Dos niños

Bienvenido M1 (1)Por Bienvenido Matos Pérez

 
Un vez Juliana vino con su niño desde la parte alta de la ciudad el barrio de palmarito hasta la calle Sánchez en el centro de la ciudad, su visita tenía que ver con un familiar con problemas de salud y lo trajo apresado entre su mano. Miguelito que era como se llamaba el niño era imperativo como dice la gente un niño muy fuerte, apenas se desprendió del brazo de su madre la emprendió a pedradas contra unos hermosos perros que un vecino de la barriada cuidaba con esmero y devoción. ¡Muchacho! ¿Por qué apedreas los perros? Ellos no te están molestando, señora corrija su hijo.
-Cállese hijo de la gran … y otras recuas de palabras impublicables que no fueron oídas por la vecindad porque la madre oprimió con dureza la boca del niño.
¡Eduque su hijo doña!, enséñele a comportarse le sugirió el vecino a la señora con cierto aire de respeto.
Miguelin el muchacho malcriado riposto – Le dije que se calle sing… su madre, una bofetada que lo rodo por el suelo fue la respuesta de la atribulada madre, la intervención de doña Eugenia puso fin al altercado, ¿Pero qué es lo que sucede? Aquí nunca pasan estas cosas, entremos por favor dijo la dueña de la casa en tono imperativo pretendiendo apagar así el fuego de la discordia – A los hijos hay que formarlos en esa edad señalando al niño con el índice acusador, después sobrina ya nada se puede hacer solo  lamentos y dificultades, nunca lo olvides un niño mal educado es una tormenta en el corazón de sus padres.
-Perdone tía Eugenia dijo la avergonzada madre, pero es que los muchacho de ahora no oyen ni entienden.
-Pues hay que hacerlos oír y entender sobrina porque árbol que crece torcido nunca su rama endereza, sin formación un hijo es un infierno en una casa y dígame ¡Como están por allá! – Bueno más o menos bien, yo vine a verlos al enterarme que domingo ha estado muy enfermo, se le pasan los días a uno viviendo en el mismo pueblo y no puede uno compartir con su gente.
-Si domingo ha estado muy enfermo pero ya está del otro lado con plantas de la tierra y Dios guiándonos ya prácticamente está en la calle.
En ese encuentro de tía y sobrina se hablaron muchas cosas, una conversación iniciaban y sin terminarla comenzaban la otra, el incidente inicial de miguelito y el vecino se olvido, fueron tantas las cosas que las dos mujeres hablaron que parecía no iban a terminar nunca pero llego el momento de la despedida, setenta y nueve veces se besaron y abrazaron para despedirse y volvían a abrir otro tema de conversación, -Pues si tía, y ahí comenzaban de nuevo como si apenas iniciaran el encuentro que miguelin estuvo a punto de dañar.
Ya estaban en la acera de la casa, frente a la calle, Carlitos carreteaba en su bicicleta en un ir y venir interminable que no parecía tener fin – Sobrina este es el hijo de María mi hija la que vive en Boston Estados Unidos – Que parecido a su madre ¿Qué edad tiene? – Diez añitos respondió la tía con entusiasmo.
Miguelin que siempre estaba en el hueco donde no cabía y en el lugar en que no era llamado pregunto ¿Y cuántas novias tiene? – Ninguna respondió Carlitos – ¿Y no te tomas tus cervecitas? – No, no tengo edad para eso, aquí me han enseñado que solo los adultos tomas cerveza, yo hago las cosas que la edad me permite, soy un niño, los niños no toman alcohol.
-No bebes, no tienes novia, no vas a fiestas tu eres un pariguayo, ta’ quedao y se explayo en una risa burlona que parecía el eco de un jolgorio infernal, Carlitos sintió su orgullo herido y defendió su honor de niño ofendido y riposto con una pregunta cortante – ¿Y tu, estudias, asistes a la escuela, a que dedicas tu tiempo? – Estudiar eso no deja cuarto, los grandes tienen yipetas, mujeres y todo lo que quieren y nunca han ido a la escuela, eso es para los pariguayos.
La acción de su madre, la humilde Juliana termino la discusión entre los niños, nos vamos tía, vuelvo pronto, los muchachos no volvieron a verse mas pero de miguelin se hablo siempre en la familia cuando no estaba preso los andaban buscando, el tiempo puso distancia entre miguelin y Carlitos, pero un día … en el lugar del encuentro entre ambos niños ya los años habían pasado y nadie recordaba aquel incidente, fue el día en que Carlitos regreso a la casa de sus viejos ya investido con el Grado de Ingeniero Civil en el que se había graduado con altos honores y mientras era recibido en la acera de la calle alguien llamo la atención ¿Y quién se habrá muerto? Todos giraron la vista, una marcha de vehículos, motores y gente de a pie – Ahí llevan a enterrar a miguelin, el terrible muchacho de palmarito, el hijo de Eugenia, lo mataron antes de anoche en un atraco, Carlitos que había estado mirando descender el cortejo fúnebre en dirección al cementerio de la calle María Montez comenzó entonces a recordar aquel encuentro desagradable que nunca pudo olvidar y afloraron los recuerdos a su mente y volvieron las preguntas de miguelin a su memoria, ¿Tú tienes novia?, ¿Tu tomas cerveza?, ¿Eso de estudios es para pariguayos?, eso no deja cuartos y entendió entonces con mucha pena que lo que podamos hacer en el futuro tenemos que construirlo en el presente y se dijo para sí Pobre Miguelin, ese sí que era un verdadero pariguayo.

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