Narcisazo, sentencia e investigación…y 2

Por Óscar López Reyes

El de Narcisazo ha sido el expediente más escudriñado, pero el peor investigado, por el sesgo o error metodológico de los integrantes de comisiones oficiales y privadas, que han hecho razonamientos lineales y aritméticos, y no algebraicos, multilaterales y poliédricos.
Por todo lo anterior, sugerimos que para lograr que el mandato de ensanchamiento de las indagatorias formulado por la CIDH tenga efectividad operativa, el jefe de Estado resultante de los comicios del 20 de mayo próximo conforme, mediante un decreto, dos comisiones, una del Ministerio Público y otra Ad-Hoc, integrada por ex-fiscales de los gobiernos del PRSC, del PRD y del PLD, representantes periodísticos, las iglesias, amigos íntimos y familiares cercanos de Narcisazo.
Ratificamos que si en estas investigaciones se evidencia lógicamente que ocurrieron el apresamiento y la muerte por tortura, este servidor será el primero en participar activamente en la lucha por el enjuiciamiento de los verdugos, como lo hizo antes de la hipótesis del posible suicidio, formulada en el ánimo de coadyuvar con el descubrimiento de la incógnita de la desaparición de un intelectual ilustre e inclaudicable en sus convicciones.
Igualmente queremos poner de relieve que en el segundo tomo de la obra “Crímenes contra la prensa. Atentados y censuras en República Dominicana 1844-2007”, desde la hoja 590 hasta la 595 (5 páginas) presentamos la hipótesis del rapto; de la 595 a la 597 (2 páginas) realzamos la vida de Narcisazo, y de la 597 a la 599 (2 páginas) enunciamos la hipótesis del posible suicidio.
La prensa y los comentaristas sólo hacen referencia a la última hipótesis, por su novedad e impacto, y aclaramos que la misma no es excluyente, como puede verificarse en la obra citada.
En una sociedad democrática, existe el derecho de pensar y expresar las creencias sobre un hecho trascendente. Y las hipótesis son provechosas para el debate, para formular planteamientos nuevos e, incluso, para comprobar hipótesis contrarias. Replicamos a los medios de comunicación, que es bueno citar una segunda versión, y hasta más, buscando imparcialidad y objetividad periodística.
Investigadores y científicos han hecho aportes inconmensurables a partir de hipótesis, avaladas y no comprobadas, y si la comunidad científica dejara de investigar por temor a los rechazos, no se hubieran producido innovaciones y valiosos descubrimientos para la comunidad.
Alrededor del suicidio de Adolfo Hitler, en abril de 1945 en Berlín, Alemania; el asesinato del presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, en noviembre de 1963, y el atentado contra las Torres Gemelas, en septiembre del 2001, en Nueva York, han surgido varias hipótesis, y todas son ponderadas en los laboratorios investigativos, porque es un error desecharlas sin explorarlas.
En esa tesitura, los periodistas no deben actuar por populismos maniqueístas, predisposiciones, ni ser timoratos autochantajeables por “trujillitos” de nuevo cuño, que por la prensa vilipendian a los que discrepan de sus pareceres, creyéndose futilmente amos absolutos de la verdad y la ciencia.
“Demócratas” que teórica y contradictoriamente se exhiben como doctos defensores a ultranza de los valores democráticos, a la menor oportunidad no vacilan en atropellar esos mismos valores. Así contravienen sus puntos de vista y no se adecúan a sus caprichos e intereses personales, las más de las veces subjetivos y/o mezquinos. ¡Vaya sinceros y fieles, esos “demócratas” de hojalatas y obscenos que nos gastamos!
Quienes actúan en esa espiral están enfermos de espíritu, conciencia y sentimientos, pues, no respetan el derecho a disentir. Y, por ende, precisan ser reeducados para que puedan contemplar la luz esplendente de la democracia, cuya esencia reside en el libre debate de las ideas, en la legitimidad de la calidad de los móviles, los que deben estar siempre en concordancia con la verdad, la justicia y la moral social.

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