UNA TRAGEDIA QUE ME TOCO DE CERCA

Hace 2 Años escribí este artículo y quiero traerlo de nuevo a la consideración de todos ustedes en un homenaje a los caídos en la Playa de El Estero, Barahona



Por Frank Jiménez
El pasado 15 de Marzo fue el aniversario numero 42, de uno de los crímenes  más horrendos ocurrido en la ciudad de Barahona en el apogeo de los 12 años de Balaguer. Una época en la que el pueblo dominicano estuvo sometido a los más espeluznantes vejámenes a raíz del del ajusticiamiento del tirano Rafael Leónidas Trujillo.
 
¿Cómo poder olvidar lo ocurrido aquel fatídico domingo?  Fue un hecho que marcó mi vida en lo personal, luego de analizar los hechos y darnos cuenta que pudimos estar entre las victimas de esa tarde y es por eso que al escribir sobre lo acontecido quiero expresarles  que este trágico suceso  me toco muy de cerca.
 
Ese domingo como era costumbre de los jóvenes de la época, estabamos en el Cine Ercilia mi amigo Ramón E. Gotay Suero (Tito Gotay) en una de las lunetas del segundo piso del Cine, viendo el estreno de la película bélica “Donde las Águilas se Atreven” protagonizada por dos grandes del cine  Richard Burton y Clint Eastwood, «Where Eagles Dare». Estados Unidos / Inglaterra. Año 1968.
 
En medio de la exhibición  llego la información de que habían tirado una bomba en una movilización que se realizaba por el parque de los Suero, lo que motivo a detener la película y pedirle al público presente que abandonaran el local y se dirijan a sus casas.  Con extrañeza y pánico de inmediato procedimos a salir y a buscar la manera de poder llegar a nuestros hogares rápidamente.
 
Una vez fuera del cine, vimos como padres y familiares de los que estaban en la tanda de 5 y 15 de la tarde,  fueron a recoger a sus relacionados.  Habia una gran cantidad de personas apostadas en el frente del cuerpo de bomberos y fue allí que mi compañero Tito y yo vimos  a Gilberto Sánchez, quien fue a buscar a su hijo Rafael Dí­az y nos acercamos a el para acompañarlos, buscando la protección de una persona mayor y asi evitar cualquier mal entendido con la policía quienes estaban repimiendo en las calles de la ciudad; y fue en ese momento que escuchamos la voz de Doña Candelaria Suero Vda. Gotay (Doña Candé) madre de Tito que nos llamaba “Vengan por aquí­ mis hijos”, mostrándonos el camino hacia la calle María Trinidad Sánchez por donde nos dirigimos con pasos apresurados  hacia nuestras casas.
 
Mientras tanto, Gilberto y su hijo Rafael, quienes eran los gomeros de la Bomba del puente, se dirigieron  a su casa por la calle 30 de Mayo, al llegar a la  esquina Duarte fueron detenidos por la patrulla policial  (El sevenó o 7 Up) que comandaba el sargento Lucas del Rosario Medrano alias (Ráfaga) , siendo introducidos de manera violenta en el carro patrullero.

La patrulla continúo su trayecto, bajando por la calle Duarte en dirección a la playa, donde al cruzar la calle Arzobispo Noel estos apresaron a Eusebio Reyes quien estaba sentado en la galería de su casa junto a su madre.  Eusebio era un joven prospecto del beisbol y se perfilaba con gran futuro en ese deporte,  además de ser muy querido en el barrio.
 
La ruta sangrienta de Ráfaga culminó con el apresamiento de Teodoro Torres quien regresaba a su casa luego de terminar su labor en el Ingenio Barahona, para de ahí­ partir hacia la playa de “El Estero”, donde luego de torturar a los detenidos fueron acribillados.
 
El Sargento Ráfaga purgó una larga condena por este crimen, lleno de privilegios en la cárcel de San Cristobal  y luego de recobrar su libertad fue ultimado por desconocidos, cuando se encontraba sentado en el frente su casa en San Cristobal.
 
Esta tragedia pudo habernos tocado directamente si hubiéramos tomado el camino junto a Gilberto y su hijo, de haber estado en el lugar y en el momento  equivocado.
 
Esta es una de las historias que narran las atrocidades cometidas por los sectores de poder que oprimieron a gente inocente en un tiempo en el que ser joven era un delito y donde se apresaban las ideas, por eso a nuestra generación le toca difundir los horrores de la tiranía y de la opresión a la que estuvimos sometidos, cuando una persona parada en una esquina era sospechoso, dos personas en el mismo lugar era una conspiración y tres era un micro mitin…

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