Integración de las Fuerzas Armadas en USA (Parte IV): Los Hispanos

Por Luis Terrero Melo

El crecimiento de la población hispana en Estados Unidos tiene un efecto profundo en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Un estudio realizado por el Departamento de Defensa indica que los hispanos están siendo vistos como una fuente importante en la integración de las fuerzas militares.

 
Los hispanos sirvieron en unidades segregadas durante la Revolución Americana, y la Guerra Civil. Desde entonces, han luchado en todas las guerras y conflictos en los que los Estados Unidos ha participado, como en la Primera y Segunda Guerras Mundiales. Aunque los hispanos vienen de diferentes países: España, Norte, Centro y Sur América, y el Caribe; su población es cronológicamente representada por México-Americano, Puerto Rico-Americano, y Cubano-Americano que son los grupos étnico más grande en esta nación.
Desde la Guerra Civil se dividió la población Mexicano-Americana: 1,000 miembros a favor del Ejército de la Unión, y otros 2,550 miembros a favor de las Fuerzas de la Confederación. La mayoría de ellos sirvieron en unidades México-Americanas con sus propios comandantes. El Mayor Salvador Vallejo comandó el primer batallón de Calvario que incluía cuatro unidades militares de México-Americanos de California, que representaban al Ejército de la Unión. Mientras, el coronel Benavides Santo comandaba el Regimiento de Benavides compuesto por México-Americanos en representación del Ejército Confederado.
 
En un hecho sin precedentes en la historia militar de los Estados Unidos, está la creación del 65 Regimiento de Infantería, de la 3ra División de Infantería, conocido como «Los Borinqueños» (The Borinqueneers), oriundo de Puerto Rico, que fueron entrenados en la Isla de Vieques, quienes  arribaron a Corea a finales del verano de 1950, y pelearon valientemente en el inclemente invierno de las montañas coreanas.
 
En un acto de gallardía, el regimiento fue asignado a proteger la retirada de la 1ra División de Marines, y lo hizo con esmero. Luego en Enero del 1951, en su ruta hacia el norte, cargaron sus bayonetas y se fajaron de tú a tú con los soldados chinos que habían infiltrado la zona, en una batalla feroz y encarnizada que duró tres días; los boricuas recobraron dos posiciones de suma importancia estratégicas, capturando 2,086 enemigos y mataron aproximadamente 6,000. Fueron reconocidos con las siguientes medallas: Presidencial Americana, Presidencial Coreana, La Distinguida Cruz al Servicio, 125 Estrellas de Plata, Medalla a la Bravura, entre muchas otras. Además en esa guerra, tres soldados estadounidenses de origen hispano recibieron la Medalla de Honor.
 
Consciente de la valentía de los hispanos en los campos de batalla de las Fuerzas Armadas se creó una escuela de inglés para formar a las personas con insuficiencia en el idioma Inglés; que incrementó el ingreso de los hispanos a las Fuerzas Armadas. Sin embargo, la discriminación contra ellos no cesó, y muchos siguieron sirviendo en unidades separadas como la Guardia Nacional de Nuevo México, que tuvo la mayor representación hispana en las Filipinas durante la Segunda Guerra Mundial.
Los hispanos han representado gallardamente a su grupo desde la época colonial; su valentía y valor han sido reconocidos por los altos mandos militares; sin embargo, la discriminación en contra de ellos todavía existe.
La ley de Integración de las Fuerzas Armadas ha desempeñado un papel importante en la igualdad de las tropas, pero la ambivalencia de discriminación al personal militar socava la productividad de los hispanos que buscan la igualdad. Para solucionar este problema las Fuerzas Armadas han revisado y renovado las políticas de la Ley de Integración, y han cumplido con los reglamentos de acuerdo con el Código de Justicia Militar, sin embargo, deben seguir vigilando e implementado programas que contribuyan a eliminar por completo la discriminación.
 
NOTA: En el próximo artículo elaboraré sobre los homosexuales, hasta la próxima.

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