Un día en la cabeza del “Rio Birán”

Nota: En «El Birán NY» damos la bienvenida a nuestro amigo Dandrade, quien se extrena con su primera colaboración…

Por Ramón Dandrade

“Un compendio de una serie de vivencia de mi niñez”.

Los muchachos, cuando están sin oficio, inventan cosas que solo a ellos se les ocurren.  Por ésta razón es que los viejos dicen que donde hay muchachos el diablo no se arrima porque pueden descubrirlo.
 
Cierto día tuvimos la idea de irnos a bañar a la cabeza del Rio Birán, que era un lugar donde se podía ir de pasadía,  era como si uno estuviera en un paraíso, porque por mucho calor que hiciera en el pueblo de Barahona, en la cabeza del Rio Birán siempre se sentía aire fresco, y se respiraba oxigeno puro, por su abundante vegetación.
 
En aquel tiempo si mal no recuerdo la última casa antes de llegar a la cabeza, era una que tenia 7 puertas, donde se alojaban mujeres de la vida alegre, prostitutas o cueros como se les llamaban,  ya que en los alrededores había un bar en el que ellas trabajaban. De ahí en adelante todo era monte y potreros.
 
Entre todos los que íbamos, no sabíamos quien era el jefe de la pandilla, ya que  siempre para cada aventura, el que citaba la idea tomaba las riendas como jefe, pero esta vez no supimos quien fue el de la idea. Éramos un grupo como de veinte, y cuando llegamos a la cabeza del rio nos encontramos con un grupo de mujeres que nos imaginamos su profesión éstas estaban metidas dentro del rio, recuerdo que eran jóvenes muy hermosas y elegantes con cuerpos de guitarra como lo eran en aquel tiempo.
 
Inmediatamente, nos quitamos las ropas y nos lanzamos al agua todos al mismo tiempo,  fue tan grande el alboroto que causamos, que las mujeres tuvieron que salir huyendo, para que no  les mojáramos el pelo, pero luego nos llamaron y nos dijeron que nos bañáramos tranquilos para ellas también bañarse con nosotros.  Aceptamos la invitación por la forma amable que nos hablaron pero no con mucho gusto. Nos quedamos tranquilos por un rato pero nuestro gozo no era bañarnos solamente sino hacer de las nuestras, tirar “ju patá”,  jugar al loco, al topao y todo lo que nos venga en gana dentro del agua.
 
Al entrar las mujeres de nuevo nos sentimos presionados, incomodos sin poder movernos, por lo que salimos todos del agua, y sostuvimos una pequeña reunión, y quedamos todos de acuerdo a esperar que  salieran todas las mujeres para luego nosotros bañarnos a nuestro antojo.
 
En lo que esperábamos a que salieran todas las mujeres, llegó don German Medina (EPD), y nos entretuvo haciéndonos magia, tirando una moneda para cualquier lado y sacárnosla detrás de las orejas o de dentro de la boca. Para nosotros eran maravillas esas magias de Don German inocentes al fin, nos entretuvimos casi media hora con el mago pero al irse German y al ver que las mujeres no salían del agua decidimos entrar de nuevo y esta vez no solo alborotando sino, que nos le tiramos encima, y también les metíamos las manos por debajo y entre las piernas buscando sus partes intimas,  aunque muchas protestaron y nos daban cocotazos, varias de ellas estaban gozando con nosotros y se les importó que se les mojaran los cabellos y les hiciéramos bellaquería.
 
Pero para las que salieron, y estaban dispuestas a irse para sus casas, llegó un protector, un señor que no supimos de donde apareció y por donde vino, lo que si fue que nos sacó del rio con una vara dándonos varazos a diestra y siniestra como dice el refrán, razón por lo que no tuvimos mas remedio que salir huyendo del agua y las mujeres que ya se iban a sus casas al ver esto entraron de nuevo al agua.  Nos pusimos todos de acuerdo para hacerle una de las nuestras a las mujeres que creímos fueron a pasarse el día bañándose por no tener mas oficio que el de bailar de noche.
 
Nos dirigimos a donde estaban pastando una vacas tranquilamente, y las echamos hacia el rio y estas al ver la manada salieron corriendo como locas fuera del agua, no sabíamos si era porque le tenían miedo a las vacas o porque estas comenzaron a defecar dentro del rio y aquello se convirtió en un vertedero de desastre por el estiércol de vaca.
 
Después que el rio quedó completamente limpio nos tiramos de nuevo al agua,  pero nuestro gozo duró poco porque el señor que nos había sacado del rio antes apareció de nuevo como por arte de magia, expresándose de esta forma, «vamos a ver si salen todos, todos pa fuera y pronto» no quiero a nadie dentro de mi rio.
 
Hicimos silencio, nos miramos unos con otros, pero sin movernos de donde estábamos, él nos miraba con cara de asesino como para meternos miedo, de pronto abrió su boca que nos pareció un trueno diciendo.
 
Que salgan desgraciaos les dije o no me oyeron carajo eh, o quieren que los vuelva a sacar a varazos limpios. Silenciosamente comenzamos a salir del agua , pero uno de nosotros les dijo;  señor déjenos bañar con usted que nos vamos a quedar tranquilo y no le vamos a molestar. No, no quiero a nadie dentro del rio a nadie.
 
Salimos todos, y el que se hacia pasar por dueño del rio se desnudó por completo, y antes de meterse al agua se puso a hacer ejercicios, y ademanes como si fuera boxeador o luchador profesional, luego se metió en el agua a bañarse el solo.  Luego se puso a tararear la canción que dice en el mar la vida es mas sabrosa, como estaba tarareando no sabíamos si quería decir en el rio la vida es mas sabrosa, pero una de las dos era.
 
Nosotros como todos los muchachos que nunca tienen prisa cuando están por deleitarse, nos habíamos sentado debajo de un árbol grande y frondoso de los que había en la cabeza del rio, esperando que el sujeto saliera pero nos dimos cuenta que éste se estaba burlando de nosotros, por las payasadas que hacia. Este se zambullía de cabeza y sacaba los pies y las nalgas fuera del agua, vimos que en los glúteos tenía unas manchas blancas como si se hubiera quemado sentándose en algo caliente.
Decidimos irnos, nos paramos y nos pusimos nuestras ropitas para emprender la marcha a nuestras casas, no nos quedaba otro remedio, pero nos íbamos disgustados. Cuando habíamos caminado como cien metros, surgió una idea de caerle a piedras, todos estuvimos de acuerdo nos devolvimos, cada una tomo las piedras que pudo, también quedamos en llevarnos sus ropas aplaudimos la idea, aclarando que el que cogía la ropa no podía tirar piedra.
 
Cuando llegamos de nuevo a la orilla del rio, el hombre no se había dado cuenta que habíamos regresado porque estaba zambullidlo, o sea debajo del agua como siempre, y la primera piedra que tiramos se le pegó en una nalga y cuando éste sintió el golpe salió como un rayo sacando la cabeza como para ver que estaba pasando pero al ver la lluvia de piedras se metió de nuevo trayendo en sus manos varias piedras que había sacado del fondo del rio y comenzó a tirárnosla, pero nosotros emprendimos la carrera llevándonos sus ropas.
 
El al darse cuenta salió detrás de nosotros con fines de alcanzarnos a la vez que voceaba maldiciéndonos y diciendo  que nos iba a matar si no les dejábamos la ropa. Pero nosotros no hicimos caso de sus amenazas y seguimos corriendo llegando a las primeras casas del pueblo y el detrás de nosotros, pero al darse cuenta que estaba desnudo se escondió detrás de una mata pidiéndonos que les lleváramos sus ropas, esto mas bien lo decía por favor, así actúan los cobardes y abusadores.  Le contestamos que la viniera a buscar, tirando la ropa para arriba y aparándola.
 
Buscamos más piedras y comenzó otra lluvia de piedras hacia el que no le quedó más remedio que salir huyendo por donde había venido para no ser golpeado por una o más piedras de la que les estábamos tirando.
 
Después de esto, tiramos la ropa al rio mojándosela por completo, y dejándosela en la mata donde él se había escondido. Entendimos que con esta lección, ese señor nunca mas abusaría de niños como nosotros, al contrario pensamos que se acordaría de nosotros por el resto de su vida.
 
Y en caso de que investigara, quienes éramos como para tomar venganza, estábamos seguro que no se iba a atrever a meterse mas con nosotros, con solo saber que éramos del barrio de la Playa que en aquel tiempo, junto a villa Estela eran los barrios mas respetados de la Ciudad de Barahona. Pues estos hombres primero daban y después preguntaban.
 

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