"Piedras en el camino"

Por Frank zorrilla
Mis queridos Hermanos y Amigos,
Cuando dejamos la niñez y comenzamos a pisar el umbral de la vida como seres consientes. Nuestra juventud nos inspira a sentimos llenos de energía, nuestros pies reclaman ansiosa e impacientemente el camino y vemos frente a nosotros una jornada llena de posibilidades y éxitos. Emprendemos la marcha, con un fundamento basado en los conocimientos de nuestros primeros años al junto de nuestros mentores, aquellos que sirvieron como: “piedra angular” en la base de nuestra formación. Con nuestros mejores anhelos y deseos; para luchar y vencer a buena ley. Nos inspira el vehemente y ardiente sueño de conquistar el mundo, y hacer de nuestras vidas una sola línea recta en sentido ascendente. Pero inexorablemente, y en el transcurso de nuestra jornada, encontraremos trabas y piedras en el camino que tratarán de obstaculizar nuestra marcha. Algunas de esas piedras tendrán cantos afilados que herirán nuestra carne; otras serán tan enormes que parecerán imposibles pasar sobre ellas o rodearlas. Y no faltarán las que nos ofrecen una sombra efímera cuya apariencia grata y placentera, nos invitará  a reposar inertemente mientras pasa la hora de acción.
Algunas de esas piedras que encontraremos en el camino de la vida, serán piedras que estarán literalmente representadas por “nuestra propia juventud, la falta de recursos o pobreza, nuestra indolencia e insensatez” por mencionar sólo unas cuantas. Pero existe una piedra con la que se tropieza con frecuencia. Me refiero a la: “CRÍTICA”; piedra que muchas veces utilizamos contra otras personas y también nos veremos expuestos a ella y sufrir sus consecuencias.
En muchas ocasiones, encontraremos personas que sólo servirán de piedras en nuestro camino, haciendo uso del poder que se le ha otorgado para entorpecer u obstaculizar nuestros pasos. Utilizando de adorno, “la Crítica negativa o destructiva” como medio para disuadirnos en emprender nuestros ideales o propósitos. Desafortunadamente, y al ser seres imperfectos, estaremos expuestos a ser tentados por nuestro orgullo y a pasar de víctimas, sintiendo el escarnio y escozor de la crítica en nuestra carne, a victimarios, utilizando la crítica para resaltar nuestras virtudes en contra de los demás; revelando así, nuestra escasa nobleza e inteligencia y mezquindad de espíritu.
Usualmente cuando hacemos uso de la crítica destructiva en contra de nuestros semejantes, nos convertimos en verdugos moralistas con el fin de exhibir una estatura moral. Una estatura moral ficticia. Es como si le arrancáramos la piel a los demás y la amontonáramos en el suelo para erguirnos sobre ella, y de esa forma, vernos ¡más elevados. Más superiores! Pero al hacerlo, tratamos infructuosamente encubrir nuestras propias faltas con una suspicaz sutileza.
En nuestra travesía por este mundo, nos veremos asaltados por personas, cuyo infortunio las marcó como “piedras de tropiezo” para otras personas. Seres humanos que les faltaron el valor, la determinación y la audacia para enfrentar con integridad, dignidad y coraje las piedras que tuvieron a su paso; por lo que la envidia, la insensatez y la poca madurez los convierte en estorbo y como energía fractal esparcen su veneno que sólo sirve de escoria para los que quieren alcanzar un nivel más elevado, tanto en el ámbito espiritual como profesional. En el campo espiritual Jesús nos dice: “¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!” y por tanto hace una advertencia, “Cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se colgase al cuello una piedra de molino de asno, y  que se le hundiese en lo profundo del mar.”
En su famoso sermón del monte, Jesús ya nos había aconsejado: “No Juzgues, para que no seas juzgado. Porque con el mismo juicio y  medida que utilices, también a ti se te juzgará y medirá. No seas ¡hipócrita!, no digas a tu hermano: déjame sacar la paja de tu ojo, sin sacar primero la viga que tienes en el tuyo. Porque si sacas la viga de tu propio ojo, tendrás claridad para sacar la paja del ojo de tu hermano.” (Mateo 7:1-5). En palabras simples, ¡No critiques, para que no te conviertas en víctima de crítica!¡No seas piedra de estorbo!
El apóstol Pablo, también se hizo eco de este mal social, diciendo: “Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.”
Aunque nos resulte inverosímil, en alguna oportunidad de nuestra vida; seremos instrumento de inspiración, de ejemplo, piedra de tropiezo o piedra angular, para alguien que también tiene el anhelo y los sueños para lograr sus metas y deseos. Todo depende de lo que queremos ser, en la vida de ese ser humano que atraviese nuestro camino. ¿Qué quieres ser, “piedra de tropiezo” para servir de estorbo y tronchar sueños y aspiraciones; o en cambio,  servir como: “piedra angular” para seguir pavimentando un cimiente o una estructura fuerte en la vida de  otro ser humano?– Es nuestra elección lo que cuenta, y la repercusión que obtendremos en el mañana; ya sea por los  buenos frutos que podamos visualizar como producto de ser fundamento esencial en la vida de otro ser humano o de lo contrario, lidiar con nuestra conciencia por haber sido piedra de estorbo.
Aprendamos del ejemplo de Cristo, él es la “Piedra angular” que nos da la pauta para formar un cimiento estable tanto moral, como espiritualmente y así  poder conquistar “la vida eterna”.
Ahora te pregunto, ¿Cómo quieres ser recordado en esta vida, como piedra de tropiezo o como piedra angular?
 
¡Dios los Bendiga Rica y Abundantemente!

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