Construyamos un mausoleo para nuestras grandes figuras

Por Alejandro Santana.
Cada país, cada pueblo, ha tenido grandes figuras que han realizado significativos  aportes a la cultura, el  arte y la literatura. Personas de gran valía, seres cuyos aportes dejaron grandes huellas en la sociedad.
A estos ilustres ciudadanos, estos pueblos le han construidos mausoleos para el descanso eterno.
Una especie de monumento para que sus legados no se queden enterrados en tumbas olvidadas, llenas de malezas en su entorno y de imposible acceso. Muy parecido a lo que ocurre con la  tumba de nuestro cantante Rafael Alcántara (Raffo), ubicada en una zona de difícil acceso para visitarla y depositarle una flor o encenderle una  vela.
El caso de Raffo no es el único, en nuestros cementerios tenemos nichos de grandes barahoneros que descollaron en el arte y la literatura,  cuyos restos yacen en tumbas olvidadas o imposibles de identificar.
Construir un mausoleo nos permitirá concentrarlos a todos en un lugar digno, pero también para que los barahoneros tengamos una especie de registro histórico en un solo lugar; una especie de monumento donde se recoja todo, desde la fecha de nacimiento de cada uno de nuestros ilustres muertos, hasta los aportes culturales y sus vidas fuera del escenario o del mundo literario.
Esto serviría, además, para que estudiantes, investigadores y visitantes, mantengan vivo en sus memorias esos aportes que engrandecieron a su comunidad en un momento determinado.
No será una simple tumba junto a miles de ellas, hoy dispersas, perdidas en la maleza, sin mantenimiento, sin una cruz y sin nada que lo identifique. Tumbas donde muchos yacen enterrados en el olvido, sin que  una oración les caiga cuando alguien vaya a rezar a un familiar enterrado en los alrededores.
Los pueblos, amantes y respetuosos de su cultura, han erigido un mausoleo para sus grandes figuras,algunas ordenes, religiosas o de hermandad ya han erigido su mausoleo.
En Santiago de los Caballeros, erigieron una para los peloteros de la tragedia de Rio Verde, en esta ciudad de Barahona los Osfelos tienen su mausoleo.
Ya en Barahona hubo intentos por construir un mausoleo. En una ocasión se tenía conocimiento de unos terrenos (de unos ochocientos metros cuadrado), donado por el Ayuntamiento  Municipal en el periodo de Julián Peña, pero este espacio se perdió debido a la indiferencia colectiva.
Hoy, que a diario surgen voces reclamando los restos de grandes glorias enterrados en otros lares (como María Montez y Casandra Damirón), me surge esta idea, para que cuando lo tengamos no pasen a ocupar una triste tumba olvidada, sin identificación y sin visitantes.
Entiendo que no es mucho pedir, y si realmente estamos acariciando nuestro avance, es un buen momento para comenzar a tener respeto por la memoria de nuestras grandes glorias, del canto, de la cultura, del arte y la literatura.
Ese mausoleo será como testimonio de sus hazañas, como guía inspiradora para nueva generaciones que necesitan conocer las grandezas de su pueblo.

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