El Conde: gueto de buhoneros

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luis-eduardo-diaspor Luis Eduardo Díaz Franjul
En su época de oro la calle El Conde fue orgullo de República Dominicana. No valieron las publicaciones de José del Castillo Pichardo («Conversando con el Tiempo», Diario Libre/2014), ni tampoco la de sus distinguidos invitados, quienes destacaron la originalidad y esplendor de El Conde partiendo de los años 40s., en contraste con el arrabal conocido hoy como «El Conde peatonal».
 
Todavía no se quien fue el genio que parió la idea de convertir El Conde en peatonal, como si viviéramos en Suiza. Cuando la famosa vía tenía su calle y aceras los negocios eran prósperos y dinámicos. El «condeo» era una tradición llena de alegría, una forma de vida. Viendo las cosas de esa manera El Conde tiene el potencial de convertirse en un medio o bien cultural de gran proyección para promover el país en el exterior, tal y como pretende el Ministerio de Turismo (Mitur) con la Ciudad Colonial.
 
En fecha 9/4/2015, a las 3:15 P.M., me sitúo en los frentes de Molinos Dominicanos, a orillas de río Ozama, donde se encuentra la terminal turística Don Diego; anclado cerca de ella el crucero Caribbean Fantassy. En ese instante, en la Avenida del Puerto, se detiene un autobús de Caribe Tours para llevar de regreso a Punta Cana turistas que visitaban El Conde y la Ciudad Colonial, quienes bajaban por la «Escalinata Conde Abajo» que desemboca en la Plaza Patriótica Coronel Caamaño, en la Avenida del Puerto.
 
Subiendo por esa escalinata se llega a la pequeña calle conocida como «Escalinata Conde abajo» cuyos laterales son compartidos por el Hostal Nicolás de Ovando y la Casa de la Rectoría. Ese tramo termina en la calle Las Damas donde precisamente comienza la calle El Conde  que prosigue en línea recta hasta llegar a la Palo Hincado. En sus laterales, partiendo de Las Damas, El Conde alberga la Embajada de Francia, Academia de Ciencias de la República Dominicana, Colegio Dominicano de Artistas Plásticos, Escuela Nacional de Artes Visuales y el Colegio Dominicano de Abogados de la República Dominicana.
 
A partir de la Isabel La Católica observamos el Parque Colón, Museso del Ambar, Fábrica de Tabacos Caoba, Palacio Consitorial, Instituto Dominicano de Periodismo, Hotel Mercure, La Cafetera, centros/edificios/plazas comerciales, viviendas, restaurantes, heladerías, joyerías, tiendas deportivas, ferreterías, tiendas deportivas, de discos, de zapatos, cosméticos, gift shops, etc. También colchonerías, peluquerías, jugueterías, etc. Fuera de todo eso el espacio público de El Conde peatonal totalmente invadido por el gueto de buhoneros conformando un ambiente de arrabalización y/o contaminación visual.
 
Ante ese problema parece que tendremos que conformarnos con ciertas iniciativas de Mitur donde la antropóloga Virginia Roca piensa organizar los buhoneros dentro del «Proyecto para el Ordenamiento Integral del Espacio Público» para mejorar las condiciones de los vendedores y garantizar un mejor servicio al turista. Bajo ese criterio se pretende resolvel el problema de El Conde peatonal, a juicio de la antropóloga. Me parece que hay que buscar otra mejor solución. Veamos.
 
A todas luces los verdaderos dueños de El Conde son los comerciantes, propietarios de inmuebles, inquilinos y residentes, quienes por derecho adquirido deben ser los beneficiarios finales del producto terminado, incluyendo transeuntes y/o turistas. El producto terminado debiera consistir en lo siguiente: (1) Reconstruir la calle y aceras de El Conde y reordenar el tránsito vehicular sin que penetre la calle, y (2) Mejorar la calidad de la oferta turística y comercial donde participen comerciantes y/o propietarios de inmuebles.
 
Logrado este propósito se reubican los buhoneros en una plaza a ser construida a considerable distancia de El Conde y sus alrededores, preferiblemente en los alrededores de la Ciudad Colonial, aprovechando el préstamo de US$30 millones otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (Bid) a la República Dominicana (Préstamo 2587/OC-RD – Programa de Fomento el Turismo – Ciudad Colonial de Santo Domingo), para promover la Ciudad Colonial en el exterior.
 
Aunque en principio El Conde no forma parte del proyecto Bid-Mitur indirectamente está ligado a el. Ya explicamos donde comienza la calle El Conde y es obvia su conexión con la Ciudad Colonial, al menos que vivamos en la estratosfera. Debido a ese «lapsus conectivo» Mitur recurrió al plan titulado «Reforma y Revitalización Integral de la calle El Conde». Ese plan contempla estrategias de gestión urbana, de incentivos y fomento a la inversión y a través de intervenciones en el espacio público y de las fachadas en deterioro.
Si Mitur ha restaurado las calles y aceras de la Arzobispo Meriño e Isabel La Católica (entre El Conde y las Mercedes), y en proceso de readecuación la Isabel La Católica (entre El Conde y la Restauración), entre otras, por qué no se reconstruye la calle y aceras de El Conde para eliminar lo peatonal y recuperar el esplendor y tradición de una vía que en su época de oro era el orgullo de República Dominicana? Ni Las Mercedes, Isabel La Católica, Meriño, Tiradentes, Lincoln/Lope de Vega, Churchil, Kennedy, 27 de Febrero, Luperón, etc., tienen el efecto que tuvo El Conde en su época dorada.
 
Además del plan «Reforma y Revitalización Integral de la calle El Conde, Mitur piensa implementar un «Diseño del Plan de Mercadeo Turístico de Ciudad Colonial y Santo Domingo» como parte del proyecto Bid/Mitur. Como explicamos, es precisamente El Conde el espacio de Santo Domingo más cercano a la Ciudad Colonial, el que debe tener prioridad para promoverlo como destino cultural conjuntamente con la Ciudad Colonial. Luego que venga lo demás.
 
Pero no solo se trata de mercadeo histórico-cultural sino también del mercadeo y comercialización de la Ciudad Colonial y El Conde como destino turístico-comercial para promover el país en el exterior pues de alguna manera hay recuperar la inversión de US$30.0 millones que prestó el Bid a la República Dominicana.  Eso se logra teniendo como aval los fondos de tasas y derechos aeroportuarios (unos US$130/US$140 millones anuales) de leyes y decretos de incentivo turístico. De todas maneras Mitur es responsable de la promoción del país en los mercados emisores de turistas gracias a esas leyes y decretos.
 
Pero…un momento, me olvidaba: donde El Conde se jode es precisamente en las «intervenciones del espacio público» según los planes de Mitur. Es la manera de El Conde joderse ya que los  verdaderos ocupantes del espacio público son los buhoneros, no los comerciantes. El Mitur pasa por alto los derechos adquiridos de los comerciantes y propietarios de inmuebles reconociéndole el espacio público a los buhoneros, no como imperativo para iniciar una gestión urbana, de incentivo y fomento a la inversión comercial e inmobiliaria establecida allí desde hace años.
 
Con tiempo, lugar y manera pueden coexistir la tradición, cultura y modernidad en El Conde, pero con su calle y aceras libres de buhoneros. Total, los buhoneros era una especie que no existía en los 40s, 50s y 60s, cuando El Conde era todo esplendor y tradición. Hay que rescatar la tradición y cultura implícita en El Conde para redondear el éxito del «Programa de Fomento de Turismo – Ciudad Colonial» – Proyecto BID/MITUR.
 
Como dije meses atrás en el artículo El Conde sin calle, «reconstruyendo su calle y aceras El Conde volverá a su estado original, que era la particularidad que lo hacía dinámico, atractivo y jovial, a pesar del tránsito vehicular y el tiempo transcurrido. La originalidad y espontaneidad fue el sello de tradición que lo hizo famoso, asunto que hay que rescatar para promoverlo como bien cultural».
 
 
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