RECLAMO BARAHONERÍSTICO EN 1967


Virgilio Gautreaux

Por: Virgilio Gautreaux P.

 
Hace 45 años-el Martes 5 Diciembre de 1967, salió publicado en el Listín Diario un gigantesco Comunicado suscrito por centenares de barahoneros reclamando al Presidente de la República la política discriminatoria de empleo que practicaba el Consejo Estatal del Azúcar-CEA, contra los nativos de nuestra provincia. La mayoría de los suscribientes del mensaje eran miembros del partido en el poder.

Independientemente de los propósitos clientelistas del reclamo, el mismo era justo, puesto que el CEA, dentro de sus planes de reestructuración y modernización, había cancelado decenas de barahoneros, a la vez que nombraba personas de otras partes del país en posiciones anteriormente desempeñadas con eficiencia por nuestros compueblanos. El programa de rehabilitación emprendido, implicaba-por supuesto-el despido de opositores al régimen, así como de sindicalistas, técnicos independientes políticamente,  operarios calificados y gente simple, pero cumplidora con su trabajo.
Por décadas desde el inicio de las operaciones del Ingenio Barahona en 1921, se fue formando en Barahona,  Neyba  y las comunidades ubicadas en el Valle del Neyba, una calificada y eficiente mano de obra fabril, de campo, mecánicos, operadores de máquina pesada, así como todo un conjunto de técnicos administrativos oriundos de la región. Era precisamente este personal el que estaba siendo separado de su trabajo, razón por la cual era justo el reclamo.

En uno de sus párrafos dicen los firmantes: “la industria azucarera no ha desempeñado para nosotros el papel social que ha debido jugar, porque ha dado sistemáticamente las espaldas a los intereses de la región”.
Si bien se reconoce el derecho del Consejo Estatal del Azúcar a su reorganización, los reclamantes  precisan que nada justifica “el abandono de la región en beneficio de los intereses de afuera”. Continúan  expresando que si bien se destituyeron centenares de barahoneros, “era natural que para lo que se quedara se utilizara el elemento de Barahona;  pero ha resultado todo lo contrario, para lo que ha quedado se ha importado el elemento de fuera por razones de amistad, de sangre o de política, quedando el elemento de Barahona si un pan. Su agricultura destruida por los ciclones y su ingenio en manos de un CEA que odia y desprecia el elemento nativo de Barahona”.
Más adelante el Comunicado destaca: “Todas las posiciones importantes están ocupadas por personas extrañas, y si se quedara ahí, no fuera tan ofensivo y cruel: Se ha traído de lejos carpinteros, mecánicos, choferes, tractoristas, gredistas, grueros, paleros, vigías, cabos de agua, mayordomos, superintendentes, inspectores, carretilleros, bagaceros, azucareros, almaceneros, celadores, bueyeros, guarda-campestres, ajusteros, pesadores de caña, inspectores de caña, estableros, etc., ni siquiera se le ha dado al hombre de Barahona la oportunidad de cortar una caña del ingenio. El CEA trajo haitianos”.

 

Los firmantes precisan que el Ingenio Barahona se ha convertido en un gobierno paralelo, encabezado por el CEA. Afirmaban que “el Administrador del Ingenio es más que un Presidente, es más que un Dictador, es más que un Rey absolutista, porque disponía de decenas de millones de pesos en efectivo y en especie, que aplica a su antojo. Dispone de un mar de combustible. Y su posición es más efectiva que la del Presidente de la República para ayudar o perjudicar a cualquiera. De todo esto el único responsable es el CEA, dando a los administradores una potestad universal de hacer lo que les da la gana, sin control y creando gobiernos paralelos en las zonas donde existen ingenios azucareros, debido a que los Consejos de Administración Locales están compuestos por empleados subalternos que jamás se atreverán a contradecir un capricho del administrador, tal es el caso del Ingenio Barahona”.
Los demandantes afirman que la situación es insostenible y que la miseria cunde en los barrios de la ciudad y en las comunidades empobrecidas del Valle de Neyba. Destacan que en el Barrio  denominado “Nuevo Amparo” hay familias que comen más de un día con una cabeza de ajo hervida en una lata de agua, mientras la nueva clase creada por el Consejo Estatal de Azúcar revienta en la abundancia y dispone de todas las comodidades ultra-finas y ultra-modernas, se les da bonos, pascualitos y aumentos de sueldos casi quincenales. Más adelante destacan que el Ingenio “es la única fuente seria de trabajo y allí no permite la nueva clase, acceso al hombre de Barahona. SOMOS PERROS”.
Los demandantes a continuación solicitan “de Su Excelencia un nuevo CEA que sea sensible a nuestras necesidades patrióticas, que se conduela de nuestras desgracias, que respete nuestra suerte y entienda que ese Ingenio, además de producir azúcar, debe producir bienestar para la región donde está ubicado.”
A continuación los barahoneros precisan: “El Ingenio está en Barahona, para oprobio de Barahona; mesa suculenta que sólo nos permite ver desde distancias, mientras los miembros de la nueva clase importada por el CEA, nadan redondos, en la abundancia y comodidades asiáticas pagadas con los dineros del Ingenio: cocineros, jardineros, guarda-espaldas, serenos, lavanderas, niñeras, agua, luz, teléfonos y lujosas residencias, etc., y frecuentemente doble empleo con doble sueldo”.

 

Concluyen los barahoneros reclamantes diciendo: “El CEA con su espíritu veneciano y fenicio, carente de esencias divinas, ha producido azúcar, pero ha manchado la honra, la dignidad y la vergüenza de Barahona y matado sus hijos de hambre”.
Se despedían del Presidente de la República en nombre de 25 mil sureños que aspiraban que el Poder Ejecutivo nunca les daría la espalda.
El Comunicado está suscrito por residentes de los barrios barahoneros Pueblo Nuevo, Barrio Nuevo, Savica, Las Salinas (Batey Central), Barrio Birán, Nuevo Amparo, Callejón No 2, Callejón No 1 y  La Baitoíta.
A este planteamiento de los barahoneros el Director del Consejo Estatal de Azúcar Gaetán Bucher  respondió con unas declaraciones en el periódico el Caribe de fecha 8 de diciembre, afirmando “que el consorcio no contempla “en absoluto” cambiar la actual organización y administración del Ingenio Barahona. Tampoco permitirá que agrupaciones o partidos políticos o grupos apolíticos influyan en la administración de los ingenios del Estado.”
Indudablemente que eran justos los reclamos de los barahoneros,  puesto que tenemos conocimiento que para esos años el Ingenio Barahona realizaba jugosos contratos “grado a grado” con empresas de la capital alquilando-en condiciones muy onerosas-equipos y maquinarias en desmedro del CEA. También puestos y mandos medios en la administración del Central Barahona, eran distribuidos entre personeros de la capital únicamente por su pasado trujillista o por su servilismo al régimen de turno. Mientras los técnicos e ingenieros agrónomos barahoneros hacían su trabajo de supervisión andaban en mulos por los cañaverales, los “favoritos” de los administradores transitaban en cómodas camionetas.
 

La demanda de que una parte de las riquezas que se producen en Barahona se invierta en la provincia, es vieja. Por generaciones, los habitantes de la demarcación han levantado esta consigna. Toño Batista y Yo en nuestra Tesis de Grado para optar por la Licenciatura en Economía-Estudio Económico-Regional de la Provincia de Barahona, escrita en 1978-nos suscribimos al planteamiento de que debían retornar a Barahona una parte de los beneficios que generaba  la industria azucarera, la explotación del Yeso y  la Sal, la extracción de Travertino en Vicente Noble y de La Algodonera de Enriquillo.
También proponíamos que una parte de los ahorros de los barahoneros depositados en la oficina local  del Banco de Reservas y en la Asociación Barahona de Ahorros y Préstamos, debían ser también invertidos en la provincia para financiar medianas y pequeñas empresas, así como viviendas de bajo costo a los ahorrantes.
Esta justa aspiración del conglomerado barahonero, mantiene su vigencia.
Este es un punto pendiente de nuestra agenda desarrollista.
 

 

HERMOSO PANORAMA TOMADO POR VIRGILIO GAUTREAUX P.

 
 
 
 

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