Digámosle NO al “Sur Profundo”…Término peyorativo y denigrante

 
 
 

Carlos Julio Díaz
Carlos Julio Díaz
Por CARLOS JULIO DIAZ TERRERO
 
 
Quizás a usted, amigo lector, si al igual que yo nació en esa zona lejana del Sur de República Dominicana, no le importe ni le quite el sueño el que a la misma la hayan etiquetado como “Sur Profundo”. Aparentemente eso no tiene –o no se le ve- nada de malo, dependiendo de cuán alto sea su nivel de dignidad.
 
Conocemos por ejemplo dos lugares muy conocidos en el mundo que por ser tan mencionados ya que guardan cierta familiaridad o parecido con la región nuestra que es objeto de este trabajo. En Estados Unidos tenemos el lejano Oeste y en los países árabes tenemos el lejano Oriente, Ambos lugares con historias diferentes que merece un estudio aparte.
Hacemos este introito para diafanizar mejor nuestra posición en lo concerniente a la etiqueta “Sur Profundo” (como si fuera una marca de fábrica) que nos han prendido en el subconsciente.
 
República Dominicana, hasta donde sabemos, es el único país en el mundo que de sus cuatro puntos cardinales tiene uno que además es ‘profundo’, a juzgar por la etiqueta que le ha colgado algún enganchado a intelectual o historiador. Lo de “Sur Profundo”, desde nuestro punto de vista, no es sino un concepto distorsionado de la realidad de una zona donde miles de laboriosos e incansables hombres y mujeres se labran su presente y su futuro produciendo los frutos y los víveres que alimentan a un gran segment de la población del Distrito Nacional y de otras regiones del país, especialmente la región Este.
 
De ahí que nos gustaría encontrar respuestas adecuadas a las siguientes preguntas: ¿Es que acaso el genio o erudito que etiquetó esa zona como Sur Profundo no la pudo llamar también “lejano Sur”? ¿Es que la pobreza y la desigualdad social en esa parte del país que es mejor disfrazarla con un calificativo subliminal? ¿Qué pasó con el Norte profundo o el Oeste profundo o el Este profundo? ¿Por qué creer o considerar que sólo el Sur tiene una zona ‘profunda’? Montecristi en el Oeste, por ejemplo, y Puerto Plata en el Norte están tanto o más lejos de la capital como Pedernales. Nos hubiera gustado más esa etiqueta y nos lastimaría menos. En términos prácticos, no hay un Sur profundo sino un lejano o distante Sur, abandonado a su suerte por los políticos y gobiernos de turno, que lo único que buscan de sus laboriosos hombres y mujeres el valor del voto que los llevará al poder. Ahora bien, lo único profundo que hay en ese enigmático Sur es el fondo del mar que baña sus playas, y el llamado Hoyo de Pelempito, cuya temperatura interior contrasta con la temperatura ambiental que lo rodea.
 
No estamos de acuerdo ni compartimos con el uso del término “Sur Profundo” que nos han endilgado. El Sur también existe. No es una selva o una jungla en cuyas densidades y profundidades se cultiva y procesa la maldita droga que da pie al narcotráfico, que destruye y obnubila la mente de nuestra juventud. Es también la selva el lugar donde habitan indígenas y tribus que ignoran que existe una civilización como la nuestra.
 

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