El chantajista y sus emisarios

ALEJANDRO SANTANA
ALEJANDRO SANTANA

POR ALEJANDRO SANTANA

Uno de los delitos más aberrantes es, sin lugar a dudas, el chantaje que viene teniendo la misma dosis de bajeza que el perjurio, y no menos desprecio tiene   el emisario de dicho chantaje.

Es posible que algunos no entren en la categoría de sancionables  penales, pero son asqueantes, son acciones de muchas bajezas morales y quienes la ejercen son personajes que aunque tengan posesiones o títulos, son como el excremento más putrefacto que pueda existir.

Pero cuando el chantaje viene de periodistas, de comunicadores y de dueños de medios de comunicación, es muy peligroso y aunque sean pocos los que lo ejerzan, esa manera deshonesta de actuar embarra a muchos.

A muchos los embarra porque la gente tiende a generalizar las malas acciones cometidas por algunos, enrostrándosela a todos.

Otros son enlodados por entender que no tienen las fuerzas para enfrentar a los chantajistas del medio, a los violadores de la ética que regula el ejercicio de la comunicación.

Otros son enjuiciados en su justa dimensión por ser parte de un engranaje que en los medios de comunicación no dan participación a quienes no les den favores, frecuentemente económicos.

Es posible que cada quien entienda que debe ejercer sus labores  como les venga en ganas, pudiera ser cierto este concepto, pero es inmoral, es asqueante, es dañino.

En mi  provincia muchos funcionarios, legisladores, síndicos y  regidores han padecido del  chantaje, pues cuando han dejado de dar o aportarles  económicamente a dichos medios,  los han satanizado o han impedido a sus emisarios que les ofrezcan cobertura y que no los mencionen en bien.

 
Que sólo se destaquen las cosas malas que se conozcan de ellos, que se les sepulte, que se les mantenga en el anonimato, en fin, aplastarlo porque no dan o han dejado de dar, o han dejado de satisfacer las ambiciones de los dueños de dichos medios.

He dicho muchas veces que no soy de los que cobran en instancia alguna, que vivo del día a día, que me faltan muchas cosas materiales, de aquellas que complacen el ego de ciertos seres humanos.

Bajo ningún concepto pretendo que se entienda  que es un grito desesperado para que se me tome en cuenta, ¡no!, y con honestidad, eso no  es lo que pretendo, porque como he podido vivir me siento satisfecho y puedo decir las cosas que me asquean, aquellas que no andan bien

 
Digo esto porque quien desde los  medios de comunicación usa el chantaje contra  personas, sean funcionarios electos o designados, es asqueroso y se debe denunciar aunque se inicien campaña sucia contra uno, ¡pues, total! el pueblo sabrá situar a cada quien en su justo lugar.

Toda empresa es fundada con pretensiones de que dé beneficios, pero cuando se actúa  de forma chantajista y cuando algunos que se ufanan de honestos sean los emisarios de esos chantajes, eso es sencillamente aberrante.

Debo decir que me molesta que ciertos legisladores, funcionarios, alcaldes y concejales tengan que tener colocadas de manera compulsiva publicidades en medios de comunicación locales porque si no, o si las retiran, son proclives a los chantajes.

También me molesta que esos legisladores, funcionarios, alcaldes y concejales acepten, sabiéndolo,  esa parte sucia del negocio y que no se unifiquen para enfrentar ese flagelo dañino orquestado desde esos medios de comunicación, de sus dueños y sus lacayos.

Hace unos meses vi al presidente Nacional del Colegio Dominicano de Periodista pedir  que se evite castigar los delitos de prensa cometido por periodistas, y se me ocurre preguntar, acaso ¿es ético infamar, chantajear, desinformar y en nombre del cuarto poder que consagra la constitución hacer diabluras?

Sería bueno que los cabezas de gremios se sienten con los legisladores y les pregunten con honestidad ¿qué los ha hecho llevar hasta nuestro Congreso un proyecto de ley que enjuicie y sancione los delitos de prensa?

Los gremios siempre actúan en favor de sus miembros, pero mal harían  esos gremios  en guardar silencio cuando uno de sus miembros no hace un adecuado ejercicio de la profesión.

 
En esta ciudad somos varios los periodistas y comunicadores que nos sentimos asqueados por las actitudes  y acciones de ciertos dueños de medios de comunicación y de sus emisarios,  pero sentimos miedo en enfrentarlos aunque nos hagan daño a todos.

Y no los enfrentamos por entender que tienen el gran poder de los medios, ignorando que el poder es bueno siempre y cuando sea utilizado en beneficio de las causas nobles, no al servicio del chantaje, y si no, recordemos la hermosa historia de David y Goliat que registra la Biblia.

Enfrentémoslo con la verdad, digamos sus nombres y el de sus emisarios pues la verdad resplandecerá.

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