El costo de la reelección

luis-eduardo-diaspor Luis Eduardo Díaz Franjul
 
El Listín Diario de fecha 27/4/2015 publicó dos artículos diametralmente opuestos. El primero se titula «La renuncia de la FNP del Gobierno», de Vinicio Castillo Semán, y el segundo «Leonel y su Waterloo», de Oscar Medina. El primero defiende la Constitución de la República ante cualquier intento de reelección que ignore el referéndum, y el segundo la acomoda obviando el referéndum e ignorando que la reelección presidencial consecutiva está prohibida de acuerdo con la Constitución de 2010.
 
En sentido general cualquier partido que ocupe el poder desarrolla su propia metodología reeleccionista como norma histórica, sin dejar de lado la «promoción inducida» que doblega voluntades firmes o vacilantes para que la reelección sea un «fly al cátcher». En cualquier caso sería bueno saber el costo de la reelección desde que se piensa hasta que se materializa.
 
Para saber eso tendríamos que comenzar con los RD$1,000 millones que aportaría la Refinería Dominicana de Petróleo, S.A. (Refidomsa), después que el Comité Político del PLD decidió abrirle paso a la reelección tras reunión celebrada el 19 de abril de 2015. En ese caso habría que preguntarle a Félix Jiménez (Falucho), presidente del Consejo de Administración de esa empresa estatal y miembro del Comité Político del PLD.
 
Después de esa reunión Oscar Medina entra en los predios del Congreso Nacional, con o sin la mayoría de votos necesarios para enmendar la Constitución que permita la reelección. Según Medina los legisladores aducen que para reformar la Constitución «hay que comenzar con el Congreso…» Y no es del todo cierto. «Hay legisladores que están esperando que «el maná caiga del cielo», pero también hay formas de conseguir los votos que faltan sin que ello implique compra o coacción de legisladores, explica Medina.
 
Puede que los legisladores esperen o no que el maná caiga del cielo, pero Vinicio Castillo Semán avizora un escándalo con la llegada del «hombre del maletín» intentando comprar votos en el Congreso Nacional. En el caso del presidente Hipólito Mejía (2002), Castillo Semán utilizó la palabra «captación» relacionada con once votos que le faltaban al presidente Mejía en las filas del PLD para aprobar la reelección, «y todo el mundo sabe lo que ocurrió posteriormente». Por eso sería bueno saber cuál sería el costo de la reelección desde que se piensa hasta que se materializa, comenzando con los RD$1,000 millones de Refidomsa y el «hombre del maletín».
 
Una vez dentro de las paredes del Congreso, Oscar Medina, al parecer, comparte la fórmula «reelección por reelección» como forma de garantizar a los congresistas del PLD el espacio que ocupan en la actualidad y se les ayude en su campaña. Yo me pregunto qué tipo de ayuda pues la Ley Electoral 275-97 solo financia partidos políticos reconocidos por la Junta Central Electoral, lo que es ajeno a la fórmula «reelección por reelección». Por eso sería bueno saber cuál sería el costo de la reelección desde que se piensa hasta que se materializa, incluyendo los RD$1,000 millones de Refidomsa, «el hombre del maletín»  y la «ayuda» a los congresistas, según Medina.
 
En la actualidad faltarían unos 20 votos para alcanzar la mayoría necesaria para enmendar la Constitución que permita la reelección en 2016, evitando distracciones que obstaculicen el apoyo a la reelección de esos 20 votos faltantes, según Medina. En este sentido él es partidario de «evitar distracciones» mejorando a la vez la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas y las garantías electorales así como una reforma de la Ley Electoral 275-97 para robustecer el régimen de control y garantizar la equidad y la transparencia en las campañas y las elecciones.
 
Hoy día la discusión del proyecto de Ley de Partidos y/o Reforma de la Ley Electoral está llena de suspicacias al permitir que fondos del sector privado y/o personas naturales y jurídicas financien los partidos conjuntamente con fondos públicos de la Ley Electoral 275-97. A mi entender esto es una tomadura de pelo el pueblo dominicano y a la vez una inmoralidad porque la discusión no establece la transparencia de los fondos privados.
 
Visto el engranaje entre la reelección y la Ley de Partidos y/o reforma de la Ley Electoral, según las extrapolaciones y/o «correspondencia biunívoca» de Medina, vuelvo y repito que sería bueno saber el costo real de la reelección desde que se piensa hasta que se materializa, incluyendo los RD$1,000 millones de Refidomsa, «el hombre del maletín», la «ayuda» a los congresistas y las «distracciones» que pudieran obstaculizar el apoyo a la reelección de los 20 votos faltantes, sin dejar de pasar por alto la «ñapa» de fondos privados que recibiría la clase política.
 
Los planteamientos de Oscar Medina sugieren negociar «conveniencias políticas» y en todo momento serían «fórmulas inteligentes» que en ningún caso implican «corromper el Congreso». Bueno, Oscar, recuerda que todo es válido en la guerra o el amor con tal de salir victorioso, independientemente de la inteligencia. En cierto modo Oscar Medina y Vinicio Castillo Semán parecen coincidir con el referéndum para legitimar la reelección. Prima en Oscar Medina las «conveniencias políticas», esté o no de acuerdo con el referéndum según su «capicúa» de que el referéndum no parece ser un requerimiento constitucional, cosa que tendría que explicar o debatir con los dirigentes de la FNP que renunciaron de sus cargos.
 
Alguien dijo que la Constitución es un pedazo de papel. Tenemos una Constitución expuesta a los vaivenes, oscilaciones y vacilaciones de la clase política que a su antojo la modifica cuando de reelección se trata. Me pregunto si en la Constitución está implícito el costo de la reelección que sale fuera de control. Por eso los RD$1,000 millones de Refidomsa, el «hombre del maletín», la «ayuda» a los congresistas, las «distracciones» que pudieran obstaculizar el apoyo a la reelección de los 20 votos faltantes, las «fórmulas inteligentes» relacionadas con las «conveniencias políticas», y la «ñapita» del financiamiento privado a los partidos (Ref.Google: «Ley de Partidos y el voto»). Y así por el estilo, donde una cosa es consecuencia de la otra.
 
Quizás por eso el «hombre del maletín» no es tan solo un hombre sino un «ente institucional» incrustado en el Estado Político y/o Supra Estado Colonial que tenemos desde 1962 hasta la fecha. Su modo aleatorio de operar se basa en el «blanqueo del oscurantismo», el cual es bastante efectivo en tranques políticos, institucionales, particulares o de grupos. Ese ente institucional resuelve todos los casos, no importa su naturaleza y/o conveniencia particular o colectiva. Su invisibilidad hace difícil averiguar el costo real no solo de la reelección sino de la corrupción administrativa dentro del «Estado de Derecho democrático y social».
 
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