César Espinosa: MEMORIAS DEL REENCUENTRO

A raíz del encuentro de los barahoneros que conforman el Comité de Apoyo A  los proyectos autogestionarios de la Asociación Barahona 3, César C. Martínez escribió una nota en su portal de facebook, la que reproducimos a continuación.

Por César C. Espinosa Martínez
Ayer se produjo el mágico reencuentro con los amigos de mi infancia y juventud en mi Barahona natal. Allí, frente al mar, unidos por las líneas invisibles del recuerdo, nos reunimos los de entonces y pasamos revista a la brutal realidad que degrada nuestro entorno social.
Sopesamos, por sus efectos, el producto de la instauración de los anti valores (drogas, criminalidad, dinero fácil y otras lacras) que degradan la calidad de vida de nuestros barrios. De nuestro pueblo. De nuestra gente. De los falsos valores que mantienen a una juventud atrapada –sin salida- en el mundo horripilante del delito. Con la indiferencia generalizada, ignorando que al final, con su actitud, “afilan cuchillos para sus propias gargantas”.
Nos comprometimos, cara a cara y codo a codo, a aunar nuestros esfuerzos (nuestros pequeños esfuerzos) para construir la infraestructura que nos permita ayudar y rescatar a aquellos que, sin oportunidades, reptan perdidos en las sombras del delito.
Y mientras recordábamos los mágicos tiempos de nuestra primera juventud, al comparar la realidad brutal de este presente, pudimos comprobar que, no obstante vivir entonces en el marco de una triple “dictadura” (política, social y familiar), éramos realmente felices e indocumentados.
Y como emulando el mágico efecto que causa la luz proyectada sobre el celuloide, resucitaron imágenes que creíamos muertas y nuestra memoria las puso nueva vez en movimiento. 
Y volvimos a vivir aquellos tiempos. Las personas. Las ideas. Nuestras ilusiones. Nuestras fantasías. El contraste de colores y la eufórica plasticidad medioambiental que hicieron que la musa despertara en mis adentros e invocara estas pequeñas líneas como oda al sur. Sur profundo y contrastante del cual Barahona es un emblema y en cuyas primarias fuentes bebí para alimentar, hasta el final, mis fantasías juveniles.
MEMORIAS DEL REENCUENTRO
Silencio de gaviotas blancas
que esconden su canto
en la quietud del mar.
Desértico y agreste.
Sinfonía natural de cambrones,
cocoteros, plátanos tilapias, guazábaras y guayacanes
en sordo contrapunto de colores.
Concierto de silencio gris
que emerge en azul
de la naturaleza muerta.
Tríptico de nubes, cielo y mar
que tienen como marco
una extraña belleza mineral y vegetal.
Encuentro y desencuentro de raíces,
de profundidad, meditación y sufrimiento.
De belleza y descontento.
Metáfora brutal cuyo realismo
supera toda fantasía.
¡Oh, sur…!

Share This Post