Entre algas marinas y funcionarios ignorantes

David Ramírez
Por  David Ramírez

En una entrevista recientemente publicada, un funcionario de la Defensa Civil de Barahona daba gracias al altísimo y sumo Dios por haber ayudado a ese ministerio (junto con Medio Ambiente), haber  logrado retirar las algas marinas amarilla que se estaban acumulando en las orillas de la  playa La Casita Blanca. Para luego agregar que, gracias a este operativo,  se evito la propagación  una epidemia  en la ciudad.
Cuando leí esta última línea me quedé estupefacto, mudo, no lo podía creer. Luego me pregunté si existían evidencias científicas  que las algas marinas depositadas en las orillas de una playa pudiesen ocasionar enfermedades  peligrosas para el ser humano o peor aún; desatar una epidemia en un centro urbano.
Como no soy biólogo marino, le pregunté a un amigo experto en la materia y lo primero que escuché  de él fue una risotada que dejaba entrever que yo era un verdadero imbécil.  “David donde escúchate semejante disparate, las algas marinas lo más que pueden ocasionar en los bañistas es una pequeña alergia”, me respondió.
Avergonzado me pregunté  ¿de donde sacó ese funcionario de la Defensa Civil  de Barahona que las algas amarilla en la playa La Casita Blanca pudo haber ocasionado una epidemia? ¿qué tipo de epidemia? ¿Están alarmando a la población sin necesidad?
Mi amigo, el biólogo, me aclaró también que el hedor que inundaba el malecón no era dañino (al menos que la persona sufriera graves problemas respiratorios),  porque era un abono natural. ¿Un abono?
Si, estas algas marinas se convierte en abono, según el biólogo, cuando generan un exceso de nutrientes que a su vez provoca una explosión de organismos descomponedores (especialmente bacterias), lo cual convierte al limo amarillo como uno de los mejores abonos orgánicos que produce la naturaleza.
Cuando supe que la Defensa Civil y Medio Ambiente recogieron ese abono natural de la playa y lo echaron a la basura o en una fosa lejos de la ciudad, mi asombro creció más. En muchos países estas algas del mar de los Sargazos son una «bendición» para los agricultores, que los recogen y los comercializan.
Ante lo caro que está el precio del fertilizante en el mercado y que representa un gran gasto económico para los agricultores, ¿como es que estos funcionarios no se asesoraron con expertos para poder distribuirlo entre los agricultores de la provincia?
Luego reflexioné que es gracias  a la ignorancia e incapacidad de algunos funcionarios la razón por la cual nuestro país pierde grandes oportunidades de desarrollo.

Comments are closed.