La hora de los hornos

 
Por: Nélsido Herasme
Esta parece ser la hora de los hornos, porque antes observábamos a Leonel Fernández hablar solamente con los directores de medios, en el marco de almuerzos y comelonas en cualquiera de los salones del Palacio Nacional. Era el tiempo de la escuelita y la conceptualización, de la auto-censura periodística y de la abultada nómina de comunicadores que, como papagayos repetían todo cuanto el gobierno quería que saliera a la luz pública.
Hoy todo el que debe favores al gobierno o recibió beneficio de Fernández, tiene que ponerse donde el “perínclito de Villa Juana lo vea y lo sienta. Son varios los que ya han enseñado el refajo.
Observé con pena al merenguero Johnny Ventura pedirle a la población que se cuide de ser manipulada por quienes “ayer gobernaron mal el país y fracasaron en su gestión”. Al hablar de esta manera, el caballo Ventura se olvidó que su trotar por el Ayuntamiento del Distrito Nacional representó un desastre, al extremo que el PLD tomó el control de la capital y más nunca la ha soltado.
Otro folklórico es Angel Sosa, “el peregrino de Dajabón”, quien en su primera caminata, con una cruz al hombro, protestó contra la política de hambre del presidente Leonel Fernández y por la solución de los problemas de su provincia. En ese entonces el protestante de la cruz fue nombrado en el Ministerio de Obras Públicas y jamás volvió a verse luchando. Ahora sale, de nuevo con otro madero al hombro por las calles a defender a quienes con prácticas económicas perversas  provocaron el más grande déficit fiscal registrado en la historia del país.
Pero en verdad lo que nos llena de rabia e impotencia es como se manipula y se abusa de las deficiencias físicas y limitaciones mentales de personas que ayer sacrificaron su juventud luchando por la libertad, incluso enfrentando una satrapía que hizo de la geografía nacional un cementerio de cruces.
Cuando vimos y escuchamos en la televisión al comandante Delio Gómez Ochoa, calificar de delincuentes a quienes protestan y luchan en las calles en contra del desastre económico de la administración Fernández, me acordé del momento en el Palacio de los Deportes, cuando fue creado el “Frente Patriótico”. Fue en ese evento político que los peledeístas colocaron al profesor Juan Bosch, con su salud física y mental deteriorada, al lado de un Joaquín Balaguer, a quien hacía unos años, el escritor de “La Mañosa”, le había devuelto una condecoración, por el fraude que había sufrido en las elecciones de 1990.

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