Domingo Matinee

 
 
Por Frank Jiménez
 
A muchos contemporáneos, la publicación de una foto del “Cine-teatro UNION” de Barahona que ha compartido Alcibiades Peña Escalante en su pagina de Facebook, les ha tocado las fibras mas sensibles del alma a muchos barahoneros retrotrayéndonos a esa época tan hermosa en que éramos “teenager” y disfrutábamos como nunca el “Domingo Matinee”.
 
El “Unión” fue inaugurado el 15 de Octubre de 1920 y fue construido en madera por el señor William Garnes, con un estilo del viejo oeste norteamericano, con las característica de ser un salón para las presentaciones artísticas, culturales y sociales. Fue una estructura que albergo grandes presentaciones de artistas y espectáculos nacionales e internacionales al través de su historia y que hoy al ver la fotografía a generado una gran cantidad de comentarios matizados por el recuerdo y la añoranza.
 
Al ver la fotografía, recordé el timbre que cada domingo como a las 4:00 P.M. empezaba a timbrar constantemente indicando que ya las taquillas se estaban vendiendo para el Matinee en la ventanita ubicada en el extremo izquierdo del edificio. Cuando se apagaba el timbre indicaba que la película había comenzado.
 
En el barrio donde me crie (calle María Trinidad Sánchez) la muchachada se preparaba para ir a Matinee y las preguntas entre nosotros era: “Amiguito tu vas pa’ matinee” cuestión de ir juntos y jugar “caman ahí” corriendo por todo el cine. Recuerdo a Rubén Medina cuando le pidió a su querida madre: “mamá dame 5 y 5 y un chele pa’ maní” porque no sabia decir once centavos”.
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No se porque, cosas de muchachos será, pero inmediatamente entrabamos al teatro nos daba con jugar, treparnos por donde quiera, hasta guindarnos desde arriba para bajar por las barandillas del segundo nivel. El trote y la bulla era tremendo porque el piso era en madera.
 
Antes de entrar al teatro, íbamos directo a ver los cuadros (fotos de algunos episodios de la película) que eran exhibidos en la entrada y eso definía si la película era buena o era un clavo (mala), muchas veces en el barrio si no teníamos nada que hacer, acostumbrábamos a ir a ver los cuadros de las películas que se anunciaban para la semana.
 
Al entrar o ya dentro del teatro comprábamos mentas, helados caseros, gofio, maní tostado calientitos (lata con un jarrito de con carbón encendido debajo) entre otras cosas y a mi siempre me gusto ir arriba para evitar las maldades que se hacían una vez empezaba la función, ya que frotaba una cantidad de maníes y luego lo soplaba cayendo las pajitas a los que estaban sentados en el primer nivel.
 
No se porque cuando entraba al teatro en el Matinee, regularmente yo no jugaba, ni corría, solo me sentaba a mirar fijamente la pantalla, sin mirar para los lados y en realidad creo que lo hacia para no perderme ni un solo instante de la película.
 
El Matinee consistía casi siempre en una película de vaqueros y una serie que se quedaba en un episodio hasta que la serie finalizara. La vaquerada que mas gustaban eran de “Durango Kid” con Charles Starret y su amigo a quien le llamábamos Sapo, Bill Eliot quien usaba dos revolver enfundados con la cacha hacia delante, y la serie eran de “El Fantasma, Capitán América, etc. también las películas de Tarzan y Chita eran de las favoritas.
 
El Unión fue parte de nuestro crecimiento, de nuestro desarrollo porque a través de el veíamos del mundo exterior con las películas de Cantinflas, y de los cantantes mexicanos que eran famosos, las películas de la juventud américana. bailando twist, como eran las de Chuby Cheker y otros; y creo firmemente que la generación que creció en los 40, 50, 60 y temprano en los 70’s tienen grandes anécdotas que los vinculan sentimentalmente a esa fotografía del teatro Unión que despertado tanto comentarios en las redes….
 
 
 
 

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