HABLEMOS CON QUIEN NOS ESCUCHE

Por Carlos J. Vidal Lassis

En nuestro país se piensa generalmente que cada persona expresa y afirma lo que le conviene; casi siempre se duda de la genuinidad o sinceridad de lo que se comunica. Es un rasgo de la personalidad típica del dominicano. El Dr. A. Zaglul escribió todo un libro analizando esto. Es decir somos muy “CHIVOS”.

 Quien escribe piensa que a ese rasgo se le combate con razonamientos lógicos y entendibles, que puedan ser comprobados en la realidad. Al dirigirse a los demás, por la vía que sea, debe ser de manera detallada y simple para que el receptor se interese.  Especialmente cuando el mensaje contiene un tema de sensibilidad emotiva.

Nuestra Provincia Barahona y las demás hermanas de la región tienen  en la actualidad un tremendo desafío,  al que se tendrán que enfrentar con inteligencia y capacidad de saber utilizar sus grandes recursos de forma que puedan salir gananciosas en todos los aspectos del desarrollo ante el gran percance económico que se aproxima en la economía mundial.

Un ejemplo especifico de lo que podría hacerse: Dentro del renglón de seguridad y sostenibilidad alimentaria; los productores de Plátanos y guineos de cada una de las  provincias, podrían integrarse en una gran agroindustria de sus derivados. Basándose en el aumento de producción en general, y su programación según cada zona; se colocarían las plantas de procesamiento e industrialización, estratégicamente a través de las provincias de acuerdo a las necesidades mercadológicas; los productos pueden ser muy variados e incluso combinados con otros tipos de productos agrícolas de la región. Harina, hojas, derivados medicinales, mangú hidrolizado (ya hay en el país una producción limitada, se le agrega agua y se calienta y queda igual de bueno que recién sancochado) y muchos otros derivados, aparte de la atención del mercado nacional. Los empleos fijos y dignos podrían contarse por miles, aparte del beneficio económico a quienes inviertan y los impuestos correspondientes que esto genera al Estado dominicano.

Los inversionistas no serian difícil de conseguir, inclusive se podría arreglar para que todo el que pueda tenga la oportunidad de hacerse accionista aparte de que los mismos empleados llegarían a adquirir acciones como parte de su paquete de compensación o paga como se conoce regularmente.

Esta  agroindustria es factible de por sí, el mercado mundial es inmenso y la sostenibilidad de la misma es extraordinaria, además recuérdese que por ahí viene la presa de Monte Grande.
Este es un simple ejemplo, hay muchas otras posibilidades y renglones.

Ahora bien, la introducción de este artículo tiene el objetivo de que se entienda la importancia que tiene el saber escoger quienes nos conducirán por las turbulentas aguas económicas del futuro inmediato.
Se necesitan conductores políticos en todos los niveles con alta preparación y templanza, que garanticen que podremos sobrepasar el desafío de la incertidumbre económica con los menores daños posibles o mejor aún, “pescando en mares revueltos”.

 Recordar los desastres económicos del pasado y sus responsables no es el único ingrediente de envergadura a considerar. La posibilidad de que quienes nos dirijan lo hagan escuchando con atención la voluntad del pueblo expresada a través de los organismos estructurados  ya formados y por formar, es igualmente importante.

 Por lo tanto es preferible, acoger a alguien que presenta con coherencia la idea de escucharnos  que a aquellos que insisten en charlatanerías y pretensiones irrespetuosas, como si fuéramos niños inocentes o ignorantes.

¿Estamos de acuerdo?
¡BARAHONA SIEMPRE!

Comments are closed.