INSTITUCIONES BANCARIAS Crédito para el desarrollo de la productividad nacional

Frank Vázquez
Santo Domingo
En términos no muy rebuscados, podemos referirnos al tipo de financiamiento como el que provee a una economía grande o pequeña, crecimiento o expansión.  
Sin embargo, la realidad es que en las economías de países pobres (del tercer mundo o subdesarrollado), el crédito adquiere una enorme importancia y por esta razón existen organismos como el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
En la década de los años sesenta del siglo pasado, dada la enorme dependencia que nuestros países tenían de los bienes de consumo (principalmente) de origen externo, se adoptó la estrategia de contribuir a mejorar esta dependencia mediante el incentivo de la “Sustitución de importaciones”.

Sin embargo, las leyes y reglamentos no eran suficientemente efectivas, de tal forma que posibilitaran la eficiencia en los sectores productivos, beneficiarios de los incentivos que proveían esta ley y sus reglamentos. Es decir, era muy fácil hacer sujeto de ellos de manera definitiva y repetitiva en el tiempo, sin ninguna medida que tendiera a la obligación de ser cada vez más eficiente en la actividad  productiva favorecida con los incentivos financieros e impositivos.

Fue muy popular el slogan “El mercado nacional para el producto criollo”, muy patriótico y a su vez pegajoso; pero a qué costo: Al de una permanencia indefinida de las exenciones.
En nuestro país para hacer efectiva esa decisión, correcta en esos momentos, se crearon los mecanismos para tales fines: La Ley 299 sobre Incentivo Industrial y el  Fondo de Inversiones para el Desarrollo Económico (FIDE) adscrito al Banco Central.
La ley y su reglamento tenía su final como llegó; pero el FIDE, se concibió de manera diferente, pues el Crédito de Desarrollo (no la limosna) es siempre necesario. No obstante lo que si tenía un final era la sombrilla que cubría al FIDE, es decir, el Banco Central, pues como en todos los países del mundo este no tiene como función básica ni propia el otorgamiento del crédito; sino el control de la moneda y en cierto sentido de parámetros “Macros” de la economía de los países.
Es decir, el FIDE debía continuar; pero no adscrito al Banco Central; sino constituirse como Banco de Segundo Piso y como tal contribuir con la enorme cartera que poseía a canalizar a través de la banca comercial nacional e internacional existente en República Dominicana, con el crecimiento de parámetros  que como la creación del empleo y del valor agregado contribuyen al bienestar del país.
Sin embargo, en esta transformación del FIDE, lo que se hizo fue precipitarse y tomar una decisión perjudicial, como fue transferir a una institución estatal que como el Banco Nacional de la Vivienda (BNV) se especializaba en el financiamiento inmobiliario, cuando lo correcto hubiese sido crear una institución mixta, pero con mayor incidencia del sector privado, que manejara esa importante cartera crediticia con la eficiencia que también poseía el factor humano tanto del FIDE como del sistema de intermediación privado y público que se utilizaba para canalizar los recursos.
Lamentablemente, en estos momentos, el sector productivo está huérfano del “crédito de desarrollo”, según manifiestan y se observa en el ambiente productivo nacional.
Eso lleva a una conclusión, el BNV ha fracasado en ese rol que erróneamente y de manera precipitada se le asignó, por lo que valdría la pena repensar o hacer una reingeniería para producir una institución bancaria de Segundo Piso, que aproveche lo aprendido y que se estructure de forma que la corrupción y los intereses partidarios no la puedan permear.

FRANK VASQUEZ es barahonero
 SER JUSTO Y HONESTO NO TE HACE GRACIOSO ; PERO ASEGURO QUE VALE LA PENA

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  1. Carlos J. Vidal Lassis