La usurpación engañosa de un Sacramento

Por Frank Zorrilla
Los Estados Unidos de América, cuna de los primeros emigrantes cristianos en el continente; nación cuya constitución fue establecida por sus fundadores bajo principios de un credo. Credo que aparece con lucidez dogmática y teológica en la “Declaración de Independencia” y adoptando como lema: “En Dios Confiamos”, tanto en las líricas de su himno nacional, en su moneda oficial y en el juramento de fidelidad a su bandera. Nación constituida con la unísona participación de estos primeros peregrinos y guiados por el sólo propósito, según el convenio del Mayflower o el pacto de Mayflower para “proclamar y glorificar a Dios y extender la fe cristiana en el Nuevo Mundo sin la influencia o intervención europea”. Se está corrompiendo desde el mismo seno de sus aparatos legislativos; dejando atrás los principios que dieron origen a esa gran nación y adoptando famosa sociedad pluralista o libertad de igualdades sociales para todos.
La reciente declaración del presidente Estadounidense, Barack Obama (Que dicho sea de paso, ha sido el primer presidente en la historia de esa nación en dar esas declaraciones) apoyando el matrimonio homosexual o del mismo sexo bajo el pretexto de ampliar los derechos y responsabilidades a todo el mundo, agregando que tal convicción, “fortalece a las familias”; es una prueba más del debacle de esta nación al elegir alejarse de Dios, prohibiendo, no sólo hablar de Él en las escuelas; sino que se está legislando en el Congreso Estadounidense un proyecto de ley para quitar  el lema: “En Dios Confiamos” de los diferentes medios gubernamentales como excusa de que debe existir una separación entre el Estado y la Iglesia.
En mi libro: “Conociendo a Dios a través de la ciencia”  en el capítulo: “La sociedad, su organización y su descalabro” hago mención de este fenómeno social y la aberración sexual del matrimonio entre personas del mismo sexo como derecho inalienable, y lo que Dios considera el núcleo de la sociedad (La familia) con la creación del hombre y la mujer. Lamentablemente, estamos cíclicamente retornado al pasado y adoptando los tiempos de: “Sodoma y Gomorra”. * También dedico un capítulo sobre la historia de estos pueblos en el tema: “Sodoma y Gomorra, lascivia que se repite”.
En estos tiempos modernos, donde la avanzada pluralista ha tomado un auge descomunal y la dinámica de libertades civiles toma fuerza a nivel de organización con poder político, el matrimonio entre personas del mismo sexo, ha causado un revuelo a nivel internacional; ya que los homosexuales y lesbianas consideran que la sociedad heterosexual establecida están invadiendo el derecho que según ellos, les permite tener su propia familia, de acuerdo a como ellos la conciben. Familia que consiste en convivir abiertamente con sus parejas y  tener la opción de adoptar niños o en muchos casos hacer uso de la fertilización in Vitro y alquiler de vientres. Procedimiento que en una pareja de homosexuales (relación entre dos hombres), uno de ellos decide aportar el esperma y alquilar el vientre de una mujer por paga, para luego criar al recién nacido como si fuese hijo genuino del matrimonio. O en caso de parejas lesbianas (relación entre dos mujeres), una de ellas es inseminada artificialmente para quedar embarazada. Como podemos observar en estos métodos artificiales, se pierde el valor de la creación a través de la unión sexual entre parejas, constituyendo una “Falsa familia”. Familia que sólo imita a la disposición dada por Dios desde el principio de la creación. “Varón y hembra los creó y los bendijo diciendo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sometedla a ti.” (Génesis 1:28). Como podemos observar en este versículo, la unión entre personas del mismo sexo, es una contradicción al mandato divino.
La sociedad de Homosexuales y Lesbianas quieren cambiar la definición de “matrimonio”, a la cual conocemos como: “La unión legal entre un hombre y una mujer” por: “La unión entre dos personas que profesan amarse”. El empuje económico y político de estos grupos es apabullante. Ya esto se ha demostrado con la participación y demostración de fuerza a través de los años. Conquistando y retorciendo poco a poco las leyes establecidas para doblegarlas a su favor a través de la influencia que ejercen en ciertos políticos que como marionetas son manipulados concientemente para saciar sus más lóbregos y mundanos deseos. Lamentablemente, volvimos a los tiempos  antiguos de Sodoma y Gomorra. Ya la dignidad humana está en una etapa o ciclo de decadencia, donde el respecto a Dios, a nuestros semejantes y a la moral, son cosas del pasado. El apóstol Pablo condena la relación entre parejas del mismo sexo, y es muy claro al respecto: “¿No sabes que los injustos no heredarán el reino de Dios?, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”. 1Corintios (6:9-11).
¿Qué se puede esperar como castigo para esta nación que sirvió de refugio a esos peregrinos cristianos, los que con ansias querían profesar abiertamente que: temían a Dios y sus preceptos?, ¿Qué dirían estos hombres y mujeres que querían  desarrollar una gran nación bajo la influencia y guía del Dios Altísimo? – Como hace mención  el apóstol Judas, en cuanto al castigo de Dios para con los que se deleitan en aberraciones sexuales en contra la naturaleza del hombre, también así sufrirá esta nación, producto de sus concupiscencias. “Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra la naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”.Judas (1:7).
¡Que Dios los bendiga rica y abundantemente!

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