Ponencia de Julio Vargas en el Marco del Proyecto Orgullo de mi Tierra Barahona Pedernales Centro Cuesta Nacional

Instituciones Sociales y Religiosas Destacadas de Barahona

Por Julio Vargas
Mas que disertar sobre las instituciones y personalidades religiosas  de la Provincia de Barahona que jugaron, y algunas de ellas siguen jugando un papel de primer orden, a lo largo de por lo menos parte del tiempo que ha transcurrido desde su definición jurídica como categoría política geográfica en el año de 1907, haremos hincapié sobre el contexto estructural y social que hicieron posible las condiciones para que aquellas y aquellos que se erigieron como componentes de la brújula social que sirviera de instrumento de cohesión, orientación y  acción señalaran la ruta que deberíamos recorrer para materializar las aspiraciones de progreso de los dominicanos que habitaron, habitan y queremos seguir habitando esta parte del territorio  de la nación dominicana.
Si las instituciones surgen como producto de la vida social para hacer frente a las necesidades de normar la vida en sociedad, de educarnos, de entretenernos, a la necesidad espiritual y de combatir las debilidades  sociales entre otras, de alguna forma son el espejo de la realidad material de sus respectivas sociedades y por lo tanto las mismas se transforman en la medida en que aquella realidad material también se transforma. La institución pues, consiste en el establecimiento de normas definidas que determinan posiciones de status y funciones de rol para el comportamiento social.
Es en ese sentido que vemos válido citar al maestro Eugenio María de Hostos con  sus enseñanzas contenidas en su libro La Moral Social, donde define al hombre social “como el compuesto de cinco elementos infalibles: la Necesidad, la gratitud, la utilidad, el derecho y el deber ”[1].

Estos cinco elementos inherentes a la persona humana que  se acrecientan cuando entra en sociedad,  se articularon rápidamente como expresión de una colectividad que como la barahonera de las primeras décadas del siglo XX  y continuando con los años de las décadas de los 40 y los 50,  se movilizó en un escenerario donde la explotación de sus recursos naturales se iniciaron bajo el común denominador de una acumulación originaria que como todas, en la historia de la humanidad, se ejecutó por la insolencia del atropello y de la injusticia, pero que al mismo tiempo produjo un crecimiento material que concibió una sociedad provincial que a pesar de ser migrante en un porcentaje apreciable se integró de tal manera como núcleo social, que aportó valores de comportamiento ciudadano dignos de ser alabado y fortalecido por las futuras generaciones.

A los historiadores nacionales y locales les ha tocado y les seguirá tocando investigar y exponer mas a fondo los movimientos económicos y sociales, como también las interpretaciones y particularidades de nuestra historia provincial.

El hecho cierto es  que  ya para el año de la definición de Barahona como Provincia se articulaban catorce instituciones con categoría
s políticas, jurídicas, militares, educativas y religiosas
 y que cinco (5)  años después para el 26 de febrero del 1913 nos convertimos en sede del gobierno dominicano al mando del cual estaba el arzobispo Adolfo Alejandro Nouel Bobadilla, escogido presidente de la República por dos (2) años por las cámaras legislativas y juramentado el 1 de diciembre del 1912 con la agenda definida de tener que gobernar para llevar a cabo una labor de apaciguamiento, practicar las reformas constitucionales reclamadas por la revolución y dar finalmente elecciones libres .

Era una época de convulsiones políticas y sociales, internacionales y nacionales, que desembocaron en la primera Guerra Mundial que se inició en 1914  y se prolongó hasta 1918, y en la primera intervención armada de los Estados Unidos a nuestro país que duró desde el año 1916 a 1924, acontecimientos que definieron en gran parte el destino estructural de la Provincia de Barahona que aunque han pasado mas de 90 años, aun sus huellas persisten en toda la demarcación provincial.

De acuerdo a lo expresado por Frank Moya Pons en su Breve Historia Contemporánea de la República Dominicana, citamos: con la extraordinaria subida de los precios del azúcar durante la primera Guerra Mundial nos viene la Barahona Company, registrada en Nueva York en 1916. Sus dueños adquirieron 317,000 tareas de tierra en el Valle de Neyba y construyeron el segundo ingenio más grande del país. Los dueños de la Barahona Company estaban ligados al negocio azucarero en el país y a la administración de la West India Finance Corporation y  la Wester Sugar and Land Company  que producían azúcar de remolacha en territorio de los Estados Unidos. La Barahona Company era financiada por una subsidiaria del National City Bank de Nueva York, la International Banking Corporation, que tenía extensos intereses azucareros en el Caribe[2]Fin de la cita.

Este hecho produjo en términos estructurales el mayor acontecimiento económico que se ha producido hasta el momento en el devenir histórico de la Provincia de Barahona, el cual se tradujo en cambios importantes en la vida social, cultural e institucional ya no solo de  nuestra Provincia sino de toda la Región Enriquillo convirtiéndonos desde ese momento en el epicentro económico de la misma.      

A propósito, Roberto Cassá en un somero análisis interpretativo del momento histórico al que aludimos expresa en su interesante libro Los orígenes del Movimiento 14 de junio que:  A causa del daño infligido a la población campesina por la expropiación masiva y el acaparamiento de las aguas del río Yaque del Sur, vitales para cualquier actividad agrícola en las áridas tierras de llanura, quedó predominando en la subregión un campesinado disperso de montaña, concentrado en la sierra de Bahoruco, cuya escasa vinculación  con el mercado se focalizaba a través del café. Frente a la pobreza y dispersión  del campesinado, que si acaso se agrupaba en núcleos que no traspasaban mucho la condición de aldea, Barahona se erigía en una metrópoli contrastante en el espacio regional.
 Y continúa diciendo Cassá: Al hacerse dueño del Ingenio Barahona, en 1957, Trujillo siguió operando como lo habían hecho los propietarios estadounidenses de la West Indies. En todo caso, las instalaciones de nuevas empresas –como la plantación de algodón en Enriquillo y la mina de sal y yeso- no trastocaban las bases de la vida local.

Por tanto Barahona contenía una población escasamente conectada con el sector agrario. Este rasgo comprendía a la burguesía, clase en extremo débil en la misma ciudad, como producto de la combinación de la impronta del central azucarero y de la débil agricultura comercial. Tras el primer tercio de siglo las grandes haciendas cafetaleras dejaron de incrementarse……Si bien empleaban cientos de  trabajadores en zafra, mostraban una tendencia a la  disminución  de la productividad. Por esto nunca emergió un protagonismo regional de sus propietarios, en gran parte de ascendencia española y experiencia cafetalera previa en Puerto Rico, como los Del monte, Mota, Vicens y Toral. En el área mercantil fue solo tras la Segunda Guerra Mundial que surgieron capitales de cierta consideración, casi siempre en manos de comerciantes árabes, como Jacobo Lama y Antonio Lama. Estos capitales registraron dificultades en su reproducción: puesto que el mercado regional quedó relativamente estancado, no pasaban de un protagonismo efímero, y al no reinvertir en el agro, los propietarios enfrentaban el dilema entre atrofiarse o emigrar a Santo Domingo. Américo Melo ejemplificó la situación, al no poder sostenerse como sustituto de la Curacao Trading Co. en la exportación del café. Ante este cuadro estructural, el protagonismo recayó sobre una elite de funcionarios, en gran parte provenientes de otros puntos del país, con pretensión  aristocratizante: pese a sus bajos ingresos capitalizaban el prestigio en un traje y una corbata, como “una oligarquía sin abolengo ni historia”[3]. Cerramos la cita, extensa, pero intensa, y nos deja mucha tela por donde cortar.

Aun así Barahona rápidamente se situó entre las principales ciudades del país en que se palpaba un desarrollo material importante y bajo esa sombrilla de inversión que constituyó la construcción de la Barahona Company Inc, por un lado, inversión esta que no ha sido igualada al día de hoy ni en cantidad ni en calidad,  y por otro lado el cultivo del café, constituyendo Barahona el primer territorio del país en que se funda la primera finca de este aromático y sabroso grano,  esta sociedad comenzó su proceso de consolidación institucional social, interpretado este último concepto, como  la creación de núcleos sociales que se fueron cohesionando por diversos motivos y necesidades, tales como las organizaciones sectoriales que como gremios fueron dejando sus discursos de historia que en muchos casos tuvieron connotación nacional.

Es importante dejar caer el rocío refrescante sobre todo lo que hasta ahora hemos expuesto, que desde años anteriores al momento histórico del que partimos en esta apretada síntesis que nos ocupa, estuvo presente con verdadera categoría institucional las iglesias, principalmente la católica, la adventista y la evangélica.
Todas hicieron y siguen sumando aportes significativos no sólo en términos espirituales sino también en acciones sociales de eminente progreso y mucho más en términos educativos.

Entre los principales pastores católicos encontramos al Padre Miguel Fuertes Lorens (1871-1926) quien llegó a Barahona en el año de 1909, sumando a la  educación, destacándose en la botánica, en la geología y según todas las fuentes consultadas fue quien promocionó el potencial del Valle de Neyba para el cultivo de la caña de azúcar.

Fabio Mamerto Rivas primer obispo de la diócesis de Barahona, impulsó la creación de la Fundación para el Desarrollo del Suroeste (FUNDASUR) y la actual Universidad Católica Tecnológica de Barahona (UCATEBA).
A Barahona vino gente entregada a los demás; ejemplo de ello son los esposos Ruth Lajara de Reyna y José Erasmo Reyna, quienes según doña Águeda Ramírez de Rodríguez, en su libro Barahona y su Gente: Un Enfoque Cultural, citamos “asignados a la iglesia (evangélica) de Barahona en 1952, realizaron durante siete años una meritoria y encomiable labor que alcanzó no sólo a los miembros de la congregación sino a toda la comunidad” y bajo su pastoreo continua diciendo doña Águeda “se terminó en 1957 la construcción de la hermosa y funcional edificación que aloja el templo evangélico de esta ciudad de Barahonaâ€
[4]
 fin de la cita.

No hubo una expresión de organización social que no se plasmara en la Provincia de Barahona como producto del desarrollo vertiginoso ventilado por  las riquezas que se produjeron en un lapso de tiempo relativamente corto, a todo lo largo y ancho de sus aproximadamente 1,650.49 kilómetros cuadrado: cambios urbanísticos importantes, cámara de comercio y de producción (1927) manifestaciones culturales tempranas, escuela de música, salas de cine  como el Ideal, el Teatro Unión, el Ercilia, el Bahoruco, tiempo después, el SL Cinema, artistas nativos de renombre nacional e internacional, la presentación frecuente de los mejores artistas del canto popular internacional, clubes de servicios: el Rotario de Barahona, fundado el 14 de febrero de 1945, de Leones, el Activo 20-30, el desarrollo de disciplinas deportivas que como el béisbol competía con los mejores equipos del país, profesionales de la medicina y de la educación entregados en cuerpo y alma al servicio de los demás, pero sobre todo, lo que más me llena de admiración en nuestra historia provincial es la calidad de munícipes que parió en su primera camada de bachilleres la Escuela Normal, aquella que fundara en marzo de 1879 el insigne educador Puerto Riqueño Eugenio María de Hostos, quienconcebía su misión más allá de los objetivos meramente pedagógicos, “porque era mas necesario formar hombres que maestros” .

Permítanme recrear dos de esos prohombres que se estarcieron en la historia de la Provincia con rasgos de eternidad:

Don Antonio Méndez y Méndez y Pedro A. Vargas Castro

Como podemos colegir, aun en  todo ese proceso histórico de consolidación apresurado y apretado en pocas décadas, esta hermosa Provincia de Barahona que llegó a situarse entre las primeras cinco (5) del país, no pudo sostener ese ritmo ascendente de desarrollo.

Y a partir de los primeros años de la década de los sesenta y aun antes, comenzó a descender de esos peldaños de la escalera del progreso y comenzó a involucionar, expresándose esa perdida de calidad en un inmigración permanente de su clase media, media alta y alta y de aquellos sectores comerciales que con tanta precisión en el  análisis enfoca el Historiador Roberto Cassá en el texto citado.

En los años que corren a partir de la primera mitad de la década de los sesenta, al introducirse en el Ingenio Barahona la piraña del clientelismo político y las oportunidades de progreso ir desapareciendo del mapa provincial hubo una corriente migratoria tan fuerte que ya para el año 2002, de acuerdo al perfil Socio Demográfico Provincial emitido por la Oficina Nacional de Estadística del 2008  se presentó, citamos “un saldo migratorio negativo en 71, 078 personas, lo que supone el 39.66% del total de la población residente en la provincia. Barahona es por tanto una provincia claramente expulsora de población” Oigamos mejor
Inmigrantes a Barahona 12,926
Emigrantes de Barahona 84,004
Resultado: -71,078
Indudablemente que esto se traduce en una debilidad de nuestras instituciones actuales en lo político, en los social, en lo cultural y en todas manifestaciones humanas de nuestra vida provincial.
A pesar de estar situado en un punto geográfico estratégico, a 122 kilómetros de la capital haitiana y con una cercanía relativa con las islas del Caribe, con los países centroamericanos y del resto de América Latina, con un sistema vial terrestre, marítimo y aéreo y un sistema de comunicación de primer orden, con dos universidades, con un clima estable  e envidiable, con tierras suficientes con vocación agrícola, aptas para la producción de energías alternativas, la mayor diversidad ecológica del país, con un población actualmente proyectada de 201, 354 habitantes con  promedio que ronda los 25 años de edad y una densidad demográfica de 122.1 habitantes por km2 y con amagos de desarrollar inversiones turísticas de calidad internacional y únicas en el Caribe como lo es la Terma de Salamandra, Barahona se debate entre una economía informal e índices de desarrollo humano que la definen como epicentro de una Región Enriquillo que compite con la Región del Valle entre las mas pobre del país.
Para finalizar queremos dejarles impregnado que a pesar de las vicisitudes provinciales históricas que aquí hemos planteado estamos totalmente convencidos del contenido de las palabras finales del discurso que pronunciara en nuestra ciudad el extinto presidente de la República el Dr. Joaquín Balaguer el 21 de mayo de 1966 y que aun titulando el mismo como Política y Demagogia y no siendo santo de mi devoción, dijo una verdad que abre los espacios históricos del futuro, aunque sea gota a gota, con paciencia pero con seguridad:
“Barahona, con sus grandes riquezas en potencia y con sus extraordinarias reservas humanas, puede convertirse en el laboratorio en cuyo seno se forje el porvenir de la República. El secreto reside exclusivamente en que todas las fuerzas vivas de esta región -la industria, el comercio, el estudiantado, la clase trabajadora- se una para que en este laboratorio portentoso no se apague la llama que sirvió de aliento creador a la patria, y que a despecho de todas las vicisitudes de nuestra historia se ha mantenido encendida como un legado inextinguible en la sucesión de los tiempos”
Este proyecto Orgullo de mi tierra que tan atinadamente el Centro Cuesta Nacional ha asumido con una responsabilidad social digna de imitarse, pone antes los ojos de los dominicanos que Barahona encontrará el eslabón perdido que le hace falta para echar hacia adelante a la Región Enriquillo y ser un soporte más del desarrollo sostenido de toda la nación Dominicana.
Gracias,
Foro Pedro Mir, Librería Cuesta
12 de agosto del 2010.

Bibliografía
Cassá, Roberto. Los Orígenes  del Movimiento 14 de junio.
Cuello López, José Federico N. Senderos de Barahona.
De Rosamantes, José. Barahona en las Letras Nacionales.
De Hostos,  Eugenio María. Moral Social.
Féliz, Werner D. División Política Territorial Dominicana 1944.2004.
Fuertes Marcuello, J.: «El darocense Miguel Fuertes Lorén, sacerdote y naturalista»; en Aragón y América, Z., 1991.
López Reyes, Oscar. Historia del Desarrollo de Barahona: Narración e Interpretación.
Peláez,  Joaquín. Barahona: Un Enfoque Sociológico.
Robert, José A. La Evolución Histórica de Barahona.
Ramírez de Rodríguez, Agueda. Barahona y su Gente: Un Enfoque Cultural.
Suero, Ángel Augusto. Las Murallas de Jericó.

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