrero (Ñoño) falleció el 1 de octubre del 2018.

 

¡¡ÑOÑO CUELLO, TU HISTORIA Y HAZAÑAS QUEDAN ESCRITAS POR SIEMPRE; HONOR Y GLORIA!!

 

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